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sábado, 28 de agosto de 2010

II Encuentro Por la Humanidad y Contra el Liberalismo

IM participó en 1997 en el grupo de contrainformación de la Mesa de Madrid para el II Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo convocado por el EZLN, una reunión internacional de luchas que cabría hoy interpretar como antesala y modelo del movimiento antiglobalización. Ésta fue la convocatoria publicada en Amano # 7.

* * *

Todos nos enfrentamos a la intensa colonización de nuestras actividades y nuestras relaciones por un mismo sistema. Este sistema, de diversas ma­neras, pretende someternos a la ley del dinero y sumergirnos en una única manera de vida, que nos arrastra al desposeimiento y la miseria. Frente a los estragos provocados por esta máquina desbocada, las resistencias y las prácticas de otras maneras de vivir, cuando existen, peligran por el aislamiento organizado desde el monólogo del po­der. Y quizá lo más urgente hoy en día sea intentar romper este aislamiento y abrir espacios donde po­ner en común nuestras luchas, nuestras desazo­nes y nuestras voluntades de cambiar.

En México, la rebelión armada de las comunidades indígenas de Chiapas, organizadas por el EZLN, ha sido desde enero de 1994 una puerta abierta sobre otro futuro posible que el que presagia el es­tado actual del planeta y de sus habitantes. Duran­te tres años de lucha imaginativa, l@s zapatistas han llamado a los pueblos del mundo a encontrar­les y encontrarse, y proponer altemativas al neoli­beralismo hecho sistema. Estas iniciativas tienden siempre a compartir, a implicar, a intentar incluir a todas las gentes, especialmente a l@s más margi­nadas, a invitarles de diferentes maneras fuera de los marcos institucionales y políticos establecidos. Con el mismo espíritu propusieron realizar el I En­cuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, que tuvo lugar en cinco comuni­dades zapatistas del Estado de Chiapas, a pesar del acoso y la masiva ocupación militar por parte del Ejército Federal mexicano. Más de 300 perso­nas procedentes de 43 países de los cinco conti­nentes tuvieron la oportunidad de conocerse, reflexionar y pronunciarse juntas, en un acto de so­lidaridad sin precedentes. Se trataba además de atreverse a pasar por la puerta abierta por los za­patistas y entrar al otro lado del espejo, donde tod@s podemos ser iguales porque somos dife­rentes, donde no tiene por qué haber sólo una ma­nera de vivir, donde se conjuga el rechazo al sistema actual con el deseo de construir un mundo donde quepan muchos mundos, la humanidad de que hablamos.

En todas partes much@s nos sentimos inconformes. Much@s sentimos la necesidad de encontramos, de abrir espacios, de experimentar libremente nuestra vida, de encontrar cómplices, de construir junt@s un presente digno que nada tenga que ver con los valores que hoy dominan. Por eso queremos seguir con lo empezado en Chiapas y hacer realidad la red de resistencias que se propuso ahí. Y una red intercontinental de resis­tencias que se apoyen unas en otras, una red que no sea una estructura organizativa, que no tenga centro rector ni decisorio, que no tenga mando central ni jerarquías. Una red que conformemos tod@s l@s que resistimos.

Por eso llamamos a un SEGUNDO ENCUENTRO INTERCONTINENTAL POR LA HUMANIDAD Y CONTRA EL NEOLIBERALISMO este verano, del 25 de julio al 3 de agosto. Queremos que sea un encuentro de todas las lu­chas contra el neoliberalismo, un encuentro de to­das las gentes, organizadas o no, que están inconformes con el tipo de vida que este sistema impone.

Queremos que en los encuentros primen los espa­cios de intercambio de ideas, prácticas y deseos por encima de conclusiones y resoluciones. Queremos que el encuentro sea autoorganizado, que la gente que participe lo haga suyo, que se im­plique tanto en la preparación de los grupos de tra­bajo como en las tareas prácticas que hagan el encuentro posible. Nos parece que el proceso de organización es tan importante como el encuentro mismo.

Queremos que el encuentro sea una oportunidad para experimentar nuevas formas de hacer políti­ca. Queremos ser capaces de abrir espacios au­toorganizados, de salir de nuestras reservas y romper con los cercos mediáticos, políticos y cul­turales que nos mantienen separad@s. Queremos que hombres y mujeres caminen junt@s y que volvamos a apoderamos de nuestra vida.

Pero sobre todo queremos hablarlo junt@s con to­das y todos los que sentimos las ganas de hacer posible este Segundo Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo. El encuentro tendrá lugar en el Estado Español, en cinco sedes que serán MADRID, CATALUNYA, RUESTA (Aragón), ALMUÑÉCAR y EL INDIANO (Andalucía). Las sedes se han elegido en base a ofertas aftemativas diversas (contacto con la natu­raleza, casas y tierras ocupadas, barrios en lu­chas...) y su capacidad para una gran fiesta contra el neoliberalismo. Se iniciará el viernes 25 de julio en Madrid, el sábado 26 se hará la recepción del resto de participantes y la Inauguración. El día 27, tras una manifestación en Madrid, se marchará en caravanas a las distintas sedes. En los siguientes cuatro días se realizarán los debates en las mesas, combinado con actos paralelos. El viernes 1 de agosto y el sábado 2 se celebrará la clausura, con las conclusiones del encuentro y fiesta de despedida. El domingo 3 de agosto se regresará a Madrid.

domingo, 22 de agosto de 2010

Tu mism@

Manual de fanedición

por el Hijo Secreto

Texto publicado en Amano # 7 (junio 1997).

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Escribir un "manual" de fanedición me parece tan inútil como realizar un directorio de fanzines. Si en este caso nos las tenemos que ver con el transcurso efímero de estas publicaciones, la velocidad con que nacen, crecen, se reproducen y mueren, a la hora de redactar un manual de fanedición seguramente nos enfrentaremos con su naturaleza heterodoxa y heterogénea, espontánea, sin mediaciones y abierta a la imaginación. Voy a suponerle al fanzine estas cualidades, a pesar de que en la escena actual suena a estribillo de tópicos, por lo que voy a narrar una experiencia, mi experiencia con la fanedición, llena de arrebatos, altibajos y errores, y no a sentar unas premisas. Me ceñiré por tanto a la idea de un proyecto que toma forma en una conciencia individual, generalmente con pocos recursos y posibilidades de acceso al circuito oficial, que por eso opta por la fotocopiadora como medio de reproducción y que actúa voluntariosamente para anular estas limitaciones, extrayendo a veces algún estímulo de las mismas. Se puede vivir el mundo de los fanzines, por supuesto, con más indiferencia. O dejarse fascinar por la gratificación tecnológica de verte reproducido más allá de tu control. Pero propongo contemplar el fanzine desde sí mismo, menos como un proyecto o feto o aborto de revista y más como el salto al vacío que implica, un emocionante suicidio en escena al alcance de tod@s (pues, si no quiero salirme del tema, esta historia acabará necesariamente en tragedia). Igual el itinerario que propongo no es un itinerario práctico: que cada cual se busque la vida y lea las instrucciones en inglés.


¿Cómo que qué es un fanzine?

Yo no empezaría buscando una naturaleza o esencia del fanzine a través de una definición de tal cosa (ni la historia ni la etimología sirven mucho en este caso, para lo que importa se nos han olvidado). Está claro que es imposible ponerse de acuerdo en este punto. La lucha por las palabras tiene implicaciones económicas, los intereses políticos se mezclan con las palabras, y si éstas mencionan a un "medio de comunicación" que globalmente cataliza cierto "prestigio" o "encanto" social, que ocasionalmente se pone de moda y que es energetizado de modo autónomo por l@s más jóvenes, entonces todo dios busca un hueco en esa supuesta cantera de creador@s donde se concentra la fuerza.

Desde fuera el fanzine se ha hecho indiferente de la revista: la mayor accesibilidad de los medios desliza la diferencia desde la producción a la distribución (es ésta lo que en el fanzine sigue siendo artesanal de verdad), las revistas acceden a ser reconocidas como fanzines en la medida en que eso las acerca al tipo de cultura del que quieren ser cómplices. Desde dentro la caracterología del fanzine se descompone en un montón de impresiones diversas, que van desde el panfleto roñoso, destinado a desaparecer en la primera carga de la policía, hasta la revista que agrupa trabajos originales tratados manualmente por artistas, pasando por el boletín de contrainformación, la campaña para promocionar de una empresa discográfica, la agenda de direcciones fotocopiada para diversos menesteres, el cómic underground, el fotomontaje, e incluso ya existen libros, enciclopedias por entregas y catálogos de exposiciones que se proclaman fanzines. Parece que cualquier cosa pudiera serlo, sin que existan criterios de forma o contenido, tirada (de 1 sólo ejemplar personalizado a miles subvencionados), modo de composición (a mano, mecanografiado o mediante complejos programas informáticos de autoedición), periodicidad (irregular o inexistente), etc.


Instrumento procesual

Se asume que se dan en el fanzine ciertas condiciones de no comercialidad, y por ende, que el faneditor no es profesional, es diletante, cuando no un abierto kamikaze contracultural con la conciencia alterada por las drogas o un simple idiota. Y por ahí podríamos comenzar. Todavía no hemos hecho el fanzine, todavía no sabemos lo que es. Los espacios descubiertos, las salidas de tono codificadas, la estructura es todo aquello contra lo que se define el fanzine. Para conquistar una identidad tu fanzine tendrá que superar todo eso. De hecho, me siento tentado a estipular que el fanzine no existe como cosa, sino como proceso que surte su propio encadenamiento de problemas y de retos. Es "hacer un fanzine": lo que compras y lees desde la indiferencia ya no lo es. Es decir, que la principal diferencia no se sitúa del lado del producto (aunque esta diferencia es factible, previsible, deseable), sino del lado del hecho de que quien lo ha hecho hizo un fanzine y no una revista. Esto, que parece una tontería, tendrá sus aplicaciones a la hora de denunciar la simulación transgresiva del espectáculo en este terreno. Como producto acabado, son muy pocos los fanzines que exhiben sustanciales diferencias respecto a las publicaciones oficiales, a las que imitan. Como receptor casi debería preferir éstas, realizadas profesionalmente, con los medios adecuados y las fuentes cualificadas; particularmente pocos son los que sacan provecho de su condición de fanzine, los que realizan un planteamiento previo del soporte, de las limitaciones y posibilidades con las que cuenta, tanto en lo que concierne a la edición como a la difusión y distribución.


