El éxito de la convocatoria desbordó nuestra capacidad de procesamiento y puso una vez más de manifiesto la existencia de un enorme potencial creativo sin aplicación que sólo necesitaba canalizarse adecuadamente. Consiguió reunir a más de doscientos artistas de los cinco continentes y más de mil obras, convirtiéndose así en la segunda muestra de este carácter llevada a cabo en España y en la más importante cualitativa y cuantitativamente. Las aportaciones teóricas incluidas en el catálogo constituían la mejor fuente de documentación en castellano sobre este tema. Contó con la participación de clásicos del género como Jürgen O. Olbrich o K. Frank Jensen, con la primera línea de poetas visuales nacionales (Antonio Gómez, Ángela Serna) e internacionales (Klaus Groh, Fernando Aguiar, Clemente Padín, Guillermo Deisler), de artistas de la corriente oficial (López de Aël, Carmen Cámara) y de reconocidos activistas “underground” (Lusmore, Vittore Baroni, E.A. Graphix). Destapó la existencia de redes de trabajo que desarrollaban líneas propias (inistas, neoístas) y de colectivos de gestión cultural independiente con buen nivel de autonomía. Mostró la fuerza que estaban alcanzando la network en el que quizá estaba siendo su momento culminante. Aunque se había realizado con el espíritu de las convocatorias de mail-art (todas las obras eran aceptadas y expuestas, no había premios, jurado ni selección, los visitantes podían hacer copias para llevar a casa) resultó imposible dar salida a todo el material enviado y junto a las obras expuestas se habilitaron carpetas plastificadas para exponer el resto.
lunes, 14 de febrero de 2011
Muestra de arte por fotocopia
El éxito de la convocatoria desbordó nuestra capacidad de procesamiento y puso una vez más de manifiesto la existencia de un enorme potencial creativo sin aplicación que sólo necesitaba canalizarse adecuadamente. Consiguió reunir a más de doscientos artistas de los cinco continentes y más de mil obras, convirtiéndose así en la segunda muestra de este carácter llevada a cabo en España y en la más importante cualitativa y cuantitativamente. Las aportaciones teóricas incluidas en el catálogo constituían la mejor fuente de documentación en castellano sobre este tema. Contó con la participación de clásicos del género como Jürgen O. Olbrich o K. Frank Jensen, con la primera línea de poetas visuales nacionales (Antonio Gómez, Ángela Serna) e internacionales (Klaus Groh, Fernando Aguiar, Clemente Padín, Guillermo Deisler), de artistas de la corriente oficial (López de Aël, Carmen Cámara) y de reconocidos activistas “underground” (Lusmore, Vittore Baroni, E.A. Graphix). Destapó la existencia de redes de trabajo que desarrollaban líneas propias (inistas, neoístas) y de colectivos de gestión cultural independiente con buen nivel de autonomía. Mostró la fuerza que estaban alcanzando la network en el que quizá estaba siendo su momento culminante. Aunque se había realizado con el espíritu de las convocatorias de mail-art (todas las obras eran aceptadas y expuestas, no había premios, jurado ni selección, los visitantes podían hacer copias para llevar a casa) resultó imposible dar salida a todo el material enviado y junto a las obras expuestas se habilitaron carpetas plastificadas para exponer el resto.
domingo, 22 de agosto de 2010
Tu mism@
Texto publicado en Amano # 7 (junio 1997).

¿Cómo que qué es un fanzine?
Yo no empezaría buscando una naturaleza o esencia del fanzine a través de una definición de tal cosa (ni la historia ni la etimología sirven mucho en este caso, para lo que importa se nos han olvidado). Está claro que es imposible ponerse de acuerdo en este punto. La lucha por las palabras tiene implicaciones económicas, los intereses políticos se mezclan con las palabras, y si éstas mencionan a un "medio de comunicación" que globalmente cataliza cierto "prestigio" o "encanto" social, que ocasionalmente se pone de moda y que es energetizado de modo autónomo por l@s más jóvenes, entonces todo dios busca un hueco en esa supuesta cantera de creador@s donde se concentra la fuerza.
Desde fuera el fanzine se ha hecho indiferente de la revista: la mayor accesibilidad de los medios desliza la diferencia desde la producción a la distribución (es ésta lo que en el fanzine sigue siendo artesanal de verdad), las revistas acceden a ser reconocidas como fanzines en la medida en que eso las acerca al tipo de cultura del que quieren ser cómplices. Desde dentro la caracterología del fanzine se descompone en un montón de impresiones diversas, que van desde el panfleto roñoso, destinado a desaparecer en la primera carga de la policía, hasta la revista que agrupa trabajos originales tratados manualmente por artistas, pasando por el boletín de contrainformación, la campaña para promocionar de una empresa discográfica, la agenda de direcciones fotocopiada para diversos menesteres, el cómic underground, el fotomontaje, e incluso ya existen libros, enciclopedias por entregas y catálogos de exposiciones que se proclaman fanzines. Parece que cualquier cosa pudiera serlo, sin que existan criterios de forma o contenido, tirada (de 1 sólo ejemplar personalizado a miles subvencionados), modo de composición (a mano, mecanografiado o mediante complejos programas informáticos de autoedición), periodicidad (irregular o inexistente), etc.
Instrumento procesual
Se asume que se dan en el fanzine ciertas condiciones de no comercialidad, y por ende, que el faneditor no es profesional, es diletante, cuando no un abierto kamikaze contracultural con la conciencia alterada por las drogas o un simple idiota. Y por ahí podríamos comenzar. Todavía no hemos hecho el fanzine, todavía no sabemos lo que es. Los espacios descubiertos, las salidas de tono codificadas, la estructura es todo aquello contra lo que se define el fanzine. Para conquistar una identidad tu fanzine tendrá que superar todo eso. De hecho, me siento tentado a estipular que el fanzine no existe como cosa, sino como proceso que surte su propio encadenamiento de problemas y de retos. Es "hacer un fanzine": lo que compras y lees desde la indiferencia ya no lo es. Es decir, que la principal diferencia no se sitúa del lado del producto (aunque esta diferencia es factible, previsible, deseable), sino del lado del hecho de que quien lo ha hecho hizo un fanzine y no una revista. Esto, que parece una tontería, tendrá sus aplicaciones a la hora de denunciar la simulación transgresiva del espectáculo en este terreno. Como producto acabado, son muy pocos los fanzines que exhiben sustanciales diferencias respecto a las publicaciones oficiales, a las que imitan. Como receptor casi debería preferir éstas, realizadas profesionalmente, con los medios adecuados y las fuentes cualificadas; particularmente pocos son los que sacan provecho de su condición de fanzine, los que realizan un planteamiento previo del soporte, de las limitaciones y posibilidades con las que cuenta, tanto en lo que concierne a la edición como a la difusión y distribución.
Pensar
Por eso, aunque pensaba decirte que para empezar a definir un fanzine hay que ponerse a hacerlo, como dicen los Kikes, creo que lo mejor es que primero te lo pienses, que te lo pienses mucho. Varios meses a ser posible. Conviene que tengas algo que decir, aunque ya lo hayan dicho otros (dentro de una auténtica cultura popular esto es lo de menos) y que lo tengas más o menos claro. No resuelto, para qué entonces, pero sí que te hayas planteado adónde y por dónde. Por un lado te dispones a tomar parte en la apasionante lucha por el lenguaje, terreno resbaladizo en el que serás tu peor enemigo. Ten en cuenta que al fundar un fanzine fundas un medio de comunicación, que te expones a ser malinterpretado, manipulado, y a manipular tú mismo, con más o menos conciencia, el lenguaje, los sucesos y la conciencia de un lector previsiblemente joven.Tenlo claro
Pero lo fundamental es que sepas conjugar los fines que te propones con los medios de que dispones, y determinar qué piensas sacar de tu aventura. No esperes que la gente esté esperando en la puerta de la fotocopiadora para aclamarte. Aunque se pone siempre de manifiesto el carácter inmediato y directo del fanzine como medio de comunicación, su consolidación en la escena es lenta, tarda a veces varios meses e incluso años en producir resultados gratificantes. La mayoría de los fanzines no logran superar los dos primeros números, sucumbiendo a la decepción que produce el primer contacto con la realidad. La realidad es fría, “el mercado de fanzines está saturado”, la peña no está dispuesta a comprar lo que no conoce por las buenas y si encima lo que le ofreces pretende tener cierta personalidad sólo cosecharás perplejidad e incomprensión en un primer momento. Toda la mitología del fanzine se revela como un montaje de las discográficas independientes para poner de moda sus productos y no como la soñada herramienta de participación social y cultural. Casi con toda seguridad perderás dinero, tiempo y esfuerzo, bastante de cada cosa, puede que hasta supuest@s amig@s; los roces y resquemores se ponen antes de manifiesto que las sintonías: por eso es importante que tengas un enfoque claro y un propósito definido: te ayudará a superar los cíclicos momentos de crisis en que flirtearás con la renuncia; así como una valoración de lo que estás dispuesto a sacrificar (unas 20.000 pts. mínimo, la mayor parte de tu tiempo libre, bastante amor propio, todo ello a fondo perdido, sin que la palabra altruismo suene a otra cosa que a jarabe de pobre). A lo que tendrás que atender no es a cuánto puedes ganar, sino qué puedes permitirte perder. Si habías previsto una tirada y difusión crecientes y nadie compra tu fanzine, no se habla de él y te lo rechazan en las distribuidoras, ¿qué será de tu familia? ¿podrás soportarlo? ¿sublimarás este impulso erótico en odio? Me he arruinado un par de veces catapultando con entusiasmo ejemplares a futuros suscriptores de todo el estado que resultaron ser agujeros negros, y aunque muchos de estos envíos mostraron después buenos resultados, es necesario reconocer que el faneditor es un corredor de fondo obligado a calcular su esfuerzo y jugar con el límite, atento al flujo de un marcapasos que le descubre de qué manera es arte la economía. Te estoy hablando de la posibilidad de pasar por una experiencia muy amarga: la de la absoluta inexistencia social. O bien, de otro lado, el desvelamiento del sinsentido del espectáculo experimentado desde dentro, una vivencia que te impedirá disfrutar en los conciertos ya del mismo modo.
