sábado, 2 de octubre de 2010
martes, 7 de septiembre de 2010
Valencia, capital tercermundista de Europa
por CCPLNDVCTDE
(Comité Ciudadano Para La Nominación De Valencia Capital Tercermundista de Europa)
Un nutrido grupo de artistas profesionales, críticos e intelectuales de reconocido prestigio hemos decidido promover la nominación de la ciudad de Valencia (Cap i Casal de todos los valencianos) como sede permanente y representativa de los más altos valores tercermundistas de Europa. Por otra parte sospechamos (porque tenemos buenos motivos para ello) que no somos la única Capital Europea que anhela y reclama para si la gracia de este Nuevo Privilegio.
En consecuencia, la experiencia nos demuestra que si queremos acceder a esta bien merecida denominación será necesario, previamente, doblegar la voluntad de quienes parecen empeñados en marginar a nuestra Capital de todos los grandes Acontecimientos Importantes y esto hace que sea imprescindible contar, pero ya, con el apoyo total y unánime de la globalidad de Nuestras Fuerzas Políticas, Sociales y Culturales. Para ello hemos elaborado el siguiente
Somos los mejores
porque siempre lo hemos sido
y siempre lo seremos
porque siempre lo hemos sido
y siempre ganaremos
porque somos los mejores
y siempre lo hemos sido
porque siempre
somos los mejores.
Vixca Valencia Capital
Tercermundista de Europa!
sábado, 4 de septiembre de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
Carta abierta a los Grandes Artistos/as
No sé si sabéis que por ahí, junto a vosotros, están los otros.
Os hablo de todos aquellos, y aquellas, que a pesar de estar trabajándose la cosa artística (motivo por el cual son denominados, de forma genérica, artistas) todavía se preocupan por los problemas mundanos.
Quizás sea porque al no ser tan grandes como vosotros -ellos no gastan la Mayúscula honorífica- su cabeza les queda más cerca del suelo y es allí, a ras de tierra, donde se percibe con más intensidad ese olor a podrido que poco a poco se esta apoderando del lugar.
Pero tranquilos! Que no pasa nada.
Porque, en el fondo, a toda esta gente también les inquietan las grandes cuestiones -como a todos- pero buscando nuevos atajos hacia el Infinito han descubierto que el Futuro que les habían vendido no tenía más prestancia que esa línea de carboncillo que se hace pasar por el Horizonte (de nuestras expectativas).
Desde entonces muchos de ellos, y de ellas, desprecian la miserable gloria del laurel -y también la del papel-. Ahora, muchos de ellos han empezado a (pre)ocuparse de los aspectos más pragmáticos de este Espectáculo -y del arte- los cuales, a la postre, están resultando de lo más enjundiosos. Pero a los grandes Artistas parece que os hacen poca gracia todas estas menudencias y a más de uno le han oído burlarse de lo que, para ellos, no son sino limitaciones antropomórficas de los pequeños artistas sin mayúscula. Pero tranquilos! Que no pasa nada.
Porque también sé que hay algunos entre vosotros, los más estirados -y los más estúpidos-, que han encontrado las puertas del Paraíso en el negro agujero de su ombligo y por eso quieren hacernos creer que allí estaba escrita, desde siempre, la voz de su Destino.
Aunque la cosa no debe ser para tanto, pues al final terminan aceptándolo todo por casi nada.
En estos momentos me cuentan que la mayoría está canjeando "la honra de su virtud" por una buena patada institucional que les proyecte a las celestes alturas Massmediáticas.
Parece ser que albergan la secreta esperanza de que, así, "algo" se quedara flotando, etéreo, en el Olimpo de la Historia -o en la mediocre colección del Museo-.
Pero no nos engañemos, aquí lo que flota en el ambiente es la pura tontería; lo único que, hoy por hoy, pesa menos que el aire. Pero tranquilos! Que no pasa nada. Porque ya sé que todos los Artistas grandes no sois así.
¡Claro que no!
Sé bien que existen otros modelos, incluso varias marcas, de grandes Artistas.
Los hay que no se conforman nunca con lo que tienen y cuando se presentan en público lo hacen siempre de rodillas, un poco mimosos y suplicantes, susurrando a quien les escuche que ellos son más humildes que nadie.
Pero en esto hay algo que no huele bien, porque después, mientras se arrastran obedientes por el encerado pavimento promocional, utilizan su elevada estatura moral para vocear la grandeza de su "gran Empresa".
A cambio de ello parece que a algunos les están regalando bonos y acciones para una plaza de aparcamiento, a su nombre, en los sótanos del gran Centro Comercial.
Pero tranquilos! Que no pasa nada.
Y aunque éste sea el sueño recurrente de todos los Artistas (sean grandes o pequeños) también debéis tener en cuenta que ahora es mucha la competencia que hay en el Mercado.
Y siendo tantos los que tendrían que comer de la Beneficencia y del Dinero negro podría suceder (y está sucediendo) que, por muy alto que pusieran el pedestal, nunca acabara de llenarse vuestro estómago, aunque sí que lo hará el bolsillo de todos los demás, seguro!.
Pero tranquilos! Que no pasa nada.
Pues también hay muchos grandes Artistas (en el fondo, los más ingenuos) que piensan que su trabajo es tan brillante que no les permite ensuciarse las manos con mugrientos asuntos de dinero.
Por eso os quedáis en casa esperando, sentados y callados, a que llegue alguien -quizás el gran Crítico iluminado?, algún día -sera cuando ya estén todos muertos?-, que por fin os reconozca vuestros grandes méritos.
Mientras tanto seguís remoloneando a la expectativa, picoteando aquí y allá, y cultivando vuestra famosa aura de Artistas casi malditos y gloriosamente desconocidos.
Pero tranquilos! Que no pasa nada.
Aunque no deberíais olvidar que con esta actitud (por otra parte, loable donde las haya) sólo conseguiréis engrosar las filas del nutrido Batallón de grandes Artistas de reserva (o en ciernes) , el cual, finalmente, está cumpliendo ahora las mismas funciones respecto al Espectáculo del Arte que los parados (o los Jóvenes) están ejerciendo en relación al Capitalismo Avanzado -o Progresado-.
Pero tranquilos! Que no pasa nada.
Puesto que aquí y ahora, por fortuna, no están dejando que nadie se muera de hambre -ya se sabe, siempre nos queda la docencia-.
Debe ser por eso que son tantos los Artistas (grandes y no tan grandes) que, a pesar de estar llenando con sus trabajos la programación institucional, no se consideran profesionales -al respecto yo también tengo mis dudas, pero intuyo que aquí hay trampa-. Por eso será -claro!- que a nadie le está molestando ser, a la vez, el motor y el único engranaje de esta máquina tan bonita (la del Espectáculo Oficial del Arte y de la Cultura) a quien no es necesario remunerar por su trabajo.
Aunque si a esto le aplicáramos una mínima lógica de razón común, entonces, deberíamos pensar que todos estos artistas no son, en el fondo (digámoslo claro: que no somos todos), sino simples aficionados -y, desde luego, eso sí que no, yo no lo soy!-.
Pero tranquilos! Que aquí nunca pasa nada.
Aunque tampoco estaría mal que de una vez pasara algo.
Y que hubiera alguien, en este mundillo del arte y de los artistas, que aún no estuviera enfermo de grandeza.
Gente que respecto a las promesas de Futuro supiera, de entrada, que lo mejor es no creerse nada.
Pero sin engañarse del todo; porque si bien es cierto que quienes controlan la situación no están dispuestos a regalarnos nada -ahora ya lo tienen casi todo, y gratis-, también es cierto que sin nosotros, Ellos (los que mandan), tampoco tendrían nada, no hay burdel sin prostitutos/as.
