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jueves, 2 de septiembre de 2010

La fiera contra el fantasma

Editorial del #1 del boletín electrónico amanita (septiembre 1997).

por Resistencia Vírica

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Es arriesgado decirlo, pero no es más que un juego peligroso. Cuando todavía no todos han asimilado que en el principio no fue la Palabra, sino el Verbo; y no la Voz, sino el Signo (Derrida), el cual no surge de la reflexión sino de la autorreflexión, propongo
ahora revisar aquellas heterodoxias que llevan siglos proclamando: en el principio no fue sino el Número. Antes, mucho antes de empezar a gestar significados, el animal humano no tuvo otra ilusión de Eternidad. Y ese proceso de digitalización contra la muerte, toda esa muerte contenida, podría habernos traído hasta aquí, preocupados básicamente por ser unidades y por ser más. En ese caso el Número habría sido la primera marca del miedo a la muerte, y el hombre, la mujer tampoco, quiero decir aquel animal adánico que sale en todas las ideologías, nunca habría podido sobreponerse al Número. Habríamos accedido, tras un largo periplo y un barroco olvido del esqueleto (¡pero el esqueleto siempre al fondo!), a la esencia numérica de lo sagrado, no al Número sagrado sino al número que sacraliza. Mucho después de alcanzar el infantil consuelo de una imagen, de buscar después en ella una vez más y una vez más aquella delicada descarga de libido, habríamos desarrollado un sistema donde el sentido fuera discreto, cuantificable y distribuido en adecuadas dosis. Saturados de imágenes, cada cual llevaría las suyas en la retina, pero el espíritu sería universal, omnipresente y transustanciable. Tod@s podrían reconocerse en el esqueleto, el esquema es formal y nadie, en realidad, podría verdaderamente identificar el suyo. Todo el mundo estaría de acuerdo en que el número es bueno y haría méritos para participar de él. Por supuesto, ya no se podría seguir llamando el Número, perdería el determinado y probablemente la mayúscula. Puede que mediante un proceso análogo al de degeneración de las Ideas en ideologías derivase en numerario. Pero much@s le seguirían obedeciendo y "l@s otr@s”, anhelando arrebatar el 'fuego de los dioses'. Y, en efecto, el número, tendría propiedades mágicas, se generaría a sí mismo de la nada, animaría la vida, puesto que 0 seria el estado entrópico del ser y la prueba del retorno circular de lo mismo. El número proclamaría la igualdad de todas las unidades, si bien el numerario sería sólo un camino de acceso al Número absoluto. El número sería humilde, no anhelaría sino ser unidad, pero también sería solidario y tolerante. El sentido se daría por contigüidad y por acumulación, la interacción social mediante funciones básicas de adición, multiplicación y división, existiendo la posibilidad de acceder a logaritmos más complejos que, en algún punto de su desarrollo, podrían definir el diseño fractal del mundo y describir las sensaciones que no se tienen. Poco a poco el Número absorbería a la vida, como el ideologema a la acción, y una vez conquistado el espacio de la conciencia que ejerce las funciones más inmediatas de interacción con el contexto, podría definir y no sólo explicar el mundo. La realidad tendría que tener éxito, para ser tenida en cuenta, en la virtualidad del número. Mirándose en un espejo que le ofrece la imagen subvertida de su propio fantasma, la bestia seguiría soñando que el número vence a la muerte, es decir, que le libera de sus funciones biológicas.

sábado, 28 de agosto de 2010

II Encuentro Por la Humanidad y Contra el Liberalismo

IM participó en 1997 en el grupo de contrainformación de la Mesa de Madrid para el II Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo convocado por el EZLN, una reunión internacional de luchas que cabría hoy interpretar como antesala y modelo del movimiento antiglobalización. Ésta fue la convocatoria publicada en Amano # 7.

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Todos nos enfrentamos a la intensa colonización de nuestras actividades y nuestras relaciones por un mismo sistema. Este sistema, de diversas ma­neras, pretende someternos a la ley del dinero y sumergirnos en una única manera de vida, que nos arrastra al desposeimiento y la miseria. Frente a los estragos provocados por esta máquina desbocada, las resistencias y las prácticas de otras maneras de vivir, cuando existen, peligran por el aislamiento organizado desde el monólogo del po­der. Y quizá lo más urgente hoy en día sea intentar romper este aislamiento y abrir espacios donde po­ner en común nuestras luchas, nuestras desazo­nes y nuestras voluntades de cambiar.