La cuenta
Una vez superados estos trances y decidido a sacar tu propio fanzine puedes mover una circular entre medios afines, gente de tu círculo o personas que estimes vayan a sentirse atraídas por tu proyecto, informando del nombre y características de la publicación y, posiblemente, solicitando colaboraciones. No te importe demasiado si no existe todavía una base firme: si los elementos ahogan tu iniciativa resultará bastante comprensible y, en último término, no pienses que sufrirá alguien por ello. Sentirás que calas más entre la gente que te quiere que entre aquella a la que tú supones que interesas. Más tarde tendrás que librarte de eso, pero no dudes en aceptar esta ayuda en un primer momento, tanto en su formulación moral como material.
Todo es útil, nada es imprescindible
Cuantas más cosas tengas mejor fanzine podrás sacar. Cualquier tipo de cosas. El fanzine es un útil soporte de reciclaje sin obligaciones fiscales. Puedes apropiarte de cualquier imagen, no debes permitir que las imágenes sobren. Con la entrada del concierto puedes encabezar el diseño del artículo sobre algún grupo. El periódico es un torrente de violencia cotidiana que hay que reflejar y subvertir. A veces te regalan en los restaurantes chinos un almanaque kitsch que en tu habitación quedaría horrible, pero puede resultar divertido para ilustrar tu fanzine. Procura disponer de un almacén de imágenes recicladas y tergiversadas que te hayan impactado, te servirán para dar en cualquier momento tu versión crítica sobre las mismas. Tener un taller es interesante sobre todo porque puedes disponer de espacio para acumular imágenes y objetos pendientes de recibir un sentido y un momento en el relato. En cualquier caso tampoco es imprescindible: hoy el fluido es imparable y siempre hay en el decorado instantáneo suficientes recursos.
En cuanto a los medios de edición se pueden enumerar una serie de recursos cuya utilización puede dar fuerza a nuestras ediciones, pero que pueden ser también eludidos con maña y buena voluntad. Entre ellos sin duda es el ordenador el cada vez menos prescindible. A medida que se extiende el uso de esta herramienta pierde terreno lógicamente el fanzine editado a mano y máquina de escribir. Un buen procesador de textos con posibilidades de autoedición y diseño gráfico conforman el software básico, pero puede resultar también muy útil un scanner (hombre, lo ideal sería una máquina fotográfica digital de veinte mil duros), aunque sea manual, para disponer de imágenes propias. De todos modos, si vas a trabajar con fotocopiadora, casi resulta más eficaz el procedimiento de corta y pega o, en su caso, de reduce/aumenta, recorta y pega. Procura que las copias-base de imágenes con amplia escala de grises sean láser.
Conforme puedas ir consiguiendo herramientas como la grapadora profesional o la guillotina podrás ir dando a tu publicación un mejor aspecto. Lo que hacen estos artilugios es muy tonto y muy mecánico, pero resulta determinante para la presentación final. No obstante se trata de instrumentos caros que no te convienen si no esperas dar continuidad a su uso. Nosotr@s hemos sustituido la grapadora profesional hasta el momento por una convencional de escritorio y, como base, El País del viernes. Es necesario aplicar la grapa con habilidad, evitando que las puntas se cierren, y hacerlo después manualmente. Una vez que tus dedos parezcan los muñones de un yonqui ya habrás aprendido a cerrar las grapas con el mechero o la parte posterior de la grapadora a una velocidad más que aceptable. En cuanto a la guillotina, todo es cuestión de volverse otra vez con los ejemplares grapados a la fotocopiadora y sonreír mucho mientras la utilizas. Nosotr@s no lo hacemos, por pereza, porque es una movida, porque queremos reivindicar de alguna manera nuestro derecho a hacer de necesidad virtud.
Conseguir la mierda
Si estás tan bien dotado que puedes salir por imprenta directamente puede que el anterior planteamiento te haya parecido un poco ingenuo. Hemos elegido el medio fotocopia porque es el más accesible para tiradas de menos de 400 ejemplares. Si tu tirada es mayor y crees poder amortizarla puede que te interese hacer una revista. ¡No seas humilde! El fanzine no es más que un juego de niños, el fluido lúdico de quien no tiene obligaciones materiales. Está muy bien si no te cuesta dinero. Puede que tus planteamientos sean más serios y estén buscando su sitio en el mercado. En cualquier caso, aún ciñéndonos al fanzine desde donde éste se define con respecto a la revista, si no tienes ni siquiera esa cantidad o no quieres arriesgarla tendrás que valorar de qué manera pueden influir los modos de gestión en lo que editas. La publicidad impone una ética y una estética. Pedir el dinero a papá también condiciona. Puede que ninguno de los supuestos que circulan en tu fanzine esté en disonancia con los de papá o los de la publicidad, así ocurre con suma frecuencia, pero entonces me pregunto para qué ostias haces un fanzine.
Las fiestas-concierto suelen funcionar bien sobre todo en iniciativas de carácter colectivo en los espacios ocupados. En movimientos como el de ocupación o el de insumisión ha sido fundamental el intercambio de energías ideológicas y económicas entre los grupos musicales y las publicaciones para su sostenimiento mutuo, pero para levantar un constructo individual son un factor añadido de riesgo. Si tu fanzine no es una necesidad social específica en relación con ciertas causas o movimientos, sino solo una manifestación marginal de los mismos o ni siquiera, si no tienes demasiados amigos con algo que vender, lo mejor será que vayas poco a poco y no cifres el éxito del fanzine en la amortización de su costo.

Terapia okupacional
Una vez que dispones o no de los recursos técnicos y has recopilado, seleccionado y redactado los contenidos que formarán parte de tu publicación elabora un índice con estos contenidos y disponte a maquetarlos. Para nosotros maquetar es una cosa muy simple que se realiza con trozos de papel recortados y pegados sobre un soporte duro tamaño cuartilla que luego se montará del modo adecuado. No sirve de nada dar unas directrices sobre maquetación, toda vez que existen tantos recursos de composición, tamaños, formatos, temáticas, estilos y propósitos. ¿Qué te podemos decir? Que utilices pegamento en barra, las manos limpias (a no ser que quieras integrar el proceso de composición en el resultado), y que trates de disimular los bordes de los planos pegados raspando con un cutter o cerrando bien con el mismo pegamento en barra transparente. Cuando utilices el pegamento ten cuidado de no manchar con él los negros. Aunque estas manchas no resulten visibles a simple vista en el proceso de maquetación condicionan a veces la interpretación que hace la fotocopiadora. Si has optado por un formato grapado por el centro (sea el más práctico tamaño cuartilla que nosotros utilizamos, porque es un folio doblado, o sea tamaño A-3 doblado) debes tener en cuenta que cada hoja doblada equivale a cuatro páginas en la revista, por lo que el número total de páginas ha de ser múltiplo de cuatro, y que el proceso de composición rompe el orden secuencial. Para no perderte puedes hacer una maqueta pequeña en blanco con trozos de papel numerados e índice de contenidos. La cubierta y la contraportada estarán en la misma cara de una hoja de papel. Debes continuar maquetando así, de fuera a adentro, siguiendo el orden determinado en el ejemplar-guía.
A la hora de maquetar debes dejar un margen algo más amplio en la parte interior de cada página, la más cercana al eje de la grapa, como de medio centímetro. Salvo que no te importe la pérdida de márgenes (por ejemplo en fondos y otros elementos no directamente significantes) no debes aprovecharlos demasiado, pues es difícil de prever al milímetro la entrada del papel en la bandeja de la fotocopia.
Suéñalo, Diséñalo
Te puede interesar hacer una hoja volandera para morir sin pena y extenderse como un virus o un material de peso para guardar y consultar. En el primer caso optarás por el formato de boletín copy and pass, tipo Molotov, que en el circuito de contrainformación permite la difusión a gran escala de mensajes que no aparecen sostenidos por grandes estructuras mediáticas. En el segundo será interesante que lo adornes con alguna pijadita fetichista que le de carácter de objeto único; la mitología del fanzine ha generado ya sus propios anticuarios y su leyenda, a la gente le gusta pensar que hasta cuando compra fanzines está invirtiendo. La limitación en las tiradas permite integrar procesos manuales en la composición: numeración de ejemplares, rastros de color, un sello adhesivo o de caucho o una performance papirofléxica seducen y humanizan la comunicación. La fotocopia plantea sus limitaciones, pero tiene también sus recursos y ofrece generosamente su peculiar belleza (su mecánica?): el montaje permite la combinación de unidades de texto e imagen, puedes enriquecer tu maqueta usando transparencias, trabajar los fondos con texturas diversas... Tu fanzine no tiene por qué ser tan rígido y textual como el Amano: nuestro volumen de ventas demuestra que hay lenguajes más directos. En cualquier caso trata de buscar tu propia voz: puede que estés destinado a inventar algo.
El principio de realidad
Después de recopilar, redactar, maquetar, chequear, fotocopiar, pagar las fotocopias, volver con dos cajas de Kanguros al hombro hasta tu casa y graparlos ya no te queda casi fanzine ni espacio en la casa donde meter tanto papel. Hasta el momento de ver ese patético filtro de realidad inútilmente multiplicado todo parecía tener sentido y objetivo. Es ahora cuando sabes lo que es el miedo, adviertes que l@s amig@s murmuran preocupad@s a tus espaldas, tratando de no ser l@s culpables de tu derrape, y ni siquiera ell@s saben tanto como tú de qué manera estás tratando con el absurdo.