Pensar

Por eso, aunque pensaba decirte que para empezar a definir un fanzine hay que ponerse a hacerlo, como dicen los Kikes, creo que lo mejor es que primero te lo pienses, que te lo pienses mucho. Varios meses a ser posible. Conviene que tengas algo que decir, aunque ya lo hayan dicho otros (dentro de una auténtica cultura popular esto es lo de menos) y que lo tengas más o menos claro. No resuelto, para qué entonces, pero sí que te hayas planteado adónde y por dónde. Por un lado te dispones a tomar parte en la apasionante lucha por el lenguaje, terreno resbaladizo en el que serás tu peor enemigo. Ten en cuenta que al fundar un fanzine fundas un medio de comunicación, que te expones a ser malinterpretado, manipulado, y a manipular tú mismo, con más o menos conciencia, el lenguaje, los sucesos y la conciencia de un lector previsiblemente joven.


Tenlo claro

Pero lo fundamental es que sepas conjugar los fines que te propones con los medios de que dispones, y determinar qué piensas sacar de tu aventura. No esperes que la gente esté esperando en la puerta de la fotocopiadora para aclamarte. Aunque se pone siempre de manifiesto el carácter inmediato y directo del fanzine como medio de comunicación, su consolidación en la escena es lenta, tarda a veces varios meses e incluso años en producir resultados gratificantes. La mayoría de los fanzines no logran superar los dos primeros números, sucumbiendo a la decepción que produce el primer contacto con la realidad. La realidad es fría, “el mercado de fanzines está saturado”, la peña no está dispuesta a comprar lo que no conoce por las buenas y si encima lo que le ofreces pretende tener cierta personalidad sólo cosecharás perplejidad e incomprensión en un primer momento. Toda la mitología del fanzine se revela como un montaje de las discográficas independientes para poner de moda sus productos y no como la soñada herramienta de participación social y cultural. Casi con toda seguridad perderás dinero, tiempo y esfuerzo, bastante de cada cosa, puede que hasta supuest@s amig@s; los roces y resquemores se ponen antes de manifiesto que las sintonías: por eso es importante que tengas un enfoque claro y un propósito definido: te ayudará a superar los cíclicos momentos de crisis en que flirtearás con la renuncia; así como una valoración de lo que estás dispuesto a sacrificar (unas 20.000 pts. mínimo, la mayor parte de tu tiempo libre, bastante amor propio, todo ello a fondo perdido, sin que la palabra altruismo suene a otra cosa que a jarabe de pobre). A lo que tendrás que atender no es a cuánto puedes ganar, sino qué puedes permitirte perder. Si habías previsto una tirada y difusión crecientes y nadie compra tu fanzine, no se habla de él y te lo rechazan en las distribuidoras, ¿qué será de tu familia? ¿podrás soportarlo? ¿sublimarás este impulso erótico en odio? Me he arruinado un par de veces catapultando con entusiasmo ejemplares a futuros suscriptores de todo el estado que resultaron ser agujeros negros, y aunque muchos de estos envíos mostraron después buenos resultados, es necesario reconocer que el faneditor es un corredor de fondo obligado a calcular su esfuerzo y jugar con el límite, atento al flujo de un marcapasos que le descubre de qué manera es arte la economía. Te estoy hablando de la posibilidad de pasar por una experiencia muy amarga: la de la absoluta inexistencia social. O bien, de otro lado, el desvelamiento del sinsentido del espectáculo experimentado desde dentro, una vivencia que te impedirá disfrutar en los conciertos ya del mismo modo.


La cuenta

Una vez superados estos trances y decidido a sacar tu propio fanzine puedes mover una circular entre medios afines, gente de tu círculo o personas que estimes vayan a sentirse atraídas por tu proyecto, informando del nombre y características de la publicación y, posiblemente, solicitando colaboraciones. No te importe demasiado si no existe todavía una base firme: si los elementos ahogan tu iniciativa resultará bastante comprensible y, en último término, no pienses que sufrirá alguien por ello. Sentirás que calas más entre la gente que te quiere que entre aquella a la que tú supones que interesas. Más tarde tendrás que librarte de eso, pero no dudes en aceptar esta ayuda en un primer momento, tanto en su formulación moral como material.


Todo es útil, nada es imprescindible

Cuantas más cosas tengas mejor fanzine podrás sacar. Cualquier tipo de cosas. El fanzine es un útil soporte de reciclaje sin obligaciones fiscales. Puedes apropiarte de cualquier imagen, no debes permitir que las imágenes sobren. Con la entrada del concierto puedes encabezar el diseño del artículo sobre algún grupo. El periódico es un torrente de violencia cotidiana que hay que reflejar y subvertir. A veces te regalan en los restaurantes chinos un almanaque kitsch que en tu habitación quedaría horrible, pero puede resultar divertido para ilustrar tu fanzine. Procura disponer de un almacén de imágenes recicladas y tergiversadas que te hayan impactado, te servirán para dar en cualquier momento tu versión crítica sobre las mismas. Tener un taller es interesante sobre todo porque puedes disponer de espacio para acumular imágenes y objetos pendientes de recibir un sentido y un momento en el relato. En cualquier caso tampoco es imprescindible: hoy el fluido es imparable y siempre hay en el decorado instantáneo suficientes recursos.

En cuanto a los medios de edición se pueden enumerar una serie de recursos cuya utilización puede dar fuerza a nuestras ediciones, pero que pueden ser también eludidos con maña y buena voluntad. Entre ellos sin duda es el ordenador el cada vez menos prescindible. A medida que se extiende el uso de esta herramienta pierde terreno lógicamente el fanzine editado a mano y máquina de escribir. Un buen procesador de textos con posibilidades de autoedición y diseño gráfico conforman el software básico, pero puede resultar también muy útil un scanner (hombre, lo ideal sería una máquina fotográfica digital de veinte mil duros), aunque sea manual, para disponer de imágenes propias. De todos modos, si vas a trabajar con fotocopiadora, casi resulta más eficaz el procedimiento de corta y pega o, en su caso, de reduce/aumenta, recorta y pega. Procura que las copias-base de imágenes con amplia escala de grises sean láser.

Conforme puedas ir consiguiendo herramientas como la grapadora profesional o la guillotina podrás ir dando a tu publicación un mejor aspecto. Lo que hacen estos artilugios es muy tonto y muy mecánico, pero resulta determinante para la presentación final. No obstante se trata de instrumentos caros que no te convienen si no esperas dar continuidad a su uso. Nosotr@s hemos sustituido la grapadora profesional hasta el momento por una convencional de escritorio y, como base, El País del viernes. Es necesario aplicar la grapa con habilidad, evitando que las puntas se cierren, y hacerlo después manualmente. Una vez que tus dedos parezcan los muñones de un yonqui ya habrás aprendido a cerrar las grapas con el mechero o la parte posterior de la grapadora a una velocidad más que aceptable. En cuanto a la guillotina, todo es cuestión de volverse otra vez con los ejemplares grapados a la fotocopiadora y sonreír mucho mientras la utilizas. Nosotr@s no lo hacemos, por pereza, porque es una movida, porque queremos reivindicar de alguna manera nuestro derecho a hacer de necesidad virtud.


Conseguir la mierda

Si estás tan bien dotado que puedes salir por imprenta directamente puede que el anterior planteamiento te haya parecido un poco ingenuo. Hemos elegido el medio fotocopia porque es el más accesible para tiradas de menos de 400 ejemplares. Si tu tirada es mayor y crees poder amortizarla puede que te interese hacer una revista. ¡No seas humilde! El fanzine no es más que un juego de niños, el fluido lúdico de quien no tiene obligaciones materiales. Está muy bien si no te cuesta dinero. Puede que tus planteamientos sean más serios y estén buscando su sitio en el mercado. En cualquier caso, aún ciñéndonos al fanzine desde donde éste se define con respecto a la revista, si no tienes ni siquiera esa cantidad o no quieres arriesgarla tendrás que valorar de qué manera pueden influir los modos de gestión en lo que editas. La publicidad impone una ética y una estética. Pedir el dinero a papá también condiciona. Puede que ninguno de los supuestos que circulan en tu fanzine esté en disonancia con los de papá o los de la publicidad, así ocurre con suma frecuencia, pero entonces me pregunto para qué ostias haces un fanzine.

Las fiestas-concierto suelen funcionar bien sobre todo en iniciativas de carácter colectivo en los espacios ocupados. En movimientos como el de ocupación o el de insumisión ha sido fundamental el intercambio de energías ideológicas y económicas entre los grupos musicales y las publicaciones para su sostenimiento mutuo, pero para levantar un constructo individual son un factor añadido de riesgo. Si tu fanzine no es una necesidad social específica en relación con ciertas causas o movimientos, sino solo una manifestación marginal de los mismos o ni siquiera, si no tienes demasiados amigos con algo que vender, lo mejor será que vayas poco a poco y no cifres el éxito del fanzine en la amortización de su costo.


Terapia okupacional

Una vez que dispones o no de los recursos técnicos y has recopilado, seleccionado y redactado los contenidos que formarán parte de tu publicación elabora un índice con estos contenidos y disponte a maquetarlos. Para nosotros maquetar es una cosa muy simple que se realiza con trozos de papel recortados y pegados sobre un soporte duro tamaño cuartilla que luego se montará del modo adecuado. No sirve de nada dar unas directrices sobre maquetación, toda vez que existen tantos recursos de composición, tamaños, formatos, temáticas, estilos y propósitos. ¿Qué te podemos decir? Que utilices pegamento en barra, las manos limpias (a no ser que quieras integrar el proceso de composición en el resultado), y que trates de disimular los bordes de los planos pegados raspando con un cutter o cerrando bien con el mismo pegamento en barra transparente. Cuando utilices el pegamento ten cuidado de no manchar con él los negros. Aunque estas manchas no resulten visibles a simple vista en el proceso de maquetación condicionan a veces la interpretación que hace la fotocopiadora. Si has optado por un formato grapado por el centro (sea el más práctico tamaño cuartilla que nosotros utilizamos, porque es un folio doblado, o sea tamaño A-3 doblado) debes tener en cuenta que cada hoja doblada equivale a cuatro páginas en la revista, por lo que el número total de páginas ha de ser múltiplo de cuatro, y que el proceso de composición rompe el orden secuencial. Para no perderte puedes hacer una maqueta pequeña en blanco con trozos de papel numerados e índice de contenidos. La cubierta y la contraportada estarán en la misma cara de una hoja de papel. Debes continuar maquetando así, de fuera a adentro, siguiendo el orden determinado en el ejemplar-guía.