En México, la rebelión armada de las comunidades indígenas de Chiapas, organizadas por el EZLN, ha sido desde enero de 1994 una puerta abierta sobre otro futuro posible que el que presagia el es­tado actual del planeta y de sus habitantes. Duran­te tres años de lucha imaginativa, l@s zapatistas han llamado a los pueblos del mundo a encontrar­les y encontrarse, y proponer altemativas al neoli­beralismo hecho sistema. Estas iniciativas tienden siempre a compartir, a implicar, a intentar incluir a todas las gentes, especialmente a l@s más margi­nadas, a invitarles de diferentes maneras fuera de los marcos institucionales y políticos establecidos. Con el mismo espíritu propusieron realizar el I En­cuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, que tuvo lugar en cinco comuni­dades zapatistas del Estado de Chiapas, a pesar del acoso y la masiva ocupación militar por parte del Ejército Federal mexicano. Más de 300 perso­nas procedentes de 43 países de los cinco conti­nentes tuvieron la oportunidad de conocerse, reflexionar y pronunciarse juntas, en un acto de so­lidaridad sin precedentes. Se trataba además de atreverse a pasar por la puerta abierta por los za­patistas y entrar al otro lado del espejo, donde tod@s podemos ser iguales porque somos dife­rentes, donde no tiene por qué haber sólo una ma­nera de vivir, donde se conjuga el rechazo al sistema actual con el deseo de construir un mundo donde quepan muchos mundos, la humanidad de que hablamos.

En todas partes much@s nos sentimos inconformes. Much@s sentimos la necesidad de encontramos, de abrir espacios, de experimentar libremente nuestra vida, de encontrar cómplices, de construir junt@s un presente digno que nada tenga que ver con los valores que hoy dominan. Por eso queremos seguir con lo empezado en Chiapas y hacer realidad la red de resistencias que se propuso ahí. Y una red intercontinental de resis­tencias que se apoyen unas en otras, una red que no sea una estructura organizativa, que no tenga centro rector ni decisorio, que no tenga mando central ni jerarquías. Una red que conformemos tod@s l@s que resistimos.

Por eso llamamos a un SEGUNDO ENCUENTRO INTERCONTINENTAL POR LA HUMANIDAD Y CONTRA EL NEOLIBERALISMO este verano, del 25 de julio al 3 de agosto. Queremos que sea un encuentro de todas las lu­chas contra el neoliberalismo, un encuentro de to­das las gentes, organizadas o no, que están inconformes con el tipo de vida que este sistema impone.

Queremos que en los encuentros primen los espa­cios de intercambio de ideas, prácticas y deseos por encima de conclusiones y resoluciones. Queremos que el encuentro sea autoorganizado, que la gente que participe lo haga suyo, que se im­plique tanto en la preparación de los grupos de tra­bajo como en las tareas prácticas que hagan el encuentro posible. Nos parece que el proceso de organización es tan importante como el encuentro mismo.

Queremos que el encuentro sea una oportunidad para experimentar nuevas formas de hacer políti­ca. Queremos ser capaces de abrir espacios au­toorganizados, de salir de nuestras reservas y romper con los cercos mediáticos, políticos y cul­turales que nos mantienen separad@s. Queremos que hombres y mujeres caminen junt@s y que volvamos a apoderamos de nuestra vida.

Pero sobre todo queremos hablarlo junt@s con to­das y todos los que sentimos las ganas de hacer posible este Segundo Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo. El encuentro tendrá lugar en el Estado Español, en cinco sedes que serán MADRID, CATALUNYA, RUESTA (Aragón), ALMUÑÉCAR y EL INDIANO (Andalucía). Las sedes se han elegido en base a ofertas aftemativas diversas (contacto con la natu­raleza, casas y tierras ocupadas, barrios en lu­chas...) y su capacidad para una gran fiesta contra el neoliberalismo. Se iniciará el viernes 25 de julio en Madrid, el sábado 26 se hará la recepción del resto de participantes y la Inauguración. El día 27, tras una manifestación en Madrid, se marchará en caravanas a las distintas sedes. En los siguientes cuatro días se realizarán los debates en las mesas, combinado con actos paralelos. El viernes 1 de agosto y el sábado 2 se celebrará la clausura, con las conclusiones del encuentro y fiesta de despedida. El domingo 3 de agosto se regresará a Madrid.

jueves, 12 de agosto de 2010

Archivo Situacionista Hispano (ASH)


Presentación del recurso electrónico "Archivo Situacionista Hispano" en las páginas de la revista Banda Aparte # 14-15 (1999).

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ASH (Archivo Situacionista Hispano) es un recurso cibernético accesible desde cualquier ordenador conectado a internet donde se contienen traducciones al castellano de los documentos fundamentales emitidos desde 1957 hasta 1972 por el movimiento situacionista internacional, junto a abundante información sobre sus precedentes históricos y sobre las polémicas que ha suscitado hasta hoy su existencia.