Sin embargo ya no hay retorno: tienes que difundir, esto es, distribuir (je, je) todo ese fango, adquirir largas serpientes de sellos de gelatina para tus envíos por impresos de material regalado a otros medios para que el mundo sepa que existes, comprar billetes de metro para ir a cobrar el fanzine que un colega tuyo se compró en El Aventurero, si es que no te ha mentido por teléfono... a no ser que las cosas te vayan inesperadamente bien, en cuyo caso jamás querrás dejar de llamar fanzine a lo que haces y habrás demostrado que, si has logrado ser un buitre en esto de la fanedición, lograrás serio en cualquier faceta de la vida, pues haber hecho fanzines no es ninguna profesión de fe libertaria que quepa tomarse demasiado en serio, sino una manera de madurar que se ha puesto de moda y como tal, de alinearte en el bando de los cabrones o en el de los gilipollas. Como en los toros, como en el ciclismo y en el rock son much@s los que sueñan y poc@s los que se aprovechan de los sueños de tod@s. Conozco a alguno que se ha comido celosamente todo ese material hasta el momento de poder deshacerse de él una mañana temprano, cuando nadie se acuerde de sus faroles de juventud. Es una buena decisión. Al fin y al cabo, después de hecho es cuando sabes que un fanzine no es sino eso que era mientras se hacía, y que una vez hecho se habrá transformado en material de primera mano o en residuo contaminante. Quizá venderlo sea lo menos productivo, quizá lo más productivo sea el intercambio de experiencias y deseos que has mantenido con otr@s creador@s y el proceso en que has ido conformando tu propia visión de las cosas. Pues incluso "l@s mejor nacid@s" lo han hecho hoy en un mundo bastardo, y no nos vale con digerir la ley tal y como pesa: cada un@ de nosotr@s se ha visto lanzado a componer su propio bricolage de referentes en un mundo vaciado (o viciado) de ellos, a buscar y revindicar su padre maldito, el futuro desplazado, aquel que era salvaje y acabó borracho. Como él querrás tener un día un fracaso que contar, un trayecto de experiencias propias que trasciendan el plano de lobotomía. El fanzine sale, como los granos, en un momento de tu vida en que nada está todavía totalmente perdido. Después de hacerlo sabemos que no es sino un trayecto hacia un@ mism@ a través de los otr@s. ¿Y tú me lo preguntabas?
sábado, 19 de junio de 2010
Las claves de Silena
Un relato de Luis Ruid
Algunos días no me acuerdo de aquel día y vuelvo a cometer los mismos errores, como la balada que silbo cuando me olvido de silbar. Paso entonces muchas horas delante del edificio blanco, repasando con la vista las grecas naranjas, silbando una columna intermitente de vapor con los brazos recogidos en los sobacos bailando sin manos como una marota, muy, muy cerca del kiosko. Nunca resulta aburrido porque a veces recorro el perímetro de la plaza pidiendo cigarrillos muy atento al ventanal de tu bufete, donde apareces de tanto en tanto, como una diosa que se asomase al mundo desde su hornacina, con tu gesto oval que nunca sé si admira o compadece el mundo que se extiende tras y se esconde detrás de los tejados, donde yo digo que hay paraísos perdidos y tú la negación del destino. No dejas que una sola mirada se despeñe contra la plaza, donde estoy yo accidentalmente, no como figura adscrita al paisaje, sino contra el paisaje con mi abrigo de cuadros. Y no espero que mires contra la plaza porque no deseo que me veas tan pequeño.
Siempre me digo que siempre fuiste tú quien mantuvo la dignidad de los dos, quien observa la obstinación de los objetos con analítico odio, quien me convenció de que el seguro social no incluye los riesgos del alma y los sentidos incitándome a renunciar a aquella servidumbre provinciana... Te debo tanto que debería matarte. Cierto que ya tenía imaginación entonces, al lado de esa refinada estupidez de ángel criado en los infiernos, pero no tuve nunca el valor para usarla, como tú cuando nos detuvieron a subfusil terciado por llevar matrícula de Navarra y te indignaste en vasco sin saber una palabra, cuánto sabes. Yo temí lo peor: verme abocado a ser el guerrero inútil de tu causa loca. Y nada te salvó del horror, según pienso, que el que les parecieses demasiado puta.
A veces me olvido y entonces ocurre algo así: que te vuelves hacia dentro, hacia el interior, y yo quedo así aquí, con mi sonrisa de saldo en el mundo de las rebajas; hacia el centro de la cuestión, hacia tus papeles, very very important, en los que has trazado las posibilidades de futuro de todos tus clientes.
Tú sabías como acabaríamos todos, al menos todos ellos y seguro que yo también, que vine en la misma oleada siguiendo tu olor, oliendo tu voluntad, pero no vine con ellos, que huyen de la tierra y se la encuentran aquí, más sucia y precaria, que abandonaron la miseria y la olvidaron y por eso recrearon su miseria. Yo perseguía, no huía; perseguía el Ideal. Todos sus anhelos no hallaron mas conducto que los barrios donde la ley sólo acude a divertirse; los míos se cumplían cada día junto a tí. Exaltado ante la posibilidad de joder sin miedo a manchar las paredes yo no dejaba de silbar. Por entonces creí que comenzaba a escribir canciones adultas y a ser firme en escena, porque tú creías en mí porque yo lo hacía todo con tu cerebro, aunque no soy, lo cierto es que no soy todavía lo que esperas. Y es lo que quiero que sepas, que lo sé.
Alguien cierra el telón que me mantiene expectante y sé por otras veces que aparecerás antes o después. He de arrancarme de este lugar al que estoy fundido desde que mis saltos comenzaron a ser leves vaivenes de rodillas. Incendio mi cuerpo con un beso a la petaca en la escarcha fina que se cree que estamos durmiendo, virgen sabia, santa del sacro, y me enfurezco jurando que te quiero. Te veo salir y son los mismos tu maletín y tu prisa. Se diría que es temor esa incomparable majestad con que atropellas la vida, miedo a que el mundo se reponga de tus golpes y se tome una venganza. Eres tan fugaz que ya estás bajo los arcos rompiendo las fronteras. Grito tu nombre, y creo conmover a la materia; te apresuras, caminas como quien olvida y no lo sabe y grito más, y creo con ello invalidar tu coartada, creo que dejo claro que es a tí de mí, y sólo queda el eco en los pórticos y tus tacones sobre el asfalto. Un taxi sucumbirá a tu gesto experto y yo me quedaré mirando cómo oscurece ciertamente en la plaza sin respuestas.
¿De qué me hubiese servido haber estado mas atento? ¿Acaso no hubieses pasado por encima de mí fingiendo que no me ves? Tienes miedo de mirarme, y yo tengo miedo de que alguna vez no lo tengas y yo tenga que darme cuenta por tus ojos de algo que no me explico. En el fondo ya empezaba a recordar, y en la superficie a cumplir el rito, pero el panorama es demasiado atractivo y tangible para conceder crédito alguno a las abstracciones de la memoria. Este olvido al que atribuyo carácter ritual puede tener un sentido utilitario como mecanismo defensivo, como la mejor opción posible en un juego de estrategias cuyas reglas son simples, pero que esconde su sentido. Sería entonces cierto que me acordaría al permanecer quieto sin recordarlo de aquel día en que quise detener el taxi con mis propios músculos. Fue la última noche para la insustituible chupa de cuero, comida por el asfalto mientras me arrastrábais incrédulos de que pudiese permanecer aferrado al parachoques mientras de mí quedase algo, pero aquella curva demasiado cerrada me lanzó contra el muro ante el asombro de los peatones, que os cogieron la matrícula, no podéis negarlo, aunque todo eso está ya olvidado. Sin embargo yo no me permití el lujo de desvanecerme, sino que enlacé el último instante de mi caída con el primero de mi reconstrucción y casi tuve que zafarme a golpes de la caridad ciudadana. Lo importante es que estaba vivo, aunque lo importante era que no podía cazaros. Sangraba la nariz y el espacio y el tiempo se movían como el güisqui. Tenía que correr apoyándome en las paredes. Doblábais por la tercera o la cuarta esquina a la izquierda o la derecha. Imposible.
Es normal que tú andes ahora en taxi mientras yo sigo colándome en el metro: ya leías la prensa nacional mientras yo escribía poemas, y a veces te reías de cosas que yo fingía entender con la sensación de que tú te reías de mi modo absurdo de fingir la risa. Cuanto decías tenía para mí un significado oculto que yo me resignaba a archivar en la memoria por si algún día consigo reconstruir tu trama y plantártela en la cara para decirte que ya basta, por tanto, de misterios, que a partir de algún día estarás siempre desnuda cuando estés conmigo.
Cuando estás casi desnuda estás más vestida. Sabes que un duelo de miradas se inclina ineludiblemente a tu favor, que tú precisas el escudo de tu cuerpo para evitar mis zarpazos, por eso llegas con tiempo, para vestirte de mujer desnuda. Sabes que demasiado rato y sin la prudencia de la piel blanca yo podría reprocharte todas mis carencias delante de todos tus excesos, que podría hacer vacilar tu edificio de enigmas con mis preguntas, ingenuos interrogantes que para tí cobran una dimensión extraña. Encuentro la puerta simplemente entornada y tampoco me explico porqué hay que ir tan despacio para que la materia sea dócil. Sé que tú también estás ahí detrás entornada, que a pesar de que me esperas me preguntarás ¿qué quieres? Eso posiblemente lo sepas tú, dije un día sonriendo, todavía adolescentes, pero tú parecías mayor y forastera. Apenas hice el esbozo de mi tesis acerca de la vida cuando me apagaste con tus carcajadas. Se me curvaron las cejas, porque yo todavía no estaba de vuelta de muchas cosas, y todavía no me explico por qué os volvéis, si no habéis llegado. No puede ser cierto que la experiencia os haga así de nulos, así de ignorantes. Son cosas muy simples, pero uno las toma o no las toma; y si las tomas y te sientes lleno todo lo demás consiste en vaciarse, eso es lo que tú ignoras por experiencia.