A la hora de maquetar debes dejar un margen algo más amplio en la parte interior de cada página, la más cercana al eje de la grapa, como de medio centímetro. Salvo que no te importe la pérdida de márgenes (por ejemplo en fondos y otros elementos no directamente significantes) no debes aprovecharlos demasiado, pues es difícil de prever al milímetro la entrada del papel en la bandeja de la fotocopia.


Suéñalo, Diséñalo

Te puede interesar hacer una hoja volandera para morir sin pena y extenderse como un virus o un material de peso para guardar y consultar. En el primer caso optarás por el formato de boletín copy and pass, tipo Molotov, que en el circuito de contrainformación permite la difusión a gran escala de mensajes que no aparecen sostenidos por grandes estructuras mediáticas. En el segundo será interesante que lo adornes con alguna pijadita fetichista que le de carácter de objeto único; la mitología del fanzine ha generado ya sus propios anticuarios y su leyenda, a la gente le gusta pensar que hasta cuando compra fanzines está invirtiendo. La limitación en las tiradas permite integrar procesos manuales en la composición: numeración de ejemplares, rastros de color, un sello adhesivo o de caucho o una performance papirofléxica seducen y humanizan la comunicación. La fotocopia plantea sus limitaciones, pero tiene también sus recursos y ofrece generosamente su peculiar belleza (su mecánica?): el montaje permite la combinación de unidades de texto e imagen, puedes enriquecer tu maqueta usando transparencias, trabajar los fondos con texturas diversas... Tu fanzine no tiene por qué ser tan rígido y textual como el Amano: nuestro volumen de ventas demuestra que hay lenguajes más directos. En cualquier caso trata de buscar tu propia voz: puede que estés destinado a inventar algo.


El principio de realidad

Después de recopilar, redactar, maquetar, chequear, fotocopiar, pagar las fotocopias, volver con dos cajas de Kanguros al hombro hasta tu casa y graparlos ya no te queda casi fanzine ni espacio en la casa donde meter tanto papel. Hasta el momento de ver ese patético filtro de realidad inútilmente multiplicado todo parecía tener sentido y objetivo. Es ahora cuando sabes lo que es el miedo, adviertes que l@s amig@s murmuran preocupad@s a tus espaldas, tratando de no ser l@s culpables de tu derrape, y ni siquiera ell@s saben tanto como tú de qué manera estás tratando con el absurdo.

Sin embargo ya no hay retorno: tienes que difundir, esto es, distribuir (je, je) todo ese fango, adquirir largas serpientes de sellos de gelatina para tus envíos por impresos de material regalado a otros medios para que el mundo sepa que existes, comprar billetes de metro para ir a cobrar el fanzine que un colega tuyo se compró en El Aventurero, si es que no te ha mentido por teléfono... a no ser que las cosas te vayan inesperadamente bien, en cuyo caso jamás querrás dejar de llamar fanzine a lo que haces y habrás demostrado que, si has logrado ser un buitre en esto de la fanedición, lograrás serio en cualquier faceta de la vida, pues haber hecho fanzines no es ninguna profesión de fe libertaria que quepa tomarse demasiado en serio, sino una manera de madurar que se ha puesto de moda y como tal, de alinearte en el bando de los cabrones o en el de los gilipollas. Como en los toros, como en el ciclismo y en el rock son much@s los que sueñan y poc@s los que se aprovechan de los sueños de tod@s. Conozco a alguno que se ha comido celosamente todo ese material hasta el momento de poder deshacerse de él una mañana temprano, cuando nadie se acuerde de sus faroles de juventud. Es una buena decisión. Al fin y al cabo, después de hecho es cuando sabes que un fanzine no es sino eso que era mientras se hacía, y que una vez hecho se habrá transformado en material de primera mano o en residuo contaminante. Quizá venderlo sea lo menos productivo, quizá lo más productivo sea el intercambio de experiencias y deseos que has mantenido con otr@s creador@s y el proceso en que has ido conformando tu propia visión de las cosas. Pues incluso "l@s mejor nacid@s" lo han hecho hoy en un mundo bastardo, y no nos vale con digerir la ley tal y como pesa: cada un@ de nosotr@s se ha visto lanzado a componer su propio bricolage de referentes en un mundo vaciado (o viciado) de ellos, a buscar y revindicar su padre maldito, el futuro desplazado, aquel que era salvaje y acabó borracho. Como él querrás tener un día un fracaso que contar, un trayecto de experiencias propias que trasciendan el plano de lobotomía. El fanzine sale, como los granos, en un momento de tu vida en que nada está todavía totalmente perdido. Después de hacerlo sabemos que no es sino un trayecto hacia un@ mism@ a través de los otr@s. ¿Y tú me lo preguntabas?

lunes, 2 de agosto de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

Okupación editorial

El fanzine como herramienta de cambio social

por Luis Navarro

Ponencia de Industrias Mikuerpo en el IV Congreso de Editores Independientes (Huelva, 1 de mayo de 1997), publicada en el # 7 del fanzine Amano.

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Estos son unos encuentros sorprendentes. Casi resulta fácil imaginar las motivaciones que pueden tener los editores para reunirse. Sin embargo no lo es tanto trazar el eje alrededor del cual gira la diversidad de propuestas que se citan aquí cada año. Al principio era sorprendente que determinadas publicaciones exhibieran ese rótulo en su mancheta, pero a medida que hemos ido adquiriendo un concepto menos rígido de los conceptos, que hemos comprendido que el lenguaje es sobre todo su uso y, por tanto, un constante, ineludible abuso y una trampa que cambia de forma y de poderes, nos hemos ido acostumbrando. Lo que vemos sorprendente ahora es que se nos ceda un espacio en ellos a gente que no somos más editores que telespectadores, ni tenemos el suficiente dinero para ser independientes, a fin de hablar de una realidad, de una actividad que niega la existencia de editores profesionales y/o especializados, o cuando menos la cuestiona.

Hoy editar es todo: basta pulsar Archivo-Editar. ¿Por qué no llamar "editar" a escribir un grafiti en la calle? ¿Por qué no llamarlo incluso "publicar"? La gente dobla cuatro folios por la mitad y los numera, escupe a la pantalla y el mundo entero puede saber que está sola y mal follada. El amor es el 85% de internet, pero no hay que alarmarse, debería ser el 100% de la comunicación, y la tecnología sólo un buen modo de quedar. No es bastante con que las cosas estén; también tienen que existir. Nunca antes se habían sucedido tantos gestos de apropiación política de los medios para las masas. Se había enunciado algo semejante como una esperanza y hoy, cuando se dan las condiciones adecuadas para ello, lo seguimos viendo (todavía) como una posibilidad no garantizada. El título con que anunciamos este breve comunicado no se refiere todavía más que a esa posibilidad, sin pesimismo y sin euforia. Las palabras cambian de sentido una vez que se accede a su virtual realización como comunicación. Cuando su uso se extiende tanto como es deseable no sólo pierden energía, sino que rebotan, se enredan y subvierten.

Con una multiplicidad de accesos comunicativos, con la invasión incontinente de publicaciones surgidas de iniciativas personales o colectivas y la diversidad de sujetos y motivaciones a que responden nos hallamos de lleno y sin remedio en ese proceso. Esto es lo que verdaderamente importa y hay que retener del movimiento de fanedición. Creo que en la actualidad ese movimiento existe en nuestro país. Hago aquí referencia a publicaciones de carácter no legal, aunque legítimas por el hecho de que surten un vacío; me limito también a aquellas que frecuentan ambientes juveniles cuando hablo de tal movimiento. La actividad en este campo no tiene ahora comparación con fenómenos similares que funcionan históricamente como precedentes; ni en cantidad ni, en consecuencia, en calidad y diversidad. Estamos envueltos, participamos en una tendencia vertiginosa e irreversible hacia una cultura que se disuelve cada vez más en actos participativos, donde lo económico todavía funciona como problema, pero no como premisa de la acción.

Sería importantísimo que quienes lideran el repentino acceso a los medios de una realidad editorial cínicamente ninguneada pusieran el acento en esta clave del movimiento de fanedición, del que creemos formar parte sin carnet ni normativa: la inversión del flujo informativo y comunicativo clásicamente unidireccional, hasta la conversión de cualquier hij@ de vecin@ en trazador de signos y productor de eventos. Es una realidad que trasciende su expresión editorial y tiene manifestaciones análogas en todos los ámbitos de la convivencia. El fanzine es un fenómeno más que alimenta y se alimenta de los nuevos movimientos sociales, la okupación y la insumisión fundamentalmente. Por supuesto el fanzine cumple otras funciones dentro de la dinámica social, sirviendo de soporte a colectivos con motivaciones demasiado específicas para acceder a los medios de masas, sea cual sea su temática. Por ejemplo: hay fanzines sadomasoquistas, y aún en esta derivación perversa del fenómeno que parece reproducir las claves de dominación que sustentan la convivencia, observamos un tratamiento desde abajo que convierte al consumidor ya no en un consumidor de pornografía sino en un explorador de sensaciones. Esta es su cualidad por tanto más importante. Desde que Amano lanzó su primera tirada de 50 ejemplares sostuvo esta tesis: tras el agotamiento de los recursos de experimentación formal de las vanguardias y de su capacidad de transformación social, la clave de lo nuevo, lo procesual, lo experimental y emergente se desplaza hacia los usos económicos, o mejor dicho no económicos, de los medios de producción cultural.

Pero a medida que el fanzine conquista, ocupa espacios editoriales infrautilizados, el fanzine y el propio proceso de okupación cambian de sentido. El sistema capitalista, construido sobre el vaciamiento de los significados y su reducción a claves de composición economicistas, ofrece siempre un contratipo de lo que sucede, que es el reflejo subvertido del fantasma del que mira fascinado por el desarrollo del espectáculo. Así se llega a decir que hay "demasiados fanzines", que el mercado de fanzines está saturado. Esto es no entender nada, quedarse con la poca mierda que te llega a través del soporte, porque el fanzine surge precisamente cuando el mercado se satura, bien porque precisa nueva energía para sostener su fluido económico, nuevos autores, jóvenes artistas, músicos independientes, o bien porque la peña ha decidido pasar a la acción, ofrecer al sistema reflejos subvertidos de su violencia y de su capacidad de tergiversar los conceptos.