jueves, 2 de septiembre de 2010
La fiera contra el fantasma
Es arriesgado decirlo, pero no es más que un juego peligroso. Cuando todavía no todos han asimilado que en el principio no fue la Palabra, sino el Verbo; y no la Voz, sino el Signo (Derrida), el cual no surge de la reflexión sino de la autorreflexión, propongo ahora revisar aquellas heterodoxias que llevan siglos proclamando: en el principio no fue sino el Número. Antes, mucho antes de empezar a gestar significados, el animal humano no tuvo otra ilusión de Eternidad. Y ese proceso de digitalización contra la muerte, toda esa muerte contenida, podría habernos traído hasta aquí, preocupados básicamente por ser unidades y por ser más. En ese caso el Número habría sido la primera marca del miedo a la muerte, y el hombre, la mujer tampoco, quiero decir aquel animal adánico que sale en todas las ideologías, nunca habría podido sobreponerse al Número. Habríamos accedido, tras un largo periplo y un barroco olvido del esqueleto (¡pero el esqueleto siempre al fondo!), a la esencia numérica de lo sagrado, no al Número sagrado sino al número que sacraliza. Mucho después de alcanzar el infantil consuelo de una imagen, de buscar después en ella una vez más y una vez más aquella delicada descarga de libido, habríamos desarrollado un sistema donde el sentido fuera discreto, cuantificable y distribuido en adecuadas dosis. Saturados de imágenes, cada cual llevaría las suyas en la retina, pero el espíritu sería universal, omnipresente y transustanciable. Tod@s podrían reconocerse en el esqueleto, el esquema es formal y nadie, en realidad, podría verdaderamente identificar el suyo. Todo el mundo estaría de acuerdo en que el número es bueno y haría méritos para participar de él. Por supuesto, ya no se podría seguir llamando el Número, perdería el determinado y probablemente la mayúscula. Puede que mediante un proceso análogo al de degeneración de las Ideas en ideologías derivase en numerario. Pero much@s le seguirían obedeciendo y "l@s otr@s”, anhelando arrebatar el 'fuego de los dioses'. Y, en efecto, el número, tendría propiedades mágicas, se generaría a sí mismo de la nada, animaría la vida, puesto que 0 seria el estado entrópico del ser y la prueba del retorno circular de lo mismo. El número proclamaría la igualdad de todas las unidades, si bien el numerario sería sólo un camino de acceso al Número absoluto. El número sería humilde, no anhelaría sino ser unidad, pero también sería solidario y tolerante. El sentido se daría por contigüidad y por acumulación, la interacción social mediante funciones básicas de adición, multiplicación y división, existiendo la posibilidad de acceder a logaritmos más complejos que, en algún punto de su desarrollo, podrían definir el diseño fractal del mundo y describir las sensaciones que no se tienen. Poco a poco el Número absorbería a la vida, como el ideologema a la acción, y una vez conquistado el espacio de la conciencia que ejerce las funciones más inmediatas de interacción con el contexto, podría definir y no sólo explicar el mundo. La realidad tendría que tener éxito, para ser tenida en cuenta, en la virtualidad del número. Mirándose en un espejo que le ofrece la imagen subvertida de su propio fantasma, la bestia seguiría soñando que el número vence a la muerte, es decir, que le libera de sus funciones biológicas.
jueves, 29 de julio de 2010
sábado, 24 de julio de 2010
Manifiesto Criptoanarquista
Un espectro recorre el mundo moderno, el espectro de la criptoanarquía.
La tecnología de los ordenadores está a punto de proporcionar a individuos y grupos la posibilidad de comunicarse e interacturar recíprocamente de una manera totalmente anónima. Dos personas pueden intercambiar mensajes, dirigir su empresa y negociar contratos electrónicos sin conocer el Nombre Verdadero o identidad legal del otro. Las interacciones en la red serán indeterminables, mediante la desviación extensiva de paquetes encriptados y cajas a prueba de manipulación que implementan protocolos criptográficos con una seguridad casi perfecta. Las reputaciones serán de una importancia mucho mayor en las transacciones que las validaciones de crédito de hoy. Estos desarrollos alterarán completamente la naturaleza de la regulación gubernamental, la posibilidad de tasar y controlar las interacciones económicas, la posibilidad de guardar el secreto de la información y la naturaleza de la verdad y la reputación.
La tecnología para esta revolución -que será seguramente social y económica a la vez- existía ya en teoría desde la pasada década. Los métodos se basan en la encriptación del acceso público, sistemas de prueba interactivos de conocimiento-cero y varios protocolos de software para la interacción, autentificación y comprobación. Su enfoque ha estado hasta ahora en conferencias académicas en Europa y U.S.A., supervisadas estrechamente por la Agencia de Seguridad Nacional. Pero sólo recientemente las redes y los ordenadores personales han logrado suficiente rapidez para hacer estas ideas realizables en la práctica. Y los próximos diez años traerán bastante rapidez adicional para hacerlas económicamente factibles y esencialmente imparables. Redes de alto rendimiento, ISDN, cajas a prueba de manipulación, tarjetas inteligentes, satélites, transmisores UK-band, ordenadores personales multiMIPS y chips de encriptación ahora en desarrollo serán algunas de las tecnologías accesibles.
El Estado tratará, por supuesto, de retardar o detener la cobertura de esta tecnología, aduciendo asuntos de seguridad nacional, como el uso de la tecnología por los distribuidores de droga y evasores de impuestos, así como el miedo a la desintegración de la sociedad. Muchos de estos asuntos serán justificables; la criptoanarquía permitirá que los secretos nacionales circulen libremente y que se comercie con materiales ilícitos y robados. Un mercado anónimo informatizado siempre permitirá la existencia de aborrecibles mercados de asesinato y extorsión. Elementos delictivos y extraños serán ususarios de CryptoNet. Pero esto no detendrá la cobertura criptoanarquista.
Así como la tecnología de impresión alteró y redujo el poder de los gremios medievales y la estructura social del poder, así también los métodos criptológicos alterarán fundamentalmente la naturaleza de las corporaciones y de la interferencia del gobierno en transacciones económicas. Combinada con los mercados emergentes de información, la criptoanarquía creará un mercado líquido para cualquier material que se pueda poner en palabras e imágenes. Y así como una invención aparentemente menor como el alambre armado con púas hizo posible el vallado de vastos ranchos y granjas, alterando así para siempre los conceptos del derecho de la tierra y la propiedad en la frontera oeste, así también el descubrimiento aparentemente menor de una rama arcana de las matemáticas viene a ser las tijeras podadoras del alambre que desmantele el cerco con púas de la propiedad intelectual.
¡Levántate, nada tienes que perder salvo tus cercos de alambre armado con púas!
Traducción publicada en Amano # 9 (octubre 1997).
jueves, 22 de julio de 2010
domingo, 18 de julio de 2010
Virus fractales
El día 7 de agosto [de 1997] recibí un correo ¡en que constaba yo de remitente! El mensaje hacía la descripción técnica de un virus. Hice un escaneado con el último scan que tenía y no detectó nada. Confiado de mí, ejecuté el archivo y se inició una descompresión (de ahí deduzco que el archivo poseía una rutina de compresión propia).

Los virus fractales, si se me permite bautizarlos con este nombre, se me acaban de cepillar dos de mis más apreciadas imágenes que he creado y quizás han dejado de existir para siempre, ya que no he encontrado ninguna copia. Y mientras no duermo, ni pienso en afeitarme, ni en ir a la mercería para que me cambien la bragueta de mis tejanos preferidos, no dejo de alucinar con lo que me está pasando. Gracias, seas quien seas quien me has confiado estos virus. Les ha ido de poco que los borrase.
Que sean una virguería técnicamente hablando no es la razón por la cual los he dejado con vida. De hecho, comprobé que al mutarse la mayoría se hacían detectables por los antivirus. Incluso algunos engordan hasta que revientan su propio código. Vulnerables, en una palabra. La razón, su exquisita acción destructora: no se limitan a infectar archivos ejecutables, sino que además modifican las imágenes jpg que encuentran. ¿Y qué hacen con las imágenes? Las "fractalizan", generan nuevas imágenes que machacan la imagen anterior. les he dado imágenes a ver qué pasaba. El resultado son unas imágenes, unas texturas de una paranoia inenarrable que quiero compartir con vosotros. Y se puede observar cómo las nuevas generaciones de imágenes infectadas adquieren una coherencia interna, destilando la esencia de las luces y las texturas de la imagen original sin llegar a destruirla, sin lugar a dudas evolucionando artísticamente.
Estoy llevando aún más allá mi toma y daca con los virus fractales: estoy manipulando las nuevas imágenes creadas por los virus y se las vuelvo a entregar a ver qué pasa. Me siguen el juego y es como si aprendieran y respetaran lo que yo hago, como si muchos pintores pintaran sobre el mismo cuadro. Me pregunto si no es como si de alguna manera estos virus desarrollaran vida dentro de las imágenes, como si vivieran dentro formando ecosistemas gráficos. Estos virus en fase experimental son polimórficos (varían su código y las instrucción de encriptado en cada infección), capaces de actuar en grupo, de operar en servidores remotos con códigos multiplataforma, y de colgar el ordenata local ante acciones hostiles (también cuando les da la gana). Utilizan archivos ejecutables para reproducirse, pero no los destruyen. Son virus "benignos", no están programados para destruir información; podrían representar un avance extraordinario en el campo de la vida artificial y la imagen digital. Ante la posibilidad (muy remota) de que estos virus llegaran a vuestro ordenador, os pido por favor que no los destruyáis. Creo que sólo infectan imágenes jpg. No se han comprobado acciones hostiles como formatear el disco duro, corromper la fat o archivos ejecutables, etc... fuera de bloquear el ordenador, cosa que se arregla fácilmente apagando y volviendo a encender la máquina.