¿Qué quieres? escucho, en efecto. Resumo: quiero saber.
Tu gesto traza una mueca de comprensión. Podría ser el gesto de una madre ante un niño que llora. Pero yo no quiero tu comprensión, sino mi comprensión. Llevas una bata corta y has comenzado a andar hacia mí. Panky se mantiene rígido en un rincón, con porte de estatua y la amenaza brillando en la punta de las orejas. Quiero saber por qué me lanzaste sin piedad a mi destino y cuando regresé como una carta devuelta, manchando el pasillo de sangre y con la chupa colgando en un solo jirón, encontré la puerta entornada y tuviste para mí bálsamo y ternura. Y quiero saber por qué dejaste el grupo después de infectarlo de heroína y de ponerme a mí contra todos cuando ya siempre tenías trabajo y apenas ensayabas. Debe dar mucho lo tuyo. Nosotros seguimos allí igual, con todo mucho más sucio porque no estás tú y algunas cosas más limpias. Pero es imposible que seas sincera contigo misma, porque sacas las correas de los bolsillos, como si las hubieses preparado, y las tensas alrededor de tu brazo. Lo haces con obscena complacencia, como si quisieras poner ante mis ojos tristes aquel día. Panky está muy atento. Yo cierro los ojos, pero entonces lo veo todo mucho más claro: te veo a tí forcejeando con un hombre rudo y de gran tamaño que, sin el menor esfuerzo, te alza del suelo, inmoviliza tus brazos y saca de tu sostén roto una jeringa cargada y la estrella contra el suelo. Y entonces ese hombre se siente turbado por su propia violencia y porque todos os miran desde detrás de sus trajes y de los títulos de derecho que festejan, y porque él es el único que viste de negro y no se ha afeitado. Aprovechas entonces para zafarte de él y corres hacia la noche empujada por sus gritos, hasta montar en uno de los taxis que esperan y decir nunca más y él cómo perderte así, aquel día. Te escucho suspirar: debe ser como un orgasmo. Quiero saber por qué te entregas a esas ausencias, acaso sea porque sientes asco y yo tengo cosas limpias sin duda, empéñate en decir que huelo demasiado a hombre, porque yo no puedo evitar ser humano, amiga, aunque admire cómo y cuándo haces las cosas, porque tú sabes hasta dónde y con cuánto, pero ellos están hechos una pena. Debe ser como un orgasmo, pero tu sonrisa es lo más parecido al gesto de Panky, rígida, castrense, inculcando con los ojos el deseo de devorarme. Estás a punto de llegar hasta mí y muy pronto me rozarás con ese cuerpo que se apergamina ante mis ojos, con ese gélido sudor envenenado, enroscarás tu anatomía amarilla alrededor de mis piernas y seré abatido; ya no seré sino la sombra de tus ojeras, a no ser que, mezclando recuerdos y olvidos y agitándolos con furia en el crisol de mi rabia yo ponga en juego la inédita bofetada, el detalle que de un modo u otro resuelve siempre las grandes cuestiones. La recibes sorprendida; materialmente rebotas y eres lanzada hacia atrás como un dibujo animado. Pareces un montón de ramas secas, desordenadas y palpitantes bajo el viento.
Perdona, aplico tos axiomas. Además, creo que me estás pidiendo esto. Qué busco ya lo veremos; de momento ya hemos puesto orden aquí y podemos seguir especulando. Vamos a analizar qué somos. Tú asientes con la cabeza, mareando un sollozo. Somos un no sé lo que busco y ya basta de eso. Tú dices sí, así me gusta. Si esto es un juego es un juego sucio, porque yo no conozco las reglas, y por tanto no podrás decir que has ganado. No sé si dices sí o es que te estoy zarandeando. Dices sí. Por tanto voy a decirte lo que acabo de comprender: que estoy solo. Dices sí y confirmo que siempre estás sola conmigo. Y ahora que puedo estar, tú ya no estás, dices no sollozando... Estabas sola con el Ideal: quienes lo comprendían, lo despreciaban, y quienes lo amaban no lo comprendían, dices sí, sí, mi voz es firme y por fuerza dices sí. Tengo voz, amiga, tengo voz de tus palabras, dices sí. Y como llegaste muy lejos de lo vulgar, no en lo determinado, caíste en la pura mierda, dices sí, en la mierda garantizada. Dices sí, mi voz es firme, gesticulo con los brazos, me salen de las palabras. ¡No hay santos en Sodoma!, digo de pronto. Tú dices sí sollozando, completamente plana. Esa es mi última canción, que habla de que todos estamos en la mierda, dices sí. Pero tú no estás en la mierda, Silena, tú eres una puta mierda, dices sí. Y todo fue perfectamente.
* * *
La mañana es azul clara en los pueblos. La vida es un eterno crepúsculo entre los hombres. No eterno, pero perpetuo. Hay un agujero en la cama: está palpitando, caliente, pero vacío. Es un olor redondo profundo: se entra por él y se sale al canto de Silena. Ahora recuerdo que soy feliz. Silena se está duchando en la luz de la verdad. Silena es un animal pequeño: ahora recuerdo que soy feliz. Ayer fue el último día y valió la pena agotarnos. ¡Qué complejos somos! Todo lo difícil es erróneo. La cuestión es simple y llana, y ella dice sí constantemente. Silena, animal pequeño, se mueve alrededor y huele a limpio, así es ella realmente. Hoy es el primer día y los objetos nuevos brillan y yo soy un hombre nuevo que va a ducharse. Dices sí, sonriendo dices: sí, estás satisfecha. Que luego apague el calentador y tire de la puerta hasta que quede cerrada, digo ¿qué? Que deje las menos huellas posibles. Creo que necesitas un buen alegato, nena, dices bueno, otro día. Digo ¡no!, dices no, Panky se acerca rugiendo. Vibraste, estás satisfecha, siempre resulto muy satisfactorio. Es el momento de dar un nuevo puñetazo en la mesa, de poner el orden necesario. Panky interviene: negro, ágil, musculoso, se interpone entre Silena y yo. Que los hombres son poco útiles fuera de su contexto, que son agua estancada si no se marchan y reaparecen, que lo de hoy muy fuerte, casi demasiado, que no quieres ser una adicta. Me das las gracias tan hermosa y yo no me muevo porque me acuerdo de Panky y de aquel día. Cierras la puerta y parece que pone fin. Panky estrecha el cerco y ya me ducharé por ahí. No volverá a ocurrirme esto, quizá algo parecido, pero no lo mismo. Cierro yo también la puerta a mis espaldas y el calentador queda dentro encendido. Sólo ella tiene llaves.
publicado en Vinalia Trippers # 3 (1996)
ilustración de Silvia Díaz Chica
martes, 15 de junio de 2010
Revistas (contra)culturales de los noventa
Ni Hablar es una de las pocas revistas ideológicamente bien orientadas que podías encontrar en los kioskos si eras de Madrid (no me refiero a una elección adecuada entre modelos, sino a la manera de contemplar la realidad, que es una para todos), y nos la mandaban desde Ediciones Caimar. También en Madrid llegaba obstinadamente a nuestros buzones (y eso que cambiaron de sitio una cuantas veces) una revista literaria que se desprendió de otra no menos acosadora llamada El Fungible, que desde Alcobendas nos persiguió hasta el mismo infierno. El Pájaro de Papel, editada por el Grupo Ícaro, tenía entonces poco más o menos el mismo aspecto que hoy (será que, como no va numerada por no sé qué cuestiones legales, se mantiene siempre joven): papel bueno, textos legibles, ilustraciones pasables, destilando corrección por toda su trama. Todo esto significa, por si algún ingenuo aún no ha leído, subvención hasta en las estampillas, dicho sea sin menosprecio de sus colaboradores, cuyo nivel, obviamente, suele ser más homogéneo que el de otras aventuras más o menos inexplicables. Otro tanto parece que pueda sucederle a revistas construidas según modelos deterministas de enfoque y composición desde circuitos aglutinantes como los universitarios o los talleres de literatura, tan enternecedores. La revista granaína La Caterva se realiza desde el Taller de Escritura del Centro Cultural Casa de Porras de la Universidad de Granada. En Andalucía la literatura entendida como pluma y papel sigue teniendo amplio alcance. Existe además toda una mitología de poetas andaluces.
Otros que se lo hacen gratis son los de El Bellotino de Oro, simpático fanzinillo fotocopiado y grapado que parecían mover dos personajes populares de la escena emeritense: Juan Humano y Sigbjorn Wilderness. Aparentemente sin más pretensiones, constituye un ejemplo inhabitual de lo que queremos decir desde aquí: cuatro fotocopias baratas dobladas que funcionan como aquellos primeros tripis, pero gratix.
Castillos de papel levantaban mensualmente los de Papers Bruts-Ezkandi jugando la baza de los sufridos creadores del circuito underground, una peña que se nos hizo familiar y a la que no dudamos en reconocer el mérito de haber sustentado, frente al voraz espectáculo, un movimiento de fanedición cada vez más digno. Evitemos dar nombres; digamos que Kastelló, zine de síntesis en el mundo de la creación alternativa, es el fanzine que los reunía a tod@s al punto de ser una auténtica enciclopedia del circuito underground en más de sesenta volúmenes a los que llegó admirablemente sin subvenciones y con una publicidad discreta.
Escarabica era una publicación localista bien presentada y bastante atenta a la acción juvenil que editaba la asociación de medios audiovisuales Correveidile con el "carácter" de las cuencas mineras asturianas.