Quienes lo gestionamos estamos animados por la siguiente convicción: así como la crítica marxista del capital sentó las bases de la teoría y la praxis revolucionaria que ha atravesado nuestro siglo, la crítica situacionista de la "sociedad del espectáculo" y los problemas que aparecen vinculados a esta crítica serán la base de la teoría y la praxis subversiva del próximo principio de milenio. Lo que pretendemos es hacer accesibles a la base social, desde la base social, una serie de contenidos ideológicos y de elementos de juicio normalmente reservados a un círculo de iniciad*s o a la clase hegemónica, romper por tanto la línea de demarcación (culturalmente establecida) entre "alta cultura" y "cultura de masas", y animar la producción y difusión de ideas como valor de uso, fuera de los circuitos establecidos por el mercado y la miserable gestión política que soportamos. Todos estos objetivos forman parte asimismo del programa situacionista.

Entre los numerosos desarrollos y perspectivas que han tomado a la Internacional Situacionista (IS) como referente, ASH no se decanta ideológicamente por ninguno. Al margen de nuestras simpatías y desacuerdo puntuales que podemos desarrollar en otros contextos nos hemos comprometido a publicar todo aquel material de un cierto rigor y fiabilidad sobre la IS que cualquiera nos proporcione. Para que las ideas mejoren tienen que estar disponibles. El archivo contiene actualmente más de 120 documentos que suponen unas 1.500 páginas de texto, incluyendo libros completos como Enragés y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones de René Viénet, De la huelga salvaje a la autogestión generalizada de Raoul Vaneigem y, por supuesto, La sociedad del espectáculo de Guy Debord, en una revisión propia de anteriores traducciones llevada a cabo por Maldeojo, así como numerosos archivos gráficos. Los documentos están organizados de forma diversificada, permitiendo recorridos adaptados a los diferentes grados de iniciación y con una gran densidad de vínculos entre documentos que facilitan los tránsitos.

ASH comenzó siendo una herramienta liberada para la difusión de un pensamiento silenciado y distorsionado durante 20 años por la propaganda espectacular. Nuestro propósito era entonces restituir a ciertos movimientos juveniles de carácter asambleario una tradición y un soporte teórico que enlazaban con sus luchas y que la industria editorial prefería seguir ignorando. Bastante de este sentido se ha perdido en pleno momento de recuperación, pero para nosotros sigue siendo un espacio de encuentro donde promover materiales y debates de espaldas a las modas y a la canalización mercantil y espectacular de los mismos. Estábamos ya aquí y seguiremos estando cuando se vayan. Actualmente nuestra preocupación es sobrevivir a la moda y abrir nuevos caminos.

En 1996 éramos todavía un grupo de trabajo vinculado al movimiento de fanedición y a los principios de resistencia vírica (acción molecular difusa, desvío de medios, trabajo en red, gestión anónima y no copyright) asumidos por diversas publicaciones de la escena "alternativa". Actualmente disponemos de páginas autónomas, servicio de suscripción a novedades por e-mail, herramientas de búsqueda, tablón de news y espacio suficiente para ceder a otros colectivos y publicaciones de base asamblearia que funcionan en nuestro entorno. Junto al material propiamente situacionista acumulado circulan por el archivo diversos documentos de grupos activos que aprovechan esta infraestructura de modo no vinculante, y que colaboran de alguna manera (escaneando, traduciendo textos, aportando materiales de debate, etc.) en la construcción permanente del recurso. Estos materiales, así como algunos textos clásicos sobre acción estética y teoría radical están reunidos en el cajón "Otros documentos". Su página de links aparece vinculada con otros grupos y archivos en otros idiomas, así como con diferentes sites de inspiración autónoma.

Existe ya una base material para el archivo que es el resultado de nuestro intercambio con otros colectivos y personas (material impreso y videográfico fundamentalmente) que utilizamos de modo ocasional programando junto con otros grupos jornadas de trabajo y exposición, acciones, debates y proyecciones de video. Otra de nuestras preocupaciones básicas es que el archivo no se convierta en un "museo" de antigüedades o un cementerio de utopías virtuales. Un amable corresponsal quería "que la nostalgia nos salvase del olvido". Nosotr*s no. Queremos que estos contenidos se dinamicen, se extiendan y se cuestionen, y que llegado el caso se lleven también a la práctica.

Imagen de entrada de la primera ubicación del archivo

lunes, 19 de julio de 2010

Defección: resistencia vírica

Segunda parte del artículo Dinámica de virus. El principio de realidad virtual, aparecido en varias páginas web en 1998 y publicado en Salamandra # 10 (1999), así como posteriormente en radikales livres. En esta parte del artículo se enuncian algunos principios de un movimiento de "resistencia vírica" en el que disolver las estructuras de industrias mikuerpo.