Cada día más tengo la sensación cuando estudio estas imágenes generadas por los virus fractales y participadas indirectamente por mí, de estar mirando a través de un microscopio y observar vida, vida mineral, vida biológica. A veces se me hace difícil no quedarme drogado ante esta visión, como la sensación agradable y turbadora de tirarse al vacío cuando estás al pie de una potente cascada y la naturaleza te llama. Estas imágenes han sido fermentadas con la chispa mágica de la vida. Si eso tiene que romper esquemas mentales en el mundo de la informática, la vida artificial, la imagen digital, las matemáticas fractales e incluso el arte, si tiene que revolucionar todo un campo de la ciencia y hacerlo empezar de nuevo, adelante.
¡Que corra la sangre de la vida!

Publicado en Amano # 9 (1997).
jueves, 15 de julio de 2010
Refutación de todos los juicios, tanto elogiosos como hostiles, que hasta ahora se han hecho sobre la película "La sociedad del espectáculo"
Hay épocas donde sólo se debe prodigar el desprecio con economía, debido al gran número de necesitados. (Chateaubriand)
Lo que ya es de por sí obvio cuando se trata del habitat, del vino, del consumo cultural, o de la liberalización de costumbres, debe acentuarse mucho más cuando se trata de la teoría revolucionaria y del temible lenguaje que ésta aplica a un mundo condenado.
La falsificación ingenua y la aprobación incompetente, que son algo así como el olor específico del espectáculo, no se han privado de ilustrar los comentarios, diversamente incomprensibles, que han respondido a la película La Sociedad del Espectáculo.
En este caso, la incomprensión todavía se impone. El espectáculo es una miseria, más que una conspiración. Quienes escriben en los periódicos de nuestra época no han podido disimular su inteligencia: utilizan todo lo que cae en sus manos. ¿Qué podrían decir sobre una película que ataca en bloque sus hábitos e ideas y que les ataca en el preciso momento en que ellos mismos comienzan a derrumbarse? La debilidad de sus reacciones acompaña la decadencia de su mundo.
Quienes dicen que les gusta mi película, también les ha gustado demasiado otras cosas que suelen gustar; y quienes dicen que no les gusta, también han aceptado otras cosas para que ahora su juicio tenga un mínimo peso. Si observamos la pobreza de su vida comprenderemos muy bien la pobreza de su discurso. Sólo basta ver su ambiente y ocupaciones, sus productos y ceremonias; están en cualquier parte. Sólo basta oír estas voces imbéciles que nos dicen que hemos caído en la alienación y que cada dos por tres nos informan con desprecio de quien se ha sumado a ella.
Los espectadores no encuentran lo que desean, desean lo que encuentran.
El espectáculo no doblega a los hombres hasta hacerse querer por ellos, pero muchos son recompensados por fingirlo. Ahora que ya no pueden asegurar que esta sociedad es plenamente satisfactoria, se apresuran a expresar su insatisfacción por todo tipo de crítica. Todos los insatisfechos se creen que merecen más. Pero, ¿acaso se imaginan que queremos convencerles? ¿Creen que todavía estarían a tiempo de suscribirse a semejante crítica, si de pronto ésta solicitase su adhesión? ¿Creen que pueden hablar haciéndonos olvidar desde donde hablan, estos inquilinos mal alojados del territorio de la aprobación?
En un futuro más libre y más verídico, será motivo de asombro que los escribanos del sistema de mentiras espectacular hayan podido creerse cualificados para dar su opinión y sopesar tranquilamente los pros y los contras de una película que es una negación del espectáculo; como si la disolución del sistema fuese una cuestión de opiniones. Ahora que su sistema está siendo realmente atacado, se tienen que defender por fuerza, pero la falsa moneda de sus argumentos ya no tiene curso y el paro amenaza actualmente a un buen número de ejecutivos de la falsificación.
Los más tenaces entre estos mentirosos malparados todavía se preguntan si la sociedad del espectáculo existe realmente, o si quizás me la habré inventado yo. Pero, como desde hace algunos años, el dispositivo de la historia marcha contra su propio castillo de falsos naipes -e incluso recientemente insiste en estrechar el cerco-; ahora todos estos comentaristas tienen la bajeza de saludar las excelencias de mi libro como si fuesen capaces de leerlo y como si lo hubieran acogido con respeto en 1967. Sin embargo, la mayoría piensa que abuso de su indulgencia llevando mi libro a la pantalla. Y el shock es aún más fuerte puesto que nunca habían llegado a imaginar que fuera posible tal exceso. Su cólera confirma que la aparición de semejante crítica en el cine les inquieta más que en un libro. Ahora, como entonces, les vemos luchar en retaguardia, en segunda línea de defensa. Muchos imputan a esta película la dificultad de comprensión. Otros dicen que las imágenes les impiden oir las palabras, aunque en otras ocasiones es al revés. Dicen que la película les fatiga y erigen fieramente su fatiga particular en criterio general de la comunicación, pero les gustaría dar la impresión de que comprenden sin dificultades y que aprobaban esta misma teoría cuando sólo estaba expuesta en un libro. Y después intentan argüir un simple desacuerdo sobre una concepción del cine que es, en el fondo, un conflicto sobre una concepción de la sociedad y una guerra abierta en la sociedad real.
Pero entonces ¿por qué comprenden mejor lo que les ha tocado vivir de una sociedad que les condiciona a la fatiga mental, antes que una película que les sobrepasa? ¿Cómo es que su debilidad está más dispuesta a la hora de discernir, entre el ruido ininterrumpido de los mensajes simultáneos de la publicidad o del gobierno, todos los groseros sofismos que les inclinan a aceptar sus trabajos y entrenimientos, las ideas del presidente Giscart y el sabor de los amiláceos?
Ninguna película es más dificil que su época. Por ejemplo, hay personas que comprenden y otras que no comprenden que cuando se les ofreció a los franceses -según una vieja receta del poder- un nuevo ministerio llamado "Ministerio de la Calidad de Vida", era simplemente, como decía Maquiavelo, "con el fin de que conservasen por lo menos el nombre de aquéllo que habían perdido". Hay personas que comprenden y otras que no comprenden que la lucha de clases en Portugal ha estado básicamente dominada por el enfrentamiento directo entre los obreros revolucionarios, organizados en asambleas autónomas, y la burocracia estalinista enriquecida con generales derrotados. Quienes comprenden esto son los mismos que pueden comprender mi película, y yo no hice esta película para los que no comprenden o para los que disimulan.
Puesto que todos los comentarios provienen de la misma zona polucionada de la industria espectacular, estos son variados, como las mercancías actuales. Muchos afirman estar entusiasmados con la película y han intentado vanamente decir porqué. Cada vez que me aprueban las personas que deberían ser mis enemigos, me pregunto que falta han cometido en sus razonamientos. Generalmente es fácil de encontrar. Puesto que hallan una extraña cantidad de novedades y una insolencia que ni siquiera pueden comprender, los consumidores de vanguardia intentan conseguir una aprobación imposible reconstruyendo bellas rarezas de lirismo individual que no estaban en la obra. Así, uno quiere admirar en mi película "el lirismo de la rabia"; otro ha descubierto que el paso de una época histórica comporta cierta melancolía; otros, que seguramente sobrestiman los refinamientos de la actual vida social, me atribuyen cierto dandismo. En todo ello vemos a esta vieja canalla de época que persiste en "su mania de negar lo que es y de explicar lo que no es". La teoría crítica que acompaña la disolución de una sociedad no se da en la rabia, y menos todavía en la exhibición de una simple imagen. Comprende, describe y se empeña en precipitar un movimiento que desfila ante sus ojos. En cuanto a aquéllos que nos presentan su pseudo-rabia como una especie de material artístico en boga, sabemos bien que sólo buscan compensar la debilidad, los compromisos y las humillaciones de su vida real; en tanto que espectadores no haríamos mal en identificarnos con ellos.
La hostilidad es mucho mayor cada vez que opinan sobre mi película los políticamente reaccionarios. Así, un aprendiz de burócrata quiere aprobar mi audacia de "hacer una película política, no contando una historia, sino filmando directamente la teoría". Sólo que él no ama mi teoría. Intuye que, bajo la apariencia de "la izquierda sin concesión", me iré desplazando hacia la derecha, y que por esa razón ataco sistemáticamente a "los hombres de la izquierda unida". Estos son los vocablos exagerados con los que el cretino se llena la boca. ¿Qué unión? ¿Qué izquierda? ¿Qué hombres?
Evidentemente, ésta no es más que la unión de los estalinistas con otros enemigos del proletariado. Cada uno de los socios conoce perfectamente al otro, por eso se engañan torpemente entre sí y se acusan a grandes voces cada dos por tres. Pero todavía esperan poder trampear juntos contra todas las iniciativas revolucionarias de los trabajadores para que, en caso de que no puedan salvar todos los obstáculos, puedan mantener como a ellos les convenga lo esencial del capitalismo. Son los mismos que reprimen en Portugal -como antes hicieron en Budapest- "las huelgas contra-revolucionarias" de los obreros; los mismos que aspiran a "comprometerse históricamente" en Italia; los mismos que se autodenominaban gobierno del Frente Popular cuando malograban las huelgas de 1936 y la revolución española.