Iralka es una interesante revista de pensamiento realizada en Irún por el colectivo Zizania. Cada número era un monográfico acerca de algún concepto. Publicaron monográficos sobre la ilusión, la fe, la revolución, la memoria y la guerra (con ilustraciones inéditas de Lusmore). Artículos con entidad intelectual, pero perfectamente legibles.
Sin Título es el título de la revista en prensa de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, que suele contener textos originales de clásicos de la vanguardia como Guy Debord, Hugo Ball, Kurt Schwitters, John Cage y un etcétera muy largo. Compone un soporte documental y educativo. Me imagino que la intención es poner al alcance del estudiante materiales no editables en otros contextos, así que lo importante es que esté ahí disponible.
Muy cuidada la revista valenciana Fuera de Banda, el suplemento 'artístico-mutante' de Bandaparte (revista de cine) que coordinan Nelo Vilar y Domingo Mestre. Las propuestas artísticas más rupturistas, performance y 'accionismo salvaje' (intervención urbana) tienen cabida en este soporte de formato inhabitual (10,5x29). Manifiestos, acciones, muchas ideas, y la colaboración de la Facultad de BB.AA. de Valencia les ayuda a llevarlas a cabo.
El panorama artístico catalán es bastante diferente al de Madrid. Si aquí agonizamos en un desierto donde hasta las propuestas alternativas se dedican a vivir cómodamente de los modelos que ofrece la cultura de masas, parece que allí una andanada de artistas independientes, y hasta venenosos, son a veces bien recibidos por las instituciones dentro de una política cultural orientada a la integración. Cataluña está creando un universo cultural inflacionario para tapar los vacíos que ha dejado la excavadora en su memoria. Hagamos un mero inventario no valorativo de algunas de las muchas publicaciones que circulaban por allí, a veces mediante libre difusión: Côclea, revista sobre arte contemporáneo y de acción; Talp Club, revista sobre arte de acció y polipoesía con un estupendo diseño: decAlor, revista de crítica cultural que merece una mención especial por la audacia de sus contenidos, la calidad de su diseño y el interés de sus colaboradores.
La mejor revista española de pensamiento era sin duda Archipiélago, Cuadernos de Crítica de la Cultura, que incluía un amplio monográfico en cada número.
Por fín, el incipiente mundo friki empezaba a producir en Madrid sus clásicos. Dejad que las niñas se acerquen a mí era un fanzine lleno de niñ*s viej*s fotocopiados para adult*s que no han crecido. Gentecilla del mundo del cine, así que solo engañan los ojos. La clásica mitomanía del fanzine subvertida para voyeurs aficionados a esa aprensión sorda que sube desde el sacro y se queda en la garganta. Quizá sea Mondo Brutto el pop-zine con más imaginación y ácido úrico. Aunque muchas veces el contenido de sus artículos nos la refanfinfla resulta que el tonillo irreverente que manejan te acaba atrapando. Dildo en el Ojo Ajeno se montaba un buen dossier por capítulos de fanzines españoles bajo el título "Símbolos de España: cada pueblo tiene los fanzines que se merece". Sus otros temas: el indie, los freaks, las drogas, entrevistas... Mondo Brutto es una revista que se alimenta del espectáculo tanto como lo alimenta. La cosa va de humillar públicamente a gente que no tiene amor propio y más que nada sirve para pasar el rato. Después de echar unas risas leyéndola hemos detectado, sin embargo, efectos alienantes sobre el consumidor: todos los artículos son el mismo y los sucesivos números se montan sobre sí mismos sin terminar de encontrar nada propio que decir. Una alternativa al Hola que debería estar disponible en todas las peluquerías.
lunes, 31 de mayo de 2010
Zines musicales de los noventa
El término fanzine no viene de fan del cine, como asegura una indocumentada de la prensa oficial, sino de zine de fans, revistas editadas por los fans de alguna estrella del pop dedicadas a propagar y catalizar el culto. En bastantes casos, estas publicaciones amateurs contaban con el apoyo económico de la discográfica interesada. Hoy la cosa ya no funciona así: son las propias discográficas las que editan en muchos casos estos materiales para dar a conocer sus productos y hacer buenas críticas de sus grupos. Por regla general suelen estar muy bien hechos y les gusta presumir de ello. A veces hasta regalan cedés promocionales. Es lo que ocurre con Zona de Obras y Spiral. Subterfuge, por su parte, aporta otro talante, ampliando su ámbito de intereses a otros aspectos de la cultura juvenil como el cine o el arte. Su recorrido ha sido el inverso: empezó siendo fanzine y, tras lograr ser el mejor en su campo, se edificó sobre él una editora/distribuidora.
César Pesqueras persigue esta línea con su dnc'Zine. Su catálogo aún es modesto, pero tiene aspiraciones. Junto a artículos y entrevista redundantes que no aportan nada a la prensa oficial editan un interesante "Cuaderno de Lluvia" interior dedicado a la creación literaria y algunas interesantes exclusivas. La estética que utilizan va a tono con su nombre: dark näif confussion. Incluye numerosas entrevistas a grupos y gentes del cine con una línea selectiva que valora no sólo la propuesta musical, sino también la actitud de los protagonistas dentro de la "escena independiente".
El Vómito de las Ninfas pretende revitalizar el modelo clásico de fanzine musical y cinéfilo adolescente. Dedicado a inventariar las experiencias de quien lo hacen sin otras pretensiones. Es una actitud.
Los ejemplos se multiplican: Las Lágrimas de Macondo, Noise Club, Beat Generation pero, si por lo general utilizan un lenguaje más osado y una estética más creativa que sus compañeras del circuito integrado, no acaban siendo sino réplicas de éstas o una plataforma de acceso a las mismas.
Otra razón por la que merece la pena recorrer la escena de la prensa musical alternativa es la especialización de algunas revistas en modos de expresión musical minoritarios. Las hay especializadas en todo de tipo de músicas habidas (reggae, country, étnicas, etc.) e inventadas (dance, rock gótico, jungle, etc.).
Planto aquí la referencia de mi zine punk favorito: 100% Papel del Water de Madrid.
* Entrada elaborada con fragmentos de reseñas de Luis Ruid en el fanzine Amano.
jueves, 13 de mayo de 2010
Publicaciones de contrainformación en los noventa
Los zines de contrainformación experimentan un auge importante tras la caída del sueño hispánico, pero yo no explicaría este fenómeno simplemente en función de la crisis. En primer lugar, la crisis siempre estuvo latente, y lo que hoy acontece no es sino una renovada (y cíclica) "puesta en moda" de la misma. En segundo lugar, las publicaciones de contrainformación también. El movimiento libertario crece y se transforma gracias a la autorreflexión que se ha ido condensando en espacios muy determinados. Si uno quería enterarse podía pedirse La lletra @, que mantuvo el tipo durante las mil celebraciones del progreso liberal, publicación de referencia de los movimientos ácratas y de la prensa alternativa de todo el estado que en su larga historia ha sobrevivido, entre otras cosas, a la manipulación ideológica de la Movida y a la disolución de la conciencia divergente en la década pesoista, y sin la cual hubiera sido mucho más difícil la recomposición de esa conciencia, a la que asistimos. O se pillaba el boletín Molotov de la agencia UPA y se enteraba. El boletín libertario de contrainformación con más historia lo hacían en el Ateneo Libertario de Zaragoza: El Acratador. Pero, ¿para qué, si nadie hablaba de ello, si las tentaciones de El País no incluían una triple página de comentarios sesgados sobre los "movimientos fanzinacionales" (?), si uno no tenía por qué marcarse faroles en este campo? Ahora sí, ahora hay que estar puestos, los fanzines estan de moda, como la crisis. ¿Escapan los fanzines de contrainformación de esta dinámica? Pues en algunos casos sí.Échese si no una ojeada al Ekintza Zuzena de Bilbo y encontrará, más que contrainformación, finos y actualizados análisis de la realidad social desde una perspectiva libertaria (léase finos en contraposición al tono grueso y exento de complejidad analítica frecuente en esta escena). Es una pena que Ekintza (proyecto no mercantilista) no mantenga una periodicidad más estrecha; en cambio los periódicos salen todos los días, lo que deja muchas mentiras sin respuesta. Lo mismo ocurre en Barcelona con la revista Etcétera, que mantiene una línea de presentación quizá demasiado sobria, pero que se hace valer por sus contenidos. Y con la madrileña Golpe al Estado, levantada por el Kolectivo de Resistencia Autónomo, cuya periodicidad en papel impreso debería ser más densa para poder equiparar la escena madrileña a la de Bilbao o Barcelona. Mención honrosa para una publicación libertaria que siempre fue a mejor: Resiste.
Amanecen "
boletines de expresión/ comunicación antiautoritarios" como Zizaña, una buena formulación de este tipo con mucha información y bastantes ocurrencias divertidas. En la misma onda, y con unos contenidos muy semejantes, los de Desakato al Dekkanato, que son los del colectivo de alumnos de la Facu de Info de la Complu "Información y Libertad", celebran que después de sesenta años el antifascismo siga despierto. Será porque lo sigue estando el fascismo y muchos otros males que no llevan ese nombre. Es bueno que los futuros periodistas parados se dediquen a la contrainformación y participen de la construcción de canales de comunicación alternativos. De ese modo quizá dejen de tener tan "mala prensa".En el capítulo de boletines celebramos la aparición en Madrid del mensual El Fuego y la Piedra, con excelente maquetación y rigor informativo. Es necesaria en esta provincia una publicación que trace el hilo conductor de las inquietudes juveniles y reprocese la información que nos llega muerta a través de los periódicos. A ver si se regulariza de verdad porque un aspecto fundamental de la contrainformación reside en su regularidad, ya que determinadas noticias no admiten una acción diferida. Ánimo. En Mallorca hace lo propio Inquietuts, donde hemos leído cosas maravillosas de un poeta llamado Oscar Millán. En Asturias se publica Llar, boletín que ataca a los ricos. El boletín que llevará a cabo el seguimiento del II Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo se llama Palabras Andantes, que trata de mover lo más posible la Mesa de Madrid, y su difusión requerirá la colaboración de quienes libremente quieran fotocopiar algunos ejemplares.