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por Luis Navarro

3. El enemigo está dentro: el individuo autosuficiente contemporáneo tiene un pasajero dentro de su cuerpo. Un giro en la percepción de lo trascendente nos ha llevado de lo infinitamente grande y separado a lo inconcebiblemente pequeño y adquirido. Nuestro concepto de individuo separado está en crisis no sólo por razones políticas, sociales, culturales o psicológicas. Tampoco en sentido biológico podemos hablar de un sistema orgánico autosostenido mediante interacción con un entorno inanimado; tal sistema sería estable y se limitaría a consumar su destino. Innumerables microorganismos nos habitan, completamente adaptados a nuestros procesos fisiológicos y reproductivos, entregados como oferta en el mismo pack consumible de la vida. Algunos son a veces molestos, otros pasan simplemente inadvertidos y muchos resultan imprescindibles para consumar los procesos vitales a que estamos adaptados; ni siquiera seríamos sin ellos.

Pensemos en una comunidad tan heterogénea que una parte de sus miembros ignora qué percepción del mundo se da en la otra, o desconocen mutuamente su existencia porque la desarrollan dentro del mismo soporte, pero en contextos totalmente diferentes. No están hechos para percibirse, y sin embargo interactúan de forma simbiótica. En esta comunidad de especies que han alcanzado un estado de equilibrio dentro del sistema compartido se infiltran permanentemente elementos invasores. Hacia fuera, este sistema inestable forma parte de otro(s) sistema(s) inestable(s) con los que se relaciona, buscando siempre su posición y su equilibrio. Sería difícil establecer una jerarquía en este juego de equilibrios y derivas: los planos separados tienden a mezclarse, 'lo desconocido' siempre llega como una noticia de esos otros planos de realidad, se produjo en ellos como un desarrollo autónomo que ahora interfiere el nuestro, trascendencia que hoy se concibe como producción: el virus que llega del espacio exterior.

El Virus sería un elemento simple cuyo único objetivo es la propia reproducción en otros seres. El elemento invasor no es esencialmente maligno ni busca destruir el sistema que empieza a parasitar, sino todo lo contrario, ya que sus propias posibilidades de reproducción dependen por completo de las posibilidades de reciclaje de dicho sistema, tanto como su propia existencia no se manifiesta sino como un cambio en la forma del mismo. Sin embargo tiende a provocar siempre un desajuste cuando esta forma de existencia no ha sido plenamente adaptada. Si el elemento ya ha sido procesado el sistema dispondrá de anticuerpos que desactivarán el mensaje desequilibrante, pero este mecanismo no está garantizado, ya que los microorganismos, en función de su simplicidad, son capaces de una gran plasticidad, y consiguen transmitir con frecuencia los mismos síntomas bajo codificaciones siempre nuevas. Es conocida la dificultad enfrentada por los virólogos a la hora de detectar y tratar el SIDA, debido a la enorme "astucia" planteada por el virus responsable de esta constelación difusa de "enfermedades", capaz de mutar constantemente y de alcanzar formulaciones de sí mismo que burlan todas las vigilancias. Cada año se detectan nuevas formulaciones del virus de la gripe, muchas de ellas provocadas por los desafíos lanzados por la medicina a través de las vacunas y de la medi(c)ación paranoica, dándose el resultado paradójico de que la propia lucha contra el virus puede fomentar la aparición de especies adaptadas a las nuevas condiciones.

El virus no ataca al organismo globalmente, sino que lo infecta localmente. La misión de la partícula vírica que logra alcanzar la célula sin ser reconocida es modificar su código genético en un sentido que facilite su propia replicación. Pero este "fraude" de escritura, este detournement clandestino del espacio ocupado producirá en el organismo que lo soporta el "síntoma" mediante el que el virus se expresa, y únicamente a partir del cual será diagnosticada su existencia. El síntoma es la emergencia en un plano de realidad de algo que acontece en otro plano de realidad, la noticia de lo trascendente o la "novedad comunicable". Sólo la esporádica afirmación del virus desarraigado y disconforme nos da algo que decir cuando alguien nos pregunta cómo estamos. Para el enfermo todo es sinónimo de su enfermedad, y él mismo no se define por otra cosa.

Ahora la célula expele partículas víricas capaces de contaminar otras células y reiniciar el proceso. Generalmente un virus es una escritura azarosa con pocas probabilidades de asentarse en el sistema: sus efectos virulentos suelen ser destructivos para el organismo que lo hospeda, por lo que son rechazados finalmente por el mecanismo inmunológico o agotan su ciclo sin asegurarse la reproducción. Así como todo ser vivo se adapta al medio, emigra o perece, el Virus se adapta al ser vivo, muta o es eliminado como una simple toxina. Por ello el virus que parasita temporalmente un organismo busca medios de transmisión a través de los cuales acceder a otros organismos y reiniciar allí el proceso, manifestándose cuando lo logra en forma de epidemia. También en el proceso de contagio muestran los virus una diversidad notable: todo tipo de fluidos corporales, objetos compartidos, alimentos ingeridos o el propio aliento según el tipo. En el caso improbable, pero posible en función del gran número de interacciones, de que el virus se estabilizase en un número de individuos, habría generado un factor transmisible de diversidad.