La izquierda unida no es más que una pequeña mitificación defensiva de la sociedad espectacular, un caso particular con una vida muy breve, porque el sistema sólo la utiliza ocasionalmente. Yo sólo la he evocado de pasada en mi película, pero en el fondo la ataco con el desprecio que merece; como hicimos en Portugal sobre un mejor y más vasto terreno. Un periodista de la izquierda -que espera cierta notoriedad justificando que ha publicado un increíble falso documento, porque es así como él concibe la libertad de prensa-, resulta tanto más falsificador cuando insinúa que yo no habría atacado a los burócratas de Pekín tan limpiamente como a las otras clases dominantes. Por otra parte, deplora que un espíritu de mi altura se contente con hacer un "cine de ghetto" que sólo los locos van ver. El argumento no me convence: prefiero quedarme en la sombra, con los locos, antes que consentir sermonear en la claridad artificial que manipulan sus hipnotizadores.
Otro jesuita poco dado al fingimiento, por el contrario, se pregunta si denunciar públicamente el espectáculo no será ya entrar en el espectáculo. Se entiende perfectamente que es lo que quiere obtener desplegando este purismo tan extraordinario en un periódico: que nadie aparezca jamás en el espectáculo como un enemigo.
Quienes no arriesgan perder un puesto subalterno en la sociedad espectacular, sino sólo su ambiciosa esperanza de constituirse en su más juvenil relevo uno de estos días, han manifestado con más franqueza y más furia su descontento y sus celos. Un anónimo muy representativo ha expuesto ampliamente la tesis del más reciente conformismo en su espacio natural, es decir, en el semanario de la compañía de cómicos del electorado mitterrandista. El anónimo encuentra que hubiese estado bien filmar mi libro en 1967, pero que en 1973 ya era demasiado tarde. Para probar su afirmación incide en la urgencia de que, en lo sucesivo, se deje de hablar de todo lo que él ignora: de Marx y Hegel; de los libros en general, porque no pueden ser un instrumento adecuado de emancipación; del cine, ya que sólo es cine; de la teoría más que de cualquier otra cosa; e incluso de la propia historia, pues se alegra de su procedencia anónima. Evidentemente, un pensamiento tan descompuesto sólo ha podido supurar de los penosos muros de Vicennes. De la tesina de un estudiante de Vicennes nunca se ha visto nacer una teoría. Y está bien que preconice, al menos provisoriamente, una anti-teoría. ¿Que otra cosa podrían vender, sino una plaza de profesor ayudante en la neo-universidad? Pero no se contentan con eso y el más desprovisto de los candidatos-recuperadores va hoy a llamar a todos los timbres para ser, por lo menos, director de colección de una editorial y, si fuera posible, realizador: sin embargo, el anónimo no oculta que me envidia las victorias, a sus ojos fastuosas, del cine. Se puede entonces asegurar que ninguna de estas anti-teorías esperará fácilmente en silencio su único y auténtico destino, porque entonces sus portadores no serían más que asalariados sin cualificación. Finalmente, el anónimo descubre su juego. El impostor deseaba disolver la historia para elegir otra. Quería designar a los pensadores del futuro. Y esta calavera avanza fríamente los nombres de Lyotard, Castoriadis y demás pordioseros del montón; es decir, personas que hace más de quince años ya habían lanzado todos sus fuegos sin conseguir deslumbrar a su época.
Ningún pedante ama la historia. Por otra parte, cuando se está negando la historia en su conjunto ¿por qué el universitariado más decididamente innovador se molesta en aferrarse a quincuagenarios recuperados? ¿no comprende que es contradictorio hacerse pasar por un anónimo que ha cambiado mucho tras (el mayo de) 1968 y reconocer que todavía no ha llegado a despreciar a los profesores? Este anónimo tiene, sin embargo, el mérito de haber ilustrado mejor que otros la ineptitud de la reflexión anti-histórica que defiende y las verdaderas intenciones del falso desprecio que los impotentes oponen a la realidad. Mientras postula que era demasiado tarde para emprender una adaptación cinematográfica de La Sociedad del Espectáculo seis años después de la aparición del libro, se le escapa el hecho de que sólo ha habido tres únicos libros de crítica social verdaderamente importantes en los últimos cien años. Quiere olvidar, además, que yo mismo había escrito el libro. Sobra toda comparación a la hora de evaluar si yo he sido más lento o más rápido, ya que es obvio que mis principales predecesores no disponían del cine. Así pues, reconozco que me alegro mucho de ser el primero en realizar este tipo de hazaña.
Los defensores del espectáculo reconocerán esta nueva utilización del cine tan lentamente como han reconocido que una nueva era de la oposición revolucionaria está zapando su sociedad, aunque se resistirán a hacerlo tan abiertamente. Siguiendo con la trayectoria que les caracteriza, primero se callan y después hablan en favor del sujeto. Los comentaristas de mi película se encuentran entre ellos.
Los especialistas cinematográficos han dicho que se trataba de una mala política revolucionaria y los políticos de todas las izquierdas ilusionistas han dicho que era un mala película. Pero cuando uno es a la vez cineasta y revolucionario demuestra fácilmente que su generalizada acritud proviene de una evidencia: la película en cuestión es la crítica exacta de la sociedad que ellos no saben combatir y un primer ejemplo del cine que ellos no saben hacer.
"Los críticos expresamente mencionados en esta película escribieron, en 1974, en Le Nouvel Observateur del 29 de abril, Le Cotidien de Paris del 2 de mayo, Le Monde del 9 de junio, Telerama del 11 mayo, Le Nouvel Observateur del 13 de mayo, Charlie-Hebdo del 13 de mayo, Le Point del 20 de mayo y Cinéma 74 de junio".
sábado, 19 de junio de 2010
El Evangelio según Judas
Traducción publicada en Amano # 9 (octubre 1997).
"Nada es real, todo es posible" Esto debe ir en lugar del dicho: "Él estaba en el mundo, y se hizo el mundo a traves de Él, pero el mundo todavía no lo supo." (Juan I, 10)
Jerusalen, año 0 AC. Prometer un mesías era la ultima tendencia. Los profetas surgían como hongos. Chiflados, necios, parásitos y similares. Yo fundé el negocio del momento: una pop star con la que nadie podía competir. El público estaba dispuesto a creer cualquier cosa, aunque sentían predilección por los derramamientos de sangre, alborotos, visiones, milagros, apariciones y sobre todo la liberacion del yugo de Roma.
Tenía que crear un género nuevo. Vagué de aquí a allá algún tiempo y encontré a un costroso carpintero en el desierto, un tío que predicaba paz y amaba a una roca y tres lagartos. Con el pelo largo, grasiento, fotogénico. Le pregunté: '¿Cuál es tu nombre?', y su nombre era 'Jesús de Nazareth'. ¡Es un nombre manido, no es lo bastante pegadizo! Necesitaba algo más glamouroso... miré su cabello y dije: 'Desde ahora, serás "JesuCristo", ¡Jesus Greasy [grasiento]!.' Era el canal que yo estaba buscando. Le sugerí que viniese conmigo y predicara a las gentes, con dietas y alojamiento a mi costa.
Le expuse la estrategia: 'Debemos lidiar y golpear a todos los competidores. ¿Ellos quieren salvar al pueblo de Israel? Tu querrás salvar a la Humanidad. ¿Hay un Mesías de la Sagrada Escritura? Tu serás nada menos que Dios. ¿Ellos quieren echar a los romanos de Israel? Tu querrás abrir nada menos que las puertas del reino de los cielos!'.
Tenía el solista, ahora necesitaba la banda. Durante los tres años en que recorrimos Palestina recluté a 11 patanes incautos. La JesuCristo Superstar Tour acabó con una entrada triunfal en Jerusalén, a la que asistieron miles de entusiastas. La pop star había alargado la altura de su fama. Los sacerdotes y la policía lo aborrecían, y pensé: 'si lo hiciera morir ahora conquistaría la inmortalidad: un mártir revolucionario dándole todo a su público, por amor a la Humanidad'. ¡Sonaba bien, tio!
Revelé a Caifás y a Pilatos el lugar de una reunión confidencial. La policía vino y lo apresó. Cuando lo besé pensaba 'Ahora sí que es verdaderamente un dios, el mayor ídolo pop de la historia!'
Entonces las cosas comenzaron a írseme de las manos. Pedro, el más incauto de los discípulos, alardeó de que ese Jesús le había confiado encontrar una iglesia. Como siempre, los teóricos de la conspiración afirmaron que no estaba muerto, que un tipo lo había visto en el desierto. Eventualmente la gente se puso de acuerdo respecto de una versión de la historia: se había ido al cielo, pero algún día volvería y resolvería todos sus problemas.