Por reducidos que sean los medios ninguna okupa o ateneo puede carecer de un pequeño boletín, imprescindible para afianzar su relación con el entorno o con otras iniciativas convergentes. El Ateneo Libertario de Las Rozas se explica y se cuenta a sí mismo con un mínimo folio doblado llamado El Tábano que seguro que hasta es gratis. El KRA (Kolectivo de Resistencia Antiautoritaria) de La Latina, integrado en la Coordinadora Lucha Autónoma, realiza su boletín La Hoja aKRAta un seguimiento por capítulos de la historia del anarquismo español junto a informaciones varias sobre los movimiento de resistencia antifa.Pimienta Negra se construye como un fanzine convencional en tamaño folio, pero con ambición de convertirse en una de las publicaciones de referencia de la escena contrainformativa no sólo madrileña. El nivel de sus análisis y colaboraciones es propio de una revista, como ocurre ya con muchos fanzines, y tienen el refinamiento de practicar el humor como arma de resistencia. Así, incluyen la segunda entrega del ya popular periódico al revés El Imposible, donde la palabra contrainformación adquiere un sentido propio, y no sólo consigue sustentar la sobreinformación.
Rebelión mental y física proponen los hacedores de Superhombre, que son el Aula de Cultura (aula enferma) de Filosofía y Letras de Córdoba. Es loable la aplicación contrainformativa entre asociaciones de estudiantes, y en este caso concreto resulta interesante la apropiación de un concepto filosófico como el de superhombre a proyectos solidarios, desnudándolo de las connotaciones individualistas que la interpretación burguesa ha vertido sobre él, aunque tal vez se les pueda pedir más (profundidad, análisis) a quienes apuntan a constituir la futura inteligencia a través de cauces especializados. Simpático, sin más pretensiones que proliferar en los espacios periféricos del centro de Madrid, crecen las alucinógenas hojas de Beleño, fanzine "de recepción" donde se ejercita la mirada de la calle sobre los productos de la cultura. Casual se presenta como skinzine revolucionario vinculado a La Safor que promueve la unión de redskins y sharps en un solo frente. El boletín del Sindicato de Comunicación y Artes Gráficas de la CNT madrileña La Tira de Papel reaparece en 1997 después de desaparecer en 1979. Se plantea como foro de debate sobre los medios de comunicación y de las Artes Gráficas. La Asociación Madrileña de Estudios sobre el Cannabis edita regularmente un boletín antiprohibicionista llamado Cero Cero que analiza aspectos jurídicos y médicos del humito. Si alguien tiene motivos para organizarse contra la hipocresía social y el alto número de parásitos que le crecen a derecha e izquierda ese es el fumeta.
Todavía vamos a salvar a otra publicación del varapalo que se avecina: Giltzapeko Paranoiak, editado por los insumisos encarcelados en Pamplona, que deben ser ya varios millones. Estética original, maquetación (forzosamente) manual y un sentido del humor que, practicado desde la cárcel, debe ofender a muchos. Es resto es basurilla replicante de fórmulas mil veces reiteradas que sólo se justifica por las buenas intenciones.Sabed sin embargo que estos boletines de contrainformación muestran una realidad bien distinta a la que tratan los grandes medios y que constituyen ya un corpus documental de primera mano para interpretar nuestro pasado inmediato, filtrado, oculto y sometido a los intereses de los popes de la comunicación. Quien quiera escribir una historia honesta y objetiva habrá de tener esto en cuenta. Los periódicos sirven para interpretar intereses de grupos dominantes: sólo los imbéciles se informan a través de ellos. Los hay.
miércoles, 28 de abril de 2010
Cómic alternativo de los noventa. Algunos superhéroes
En el estado sobreviven tres publicaciones similares herederas de esta vertiente crítico-humorística y de la legendaria linea chunga del primer cómic underground que supo plasmar Makoki (con Gallardo y Mediavilla). Todas ellas comparten el mismo humor grueso y cabreado, desbordan el límite de lo obsceno, aplican sistemáticamente a sus diálogos una jerga callejera exagerada, extraen argumentos de la cultura del barrio y se deleitan en imágenes de sexo y violencia llevadas al extremo. Sin embargo el efecto conjunto de esta selección de horrores conecta este "arte", apto para componer imposibles escenografías de evasión, con la realidad de todos los días. Esto es lo que los convierte, por desgracia, en instrumentos auténticamente educativos para las jóvenes generaciones, y lo que desautoriza por completo a la falsa conciencia moralista cuando interviene su consumo.
Así, desde Vitoria suele llegar con regularidad TMEO, convertido en un clásico que reúne la mejor plana de dibujantes chungos de este planeta: un lugar para seguirle la pista al cáustico Álvarez Rabo o al mejor Mauro Entrialgo, el de "Tirex", o para seguir los cursillos de cultura general de Orue (la línea clara más cabrona) en "Tortilla Productions" (no puedes perderte el capítulo sobre Los cortos y los artistas multimedia). Además tiene "Follón", una sección que nos da vida. Humor sin concesiones, muchos años en el límite. Si te decepciona El Jueves cómpralo el lunes. Una línea similar y compartiendo muchos autores mantienen Paté de Marrano en Madrid y el vallecano A la calle, y más tarde será continuada por Cretino.
En un plano más específicamente "alternativo" mencionaré a Mantxurrón, el boletín de la Asamblea de Dibujantes de Barcelona, planteado como "órgano de debate corrosivo contra la explotación comercial". Dibujantes reunidos como Kadáver, Rastaman o Trepax contra la explotación de estos trabajadores. Por un sello recibes información sobre el roneo editorial y los modos de hacerle frente. Abren un bronca con A.P.I.C. (Asociación Profesional de Ilustradores de Catalunya) y oponen la autoorganización a la afiliación. Hecho completamente a mano con mucho cuidado y buenos dibujantes.
Kalvellido continúa su lucha a través de la fanedición, últimamente muy crítico con los buitres de la escena, a través de su fanzine Por Amor al Arte y el colectivo Lápices en Lutxa, un intento de reunir a los dibujantes alternativos en torno a una causa. Su "especial antisexista" reúne las mejores firmas del cómic alternativo y que merece la conmoción de la escena si ésta existiese. Resulta lamentable que los buenos dibujantes tengan que llegar hasta el público filtrados por intereses editoriales cuando llevan años ofreciendo sus frutos directamente desde la tierra. ¿Es que hay inquietud? Voluntad es lo que hay. Kalvellido distribuye también el boletín de contactos Kuánto Kuento y Kuánta Mierda.

El Cosmonauta Eléctrico: carcajadas desconsoladas, retorno al animal. Es un panfleto que puedes recibir gratis si envías un sello y una fotocopia de tu carnet de parado a Elvis Pérez, y que se presenta como "más educativo que Star Trek; más divertido que Karl Marx". Industrias Mikuerpo llevó a cabo con Pathetics Men (la voz cantante de Producciones Elvis Pérez, que acaba de sacar su fabulosa cassette de cultura participativa El Increíble Geiperman) una intervención radiofónica en radio ELO para encontrar en directo al activista Luther Blissett, principal implicado en la convocatoria de Huelga de Arte para los años 2000-2001.
Lusmore ha sido otro habitual del circuito alternativo gracias a que sus autoproducciones anticopyright son siempre un recurso para los fanzines sin muchos recursos gráficos. ¿Sabemos reconocer esta actitud o simplemente nos aprovechamos de ella? No obstante, es un rara avis cuyas viñetas persiguen más la emoción que la risa.

viernes, 16 de abril de 2010
Culpables de inocencia
Menos optimistas que ayer. Pues hemos pasado de preguntarnos por qué de pronto surge tal cantidad de fanzines y se hacen visibles tantas ediciones independientes, cuyas reseñas empezamos a coleccionar como cromos y cuyos ejemplares intercambiamos con a veces lamentable promiscuidad, a preguntarnos por qué los medios descubren de pronto este fenómeno y le dan tratamiento de realidad, cuando todos sabemos que es la ilusión su fundamento. E ilusiones hay tantas, al menos, como ilusos, y tan ambiguas como el número y la calidad de ellos.
Nunca hemos dicho que una revista que vende 500 ejemplares se venda más que otra que vende 100. En realidad nunca hemos planteado este problema matemático. Lo que sí hemos venido manteniendo es que es mucho menos inocente vender 500 que 100, y muchísimo menos todavía regalarlos, y ésto sin que la inocencia nos parezca un valor valioso. Lo que sí queda claro es que los medios de masas venden mucho más de 500 y nosotros, a pesar del salto a la opinión pública, seguimos sin atrevernos a decir lo que "tiramos". Es decir, seguimos siendo inocentes, mucho más ilusos de lo necesario para seguir creando y editando.
Valoramos positivamente el salto a la realidad de los fanzines y publicaciones independientes y nos preocupa el entorno de exaltación de lo alternativo en que éste se produce. Creemos observar que el concepto de independencia se está consolidando en la ideología sin una crítica de su potencial y de sus limitaciones semánticas. De sus limitaciones, porque hemos perdido de vista lo que es un fanzine, y nos hemos acostumbrado a percibir como fanzine todo lo que así se hace llamar, con lo cual en los ochenta los ayuntamientos comenzaron a hacer fanzines, y en los noventa se pondrán a ello las multinacionales. De su potencial, porque al perder de vista lo que es un fanzine, su contenido de verdad más allá de su "mensaje" explícito, se olvida qué viene a aportar la prensa marginal y por qué es necesario. Con lo que cambia también su función social. Cuando se pretende integrar de un sólo golpe no unos contenidos alternativos, sino el concepto "alternativo" en bloque se pretende congelar la dialéctica. La apropiación por parte del sistema del concepto de "lo alternativo" suena a totalitarismo funcional, pretende el control sobre el motor de la fuga. La prensa marginal marcó en su momento directrices culturales y ha conseguido incomodar al sistema y hacerle cambiar de rumbo. Ha conquistado una historia y un sentido sin el apoyo de los medios. Ahora éstos le dan realidad social, valor cultural. ¿La configurarán también?