La dinámica descrita presenta grandes analogías con los procesos de interacción social que se condensan en la cultura. La cultura es la realidad formal que media la actividad humana. No podemos saber si nos posee o la poseemos. Cuando la concebimos como algo dado e indiscutible es probablemente ella quien se reproduce a nuestra costa. Cuando nos oponemos a algunos de sus contenidos lo hacemos siempre en función y a través de otros, de manera que no hay posibilidad de escapar a alguna dinámica de abstracción que nos haga reconocibles para los demás, a alguna formalización por tanto de algo que podríamos percibir, continuando con nuestro juego, como "el virus de la cultura", o el concepto de cultura atravesando la historia, transmitiéndose bajo un proceso análogo y muy diversas formulaciones. Suponer aquí que la cultura es un virus que se reproduce de modo estable en el animal humano no implica sino la metáfora de un injerto orgánico que se ha impuesto en las dinámicas selectivas y se ha constituido en capacidad del animal viviente lanzado a una nueva etapa evolutiva: cultura, en vez colmillos, un olfato fino o piernas veloces. Cultura, en lugar de miedo.

La base para esta analogía la otorga el hecho de que ambos sistemas se estructuran como una escritura. Podemos comprender nuestra secuencia ADN como la escritura inmanente que determina la mayor parte de los rasgos externos del individuo viviente, y las fórmulas condensadas de la cultura (ritos, mitos, instituciones o costumbres) como escritura trascendente que determina la mayoría de las disposiciones prácticas del individuo humano. No porque en nuestra cultura occidental y judeocristiana el libro haya sido el medio de transmisión de cultura por antonomasia y haya heredado el prestigio de "objeto revelador" de su origen: esto más bien contribuye a sepultar y mistificar el tipo de escritura al que hago referencia, que no es sino la imagen que un grupo humano se hace de sí mismo. No es preciso ceñirse a la secuencia discursiva y si acaso sí concebir ya esa mediación que es el objeto transmisor de cultura como una emergencia que parasita la conciencia social y busca reproducirse en ella. A través del libro, al fin y al cabo, el conocimiento establecido se reproduce en las conciencias como un residente estable y estabilizador, es el aparecido que trae la noticia trascendente de la autoridad histórica, pero que en la modernidad se constituye también, al lado de las mediaciones que le suceden y muy influido entonces por ellas, en molécula responsable de nuevas apariciones, producciones que la dinamizan.

Pero no se trata aquí de describir dos dinámicas paralelas, de las cuales una sería la alegoría más o menos mecánica de la otra y ésta el paradigma más o menos sesgado de aquélla. Ambos planos de realidad, naturaleza y cultura, no pueden entenderse en oposición ni sólo en relación de complementariedad formal, sino que están imbricados uno en el otro, resultan en última instancia indiscernibles y su conceptualización separada sólo obedece a una elección de perspectiva. El individuo humano está genéticamente dispuesto para ser un individuo cultural; nuestra escritura exterior del mundo condiciona la supervivencia de determinados rasgos sobre otros. Esta interactividad, que siempre ha funcionado de hecho naturalizando la cultura al tiempo que se cultivaba la naturaleza, mantenía bajos niveles de eficacia mientras seguía predominando una naturaleza indomable sobre la que se injertaban dolorosamente los rasgos de la cultura, mientras que unos pocos, apropiándose de lo que es común y de sus mediaciones, ponían en juego nuevos dinamismos selectivos. Los mecanismos por los que ese conocimiento resulta operable permanecían a disposición de una minoría, por lo que se presentaba como un flujo trascendente, dado e imperativo. Hoy transcurrimos la mayor parte de nuestra existencia en un entorno culturizado en el que la novedad constituye la norma y la única marca de trascendencia a que podemos aspirar. El paisaje de diseño (más o menos afortunado) que son nuestras ciudades aparcela y canaliza nuestra conciencia igual que lo hace con el territorio. Los vaivenes de la opinión pública siguen los dictados de la información. Se existe televisivamente, periodísticamente, informáticamente. Los eventos ya no son lo que sucede, ni la trascendencia que se expresa a través de ellos, sino la reconstrucción vírica que de ellos hacen los medios. El flujo incontinente de novedades se ha abstraído de toda noción de progreso y ya no tiende sino hacia sí mismo. La representación, que se materializa en la erección que provoca la chica del anuncio, termina absorbiendo a ésta y reconduciéndola hacia la abstracción extrema del flujo de capital, Representación Máxima. Retorno del Aparecido, de una forma de Trascendencia que se ha hecho indiscutible bajo su disfraz profano. La dominación capitalista, que tiene su origen en la revolución burguesa, se reproduce de nuevo y se refuerza con cada revolución virtualizada. Todas estas novedades han perdido su poder de innovación. El principio de placer y el principio de realidad, tradicionalmente enfrentandos como el sujeto a sus resistencias, han sido superados por la máquina del capital mediante la formulación de un principio de realidad virtual que mistifica toda realidad en su representación y permite el goce de la representación en sí misma.