Terminaron de vender el ídolo al poder los mismos sacerdotes y policías que crearon el mártir, y se re-legitimaron a sí mismos al llevar el nuevo culto como una estola. No hice nada más, podía dejar la escena [señala el nudo corredizo] y vivir de mis rentas hasta el retorno del grasiento - puesto que dicho sujeto esta muerto para siempre [corre la soga]. Acababa de escribir 2000 años de historia futura. Había marcado por entero la imaginería occidental. La Conspiración Gnóstica quería el control de la historia. Sí, la Gran Conspiracion de la Providencia. ¿Sabes? Toda conspiración debe tener una razón de ser interior. Esto siempre es más importante que las armas: una conspiración tiene que ser un juego autosuficiente, un rompecabezas mutable. Y uno puede arrojar el rompecabezas. Aquella gente había jugado con el ídolo que yo creé durante dos jodidos milenios. Sus esperanzas de redención han llegado a ser un arroyo interminable de lágrimas y gemidos. Los descendientes de Pedro dirigen la mascarada de la Fe con los cruzados de la Asociación Católica de Obreros Italianos, como las monjas de Burman y toda la escoria usual. No puedo aguantarlo, no tengo ya intestinos para eso.
He preparado un nuevo plan en lugar de ello. Soy un hombre de acción, no puedo estarme parado más tiempo, pues hay muchas cosas por hacer y numerosas oportunidades que aprovechar. Un profesional como yo sabe que el fin de una era es como su principio. Es el desierto, el Oeste Lejano, las ideas se fecundan cruzándose y crean nuevos ídolos, nuevas mitologías con que jugar, y sobre todo nuevos cambios cósmicos. Uno debe oler los cambios en el aire, chequear los clubs, las calles y las cartas al editor. Estamos al final del milenio; en 1148 aquel tipo llamado Malaquías, un viejo monje irlandés, previó el futuro en la oscuridad de su celda, y escribió una lista de 112 papas que acaba en el año 2000 DC, y el fin de la lista es el principio del apocalipsis. Y suponemos que ¡el polaco es el ultimo papa! No tardará en saberse: si el polaco muere antes del 2000, el 99% de la profecia de Malaquías se habrá cumplido. Fue Malaquías quien me dió la idea. Esto es, él escribió que el último papa querría llamarse Pedro II- un círculo perfecto, con el último papa llevando el nombre del primero. Él anunciará el final de la Iglesia de Roma y el despliegue del apocalipsis.
Es lo que necesitábamos, pero también necesitamos una definicion más nueva, es decir, menos autoritaria. El *Hipocalipsis*, una revelación desde abajo. Esta vez no trabajaré con un mesías: el nombre será uno, pero cualquiera podrá adoptarlo. Un nombre múltiple, un ídolo modificable que atraviese todas las tendencias, lugares y ambientes. No más jodidos gurús, sino un ídolo abierto que sacerdotes y policías no puedan manipular (en realidad pueden hacerlo, pero en la misma medida que cualquier otro, no puede haber ningun monopolio). Estoy trabajando sobre un encantador, un carácter inteligente. Tiene un nombre pegadizo que promete extenderse por sí mismo: LUTHER BLISSETT

jueves, 29 de abril de 2010
Ruido de cadenas
“Si se puede imaginar se puede hacer”. Esta frase, exaltante y lapidaria como un oráculo o una consigna, no celebra el triunfo de la imaginación, sino su aplastante derrota: es el lema de un conocido anuncio televisivo que confunde el deseo imaginado con el artículo de consumo. Otra reciente campaña publicitaria insistía en preguntar cuál es el límite de nuestro deseo, “¿no puedes imaginar algo mejor?”, para encontrarlo encarnado bajo la forma de… un automóvil. Lo que nos sorprende aquí no es tanto la manipulación de la imaginación y del deseo, sino la reafirmación de las fábulas de la publicidad y del horizonte del consumo, como único imaginario posible. Ya no puede dudar nadie que la pantalla del espectáculo nos devuelve formulaciones aceptables de todos los deseos . (1) Es de temer que, fuera de estos deseos inducidos, no se extienda ya otro Deseo; que más allá de lo que imaginan por nosotros, no persista lo Imaginario. Si es cierto que existe un punto en que toda acción humana queda procesada y convertida en tendencia del sistema, aceptaremos que ese punto límite se encuentra afuera, más allá del dominio de la imaginación, tal vez ocupando su lugar. Pues ese sistema necesita una taxidermia del espíritu que le facilite la clasificación mecanicista de los anhelos del hombre, hasta los más oscuros y secretos, para su más fácil traducción en objetos y (super)vivencias de consumo. Así se ha organizado una caza salvaje de lo imaginario, un proyecto de liquidación que, según Annie Le Brun, consiste en asignar un nombre, un origen, un lugar, una forma, en suma una identidad a lo que, por definición, no lo tiene. Se trata de fijar los pensamientos desplazados, de organizar los viajes fantasmáticos, de detener la fuga de los sueños. Prácticamente, no hay fantasma que hoy no tenga su forma, su peso, y correlativamente, su precio. (2) Operación que permite la degradación del deseo en mercancía, y el control sistemático de cualquier espíritu de revuelta que, aislado del humus inspirador de la imaginación, se empobrece y se limita a rumiar las viejas ideologías revolucionarias o, peor todavía, se precipita en el Realismo.
De ahí que presenciemos una cierta caída de tensión en los proyectos de liberación del ser humano, que se concentran en una necesaria y generosa lucha contra el neoliberalismo, el fascismo, el racismo, el patriarcado… olvidándose quizás de esa verdadera vida a la que sin duda tienden con todas sus fuerzas.(3) No ignoro que, muchas veces, en las luchas cotidianas se experimentan modos de vida más allá de toda especulación teórica. Pero puede que se confíe excesivamente en que la destrucción del enemigo garantice por sí sola el triunfo de la libertad, y puede también que semejante concepción de la libertad sea demasiado débil, al suponerla hecha ya de una pieza, resplandeciente y perfecta, esperando tan sólo el fin de su cautiverio, igual a sí misma siempre y en cualquier momento de la historia, preparada sin más para ser vivida y disfrutada. Todo cosistiría entonces en defender y reivindicar la libertad. Pero como decía ya una declaración surrealista en 1966, hoy la libertad necesita menos a los defensores que a los inventores. No se trata ahora de reivindicar nada. No somos nigromantes para intentar levantar cuerpos muertos de la tumba. La fuerza de la libertad está en que sigue siendo la gran desconocida: nuestra debilidad, el no saber reconocerlo, encerrándola en definiciones gastadas, negándonos a pensarla con un nuevo cuerpo, con mil cuerpos. Esta erotización de la libertad pasa sin duda por encima de la satisfacción de las necesidades materiales, de la bondad, de la felicidad, y se identifica con Jim Mahoney cuando, ante el reino de la abundancia de la ciudad de Mahagonny, protesta porque falta algo y aún no ha pasado nada , y este estado impasible se le hace intolerable.
Aún no ha pasado nada . Esta afirmación desmedida, casi nihilista, esta fe desesperada en lo imposible y en la búsqueda a toda costa de la piedra filosofal de los milagros, esta quiebra definitiva del conformismo, desenmascara para siempre las promesas de la economía (“¿has visto lo que está pasando?”, se regordea otro anuncio reciente. Nada, nada, NADA) y eleva el debate de la libertad a su punto más alto, del que ya no se puede bajar, retroceder, adulterar. Porque, ¿qué tiene que pasar para que la libertad se cumpla? Todo y al mismo tiempo, todo lo que la imaginación disponga y decida, con sus más originales deseos, los únicos capaces de provocar las dudas más saludables sobre el principio de la libertad “racional” tal y como es entendida en una sociedad fundada sobre la desigualdad (Breton). Insisto en que no hablo de “reivindicar el deseo”, porque también para los deseos, ha llegado el momento de inventarlos (destruyamos de paso todo fetichismo de la reivindicación , nuevo mecanismo de separación que aleja al hombre del objeto que reivindican). Nos situamos entonces en el único plano posible, que consiste en la necesidad inaplazable de formular una idea de la libertad que haga añicos la libertad que a manos llenas ofrece el sistema: formular y nombrar, no defender ni reivindicar.
Pero la invención de la libertad y de los deseos pasa por una reactivación necesaria e ineludible de la imaginación, fenómeno más complicado y difícil de lo que sugiere el lugar común y la autocomplacencia general. Ahora bien, si lo imaginario es el espacio del deseo , hay también espacios imaginarios donde la imaginación misma restaña sus heridas y renace, espacios reales que una fuerza poética magnetiza y expulsa a la vez de lo real y de lo fantástico, espacios ni objetivos ni subjetivos , espacios inactuales pero capaces de provocar en el ser humano pensamientos insólitos, destellos de lo maravilloso, iluminaciones profanas, decisiones audaces. Espacios, lugares como observatorios del cielo interior… observatorios ya existentes en el mundo exterior, naturalmente (4).