Es infructuoso trazar frentes críticos a un desarrollo inevitable, mejor atender a las posibilidades de intervención sobre el proceso. Las nuevas configuraciones políticas e informacionales son mucho más sensibles a la inoculación de "virus" que a la erección de barricadas. El mundo de las publicaciones alternativas experimenta el tránsito del estado latente al actuante en la comunicación social, momento crítico en que puede ser metabolizado. En este punto tiene la función de dar noticia de lo nuevo, lo procesual y emergente. El fanzine como "noticia" deja de ser noticia y se convierte en galería de vanidades. En un modo más de ahogar la ilusión mientras se mantiene ocupados a los ilusos.
martes, 6 de abril de 2010
Colmillo de Amaru
Trae el espejo, Ancha Mama, que no recuerdo mi rostro, y peina mi cabello mientras yo te contemplo por última vez en el fondo del reflejo, como un espectro afable. Por fin puedo verme el rostro sin que el asco o la vergüenza me obliguen a bajar la mirada al suelo. Yo, cuyo anhelo retaba a los espacios infinitos. Si realmente desciendo de la luna, ¿por qué desciendo tan bajo?
Ya habían transcurrido tres calendarios desde que yo naciese cuando mi madre, la reina, alumbró a Tiku Amaru, mi señor y señor de todos los nacidos en el vasto imperio de Tahuantisuyu. Desde entonces no tuve otro espejo. Tú sabes cómo fuí obligada a olvidarme de mí misma para convertirme en recipiente del futuro príncipe. Sé que si te dejo hablar volverás a contarme aquella vieja historia, tan antigua como lo es el principio de los tiempos, de que también la luz que prodiga Mama Quilla en noches efervescentes es sólo un reflejo del aura de Apu Punchau. Pero alguna vez la luna puede despertar envenenada por su propia mentira, y sentir que ella también existe, como existe el sol, es cierto, sin piernas ni rostro y diríase que sin alma, a juzgar por el devoto cumplimiento de las leyes que rigen los días. No pongas esa cara, Mama, que quien lo ha dicho, reina y postrera, no puede pecar. Si como yo atravesases el último peldaño de tu vida no te parecerían necias estas dudas.
A pesar de mí misma aprendí a amarlo en la distancia mientras crecía entre la indiferencia de nuestros padres y el desdén de mi hermano. Todas las mujeres recluidas en el Templo del Sol participaban de la ilusa admiración femenina hacia el futuro Inca, desde Mama Cuna, que trataba de inculcar una casta devoción, hasta la más joven novicia, que cometía crímenes imaginarios bajo su cuerpo adolescente en los que abundaba el olor a sándalo y la infantil y caprichosa violencia. Narraciones confesadas en edad menos temprana por aquellas en las que deposité mi mas sincera confianza, excitaban mi curiosidad y mi impaciencia, pero el hecho de participar del panteón celeste que legislaba y sometía las planicies salvajes era lo que más ilusionaba la infantil espera.
Algunas de aquellas viejas compañeras de juegos y clausura se convirtieron con el tiempo en concubinas de mi esposo, en acaparadoras del cariño de mi hermano, rescatadas de la guardia del fuego permanente por un decreto sacrílego, protestado por Mama Cuna, que conoce a los dioses y a las mujeres, pero no a los emperadores. Así la gruesa Imra Gurona, hija de un principal, que siempre se ha mostrado conmigo insubordinada y mezquina. Así también la dulce Lita, descendiente del Arco Iris, que conoció la crueldad del Inca. Así, entre algunas más, la retorcida Nina Quilla, mi ambiciosa hermana, capaz de hacer retorcerse de placer a un hombre sin siquiera tocarlo (tú y yo la sabemos bruja), y de carácter tan rebelde que los atinados consejos de nuestra institutriz no encontraron sitio en su corazón. De modo que ella fue la primera en romper la sagrada tradición que la hacía esposa del Supremo Oro Celeste, pues si bien los dioses son esposos privilegiados, seguramente los estimó demasiado lejanos.
Al tiempo que Tiku Amaru era iniciado junto a los de su generación en el rigor de los guerreros y en los misteríos varoniles una gran excitación cundió entre nosotras, que empezábamos a conocer ciertas malevolencias no inculcadas por nuestra estricta educación. Pues las promesas y los misterios del amor comenzaban a hacerse patentes. No pasó desapercibida esta circunstancia a Mama Cuna, que cada año la esperaba y preparaba como su fundamental problema. Pudo notarlo en los rostros pálidos y los ojos encendidos, en las risas veladas y en las inexplicadas abstracciones del ánimo, en cualquiera de todas esas languideces con que la vida se expresa en las muchachas. Quizá captaba por el olor de los primeros jugos de había que extremar la guardia y refinar el tacto para que la virtud permaneciese intacta tras las doradas rejas de nuestra prisión adolescente. Cuando se supo que Tiku Amaru había derrotado a todos los muchachos en la subida al Huanacauri todas se congratularon y me felicitaron por poseer un hermano y ser poseída por un esposo que con tanta justeza iba a gobernar sobre la ancha tierra que nuestros ancestros sumaron.
Con gran urgencia se prepararon nuestros desponsorios, ya que nuestro padre el rey, de quien tan pocas hazañas se cuentan que no sean inventadas, había entregado su alma al cielo antes que su cuerpo. No otra cosa que demencia senil significaban estas enigmáticas palabras de los sacerdotes cortesanos, oscuros ministros de los designios cósmicos, en realidad intérpretes metafísicos del sentido común que comprendieron que el estropeado juicio de mi padre conducía el imperio por caminos catastróficos. Se habilitó para el fin de sus días una sala solemne, donde podía ejercer su arbitraria (a veces cruel) potestad sobre un reducido círculo de servidores y concubinas a las que no podía ya satisfacer. De ello se encargaría su hijo, a quien se había reconocido prematuramente autoridad y a quien se había consignado, a pesar de su inexperiencia, el generalato de sus huestes, la materialización de los ritos y la adininistración del maíz. Nadie en lo sucesivo discutiría la engañosa autoridad de mi padre en su salón de oro, pero nadie tampoco le contaría que sus disparatados designios eran recibidos con risas e incumplidos metódicamente.
Recuerdo aún el día de nuestro casamiento, precedido por tanta inquietud y expectación. Por fin conocería los murmurados placeres de la alcoba, pero ante todo por fin iba a transmutarme de niña en diosa y a imperar sobre toda una raza. A ciegas me conducíais por el camino nupcial, y cuando estuve frente a él descubristeis el virginal velo y Tiku Amaru resplandeció ante mis ojos envuelto en lujosas prendas que sonrojaban a la noche estrellada, en tal cantidad que aumentaban su volumen y lo investían de una dignidad inmaterial. Hombros, costados y espalda soportaban pieles inmaculadamente trabajadas por las vírgenes del Sol, y su cabeza una vegetal corona. Sobre su pecho desnudo caía su collar de dientes de serpiente, cuyas cuentas habían sido grabadas por los sacerdotes con motivos que aludían a las hazañas de nuestros antepasados. Allí estaba el Manco Capac, navegando sobre aguas y vientos enfurecidos que no conseguían arrebatarle su trenza multicolor; allí Sinchi Roca, elevando al cielo sus armas y profiriendo el grito de guerra; allí también Lloque Yupanqui interpretaba sangrienta escena en que un curaca era desprovisto de su cabeza. Los colmillos sucesivos mostraban a Maita Capac atravesando el puente de mimbre, a Capac Yupanqui castigando adúlteros y sodomitas, al Inca Roca pronunciando las sabias leyes, al cobarde Yahuar Huacac llorando sangre indigna, a su hijo ante el espectro de Viracocha, a Pachacutec Inca erigiendo monumentos gratos a los dioses, a Inca Yupanqui impartiendo paz y bendición, a Tupac Inca tras la sólida fortaleza que aseguró con piedra nuestras vidas y, en fin, a nuestro padre Atahualpa Amaru, de quien los sacerdotes grabaron en el colmillo un rostro ambiguo que en nada se le parecía por no encontrar en su vida hazaña inmortalizable. El último colmillo del collar permanecía en blanco hasta la muerte del príncipe, para honrar su recuerdo entre sus descendientes. Entonces me pareció que nada más digno podía hacer en mi vida que entregarme a él. Bajo su cuerpo y sobre el trono me prometía a mí misma una existencia feliz y una inmortalidad posible.
Pero ¡ay!, aquello que hace a un hombre tierno y amoroso estaba en él saciado por las prematuras concubinas. No me maltrató, no me humilló, simplemente me ignoró. Abandonaba su semilla sobre mi como si impartiera justicia, como si estampase su sello regio en un códice protocolario, y guardaba para otras mujeres de inferior linaje su proceder lúdico, sus caricias de semental. Reducida al feudo de mis aposentos y a la soledad entre mis esclavas tramé odiarlo. Mucho tiempo transcurrió sin que su semilla encontrase lugar en mi seno: abandonada a la insatisfacción de un orgasmo reprimido, mi rabia abortaba cualquier flor nacida entre el asco. La dulce Lita, la más joven y hermosa de las muchachas de su harén, sació mi sed de ternura muchas noches seguidas. Arrebatada de su destino amado ya nada le importaba, aunque sé que me amó más que a él. Nuestros cuerpos se rozaron y nuestros espíritus intercambiaron penas en las infieles ausencias del Inca, hasta que un día nos sorprendió y estalló en cólera derramando allí mismo su despotismo patriarcal sobre las dos. "Entregaré tu corazón latente todavía al voraz Supai", dijo después de traspasarla con salvajes embestidas. Pocas semanas después su corazón ardía en los ritos infernales que nuestros antepasados habían prohibido y su carne virgen era devorada por los depravados oficiantes.