El potencial emancipador del fanzine reside en la ejecución, y no en la consunción del flujo informativo; también en que condiciona un tipo de recepción más comprometido. Aquí es donde podemos valorar los resultados obtenidos por los fanzines de contrainformación como soportes privilegiados de los movimientos sociales autoorganizativos, obligando al sistema a producir redefiniciones jurídicas de sus supuestos morales, cuya hipocresía denuncian. Estos fanzines, que parecen todos iguales y de hecho lo son, porque el fanzine se reproduce libremente, pretende trascender las limitaciones a que se ve abocado dentro de un sistema donde todo contenido debe poder ser traducido a cifra, a cantidad, a tirada. Un fanzine es un mensaje que quiere circular, no una empresa.

Hablamos aquí de sus posibilidades, no de su realidad: ésta está hecha muchas veces de rebeliones freudianas sin causa, discursos autocomplacientes y un uso frívolo de las palabras: revolución, independencia, alternativos, multimediáticos, okupación... Dentro de un sistema de puras cantidades sin concepto, el fanzine es un virus que se contrae cuando se lee, que conserva en la asepsis del capitalismo un factor humano, fisiológico, expresivo, que se extiende por contacto, y como tal virus utiliza tácticas de replicación y de mutación constante que impiden su teorización y control. Las movilizaciones ya no se resuelven detrás de la barricada y del gettho. El fanzine propone nuevos modelos de movilización difusos y permeables, que pueden contaminar el sistema desde la estructura, pero también pueden ser contaminados. Por eso es importante sostener, frente a la manipulación mediática, estrategias de difusión que atentan contra el sistema económico: el uso desviado de la tecnología hacia propósitos de apropiación estético-política, la insumisión editorial, la burla a los derechos de copyright o el dar curso a propuestas que no pueden ser asimiladas por la estructura económica y apuntan a destruirla.

domingo, 13 de junio de 2010

Programa de la Alianza Neoísta

Neoist Alliance

RELIGIOSO: Socavar los credos monoteístas y propagar cultos estrafalarios, misticismo, paraciencia y antifilosofías.

ÉTICO: Introducir códigos y prácticas falsos, morales corrompidas, negar el matrimonio, destruir la vida familiar y abolir la herencia.

ESTÉTICO: Promover el culto a lo feo y a todo lo degradado, decadente y degenerado en música, literatura y artes visuales.

SOCIOLÓGICO: Disolver las grandes corporaciones y abolir los privilegios. Motivar a la envidia, el descontento, la revuelta y la guerra de clases.

INDUSTRIAL Y FINANCIERO: Atacar el ideal de artesanía y abolir la soberbia de los artesanos. Fomentar la estandarización y la especialización. Arrebatar el control de las finanzas a la corrupta clase dominante.

POLÍTICO: Conseguir el control de la prensa, la radio, el cine, el teatro y todos los medios de influencia sobre la opinión pública. Disolver las instituciones de las clases dominantes desde dentro mediante la creación de divergencias.


Publicado en Amano 7 (1997).

jueves, 8 de abril de 2010

Métodos de tergiversación


Con este texto de Debord y Wolman, que no corresponde propiamente a la Internacional Situacionista, sino a las gestiones previas que dieron lugar a dicho movimiento, inaugurábamos en el # 7 de Amano una nueva sección que apuntaba a la recuperación de algunos textos clásicos. El Archivo Situacionista Hispano no ambicionaba convertirse en un recurso de referencia en el medio alternativo hasta que la apertura de un espacio en la web provocó un alud de colaboraciones anónimas que lo fueron enriqueciendo. Hoy el Archivo Situacionista es un recurso abierto y público en la red alojado en las páginas de sindominio que si acaso necesita algún trabajo de actualización. El texto se publicó originalmente en la revista surrealista Les Levres Nues # 8 (mayo 1956). La traducción de Industrias Mikuerpo se publicó más tarde en el folleto radikales livres # 5: "Acción directa en el arte y la cultura".

* * *
por Guy E. Debord y Gil J. Wolman (1956)

Toda la gente avisada de nuestra época está de acuerdo en que el arte ya no puede justificarse como una actividad superior, ni tampoco como una actividad de compensación a la que uno puede entregarse honorablemente. La causa de este deterioro es claramente la emergencia de fuerzas productivas que precisan otras relaciones de producción y una nueva práctica de vida. Estamos inmersos en una fase de guerra civil, y en conexión cerrada con la orientación que hemos descubierto que acompaña a ciertas actividades superiores, podemos considerar que todos los medios conocidos de expresión convergen en un movimiento general de propaganda que ha de abarcar todos los aspectos perpetuamente interactuantes de la realidad social.

Por lo que se refiere a las formas y a la naturaleza misma de la propaganda educativa, existen muchas opiniones en conflicto, generalmente inspiradas por una u otra variedad de política reformista de moda actualmente. Desde nuestro punto de vista las premisas de la revolución, tanto a nivel cultural como estrictamente político, no sólo están maduras, sino que han empezado a pudrirse. No sólo es reaccionario el retorno al pasado; también los objetivos culturales "modernos" en la medida en que dependen en realidad de formulaciones ideológicas de la sociedad que han prolongado su agonía mortal hasta el presente. Sólo la innovación extrema está justificada históricamente.

La herencia literaria y artística de la humanidad debería utilizarse para propósitos de propaganda de clase. Es preciso trascender la mera idea de escándalo. Una vez que la negación de la concepción burguesa del arte y el genio ha llegado a ser un hermoso sombrero demasiado viejo, el dibujo de un bigote sobre la Mona Lisa no es más interesante que la versión original de tal pintura. Debemos poner ahora este proceso en el momento de la negación de la negación. Bertolt Brecht, al revelar en una entrevista reciente en la revista France-Observatour que ignoró algunos aspectos de los clásicos del teatro para hacer más educativa la ejecución, está mucho más cerca que Duchamp de la orientación revolucionaria que nosotros estamos reclamando. Debemos anotar, sin embargo, que en el caso de Brecht estas alteraciones saludables están contenidas dentro de estrechos límites por su desafortunado respeto a la cultura definida por la clase dominante - el mismo respeto, mostrado en las escuelas primarias de la burguesía y en los periódicos de los partidos obreristas, que conduce siempre a los distritos obreros más rojos de París a preferir El Cid sobre Madre Coraje.

De hecho, es necesario terminar con cualquier noción de propiedad personal en este area. La aparición de nuevas necesidades convierte a las obras "inspiradas" en antigüedades. Llegan a ser obstáculos, hábitos peligrosos. La cuestión no es si nos gusta o no. Tenemos que ir más allá.

Algunos elementos, no la materia de donde han sido tomados, pueden servir para hacer nuevas combinaciones. Los descubrimientos de la poesía moderna concernientes a la estructura analógica de las imágenes muestran que cuando se consideran juntos dos objetos, no importa lo alejados que pudieran estar sus contextos originales, siempre existe alguna relación. La atribución a uno mismo de un ordenamiento personal de las palabras es mera convención. La interferencia mutua entre dos mundos de experiencia, o la unión de dos expresiones independientes, sustituye a los elementos originales y produce una organización sintética de mayor eficacia. Algo de esto puede utilizarse.

No es preciso decir que uno no está constreñido a corregir un trabajo o a integrar diversos fragmentos de obras caducas en una nueva; puede también alterar el significado de aquellos fragmentos en un sentido adecuado, abandonando a los imbéciles la preservación esclavizadora de la 'cita'.

Tales métodos paródicos se han utilizado con frecuencia para obtener efectos cómicos. Pero este humor es el resultado de contradicciones dentro del estado de cosas cuya existencia viene dada. Puesto que el mundo de la literatura nos resulta casi tan distante como la Edad de Piedra, tales contradicciones no nos hacen reir. Es por tanto necesario formar una representación paródica de lo serio donde la acumulación de elementos tergiversados, lejos de provocar y alentar la indignación o de hacer alusiones cómicas a las obras originales, expresará nuestra indiferencia hacia un original prohibido y sin sentido, y respecto a sí misma como reproductora de una cierta sublimidad.

Lautréamont llegó tan lejos en esta dirección que todavía sólo es entendido a medias por sus admiradores más ostentosos. Además de su aplicación obvia de este método al lenguaje teórico en Poésies (particularmente perfilado en las máximas éticas de Pascal y Vauvenargues), donde Leautréamont se esfuerza en reducir el argumento, a través de sucesivas concentraciones, al máximo posible, un tal Viroux causó un asombro considerable hace tres o cuatro años demostrando que Maldoror es un tergiversación de Buffon y otras obras de historia natural, entre otras cosas. Que los prosistas de Figaro, como el propio Viroux, sean capaces de ver en esto una razón para despreciar a Leautréamont, y que otros crean que tienen que defenderlo elogiando su insolencia, sólo atestigua la debilidad intelectual de aquellos dos campos de dotardos en elegante combate unos con otros. El slogan El Plagiarismo es necesario, el progreso lo implica, es todavía pobremente entendido, y por las mismas razones, también la famosa frase acerca de que la poesía debe ser hecha por todos.

Aparte del trabajo de Lautréamont - cuya avanzada aparición en su tiempo tuvo una gran repercusión gracias a la crítica pedante - las tendencias hacia el desvío que pueden observarse en la expresión contemporánea son en su mayor parte inconscientes o incidentales; y es en la industria publicitaria, más que en la decadente producción estética, donde uno puede encontrar los mejores ejemplos.

Podemos definir en primer lugar dos categorías principales de elementos desviados, sin considerar si la yuxtaposición va acompañada o no de rectificaciones introducidas en los originales. Son las tergiversaciones menores y las tergiversaciones fraudulentas.

La tergiversación menor es la de un elemento que no tiene importancia en sí mismo, de manera que produce todo su significado en el nuevo contexto en que ha sido ubicado. Por ejemplo, un recorte de prensa, una frase neutra, una fotografía de un lugar común.

La tergiversación fraudulenta, también llamada tergiversación propositiva premonitoria, es por el contrario la tergiversación de un elemento intrínsecamente significante, que adquiere un sentido diferente en el nuevo contexto. Un slogan se Saint-Just, por ejemplo, o una secuencia de Eisenstein.

Las obras tergiversadas en sentido amplio estarán así compuestas de una o más secuencias de tergiversaciones fraudulentas o menores. Pueden formularse ahora algunas leyes sobre el uso de la tergiversación:

El elemento tergiversado periférico contribuye más claramente a la impresión global, y no los elementos que directamente determinan la naturaleza de esta impresión. Por ejemplo, en un metagrafo que trata sobre la Guerra Civil Española, la frase con el sentido más claramente revolucionario es el fragmento de un anuncio de pintalabios: 'Los labios rojos son bonitos'. En otro metagrafo (The Dead oh. J.H.) 125 anuncios clasificados de bares en venta expresan un suicidio de modo más impactante que los artículos de periódico que lo reseñan.