Espacios como el castillo .
Desde el s. XVIII, cuando aparece como escenario indispensable y protagonista fundamental de la novela gótica de Walpole y Maturin, el castillo será un centro privilegiado de la sensibilidad moderna, desde donde luego tomarán asiento las fuerzas más aventureras de la misma. Así, en el castillo la razón burguesa se topará estremecida con su doble oscuro, furor y desestimiento, al que creía proscrito para siempre y del que se nutrirá sin dudarlo el Romanticismo más exacerbado. Y del castillo de Otranto al Castillo de Axel, del Castillo de Drácula al Castillo de Eduardo Manostijeras, del Castillo de Melisenda al Castillo de Argol, es en el castillo, o mejor entre sus ruinas donde muchas veces los hombres y las mujeres han alcanzado más fácilmente la materialización de sus fantasmas.
Sin embargo, la vida de un símbolo o de un mito no es eterna: el tiempo los desgasta, tanto como desgasta la piedra de la ruina. Se diría entonces que el espíritu poético experimenta quizás una cierta rutina, un cierto fastidio si ha de seguir vagando por los corredores secretos del castillo. Ya los encantamientos no son tan efectivos, y las ensoñaciones, las maravillas, los presagios se van asemejando a las rígidas fórmulas de una escolástica de la imaginación, prevista por otros, con sus reglas y sus trampas, previsible y estéril como un parque de atracciones, como un juego de sociedad. La emoción más profunda del ser, esa que nace de la proximidad de lo fantástico, en ese punto en el que la razón humana pierde su control (Breton), empieza a no encontrarse cómoda en el espacio imaginario del castillo.
Tal vez por esta razón, Gilles Ivain afirma que sabemos que se puede construir un inmueble moderno en el que no se reconocerá en absoluto un castillo medieval, pero que guardaría y multiplicaría el poder poético del castillo (Formulario para un nuevo urbanismo, 1953). Y en un texto anónimo, La frontera situacionista (I.S. nº 5, 1960), los situacionistas proponen el detournement de edificios y de formas arquitectónicas que desde hace nucho tiempo la sensibilidad popular ha consagrado como bloques afectivos de ambiente, poniendo como ejemplo el castillo. ¿Y si fuera detornado (tergiversado) otro tipo de construcción, de tal forma que heredara o mejor reencarnara el ambiente afectivo del castillo, ampliando su legado hacia nuevos significados, hacia otros delirios?
Precisamente, en el texto ya citado Límites no fronteras , André Breton se pregunta por el lugar fantástico que en ese momento (1937) podría sustituir al castillo, como punto de fijación del psiquismo humano, para concluir que, al menos, todo induce a creer que no se trata de una fábrica . Interesa aquí no tanto la negativa sino la toma en consideración, siquiera sea a modo de hipótesis, de la fábrica como nuevo espacio imaginario; desde luego, en los años 30 la fábrica, que todavía conocía un ciclo de esplendor productivo, no podía suceder al castillo, pero hoy en día estamos ante unos movimientos de las fuerzas sensibles, y no sólo de ellas, que nos alertan sobre un trascendental cambio de signo en el dominio de la imaginación humana.
Porque está naciendo, ha nacido ya un sentimiento gótico de la arqueología industrial que transmuta a la fábrica, a su ruina abandonada, en un nuevo espacio imaginario.
Cualquier persona que se pasee por la desolación espléndida de una industria o una instalación fabril en desuso, seguramente reconocerá su poder poético y exaltante, cónclave de los misterios. Son lugares que invitan a soñar (5). Pero para llegar a este punto, tanto la fábrica como en su momento el castillo han sufrido una decadencia que, paradójicamente, les ha librado de sí mismos. El castillo y la fábrica, sedes materiales y símbolos del poder feudal o burgués, organizaban y controlaban la vida social, económica y política de la zona que dominaban. ¿Qué pensar, por ejemplo, del complejo minero de Hornu, situado en las cercanías de Mons, que en los años 20 del s. XIX contaba con 400 casas, oficinas, dependencias, y donde vivían 2500 personas? ¿Cómo no compararlo con esas fortalezas medievales que generaban a su alrededor primero una aldea, después una ciudad?
Pero el castillo se vació y se derrumbó con el triunfo del capitalismo y la industrialización, y a partir de su falta de sentido práctico, de su inactualidad escandalosa, dejó de representar una amenaza a la libertad, para llegar a ser un lugar propicio a la fantasía y el mito, el extravío incluso. Un proceso análogo experimenta hoy la fábrica, arrinconada por la pujanza del sector terciario y la economía del simulacro, que sacrifica a buena parte de los obreros a la nueva y cruel mutación del sistema, como en su día lo hicieron los campesinos que emigraron a la ciudad en busca de trabajo.
Y a las afueras de las ciudades, incrustadas a veces de modo incongruente en sus centros históricos, nos esperan las fábricas vacías, nos convocan con cantos de una sirena que no llama al trabajo odioso sino al sueño .
Ahora bien, ¿en qué consiste esa magia de las viejas fábricas, de las que tanto hablo, quizás de forma gratuita? Para empezar, en su despojamiento lúgubre, en su inutilidad manifiesta. Más allá de cualquier contingencia práctica, fuera del campo de sentido que le era propio y la asfixiaba, la ruina fabril se permite entregarse a sí misma y se ofrece a todo. Hay que rechazar entonces y de una vez por todas cualquier operación culturalista que pretenda convertir a la arqueología industrial en un estilo más, protegido y restaurado, reconvertido en museo o institución oficial, normalizado en fin, lo que precipitaría a la fábrica en una reificación historicista como la que puso en marcha Viollet-le-Duc, que en opinión de Annie Le Brun, no busca sino borrar, negar, olvidar las temibles improvisaciones líricas del tiempo, con el único fin de restituir al documento a su realidad o a su apariencia de realidad funcional y arquitectónica. ¿Se trataría acaso de acabar con las energías revolucionarias que según Walter Benjamin posee lo anticuado , y que detecta, entre otros objetos, en las primeras construcciones de hierro, las primeras fábricas ? ¿Entonces, la fuerza afectiva de la fábrica en desuso reside únicamente en alimentar esa energía revolucionaria que Michael Löwy interpreta como un signo de la precariedad, de la historicidad, de la mortalidad de las estructuras, de los monumentos e instituciones burguesas ? (6) ¿O en el recuerdo exaltado de las luchas obreras que convulsionaron las fábricas, y que todavía hoy impregnan esos lugares con la vibración contagiosa de la rebelión insatisfecha y del deseo no cumplido? Seguramente la cuestión de la arqueología industrial pasa por aquí, pero no en exclusiva.
Porque la fábrica es ante todo un espacio imaginario que se impone por sí mismo, por la extrañeza y misterio que causan sus espacios vacíos, de los que la mayoría de nosotros ignoramos ya su función exacta, la grandeza ominosa de su misma arquitectura y dimensiones. Como los griegos que creían obra de cíclopes y no de hombres la arquitectura micénica, ya no sabemos quien y para qué ha construido esas fábricas desdeñosas. Salas con una altura excesiva, o muy bajas; canales o surcos que atraviesan una habitación; cisternas inquietantes. En la fábrica Pacisa de Madrid, por ejemplo, el mirador o balcón de uno de los pabellones tenía la extraordinaria forma de una quilla de barco . ¿Qué se puede soñar si se durmiera allí, noche cerrada, sino que se ha partido ya para siempre a la deriva ?
Un segundo factor de estupefacción es el descubrimiento de objetos extravagantes, restos de maquinaria o herramientas inservibles, cuya utilidad práctica se nos escapa en todo caso, y que desafían los mecanismos de interpretación estrictamente racionales, abriéndolos a la lírica de lo improbable, inaugurando un bestiario titánico de fósiles extraterrestres, de metal calcinado, de cables en hibernación. Hay también otros objetos, depositados por el azar y el tiempo, objetos insensibilizados y enmudecidos por el uso cotidiano que, en el marco mágico de la fábrica (ella misma objeto encontrado ), entran en combustión e iluminan la noche mental. Es así como un simple ovillo rojo, atado a una piedrecita colocada sobre un muro , aparecido en el escenario enrarecido de una mina cúprica portuguesa, abandonada desde los años 60, se puede convertir en la clave de nuestro destino: nada menos predecible, nada más enigmático (7).