El primer movimiento por el que la máquina capitalista se agencia cualquier impulso de transformación es el reconocimiento. A medida que la máquina procesa información y se hace más compleja resulta mucho más sencillo para ella incorporar novedades y adecuarlas a sus mecanismos de producción, e incluso aportar alguna modelización previa que reconduzca la novedad al campo glamouroso de los "remakes". Aquí la máquina sale a la calle (el activista y el espía utilizan probablemente la misma marca y modelo) y recorre con su ojo divino las huellas de resistencia de lo humano, ensañándose en la mierda y en los cristales, buscando la proporción que produce la emergencia, allí donde aún queda algo que contar. A continuación se produce el aislamiento de la molécula emergente y sus propiedades: la máquina selecciona los accesos a esa realidad, abstrayéndola de sus relaciones, y se apropia de la trascendencia propia del suceso, de su alma o paradigma. De ella no quedan más que imágenes, y éstas no son todavía sino material en bruto. Siguiente paso: elaboración de contratipos. La máquina corta y pega a conveniencia de la máquina, construye su propia trascendencia, se autoproduce en el nuevo paradigma. Aunque documentase fielmente el paradigma originario, ya no es lo que fue, ni deja de serlo, lo que permite conjugar a conveniencia lo virtual y lo real en esa frontera ambigua. El proceso se culminará con la conversión en mercancía buscada desde el principio, momento en que se hace patente la conversión de lo otro en lo mismo y la reproducción de lo mismo a través de lo otro, es decir, el mecanismo básico de alienación con todas las matizaciones y extensiones que hoy comporta.

Este proceso, repetido una y otra vez, enfrenta siempre el problema del desgaste de lo conocido. La reproducción de la Máquina, no referida a ninguna trascendencia exterior que la justifique, necesita alentar su propia trascendencia, recrear siempre lo sorprendente, lo no visto, el lugar donde el miedo y el deseo todavía movilizan alguna transacción numérica. Esto le lleva a transgredir constantemente los códigos (hasta que el efecto de transgresión se vuelve contra sí mismo), a innovar y multiplicar permanentemente el campo de las mediaciones (hasta que la mediación sea comprendida por el ciudadano medio como un juguete sin más trascendencia), a hacer cada vez más visible lo que proliferaba gracias a su invisibilidad. Y aunque estamos todavía lejos de localizar, aislar y desactivar a nuestro propio "odiado pasajero", el modelo y su puesta en práctica resultan hoy accesibles para cualquiera que desease estar verdaderamente informado.


4. Durante mucho tiempo los movimientos de transformación social han asumido que se enfrentaban a un sujeto histórico específico desde una posición bien definida. Con respecto a las mediaciones, algunos han aceptado someterse a su lógica, sin lograr así producir ninguna disidencia real puesto que se asumían todas las determinaciones derivadas de la misma, y otros se han limitado a prescindir de ellas al punto de no existir. Pero así como los sistemas de dominación han variado sus tácticas sin renunciar a sus propios fines, sólo una adecuación en los principios y tácticas de la resistencia podría abrir alguna esperanza de intervención real en la construcción de la realidad futura. Este proyecto de intervención se hace más necesario y comprometido a medida que disminuye la capacidad de luchar global y frontalmente contra las instituciones, y en la misma medida en que se radicaliza el conflicto entre la concentración de los poderes y la difusividad de los nuevos medios. He aquí algunos caracteres muy genéricos que podría contener un nuevo código de resistencia adecuado a los tiempos de la filtración vírica:

i. La concentración creciente de poder, capital e información, que han llegado a ser sinónimos y a fundirse en el "espectáculo", no puede ser enfrentada mediante grandes concentraciones de lo mismo. Toda sistematización debe entenderse como incorporación del sistema, facilita los procesos de reconocimiento e integración y entrega el contratipo ya fabricado a la escenificación virtualizada de la realidad social. Lo que hubiera debido quedar claro de las sucesivas revoluciones y sus consecuencias es que no es tanto la afiliación de la clase dominante como la propia lógica de la dominación lo que debe cuestionarse, y esto no puede hacerse en la práctica sino oponiendo al poder creciente del capital concentrado un tipo de acción molecular difusa. Así como la guerrilla se constituyó en la alternativa de los ejércitos populares a las rígidas estructuras militares invasoras en la época de las barricadas, la guerrilla cultural busca la amplificación mediática mediante acciones locales y paradigmáticas, en vez de construir estructuras de intervención que le restan movilidad y que no resultan posibles allí donde no es posible movilizar a las masas. El reciente cambio de estrategia del movimiento de insumisión en España aporta un modelo de resistencia vírica en fase experimental que busca remontar el reflujo social conformista tras anunciar el presidente del gobierno la próxima profesionalización del ejército. Ante la posible desmovilización que esta decisión política pudiese ocasionar entre los antimilitaristas, el movimiento de ón en los cuarteles llamar la atención acerca de que el verdadero objetivo es el cuestionamiento total de los ejércitos, y del peligro que podría constituir un ejército profesional desvinculado del pueblo. A la retirada de la amplificación mediática que supondría la despenalización de sus reivindicaciones, el movimiento reacciona filtrando algunos elementos en la institución militar para producir después espectaculares declaraciones públicas de insumisión que obligan a la sociedad a replantearse las verdaderas coordenadas del debate. Así, el movimiento suple su anterior capacidad de movilización mediante una campaña de filtraciones víricas locales e impide que se cierre el debate social en un punto de inflexión vital del mismo.

ii. La acción molecular deja de ser un fenómeno aislado que se agota en sí mismo trascendiéndose en las mediaciones. Como el virus necesita al portador para reproducirse, así la acción molecular necesita la amplificación mediática para llegar a otras conciencias. Los situacionistas se dieron cuenta de que el campo de aplicación del juego de posibilidades experimentales que desarrolla el artista ya no era meramente el de los contenidos o el de las formas, sino el de la pragmática de los discursos. "Utilizaron" diversas celebraciones oficiales para dar a conocer sus propios puntos de vista de modo imprevisto y escandaloso aprovechando la concentración de medios, "desviaron" signos institucionales artísticos o publicitarios, "ocuparon" la radio y la imprenta universitaria para extender el movimiento de las ocupaciones en mayo de 1968 a otros focos, se "apoyaron" en instrumentos de cultura de masas como el comic o el cine para difundir teoría revolucionaria. Esta aceptación de los canales de mediación no debe suponer sin embargo la asunción de su lógica, sino que ha de constituir una respuesta a la misma. Ciertas formas de discurso activístico surgidas en los setenta con la puesta en circulación de las tecnologías domésticas derivaron pronto en un género endogámico de práctica artística con una estética bien definida, o se disolvieron en su propia falta de perspectivas sin conseguir otra cosa que potenciar estas mismas tecnologías y servir como mercado de vanguardia, y lo mismo volverá a suceder ante el nuevo discurso mesiánico que viene acompañando la eclosión de las "democratizadoras" y "participativas" redes electrónicas, que parece que debieran llevar su carácter emancipador inscrito en su estructura. Como también sucedió con el movimiento de fanzines y otras prácticas Do It Yourself, valiosas y necesarias en sí mismas, pero pronto agotado en la virtualización planificada por unos cuantos capitalistas que supieron sacar tajada material de la "idea" o disuelto en la más absoluta insignificancia. El lado enunciativo del discurso espectacular transforma el acto de rebelión su contrario, el contratipo, la formalización subvertida de la experiencia, la subversión de la subversión. La guerrilla del arte se transforma allí en arte de la guerrilla, y el sueño de participación colectiva en la participación de un sueño colectivo. La utilización óptima de los medios desde el punto de vista de la emancipación no consiste en difundir a través de ellos opiniones más o menos disonantes, sino en la doble estrategia de creación de redes difusas de contrainformación capaces de acoger y difundir los múltiples disensos y el desenmascaramiento del poder espectacular mediante intervenciones que interrumpan su discurso y lo enfrenten a sí mismo. El "espectro colectivo" Luther Blissett, constituido por una red internacional de activistas culturales no jerárquica ni organizada especializada en atacar los medios de comunicación, ha llevado a cabo diversas acciones en Italia que han sembrado el caos y la duda en los canales de información tanto oficiales como alternativos, dinamizando el debate sobre la utilización política de los medios con unos cuantos ejemplos prácticos. Su convocatoria de una huelga de arte para los años 2000-1 en España pretende ser un pulso vírico a la concentración de los medios, planteándose no como un "tiempo de silencio" sino como un "contexto de actuación" para cuestionar la organización global de la experiencia mediante acciones locales. Este tipo de acciones no pueden explicarse por sí mismas porque no apuntan a ninguna toma de poder, sino a la disolución de los poderes existentes. Su sentido hay que buscarlo más allá, en los propios medios de comunicación que construyen la realidad desde arriba y que promueven este tipo de intervenciones ritualizadas. La acción molecular se parece al atentado terrorista en que es un tipo de acción adaptado al medio, concebido para alcanzar resonancia a través de él, sacando provecho de su interacción perversa con lo que hasta nuestros días se ha venido llamando "realidad", manipulando la manipulación. No obstante se opone al juego del terror, que no es sino la cara oculta del poder y su complementario en la producción controlada y dosificada de miedo, en que es así mismo una acción que se inscribe en la mediación, detornándola y dándole un nuevo sentido, en vez de lanzar un pulso a la violencia imposible de ganar, más aún cuando ésta se disfraza de víctima con el hábito de la "virtud democrática".