Para casi todos era una época próspera, pero la degeneración de los reyes instiga y justifica a los rebeldes, y yo intuía en aquel ir y venir de la pasión la última inercia del gran imperio. Pues aunque esta historia ignora la llegada de los españoles al mando de aquel adulterado Viracocha bajito y centauro, otras perdiciones se producirían. En la muerte de todos los grandes imperios se mezcla el asesinato con el suicidio.
Nina Quilla se encargó de anular su regio discernimiento, loando sin rigor sus éxitos y prometiéndole riquezas y placeres innombrados si sabía imponer con regia mano sus atributos. Ella sabía encontrar razones para justificar todos los excesos. Si se entregaba al desenfreno sexual más que a las artes militares era porque la paz reinaba en nuestro suelo; si se llenaba su mesa de refinadas prebendas era porque la fertilidad no había abandonado nuestras tierras; si se embriagaba de mágicos licores era porque húmedos estaban los campos gracias a las obras de sus antepasados. La abundancia chorreaba desde las estrellas y él era el símbolo de aquella abundancia. Por eso comenzó a engordar, hasta hacerse redondo y pesado como las llamas de nuestros pastos. Las costumbres de nuestros guerreros también se relajaron y dejaron de traer esclavos de guerra desde las tierras bajas. A falta de prisioneros, los sacerdotes aplacaban a los dioses coléricos con cuerpos infantiles comprados a miserables familias. Los cocineros se convirtieron en un próspero círculo de burócratas excelentemente considerados al tiempo que los nobles se llenaban de adiposidades sedentarias y desterraban la belleza varonil de los palacios. "¡Viva el Hijo del Sol tantos años como el cielo incorruptible!", gritaban por todo el imperio las bocas bien alimentadas de los apos, a quienes no se impedían arbitrarias crueldades. "¡Que el inca llegue con salud a la vejez!", suspiraban, más realistas y menos fanáticas, sus concubinas, sabedoras de que sus privilegios habrían de convertirse en muerte una vez que el inca expirase. "¡Sea el inca inmortal!', gemía yo entre ellas, pues también mi tiempo era su tiempo, y aún aspiraba a ser una diosa. Las vírgenes del Templo del Sol componían con sus manos mágicas y bien adiestradas en el manejo del oro suntuosas yacollas y chuspas majestuosas, una para cada día, y cada día más imponentes, a pesar de que cada vez supo peor vestirlas. Los tesoreros recogían los tributos con esmerada fidelidad, y a ningún porteador del solemne palanquín se le hubiese ocurrido tropezar en el camino maiestático... porque todos cuantos existíamos a expensas de su carisma sabíamos que su fin era nuestra condena.
¿No escuchas ya los alaridos? Algunos son fingidos: los emiten las profesionales del llanto, las expertas plañideras que excitan el dolor y aumentan la solemnidad de las exequias. También los curacas y los señores de los reinos conquistados fingen su dolor para contentar al descendiente, al que todavía no conocen. Mi padre continúa viviendo, aunque ha dejado de moverse y parece un vegetal, siempre refugiado en los rincones: ha expiado toda su corte y ya sabe que su reinado era una falacia, que morirá sólo y su momia será una momia indigente. Pero nadie, y menos aún el que dejó de existir para sí mismo, conoce el nombre del heredero, si será el bravo Indoc Amaru, mi sobrino ahijado e hijo de Nina Quilla, como reclaman los guerreros, o si el forjado Sauca Yacha, el único hijo que alumbró mi seno, partidario de la paz y de la ciencia, como defienden los sacerdotes. Quiera el recordado espectro de Viracocha, castigador y guardián, que sea Sacha quien convenza a Amaru y no Amaru quien aplaste a Yacha, porque no sólo con ello eternizará mi descendencia y mi nombre; además volverá el amauta a la tiana, como aquel Manco Capac que conquistó el imperio mediante la filosofia. No se detenga en mí este beneficio. Alegan los partidarios de Indoc Amaru que Sacha no es legítimo, que no desciende del sol, aunque descienda de la luna. Debieran derramar su sangre inútilmente, no en sacrificios santos ni en heroica batalla, quienes pretenden hacer leña del árbol que otros derribaron.
Otras lágrimas llegan (seguro que tus experimentados oídos ya las distinguen) con tan afectada sinceridad que se diría que nuestro cobarde ancestro Yahuar Huacac, el plañidor de sangre, llorase junto a los fieles y las víctimas que el inca arrastra consigo. Son los mismos que el día de Intip Raimi recibieron con horror el mal agüero.
Brillaba el sol sobre la fiesta y la ciudad se había llenado de peregrinos nunca vistos y comerciantes de exóticas facturas. Fue el más espectacular de los festejos que la memoria de nuestros ancianos alcanza. ¿Recuerdas qué procesión cargada de colores y de sonidos remontó la senda del templo del Sol? ¿Recuerdas qué multitud de tribus se agrupó en aquella celebración que coronaba un año de riqueza?: los curacas de Huanca, envueltos en túnicas evocatorias del sueño y portadores de armas plateadas; los brutales y casi desnudos guerreros tigres, que saltaban y bailaban desordenadamente rompiendo la instrucción, alguno de los cuales tuvo la osadía de tocarme y ser ejecutado; las máscaras grotescas de las tribus de los tristes y los cansados; los señores de las ciudades colgantes, expuestas al abismal océano, de delgado contextura y feroz presencia, pues son pastores y guerreros; los salvajes señores de la rapaz, con sus rostros afilados y cínicos que no precisan caretas... y cuando mi señor ascendió la escalera pétrea, a mi lado y flanqueados por la numerosa parentela, cuyo boato superaba al que pudiese gestar la imaginación de nuestros haravicus, ¡qué silencio reinó en la explanada! ¡Y qué griterío y jolgorio de percusiones cuando el inca volvió a dar la cara a su pueblo y elevó sus brazos al cielo como si recibiese las bendiciones del sol en nombre de todos!
El aterrado carnero que iba a ser sacrificado a nuestro eterno antepasado fue puesto sobre la mesa ritual con gran dificultad por los oficiantes, pues el espanto del animal agitaba incontroladamente su cuerpo en dirección contraria al olor de la muerte. Así fue que por negligencia de algún implicado o por designio de los cielos el bicho consiguió zafarse de los doce brazos que lo sujetaban y atravesar el cerco de sacerdotes. El asombro y el pánico se fundieron en un murmullo y las copas de oro cayeron al suelo con metálica estridencia. Una caótica comitiva de oficiantes consiguió apresar de nuevo al animal después de perseguirlo entre las piernas de las mujeres y lo amarraron de nuevo a la mesa. Su muerte era inevitable, pero había dejado en la conciencia de todos una misiva de desgracia.
El inca, aturdido y nervioso, elevó el cuchillo sobre su cabeza con las dos manos y lo dejó caer sobre la víctima, que aún se debatía bajo las amarras. Con tan poco tino actuó mi esposo y tanto se movía el animal que la hoja de rubí fue a clavarse en el corazón que debía ser entregado como ofrenda aún palpitante a los dioses y que salió del cuerpo convertido en un despojo.
Los de la élite se miraron unos a otros con gesto preocupado. El pueblo esperaba ansiosamente la predicción del oráculo con una imbécil careta sonriente. No volverían a sonar los cañutos en la fiesta. Todos trataron de disimular los ruidosos colores de sus vestimentas, pues significaban decadencia ante la aciaga profecía emitida por el oráculo que nadie supo comprender en medio de tanto esplendor.
Hace apenas dos día el inca cayó fulminado por un mal misterioso. Los que amaron al inca estrangulan a sus criados y a sus concubinas para que no le falte nada en su viaje de ultratumba; los que lo odiaron esperan estrangular a su esposa para vengar en ella los ultrajes recibidos. Mi sueño de eternidad corrompe y anhela ser enterrado. Quise ser una estrella abrazada al cielo y soy la viuda desdichada, la viuda feliz... El único acontecimiento predecible de mi vida ocurrirá esta noche. Su cuerpo embalsamado yacerá mañana en la tumba ignota sin vísceras ni entrañas, lo acompañarán nuestros cuerpos, prontos a corromperse. Fuera están masticando la coca y vaciando el amargo aguardiente de los calderos mientras de todos los puntos del imperio parten condolidas procesiones. Gime el cañuto y los tambores inquietan. Han elevado una alta hoguera que danza y se retuerce como siempre lo hizo mi alma. Nos esperan.
Y te digo que no me importa, Ancha Mama, abandonar el mundo a su desgracia. Que el sol sea mi lejano abuelo me parece hoy tan improbable como que mi hijo sea descendiente de mi señor. Tuve que descubrir por mí misma que la belleza y la divinidad se arrastran en el fango de los esclavos cuando superé el asco a lo desconocido.
Por fin descubro mi rostro con la alegría de haber amado hasta el cumplimiento de la venganza. Me voy, Ancha Mama, pero no me voy con él, sino con ese niño que no renegó de su amor a mí ni siquiera ante la cruel justicia del inca ni ante las despiadadas torturas que acabaron con su vida para consolar una vergüenza tan humana de nuestro dios en la tierra. La tradición no perdona: cuando puse el veneno en la copa áurea sabía muy bien que me estaba suicidando.
Me pregunto qué grabarán los sacerdotes en el último colmillo...
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