Las distorsiones introducidas en los elementos tergiversados deben ser tan simples como sea posible, ya que la fuerza principal de una tergiversación está en la afinidad directa con la conciencia o en la vaga recreación de los contextos originales de los elementos. Esto es bien conocido. Permitidme simplemente anotar que si esta dependencia de la memoria implica que uno debe contar con el público antes de idear un desvío, esto es sólo un caso particular de una ley general que no gobierna sólo el desvío, sino cualquier otra forma de acción en el mundo. La idea de expresión pura, absoluta, está muerta; sobrevive sólo temporalmente en forma de parodia tanto como nuestros otros enemigos sobreviven.

Es menos efectiva la tergiversación que más se aproxima a una respuesta racional. Este es el caso que presenta una larga serie de máximas alteradas de Lautréamont. Cuanto más aparente es el carácter racional de la respuesta, más se parece al espíritu de réplica ordinario, que usa similarmente las palabras de su oponente contra él. Esto no se limita naturalmente al lenguaje hablado. Está en conexión con lo que hemos objetado al proyecto de algunos camaradas que propusieron tergiversar un poster anti-soviético de la organización fascista 'Peace and Liberty' que proclamaba, entre imágenes de banderas superpuestas del bloque occidental, La unión hace la fuerza, añadiéndole una etiqueta con la frase y las coaliciones la guerra. La tergiversación por simple reversión es siempre la más directa y la menos efectiva. Cuando Black Mass reacciona contra la construcción de un ambiente basado en una metafísica dada mediante la construcción de un ambiente con la misma estructura meramente revierte -y conserva así simultáneamente- los valores de esta metafísica. Tales reversiones no pueden tener nunca un auténtico aspecto progresivo. Por ejemplo, Clemenceau [apodado "El Tigre"] podría remitir a "El tigre llamado Clemenceau".

De las cuatro leyes que han sido expuestas, la primera es esencial y se aplica universalmente. Las otras tres son aplicables en la práctica sólo para elementos fraudulentamente tergiversados.

La primera consecuencia visible de un uso extendido de la tergiversación, aparte de su poder intrínseco de propaganda, será la revitalización de un montón de libros malos, y de esta manera la participación difusa (no-planificada) de sus desconocidos autores; una transformación difusa hacia un aumento de enunciados o trabajos plásticos que se suceden para estar de moda; y sobre todo una incomparablemente mayor producción en cantidad, variedad y calidad que la escritura automática que nos ha llegado a aburrir.

La tergiversación no sólo conduce al descubrimiento de nuevos aspectos del talento; al chocar frontalmente con todas las convenciones legales y sociales se convierte en un arma cultural poderosa e infalible al servicio de una verdadera lucha de clases. La gratuidad de sus productos es la artillería pesada que atravesará los muros de la inteligencia. Este es el sentido real de una educación artística proletaria, la primera etapa hacia un comunismo literario.

Las ideas y realizaciones en el dominio de la tergiversación pueden ser multiplicadas y lo serán. Por el momento nos limitaremos a mostrar unas pocas posibilidades concretas que emergen desde varios sectores vigentes de la comunicación - se entiende que estos sectores separados son significantes solo en relación a las técnicas aplicables al día presente, y que tienden a fundirse en una síntesis superior con el avance de estas técnicas.

Aparte de los usos directos varios de frases tergiversadas en posters, discos o emisiones radiofónicas, las dos principales aplicaciones de la prosa tergiversada son la escritura metagráfica y, en menor grado, la hábil perversión de la forma de la novela clásica.

No hay mucho futuro para la tergiversación de novelas completas, pero durante la fase transicional puede haber unos cuantos intentos de este tipo. Una tergiversación gana al ser acompañada de ilustraciones cuya relación con el texto no sea inmediatamente obvia. A pesar de las innegables dificultades, creemos que sería posible producir una instructiva tergiversación psicogeográfica de Consuelo, de George Sand, que podría de esta manera ser devuelta al mercado literario disfrazada bajo algún título inocuo como Vida en los Suburbios, o incluso bajo un título a su vez tergiversado, como La patrulla perdida. (Podría ser una buena idea reutilizar de este modo viejos films deteriorados de los que nada se recuerda o películas que continúan causando estupor entre los jóvenes en los cineclubs.)

La escritura metagráfica, no importa lo reaccionaria que pueda ser la estructura plástica en la que está materialmente situada, presenta oportunidades más ricas para la prosa tergiversadora, tantas como otros objetos apropiados e imágenes. Uno puede hacerse una idea de esto a través del proyecto, imaginado en 1951 pero abandonado después por falta de recursos financieros, que concebía una máquina de ping-ball dispuesta de tal forma que el juego de luces y las más o menos previsibles trayectorias de las bolas conformarían una composición espacial metagráfica titulada Sensaciones térmicas y deseos de la gente que pasa por las puertas del Cluny Museum una hora después del crepúsculo. A partir de ahí hemos comprendido que un trabajo analítico-situacionista no puede avanzar científicamente mediante proyectos tales. Sin embargo los medios continúan siendo idóneos para metas menos ambiciosas.

Es en el campo del cine, obviamente, donde la tergiversación puede alcanzar su mayor eficacia, e indudablemente, por todo lo que implica, su mayor belleza.

Los poderes del cine son tan extensos, y la ausencia de coordinación de esos poderes tan notoria, que prácticamente cualquier película por encima del miserable promedio puede proveer materiales para innumerables polémicas entre los espectadores o los críticos profesionales. Sólo el conformismo de la gente les impide descubrir rasgos tan llamativos y defectos tan impactantes en las peores películas. Al eliminar radicalmente esta absurda confusión de valores, podemos observar que El nacimiento de una nación de Griffith es una de las películas más importantes de la historia del cine por su abundancia en contribuciones nuevas. Por otro lado es una película racista, por lo tanto no merece en absoluto ser exhibida en su forma presente. Pero su prohibición total podría verse como lamentable desde el punto de vista del dominio, secundario pero potencialmente más valioso, del cine. Sería mejor tergiversarla como una totalidad, sin alterar necesariamente el montaje, añadiéndole una banda sonora que haga una denuncia poderosa de los horrores de la guerra imperialista y de las actividades del Ku Klux Klan, que continúan vigentes en los Estados Unidos.

Una tal tergiversación - muy moderada - no es en un análisis final nada más que el equivalente moral de la restauración de pinturas viejas en los museos. Ya que la mayoría de las películas no merecen otra cosa que ser cortadas para componer otros trabajos. Esta reconversión de secuencias preexistentes estaría acompañada obviamente por otros elementos, tanto músicos o pictóricos como históricos. Ya que la reescritura fílmica de la historia existe desde hace algún tiempo en las recreaciones burlescas de Guitry, uno podría hacer decir a Robespierre, antes de su ejecución: a pesar de tantas desgracias, mi experiencia y la "grandeur" de mi empresa me convence de que todo está bien. Si en este caso un resurgimiento sensato de la tragedia griega nos sirve para exaltar a Robespierre, podemos imaginar por conversión un tipo neorrealista de secuencia, en la barra de un bar de carretera, por ejemplo, con un camionero diciendo seriamente a otro: La ética estaba en los libros de los filósofos; nosotros la hemos introducido en el gobierno de las naciones. Puede verse que esta yuxtaposición ilumina la idea de Maximilien, la idea de una dictadura del proletariado.

La luz de la tergiversación se propaga en línea recta. En la medida en que la nueva arquitectura parece levantarse sobre el cimiento del barroco experimental, el complejo arquitectural que nosotros concebimos como la construcción de un entorno dinámico relativo a los estilos de conducta detornará probablemente las formas arquitecturales existentes, y en algún caso hará un uso plástico y emocional de todo tipo de objetos tergiversados: grúas calculadamente dispuestas o andamios metálicos reemplazando a una tradición escultural difunta. Esto es chocante sólo para los admiradores más fanáticos de los jardines estilo-Francés. Se dice que en su madurez D'Annunzio, ese cerdo pro-fascista, tuvo la proa de un torpedero en su jardín. Dejando de lado sus motivos patrióticos, la idea de un monumento tal tiene cierto atractivo.

Si la tergiversación se extendiera a las realizaciones urbanísticas, poca gente quedaría excluida de la reconstrucción exacta de un barrio entero de una ciudad en otra. La vida nunca puede ser demasiado caótica: a su nivel las tergiversaciones podrían hacerla realmente hermosa.

Los títulos en sí mismos, como hemos visto, son un elemento básico de la tergiversación. Esto se sigue de dos observaciones generales: que todos los títulos son intercambiables y que tienen una importancia determinante en muchos géneros. Todas las historias de detectives de 'serie negra' son extremadamente similares, basta con cambiar continuamente los títulos para obtener una audiencia considerable. En la música el título ejerce siempre una gran influencia aunque la elección del mismo es absolutamente arbitraria. Por ejemplo no sería una mala idea hacer una correción radical del título de la Sinfonía Heroica cambiándolo, por ejemplo, por el de Sinfonía Lenin.

El título influye fuertemente en la recepción de la obra, pero existe una contrainfluencia inevitable de la obra sobre el título. Por eso se puede hacer un uso extensivo de títulos específicos tomados de publicaciones científicas (Biología Costera del Mar Temperado) o también militares (Combate Nocturno de las Unidades de Pequeña Infantería) o también de muchas frases encontradas en los libros ilustrados para niños (Paisajes Maravillosos dan la bienvenida a los viajeros).

Para concluir, haremos mención brevemente de algunos aspectos de lo que llamamos ultra-tergiversación, esto es, las tendencias tergiversadoras que operan en la vida social cotidiana. Gestos y palabras pueden adquirir otros significados, y así ha sido a través de la historia por varias razones prácticas. Las sociedades secretas de la antigua China hacían uso de señales de reconocimiento muy sutiles al llevar a cabo la mayor parte de las conductas sociales (la manera de asir las tazas; de beber; trozos de poemas interrumpidos en momentos convenidos). La necesidad de un lenguaje secreto, de claves, es inseparable de una tendencia al juego. En última instancia, cualquier signo o palabra es susceptible de ser convertido en algo más, incluso en su opuesto. Los insurgentes monárquicos de la Vendée fueron llamados la Armada Roja porque llevaban la repugnante imagen del Sagrado Corazón de Jesús. En el dominio limitado del vocabulario de la guerra política esta expresión fue completamente tergiversada en el transcurso de un siglo.