Otras veces, la irrupción de los elementos naturales devora la fábrica y se venga del acoso industrial, creando además paisajes irracionales, más allá de la realidad. Así se ensangrentó la Fábrica de paños de Manresa, inundada por el desbordamiento de un río que dejó tras de sí una capa de arcilla roja tatuada de grietas como cicatrices, suelo crujiente y perturbador. Hay también agresiones contaminantes, poluciones industriales que sin embargo crean, involuntariamente claro está, la atmósfera sagrada de los cuentos de hadas: cerca de Bilbao, una fábrica de añil, ya fuera de servicio, ha teñido de azul el campo a su alrededor, sembrando el azur de Mallarmé.
Y qué decir de la Cementera Asland de La Poble de Lillet (Barcelona) (8), situada a 1000 metros de altura, a horcajadas de la montaña, semiderruida, decrépita, agarrada en inestable equilibrio a la roca, esperando tal vez el grito de amor o cólera que por fin rompa el hechizo que aún la sostiene, precipitándola al abismo que en secreto anhela… La Cementera Asland es la ruina del castillo, es el hogar de los fantasmas .
Se ha dicho ya que la fábrica abandonada, como espacio imaginario, no es, en felíz expresión de Annie Le Brun, ni objetivo ni subjetivo . Definición que sin embargo no lo sitúa en el reino pueril de la fantasía sin consecuencias. Al igual que el azar, algunas veces, concilia el deseo inconsciente con los hechos reales, ocurre que los estremecimientos de la imaginación pueden encontrarse con las convulsiones sociales.
Es así como el espacio imaginario se duplica en espacio alternativo. Si es cierto que el movimiento juvenil de carácter popular (…) Es el primero en tener constancia de que la lucha social requiere un espacio y un tiempo propios, y que la elaboración de contextos y la construcción de situaciones ha encontrado en la casa okupada la miniatura encantada que aspira a encantar el mundo (9), no nos extrañará que de alguna manera, puede que de forma inconsciente, los fantasmas, los deseos, los estímulos imaginarios que pululan por las fábricas abandonadas se hayan filtrado en la cultura de la acción de los nuevos movimientos revolucionarios, fecundándolos, inspirando nuevos estados afectivos, nuevas pasiones, nuevos comportamientos, en resumen nuevas relaciones sociales.
“Casa okupada, casa encantada”. Esta consigna okupa incide en el placer que una casa desahuciada, destinada a la especulación o al derribo, puede sentir al verse okupada y devuelta a una vida nueva y libre. ¿Pero no querrá decir también que la casa okupada queda a su vez encantada en el sentido mágico, es decir, hechizada, penetrada por la maravilla, convertida en un espacio trastornado que convoca a los fantasmas de la imaginación subversiva?
Recordemos que, por meras razones prácticas (espacio disponible, abandono legal, desidia administrativa), las fábricas vacías han sido okupadas con frecuencia. No discutiré que esos lugares, dotados de muchas posibilidades, pueden ser también incómodos y precarios, y que los colectivos que los okupan están empeñados, al menos al principio, en la resolución de problemas acuciantes y en la autodefensa contra la “ley”, lo que quizá deje poco tiempo y energía a la ensoñación poética. Pero, una vez más, ¿sólo esto? ¿Permanecerán acaso insensibles a las seducciones fabulosas del espacio imaginario que ahora habitan? Ante los requerimientos pragmáticos y actuales de la lucha cotidiana, hace señas la inactualidad del sentimiento gótico de la fábrica. El resultado no será la exclusión de ninguna de las dos solicitaciones, ni una conciliación ilusoriamente fácil, sino la exasperación de estos dos fenómenos, la acción y el sueño, exasperación de la que saldrán mutuamente fortalecidos: sólo el realismo dominante quedará en evidencia, y herido .
Hay entonces un reguero de pólvora, un conductor de calor, un hilo transmisor entre el espacio imaginario y el espacio de lucha, que permite que corra la energía poética de uno a otro, y se contagie y acreciente el espíritu de la subversión. No me refiero únicamente a la proliferación, en los muros de las casas ocupadas, de frases y textos que desbordan el simple carácter combativo para pronunciar a menudo el lenguaje transmutador de la poesía, lo que ya es mucho. Pero pienso también en la acción que dejó escrita la palabra INSUMISIÓN en la chimenea (última reliquia de una fábrica desaparecida) que se levanta en la Ronda de Toledo, junto a la Plaza del campillo Nuevo (Madrid), en esa chimenea y no en otra fachada cualquiera: es que aquí se han cruzado, con miradas de fuego, el sentido práctico que buscaba una superficie con una altura adecuada al impacto visual que se perseguía, y el sentimiento poético que se exalta en la atracción irracional de la chimenea, símbolo primero de la arqueología industrial, hermana lejana del torreón del castillo, descendiente del zigurat, heredera por tanto de un legendario prestigio.
Este espasmo insurgente salta también algunas veces a edificios muy alejados de la fábrica. Así, parece que un cierto resplandor gótico contagió la casa de vecinos okupada de la calle Lavapiés, 15 (Madrid), cuando, en el desalojo policial (8.10.1996) l@s okupas que resistían se disfrazaron a la manera de fantasmas inasibles, cubriéndose las caras con máscaras blancas, desapareciendo por los tejados mientras que la policía registraba concienzudamente una casa abandonada (he aquí cuando menos un ejemplo magnífico de poesía en acción ).
¿Se gestarían estas tácticas al abrigo de los muros palpitantes de una fábrica okupada, o tal vez alguna de las personas que las idearon habían estado antes en una de ellas? ¿Hasta qué punto los frutos desmoralizadores de la imaginación insaciable tienden ya a materializarse, a abrumar a los datos objetivos, a los hechos del orden, a las realidades estadísticas? ¿Ha comenzado, pues, la invención de la libertad ? Todavía es pronto para una respuesta. Pero aquí y allí, las señales de humo nos avisan del incendio imparable que rejuvenece a las fábricas. Entre sus llamas pasionales nos agitamos felices, como brujas ebrias en el baile extático: ha vuelto, ya está aquí, el partido del diablo.

(1) Luis Navarro , “Fogonazos”, rev. Salamandra , nº 8-9, 1997-98, p. 5.
(2) Annie Le Brun : Les châteaux de la subversion , Pauvert, 1982, p. 22.
(3) Me pregunto si, finalmente, no nos han llevado al huerto, si esta huelga no ha sido un timo… Hubiera hecho falta un ideal de sociedad, no lo tenemos. Con esta lucidez se expresaba un ferroviario que participó en las huelgas francesas de diciembre de 1995 (citado por Encyclopédie des Nuisances en Observaciones sobre la parálisis de diciembre de 1995 , Virus, 1997, p. 13.)
(4) André Breton , “Límites no fronteras del surrealismo”, en La llave de los campos , Ayuso, 1976, p. 24.
(5) Enrie Kagots , “U.T.O.P.I.A”, rev. Ekintza Zuzena, nº 21, 1997, p. 60.
(6) Michael Löwy , “Walter Benjamin y el surrealismo”, rev. Salamandra nº 8-9, p. 10.
(7) Miguel P. Corrales , “Cerámicas, atuneras y minas cúpricas”, rev. Salamandra nº 8/9, p. 77.
(8) Agradezco a Lola Marín las comunicaciones sobre esta cementera y la Fábrica de Paños de Manresa.
(9) Karen Eliot , “Okupación Global”, rev. Amano, nº 6.
jueves, 18 de marzo de 2010
sábado, 19 de diciembre de 2009
jueves, 22 de octubre de 2009
Elvis Pérez


¿Quién es Elvis Pérez? ¿Se trata de algún hijo secreto de Elvis?
Elvis Pérez ha muerto. Fue atropellado por el camión de la basura al tratar de cruzar la M-40 en sentido contrario en vano intento por alcanzar a su proveedor habitual de estupefacientes. Tras la autopsia, descubrieron una descomunal patilla peluda en su cerebro fruto de una broma genética que le impidió la libre circulación de su pensamiento. Elvis Pérez era yonqui como su padre, un fetiche algo hinchado idolatrado por una juventud alegre que baila, pero ¿a qué son? Elvis Pérez murió como todo buen excluído en silencio, aunque un problema motor impidió que dejara de existir callado en una esquina, retrasando la recogida de basuras con el natural descrédito para el gremio de la limpieza. En este contexto de contradicciones nace "Producciones Elvis Pérez", un proyecto imaginario que aglutina a hombres y mujeres irreales muy próximos a la exclusión social, que conscientes de su estado de conservación infantil en tarros de ácido sulfúrico reivindican su emancipación participando en el desarrollo de movimientos casi invisibles para crear las condiciones idóneas en las que el "efecto mariposa" y otros más contundentes, terminen de una vez por todas con esta situación mutiladora que el capitalismo se empeña en ofrecernos a través de la siesta eterna hasta nuestra total incorporación al mundo cuántico para gloria de los hombres de bien, quienes instalados en perfectas apisonadoras se regocijan de sus beneficios a costra de los cuerpos de la ciudadanía en general.