Fuera ya del lenguaje, es posible usar los mismos métodos para detornar vestidos, con todas sus fuertes connotaciones emocionales. Aquí encontramos otra vez la noción de disfraz en estrecha relación con la de juego. Finalmente, cuando construimos situaciones la meta última de toda nuestra actividad será abrir a cualquiera la posibilidad de desviar situaciones completas cambiando deliberadamente esta o aquella condición determinante de las mismas.

Los métodos de los que nos hemos ocupado aquí brevemente no se presentan como una invención nuestra, sino como una práctica general muy difundida que nosotros proponemos sistematizar.

En sí misma, la teoría de la tergiversación apenas nos interesa. Pero la encontramos ligada a casi todos los aspectos constructivos del período presituacionista de transición. Dada esta fertilidad, su práctica parece completamente necesaria.

Posponemos el desarrollo de estas tesis hasta más tarde.

viernes, 2 de abril de 2010

Trash-Collages

por Kike Turrón
















Contenido íntegro del fanzine Sign'zine # 10 (1997), elaborado por Kike Turrón de Buitre No Come Alpiste y encarpetado en Amano # 7.

viernes, 12 de marzo de 2010

Grupo Surrealista de Madrid

Entrevista publicada en Amano 7 (1997)

Como "Grupo Surrealista de Madrid" son los editores de la revista de comunicación surrealista SALAMANDRA y del boletín de contrainformación surrealista ¿QUÉ HAY DE NUEVO? Lo sorprendente tal vez no sea que subsistan reductos irreductibles de surrealismo en Madrid después de la Movida, sino que éstos sigan emitiendo desde los márgenes con el mismo talante subversivo que en otros tiempos, dispuestos a asimilar incluso desarrollos más radicales de los que se consideran tradición (revolucionaria) y a integrarlos críticamente. No se sienten ningún retorno, piensan que nunca estuvieron ausentes, pero tal vez sí esté retornando un viejo entusiasmo que creíamos olvidado y que habrá que revisar a la luz de la experiencia alucinante de este siglo y de la nueva configuración de los poderes y las conciencias.


Industrias Mikuerpo: Ya que esto es un cronicón, ¿podríais trazar un breve arco biográfico de este grupo?

Eugenio Castro: El Grupo Surrealista de Madrid definido como tal surge en realidad a partir del año 89, con el # 2 de Salamandra. Previamente, la historia del colectivo se remonta al año 79 en Gijón, donde se edita la primera revista llamada El Orfebre, de la que se sacaron 2 números. Esta gente entra en contacto con Mariano Auladén. Poco después entro yo en contacto con él y El Orfebre se transforma en Luz Negra. Comunicación Surrealista, de la que se editan dos números (1981-82). Una serie de circunstancias bastante folklóricas dentro del surrealismo, como son rupturas y querellas y demás, acaban por silenciar al grupo durante cinco años hasta el año 87, en que se funda Salamandra con Mariano Auladén, Pedro Olivares y Eugenio Castro, que es el único que se mantiene de aquel núcleo inicial, hasta el año 88 en que se incorpora José Manuel Rojo y a partir de ahí se producen nuevas incorporaciones de amigos hasta concluir en lo que es actualmente.

IM: ¿Qué sentido tiene definir un Grupo Surrealista en un mundo tan surrealista?

EC: Tengo que corregir de forma severa la afirmación de que el mundo que vivimos es surrealista. No creo que este sea un mundo que se sostenga sobre la liberación del deseo, la práctica de la libertad y la ensoñación, y sólo por esa razón ya creo en la vigencia del surrealismo. Son otros puntos de carácter filosófico o político los que ayudan a entender la existencia hoy de un grupo surrealista que no sólo se da en Madrid, sino en París, en Estocolmo, en Chicago, en Praga, en Leeds, en Buenos Aires y en Sao Paulo. El surrealismo hoy está considerado como un verdadero coco, como en su momento estuvo considerado el comunismo y hoy es considerado principalmente el anarquismo. Hay que comprender al surrealismo dentro de un movimiento libertario, de ahí que realice una consideración de los problemas del mundo que se puede llamar utopista, pero fundamentalmente revolucionaria. Hoy es difícil oír dentro de un movimiento de orden cultural la palabra revolución o pensamiento revolucionario. Se aplica dentro de lo que es la filosofía y es dentro de la filosofía que es admitida, pero no dentro de un movimiento que hunde sus raíces en la masa popular, en la vida cotidiana y menos aún en la literatura literatura y menos todavía en el mundo del arte, que ha quedado por completo vencido por las circunstancias espectaculares de la sociedad.

José Manuel Rojo: En cuanto a los aspectos difusos del surrealismo que puedan haber impregnado la estética o el arte de nuestra época, el surrealismo siempre los ha considerado secundarios. No importa tanto que tal elemento técnico o que tal expresión artística utilizados por los surrealistas puedan estar ahora en tal pintura o escultura. Es así y hay que aceptarlo. No es que haya una disidencia o que exista un surrealismo oficial y nosotros estemos aparte de él . La nuestra es una divergencia más política, y sobre todo vital, en cuanto a las formas de encarar la vida cotidiana y la relación con la organización actual del mundo.

EC: Es política, pero también es estética. Hay un factor determinante que es de orden estético y que alude al propio proceso de creación plástica o artística dentro del surrealismo. Realmente yo creo que debe exigirse una renovación muy considerable a este respecto. Hay gente joven que se inicia dentro de lo que es una estética o un tipo de pintura de corte onírico o de connotación surrealista pero que sin embargo hoy por hoy ha sido superada por artistas que se vincularon al grupo a partir de la segunda guerra mundial, en los años 50, 60 e incluso actualmente. Es cierto que la tendencia generadora a nivel estético en los grupos surrealistas actuales es bastante cuestionable desde el propio punto de vista surrealista de la creación. Creo que el grupo de Praga aborda el plano de la creación en un sentido muy fecundo, y yo personalmente tengo puestos allí mis ojos. Reconozco que la labor en Estocolmo es de otro orden y yo no participo mucho de ella, creo que ellos abordan la cuestión estética desde una consideración política que les ha hecho, sospecho, renunciar a la creación tal y como hoy es entendida por el mercado del arte. Ellos la abordan desde una consideración posiblemente más situacionista.

JMR: Quizás como el surrealismo de los años 60 se ha interesado más por aspectos digamos políticos, de critica de la vida cotidiana y de subversión social, se han dejado un poco de lado la teoría y la experimentación en el campo de la poesía, de la pintura, o de la creación en general. Es posible que determinadas personas vinculadas a los grupos no hayan avanzado todo lo que se desearía, como se avanzó en los años 40, 50 ó 60, quizás porque ahora se ha llevado el surrealismo más a un terreno de combate y de renovación de los campos de combate, y los aspectos estéticos, por ejemplo en relación al automatismo, se han dejado un poco abandonados. Igual en poesía, en todo caso en el tema del símbolo y la analogía quizá sea donde más se haya podido avanzar. Se incide cada vez más en la idea de la poesía por otros medios, de la poesía encarnada en la vida, más que en el poema. Esto es algo que estaba presente en el movimiento desde el principio, por supuesto, pero en los años 20, 30 y 40 se escribían poemas, se pintaban cuadros. Ahora también, pero los avances que se hayan podido hacer en el terreno imaginativo están más relacionados con la cotidianidad.


IM: ¿Que tiene que ver el surrealismo con la vanguardia?

EC: Desde el punto de vista del surrealismo casi podemos decir que poco. El surrealismo llegó a renegar de la vanguardia porque la consideró presa fácil del academicismo, y de hecho pudo demostrarse con la Bauhaus y otros movimientos. El surrealismo se sitúa en un plano de radicalidad que le lleva a responder de forma permanente con la negación frente a la aceptación precisamente de la vanguardia. Desde ese punto de vista el surrealismo sigue participando de un pensamiento revolucionario que globaliza una serie de comportamientos mentales y políticos frente a la vanguardia que quedó creo finalmente asumida por lo que después ha sido el devenir del arte, por una cuestión de mercado. No obstante es muy probable que la vanguardia haya sido traicionada. Yo reivindico el espíritu de ruptura vanguardista, y sobre todo la capacidad de todo ser humano de crear frente a planteamientos regresivos de la pintura desde un espíritu más académico, más clásico, donde de nuevo es necesario volver a pintar bien y ceñirse a la pintura frente a otras actividades que en el plano de la creación ya son hoy irrenunciables.

IM: ¿Qué fué de vuestra agria polémica con Guy Debord?

EC: Eso ya ha sido superado por lo que respecta por lo menos a Madrid.

JMR: Fue una polémica histórica que se dió por la coexistencia en el tiempo de dos movimientos que a su vez compartían muchos aspectos teóricos, pero competían por una misma audiencia. Por ejemplo se dan casos como la detournement, practicada por los surrealistas en los 50, que también estaba siendo usada por los letristas y luego los situacionistas. Hay un texto de Breton sobre la deriva que plantea la idea de la psicogeografía en el mismo momento en que Debord o Wolman lo podían estar desarrollando. Se entiende la polémica en su momento histórico, como la de dos movimientos muy cercanos pero con puntos de vista diferentes. Actualmente está completamente superada, olvidada, y sería una concesión al espectáculo seguir manteniéndola. En los grupos surrealistas actuales no solamente se lee a Debord con mucho interés, sino que se está llegando a síntesis de ideas comunes en lo que respecta a la psicogeografía situacionista. La idea de deriva surrealista quizá esté más unida a lo mágico o al inconsciente que la de los situacionistas, pero se están llevando a cabo derivas.

EC: Personalmente creo que en cierto modo aún no está superada. La crítica de la vida cotidiana llevada a cabo por los situacionistas supera a la que pudo llevar a cabo el surrealismo, aunque es cierto que el surrealismo no se planteaba desde una consideración dialéctica su aventura con la vida cotidiana, que estaba más relacionada con el azar objetivo tal y como lo muestra un libro como Nadja. Actualmente grupos surrealistas de todo el mundo formados por gente joven y con una formación distinta tratan de conciliar desde una perspectiva histórica los dos movimientos. Es bastante probable que los surrealistas actuales hayan tomado una conciencia mucho más crítica precisamente de esa crítica de la vida cotidiana, y de la misma forma yo creo que podían hacer perfectamente ver a los situacionistas cómo en el momento de lo maravilloso, en el elemento mágico-circunstancial que es mucho menos asible desde un punto de vista conceptual por estar relacionado con una experiencia incomputable, directa, real, más relacionada con los dictados del corazón, existe algo que la teoría sola no puede resolver. Es preciso conciliar dialécticamente las dos críticas.

JMR: Por supuesto es cierto que los situacionistas efectuaron una crítica de la vida cotidiana sobre todo más sistematizada, de carácter filosófico y casi científico.

IM: Tengo entendido que, aparte de pintar, os dedicáis a hacer 'gamberradas' por la calle. ¿Eso es arte?

JMR: Yo me dedico a hacer gamberradas, supongo que lo dices en sentido irónico, antes que a escribir poemas o a hacer objetos. Sí, una parte muy importante de la actividad del grupo, tanto a nivel teórico como práctico, son las "acciones estéticas" que llamáis vosotros, y nosotros llamamos proyecto político de vida poética, que sería precisamente llevar todos los impulsos de la poesía a la vida cotidiana y la práctica revolucionaria. Sí, intervenimos en la calle.

EC: Obviamente no se trata de gamberradas, la pregunta es irónica, lo pondremos entre comillas porque el mismo que hace esta pregunta sería un gamberro. En efecto, llevamos a cabo una serie de acciones que nosotros consideramos de naturaleza poética y con vocación política o subversiva, pero no se trata de accionismo estético, sino de acción subversiva y, por emplear un término vuestro, vírica, es decir, nosotros pretendemos que esas acciones sean anónimas, no las firmamos ni siquiera con el nombre del grupo por una razón muy sencilla: para evitar que sean inmediatamente manipuladas y consensuadas o llevadas a un terreno puramente artístico. Ya sabemos que cualquier acción que se haga en la calle y lleve una firma queda totalmente invalidada por su traslado a la galería, y si no ahí tenemos a los grafiteros. Lo que nosotros pretendemos es conciliar lo que es una forma de placer mental desarrollado en la vida cotidiana, una diversión propia y no estandarizada ni dirigida, con la capacidad de convulsionar, por lo menos en un plano instantáneo, un comportamiento del público que va por la calle.



JMR: Yo no querría ser tan escéptico con respecto a los grafiteros. Aunque corren el peligro, lo han corrido ya, de ser asimilados por el mercado y el espectáculo, quizás su iniciativa pueda tener todavía alguna validez como punto de partida para otras más interesantes. También querría ahondar en que nos separa realmente un mundo de la performance o el happening en el sentido de que no convocamos a la prensa, no nos interesa que nadie vaya a ver cómo lo hacemos, no es teatro y no se hace por ninguna voluntad de atraer la atención hacia el grupo; son acciones clandestinas, se hacen por la noche o a horas en las cuales nadie pueda interrumpirlas, y la idea es dejar plantados una serie de signos con una fuerza poética y trastornadora que puedan provocar un cortocircuito en la sensibilidad de las personas que puedan estar paseando por la calle, yendo de un lado a otro, generalmente de su casa al trabajo y del trabajo a su casa, y quizás provocar así una duda, una inquietud acerca del lugar donde se desarrolla su vida y de cómo se desarrolla esa vida. Al ver unos signos gratuitos que no son anuncios de nada, no llevan ninguna firma ni comercial ni de grupo, ese aspecto placentero y festivo quizás ayude a que el mensaje poético y revolucionario cale de una forma más clara.

IM: ¿No habéis trabado relación con los grupos del entorno radical?

EC: No sé si desgraciada o afortunadamente nuestra relación con los grupos radicales no es demasiado manifiesta. Hemos procurado en ocasiones que esta relación se diera pero debemos decir con sinceridad que la ambición conceptual de algunos grupos radicales es a veces muy limitada. De todas maneras hoy, quizá menos en Madrid porque somos un grupo de creación bastante reciente, comienza a existir una cierta correspondencia con algunos colectivos de naturaleza libertaria de los que puede fructificar alguna relación concreta, pero eso es algo cuyo desarrollo irá definiendo si finalmente se va a dar o no. En París esa relación se da de una forma más o menos tradicional desde los años 50 en que surrealistas como Breton, Jean Schuster, Vincent Bounoure u otros empiezan a escribir en Le Monde Libertaire, revista que abrió de forma bastante incondicional sus páginas a los surrealistas, iniciándose ya en esos años una discusión y un cuestionamiento permanente entre ambos movimientos que actualmente empieza a tener una serie de frutos en nuevas colaboraciones que se están dando de nuevo en el Grupo de París con algunos ateneos libertarios, como el de Lyon. En julio, en la sede cultural de la CNT de Barcelona, se va a organizar una exposición del Grupo Surrealista de París. Es a ese nivel de radicalismo, en que una filosofía revolucionaria se está dando en permanente cuestionamiento de sus propios mecanismos, que reconozco una relación con el radicalismo revolucionario, pero siempre desde este punto de vista. Hay determinadas expresiones a nivel de fanzines o de manifestaciones radicales que yo pongo en cuestión.

JMR: Tampoco en este tema soy tan tajante. Sí que me interesan los movimientos radicales o alternativos, sí que creo que están haciendo cosas bastante interesantes también a nivel de fanzines, aunque a veces llegan a ser un poco limitadas y a autolimitarse, eso creo que es un error. Hay un profundo antiintelectualismo en todos esos grupos que muchas veces se basan en un activismo que vive de consignas. Es comprensible y yo también lo he practicado, pero a la larga llega a ser un poco empobrecedor y no se abre a otros aspectos. En este sentido me gustaría recordar a esos obreros anarquistas de principios de siglo que sacaban tiempo de no sé dónde para irse a los ateneos libertarios y aprender a leer y a escribir, y leer no sólo a Kropotkin o Bakunin, sino toda la literatura de la época. Con esto no quiero decir que la gente tenga que irse a leer a las bibliotecas ni a hacer cursos culturales ni mucho menos. La cultura como tal es claramente una herramienta al servicio del poder, pero en todo caso se trataría de construirse cada uno su propia cultura, saber elegir cuáles son las tradiciones que nos interesan ahora mismo, cuáles pueden liberarnos. Pero si no acudimos a buscarlas difícilmente podremos operar con ellas. Y sin conocer a Fourier tampoco se puede hacer la revolución. Y si Fourier nos aburre tal vez haya que leer a Sade, pero desde luego habrá que interrogar al pasado para ver qué fuerzas hay ahí ocultas que nos puedan aportar algo para la liberación. Hemos tenido contacto con grupos radicales de Madrid, con La Lletra @, algunos de nuestros textos colectivos han sido enviados a estos grupos y han tenido una buena recepción, como el manifiesto sobre el conflicto en Corea, nuestra revista ha sido difundida por las redes alternativas, etc. La relación existe, pero quizá sea un poco irregular, tanto por la falta de medios en nuestro caso para mantener una relación constante como por un cierta cerrazón que pueda haber en algunos de estos movimientos a otros puntos de vista. Quizás existe ahora un mayor acercamiento.

IM: ¿Podéis realizar una estampa convincente de la revolución?

JMR: Me parece un acto de honestidad revolucionaria decir que ahora mismo no hay ninguna teoría que nos pueda dar una imagen aproximada de lo que debe ser la revolución.

IM: ¿Por ejemplo, debe implicar una acción violenta?

JMR: La imagen violenta de la revolución es la que exhibe el asalto de Tupac Amaru a la embajada: es decir, serían fusilados rápidamente los revolucionarios. En las condiciones actuales es un acto suicida. Si a través de un acto suicida se intenta levantar un mito como el Levantamiento de Pascua en Dublín, que consiguió mover a toda la ciudadanía irlandesa hacia la independencia, quizás habría que probarlo, pero no me apunto a la lista de los suicidas voluntarios. Una imagen de la revolución que se me ocurre ahora, que pueda ser o suficientemente emotiva o movilizadora quizá sea aquella idea de Kropotkin de coger del montón, que me gustaría unir a la idea de Bataille de la fiesta y del gasto. Me gustaría imaginarme una revolución en que fueran asaltados los supermercados, las tiendas, todos los objetos de consumo, no para ser quemados y acercarse al modelo espartano de vida sino para ser disfrutados, gastados en una gran orgía de un día, un mes, un año, y a partir de ahí, curados de ese consumismo, reinventar de nuevo la sociedad, porque tampoco creo en esa postura espartana de decir a la gente que no ha tenido acceso a esos bienes de consumo que son malos: quizás haya que experimentar con ellos, quizás haya que probarlos. Pero vamos, es una imagen puramente utópica.

EC: Mi imagen de la revolución procede de llevar a la práctica la teoría de la pereza de Paul Lafargue. En este momento, una de las tareas revolucionarias primordiales consiste en hacer tomar conciencia moral y política de la importancia que tiene el tiempo libre de aquellos que están parados. Sé que lo que voy a decir puede resultar polémico, pero si se tomara una conciencia del gozo del tiempo libre del parado y eso se transmitiera a los que trabajan temporalmente, ahí podría pensarse en una posibilidad, dando un salto cualitativo, como sería el invitar a muchos trabajadores a abandonar sus trabajos, y que la vida se produjera en una especie de deriva sin fin, de divagación permanente por las calles, por los campos y otros lugares. Reconozco el carácter idealista que esto puede tener, pero quizá no lo sea no lo sea tanto. Actualmente se está preparando una marcha de parados de Europa hacia Amsterdam reivindicando una repartición justa de la riqueza mundial. Habría que pensar en qué medida se podría producir una sintomatología simpática de estos parados hacia los trabajadores y que éstos a su vez dejaran sus fábricas y se unieran a esta marcha. De acuerdo, va a pedirse trabajo, pero en esa especie de camino iniciático tal vez podría adquirirse conciencia de la importancia del tiempo libre y del gozo de ese tiempo para que, una vez allí, con independencia de que hay gente que reivindica el trabajo, reivindicar también la supresión del esclavismo salarial. Habría que pensar en cómo conciliar esas posturas y convertirlo en un hecho absolutamente festivo y perturbador para la economía mundial. El simple abandono masivo de las fábricas supondría una quiebra fundamental para el sistema capitalista.

JMR: Efectivamente el tiempo es hoy una camisa de fuerza tal que ha sustituido a la idea de patria, orden o familia: destruir ese concepto de tiempo sería importantísimo, ¿Una imagen de la revolución? Esos días en que una gran tormenta, una gran nevada impide a la gente llegar a su trabajo y se encuentran con todo un día inédito, sin estrenar, con situaciones novedosas en las cuales mucha gente se enfada dentro de su coche, pero mucha otra sale, habla con el vecino, y quizás empieza un nuevo amor.