¿Qué es un fanzine?Como parece que llega el momento crítico en que "El País de las Tentaciones" se defina como fanzin, también llega la hora de una transformación en el mundo de la fanedición. Así, el creador de fanzines es un moco. Sale del cuerpo expulsado o cuando éste enferma. A partir de ahí, sólo quedan dos opciones: intentar reintegrarse en forma de pelotilla para después ser abandonado bajo una mesa, o crear sociedades paralelas o uniones libres de fanzines. Estas sociedades están en un estado embrionario, casi microscópico. Como parece que es imposible bajo el capitalismo, sólo queda esta posibilidad.
¿Sirve para integrarte en la sociedad, para integrar la sociedad a ti o por qué lo haces?
Como es bien sabido, el proto-creador de fanzines es un tipo de por sí extraño. Para sobrevivir intenta unirse al mundo a través de un fanzín. Esta situación se complica aún más cuando lo que desea es poner a toda la General Motors del revés, consiguiendo aislarse de sus seres queridos para alcanzar el clímax con una liberadora risa marciana, entrando en una crisis que le permite ponerse en contacto con otros semejantes que le devuelven a la sociedad. Pero entonces las cosas ya no son lo que eran.
¿Utilizáis el humor negro de un modo consciente o porque os sale así? ¿Creéis pertenecer a una tradición de humoristas negros específicamente española?
Nos negamos rotundamente a contestar esa pregunta racista.
Los proyectos musicales, literarios, etc... ¿son complemento de la aventura global Elvis Pérez o un batiburrillo?
Efectivamente, el proyecto mutable Elvis Pérez es un espacio abierto para todo tipo de enfermos. Así, nuestras actividades son cada vez más suicidas, cesando en tiempos de paro sin subsidio o como asalariados a tiempo completo mas horas extras de regalo. Este proyecto mutable se redefine constantemente a cada nueva pregunta, generando las alteraciones necesarias en nuestra mente para dar a luz nuevas creaciones, como llevar el arte a los barrios bien y gratuitamente a través de la decobasura, el teatro breve mental, las maquetas capella-téticas, la cutresía social revisada, las viñetas racistas para todos los públicos o los cómics eléctricos, por ejemplo. Evitando siempre el contacto con la prionización empresarial espongiforme para finalmente llegar a convertirnos en seres autotofos por pleno derecho.

¿Qué ideología tenéis? Es decir, ¿quién os paga?
Intentamos arrancar al Estado los subsidios que sean necesarios. Mentimos a Telefónica para conseguir tarjetas gratis y solicitamos la devolución a Hacienda de todas nuestras retenciones añadiendo un cero. Por otro lado, recibimos un sueldo como barrenderos u otra basura que insisten en llamar digna, pero que ellos ni su descendencia realizarán jamás, por vender nuestra fuerza de trabajo y devolver la nómina como piedra de regalo. Aún así, estamos abiertos a la pela, siempre que sea anónima, para continuar pese a quien pese con nuestras producciones y provocar las imperceptibles oscilaciones en el conjunto del cosmos, de las que darán cuenta generaciones venideras de hombres de bien, ahorcados frente a sus cámaras de televisión.
Habla un poco de la génesis de El Cosmonauta Eléctrico.
Que el Cosmonauta Eléctrico fuera abandonado en un vertedero próximo a Algeciras no es casualidad, como tampoco es casual que su padre Yuri Gagarin fecundara a una ucraniana con bigote en el ascensor de un hotel de la Nomenklatura, como consecuencia de sucesivas eyaculaciones precoces en el interior de una misma vagina. Su parto deslizante, al tener la cabeza lubricada para adaptarse al casco espacial de moda, le lleva a un viaje cual Gulliver por mundos en situación límite, con final generalmente flatulento. Así, el Cosmonauta Eléctrico como ser imaginario próximo a la exclusión social también se encuentra en la encrucijada de la sociedad de consumo. Atrapado, sigue consumiendo cualquier mierda compulsivamente tal y como le enseñaron, absorbiendo de la Gran Teta y tragándolo todo. Arrinconado como creador y negando el consumo de cachivaches y píldoras culturales, crea "El Cosmonauta Eléctrico" como publicación, con la firme voluntad de convertirse en un panfleto, ensalzando el mensaje y arrinconando la presentación, amparado en el proyecto mutable "Producciones Elvis Pérez".
¿Cómic para adultos?En el mundo infantil en el que sobrevivimos, y que nos convierte en el mejor de los casos en eternos adolescentes que quieren emanciparse pero que nunca lo consiguen, el cómic para adultos permanece escondido por aquellos "a quien se adora como intérpretes de la naturaleza y de los dioses y que saben que, suprimida la ignorancia, se suprime la estúpida admiración; esto es, se les quita el único medio que tienen de argumentar y preservar su autoridad". (Spinoza)
¿Comunistas? Anarquistas? ¿Okupas? ¿Abertzales? ¿Nueva Izquierda?
Abertzales en cuanto el cosmos es nuestra patria, marxistas siempre que sigamos siendo libertarios y okupas mientras vivamos en un mundo que no es el nuestro. Trasnochados hasta que amanezca y alopécicos para ser más aerodinámicos. ¿Nueva Izquierda? Siempre que giremos a la derecha.
¿Os laváis las manos para hacer el fanzine?
Doce o trece veces al día. Así, nuestras manos puras resplandecen cual blanco nuclear. Este espectacular efecto es el que nos permite integrarnos con la ciudadanía, junto con nuestros amables guías, para permanecer en el anonimato mientras realizamos nuestras fechorías y descubrir fallos en la lógica formal. Es decir, si vas por ahí, blanco + mano no es igual a mano blanca, sino a hedor mediático chungo con aspecto de mordaza o soga azul que salpica en múltiples casos.
ProyectosLa deco-basura es nuestro próximo proyecto. Es decir, llevar la mierda a las zonas residenciales de clase media para arriba, rayar sus coches, cagar en los vestuarios del "El Corte Inglés"... El libre mercado nos ofrece un mundo irreal en colorines a todos/as aquellos que lo pueden pagar y que viven en dulce sueño entre algodones, moviéndose en un mundo supuestamente perfecto que su propaganda nos muestra. Un mundo exclusivo que creen general. Así, salen del chalecito o se meten en el ascensor para bajar al garaje, y desde allí al confortable trabajo de clase híbrida neoanalfabeta o al centro comercial. Este proyecto artístico trata de degradar el espacio, su espacio, conservado y vigilado por esclavos. Queremos llevarles el mundo que se empeñan en fabricar a casa, llevarles la basura, la miseria, lo sucio, lo feo, la náusea. Que el yonqui terminal pasee por sus calles, llenarles sus barrios de chutas. Este original proyecto creativo no sólo revuelve las tripas, sino también las conciencias. Así, el impacto les llevará a hacerse conscientes de la realidad. El resultado del proyecto puede explotar ante ellos hasta convertir sus vidas en lugares aún más inexpugnables; viviendo con miedo y clarificando y buscando su posicionamiento, separando las clases ahora que ellos dicen que no existen. En definitiva, llevarles el arte a casa, a su lugar de compras, a su trabajo, a sus vacaciones, y además.... gratis.


Visita ¡¡Terrible!!
-
Sesión continua con Guy Debord por Luis Navarro «El cine está muerto -no puede haber más cine- pasemos, si lo desean, al debate.» [HFS, 7](1...
-
por Alberto Conderana Amano # 3 (abril 1996) Mimmo Rotella: Marilyn La palabra "muerte" debe ir subrayada por varias razones. Por...
-
El ciclo de entrevistas "Genealogía de la prensa marginal española" se inauguró con una larga charla con Fernando Márquez, probabl...
-
Entre el 5 de diciembre de 1997 y el 8 de enero de 1998, la Muestra de Arte por Fotocopia de Industrias Mikuerpo viajó a Salamanca de la ma...
-
Para los que (sobre)vivimos en Madrid el mercadillo alternativo de Tirso de Molina era el lugar de encuentro de los faneditores más directam...
-
En raras ocasiones se realizan en España exposiciones electrográficas (y ello a pesar de que Cuenca posee el museo electrográfico más import...
-
por Kike Turrón Contenido íntegro del fanzine Sign'zine # 10 (1997), elaborado por Kike Turrón de Buitre No Come Alpiste y encarpetado ...
-
por Pepi Osborne Camarasa Si vives en Madrid y pasas de vez en cuando por el centro, las tienes que haber visto, pequeñas, seriales, enigmát...
-
Tenemos que plantear interrogantes y escuchar lo que los mitos tienen que decirnos, tenemos que estudiarlos, buscarlos en su terreno, con...
-
mikuerpo desarrolló una intensa actividad en la escena alternativa madrileña entre 1994 y 1999, lustro que coincide con la conformación de l...