IM: ¿Pensáis que el desarrollo tecnológico puede degradar el potencial onírico, y en consecuencia utópico del ser humano?

EC: Pienso que sí, porque conduce a una estratificación de la vida física. Tanto la posibilidad de la deriva situacionista como la surrealista quedan eliminadas. Pienso que la deriva es uno de los instrumentos que más hacen chirriar la maquinaria del capitalismo postindustrial, en la medida en que obedece a un comportamiento en donde nada es computable, donde incluso el propio tiempo se vive desde una consideración erótica. Todas estas tecnologías no compromenten en nada la conciencia del hombre, sino que lo que les lleva es a realizar una especie de comunicación de la incomunicación. Yo pienso que sí, que degrada por completo no sólo la vida onírica, sino también la vida afectiva del hombre. Cada vez más el juego se produce de un modo virtual a través de una pantalla. Cada vez menos el juego se da, ni siquiera en la vida infantil, en la calle. El propio hombre adulto, incluso el intelectual, ha olvidado escribir con la pluma o el bolígrafo, llevar a cabo un ejercicio físico con la muñeca. Ahora se hace con las yemas. Hay una especie de componente policial en el trabajo con las máquinas, uno deja sus huellas en el teclado. Eso a un nivel simbólico implica la impresión policíaca de la vida íntima y absolutamente irrenunciable, personal, de un individuo. No hay porqué sorprenderse de que internet sea así, que se está demostraido que sí. Determinadas utopías cinematográficas como la de Blade Runner empiezan a hacerse reales con las videocámaras que están instalando en nuestras ciudades. Yo creo que es uno de los instrumentos más eficaces y monstruosos de control. La automatización se produce a todos los niveles: la igualación es completa y la vida afectiva queda encerrada entre cuatro paredes.

JMR: Lo de las yemas de las manos igual evoca el poder mágico de las manos que se pintaban en las cavernas del paleolítico superior. Quizá el ordenador sea la realización práctica de aquel símbolo arcano. Lo que quiero decir de forma irónica es que lo que dice Eugenio va a pasar, pero no porque el medio técnico lleve a eso, sino por quién lo posee y lo utiliza. Esto es una constante histórica: una clase determinada o un poder determinado 1o quiere utilizar para sus propios intereses. No creo en el carácter demoníaco de los medios tecnológicos. En cuanto tales para mí son neutrales y podrían ser perfectamente utilizables como deriva. Debord y los situacionistas hablaban de derivar por París en taxi. ¿Por qué en taxi y no en mulo? El taxi es también un medio tecnológico.

EC: A mí me parece hoy completamente cierta esta cualidad demoníaca de la que hablas, además no en el sentido de ángel caído, de ángel de la rebelión, sino de un poder oculto, tenebroso, terrorífico, que todos sabemos que es el que mueve los hilos, que hoy está extendido a un nivel apoteósico y que es la mayor encarnación en la sombra de ese poder demoníaco.


IM: Creo que la clase intelectual de este país no os resulta simpática. ¿Podrías humillarla un rato, por favor?

EC: Habría que aclarar primero qué entendemos por clase intelectual. El escritor de novelas es un ser vencido, absolutamente arruinado desde una consideración creo que incluso moral, económicamente muy bien pagado, siempre ha sucedido a lo largo de la historia, y aunque yo no los considero intelectuales son los que forman una cultura y son los que al final concitan una suerte de movimiento popular o social. Esto no solamente es cuestionable, sino también denunciable. Hoy se ve cómo muchos escritores de los años 70 han sido asumidos primero por el PSOE, ahora se oponen al PP, que es en realidad el brazo derecho del PSOE. Pienso que pensadores de mayor peso deberían pronunciarse, pero es cierto que, tradicionalmente, en este país la patata caliente pasa de mano en mano y al final nadie dice nada, y aquellos que lo dicen son por completo silenciados, que es la táctica más ruin, cruel y dolorosa que puede existir. Tampoco en la filosofía creo que haya un especial radicalismo. De los pocos pensadores radicales que yo he conocido es actualmente Ignacio Castro el que creo que podría abrir una brecha fundamental en el panorama actual de la vida intelectual. Otros pensadores creo que no abordan el plano social con el rigor necesario y sobre todo con un pensamiento subversivo, que invite a la rebelión. La filosofía tiende a ser una especulación ontológica frente a una masa epistemológica, y en ese sentido me parece por completo cuestionable en la medida en que acepta la existencia de una dualidad entre una vida objetiva y una vida subjetiva irreconciliables.

JMR: Mencionar a unos cuantos intelectuales que yo considere negativos me parece que sería recaer en las tan añoradas por algunos guerras de literatos, pero lo que sí me gustaría señalar es la paradoja o la broma que ha sido durante dos siglos presentar al artista o al intelectual como disidente de la sociedad burguesa, como revolucionario muchas veces, uniendo su suerte a la del proletariado. Hoy vemos que no era cierto, el problema era que desde la caída del Antiguo Régimen se había quedado sin patrono y simplemente estaba encontrando un nuevo lugar en la sociedad de mercado. Ya lo ha encontrado: las fundaciones, los bancos, los gobiernos, y se ha vuelto a convertir en el viejo lacayo que podía haber sido en la Edad Media pintando vírgenes o escenas de batallas. Ahora no pinta eso, ha encontrado su nuevo sitio en la economía ya no encuentra motivos para protestar. Él está bien.

IM: ¿Podéis hablar de los intereses diferentes que mueven a Salamandra y a ¿Qué hay de nuevo?

EC: Salamandra puede definirse muy bien enunciando tres apartados: se trata de una comunicación surrealista, se trata de una expresión de imaginación insurgente y de una crítica de la vida cotidiana. La palabra que podría definirla a modo de síntesis es revolucionaria. No concibo una parcelación de las emociones respecto de lo que sería la vida intelectual, la reflexión y por ello los integramos en un mismo discurso. Salamandra quiere cubrir ese terreno desde una consideración más aventurera. Tiende, no digo que lo consigamos, a situarse en la intemperie intelectual, sobre todo en cuanto a lo que es el ámbito de la vida cultural de este país. Yo creo que toda posibilidad de una verdad pasa hoy por vencer cierto miedo, como dirían los filósofos cierto miedo a la muerte. Salamandra lo pretende, aunque no estamos seguros de conseguirlo. Por otra parte no existe ningún tipo de buena voluntad en nuestro caso de llevarlo a cabo. Lo que existe es una vocación.

JMR: ¿Qué hay de nuevo? es un periódico que al principio quería salir con una periodicidad más frecuente, cada tres o cuatro meses. Desgraciadamente tampoco es así, y lo que busca es una incidencia mayor en el plano social y político, con textos e imágenes que de alguna manera traducen lo que pueden ser las ideas generales del grupo de una forma más accesible, sin rebajar los contenidos, pero buscando fórmulas y métodos más fácilmente asequibles por un público mucho mayor, especialmente la juventud, aunque no necesariamente. Para ello se recurre a las armas del humor, del desvío, de dar la vuelta a la noticia muchas veces superficial y anecdótica aparecida en los periódicos, en los ecos de sociedad y tal para hallar ahí el pulso de la represión social y de la alienación de una forma más clara que en la noticia económica o política, que se ha convertido en algo asimilable a las noticias deportivas. Muchas veces la expresión de la represión social está en esas noticias que leemos sin prestar atención.

IM: ¿Cuál es vuestra reflexión acerca de la convocatoria de Huelga de Arte para los años 2000-2001 por parte de Karen Eliot, Luther Blisett y Monty Cantsin?

EC: Yo confieso que todavía no llego a comprender una convocatoria de semejante orden, en la medida en que creo que hoy el arte no es que esté en huelga, sino que es que ha sido tan contundentemente derrotado que resulta desde mi punto de vista quizás bastante gratuito. Por otra parte, en un plano más particular y mucho más íntimo, el artista, más allá de sus aplicaciones políticas, que son desgraciadamente la mayor parte de su quehacer, participa de una actividad sumamente placentera, en la que la pintura forma parte de un cierto acto cotidiano, una forma de vida. Desde esa consideración no veo cómo uno se puede poner en huelga frente a una fuente de placer tan considerable como la creación. Confieso mi incomprensión o mi falta de conciencia a propósito de esta convocatoria. Es evidentísimo cuál es la situación actual del arte, pero supongo que en realidad se trataría, supongo, de pedir a las galerías que cerrasen sus puertas más que al artista dejar de pintar.

JMR: Yo sí creo interesante esta convocatoria. Estoy de acuerdo en cuanto a la situación del arte, vencido como posibilidad de renovación social, pero es un muerto vivo. Hay una gran ficción de que no es así, de que el arte sigue y todos los esfuerzos se dedican a la creación artística: galerías, fundaciones, exposiciones, etc. Es algo que significa al poder que lo lleva a cabo, sea un banco o sea un estado, y se sigue ofreciendo el arte como una religión, en la que los ciudadanos encuentran una legitimación social o una justificación de la vida que viven. En ese sentido, hacer patente lo que ya se sabe pero no se quiere ver quizá sí sería interesante. Para mí una Huelga de Arte sería una huelga activa, y para nada corporativista, por supuesto. No sería tanto el papel del artista, sino de todo el arte el que hay que revisar: habría que realizar un auténtico parón de las galerías, de las salas de conciertos, las editoriales, etc., para que durante un año el público no tuviera ningún espectáculo artístico al que acudir. Aquí se plantean dos posibilidades, ambas muy fecundas: puede pasar que a la gente le de igual. Mientras la televisión siga funcionando no notarán ninguna falta en su vida. O puede levantarse una cierta inquietud social acerca de las causas de ese parón. Estamos hablando desde el punto de vista utópico de que se pudiera parar toda la industria cultural, lo cual imagino que es imposible. Si no hubiera ninguna inquietud social quizá sería más interesante, pues dejaría bien a las claras la inutilidad en que se ha convertido el arte. Si hubiera algún tipo de inquietud el problema sería cómo encauzarla. Pero yo creo que la falta de interés social por un supuesto parón de la industria cultural dejaría al desnudo la mentira en que se ha convertido la práctica y la especulación del arte, y no quedaría más remedio que volver a retomar las viejas utopías de las vanguardias de este siglo, del surrealismo, del dadaísmo, del situacionismo, y tratar de encarar la realización del arte, no la obra de arte.

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