iii. Del mismo modo que un virus no suele atacar aisladamente un cuerpo, la acción molecular tratará de vincularse a otras acciones, concebidas de modo concertado o sumadas a una tendencia visible. La erupción de varios focos de infección al mismo tiempo produce una sensación de epidemia que se realimenta a sí misma y desencadena replicaciones incontroladas del mismo fenómeno. La práctica habitual de la manifestaciones masivas, hoy normalizada y espectacularizada, alcanzaría probablemente mayor eficacia si se concertasen diversas acciones en diferentes puntos de la ciudad, produciéndose de modo sincrónico o sucesivo, apuntando a una misma reivindicación. Mientras que el sistema de dominación oficial es por definición siempre uno, y los intereses que confluyen en él se terminan canalizando en una dirección única, las motivaciones de los grupos de activistas son por definición fragmentarias y autónomas. Mientras la realidad que constituye el flujo unificado de información quiere ser interpretada siempre del mismo modo, nosotr@s no disponemos de una imagen cerrada del mundo que queremos. Mientras el problema es el mismo para tod@s las respuestas que cada un@ de nosotr@s es capaz de concebir son muchas. Es por ello que para enfrentar la globalización creciente de los discursos y de los poderes es preciso articular las diversas expresiones de lucha en un modelo descentralizado, desjerarquizado y difuso de organización en red, que no resulte opresivamente vinculante y fomente el apoyo mutuo. Los grupos y colectivos articulados en torno al I y II Encuentros por la Humanidad y contra el Neoliberalismo y la Red Internacional contra el Neoliberalismo constituyeron las expresiones más notables de este modo emergente de organización, que se inspira en las redes de información y las parasita. A pesar de que las condiciones han sido bastante precarias, estas iniciativas han logrado movilizar y poner en contacto rabias y entusiasmos de todo el planeta, y han llegado a constituir una red de contrainformación que ha puesto en cuestión en muchos casos la "versión oficial". En el campo de la expresión estética las redes descentralizadas de mail-art constituyen desde hace tiempo un paradigma experimental que ha mostrado su eficacia.

iv. El sentido de la filtración vírica es que la escritura del mundo que imponen los medios puede ser detornada, y que es factible concebir un uso instrumental de las ideas adecuado a fines utópicos. Ya hemos visto antes cómo plagio y subversión conforman las tácticas mediante las que el virus se reproduce a partir del código reapropiado y redireccionado de acuerdo con los propios fines. El plagio y la subversión, el redireccionamiento de los códigos de dominación inscritos en aquellas objetivaciones de lo real que le acaban dando forma, son los componentes también del desvío situacionista de obras de arte, películas, textos, carteles publicitarios y situaciones, y se manifiestan como las herramientas más eficaces para liberar y reapropiar el conocimiento y cuestionar la propiedad privada de las ideas. Mediante la práctica del desvío la conciencia alienada en el uso social resucita, desenmascara la naturaleza perversa de los discursos que se le imponen como contratipos de emergencias sociales y devuelve el beneficio del capital simbólico al dueño legítimo del deseo. La práctica del redireccionamiento de los discursos declina al mismo tiempo la invitación a producir y a consumir desaforadamente un flujo saturado de imágenes, permite construir una experiencia propia a partir de retazos del mundo visible, fomenta la conciencia crítica y evita muchos esfuerzos. Los derechos de propiedad intelectual se oponen tanto al carácter social y socializador de los discursos como a los intereses inmediatos de quienes los producen, y sólo son recompensados por el sistema en la misma medida en que ayudan a sostenerlo, constituyendo no otra cosa que un lastre para los que lo enfrentan radicalmente desde fuera.

v. Frente a un poder móvil, deslocalizado e invisible como el que plantean las modernas burocracias informatizadas es preciso funcionar sin una identidad fija que permita el reconocimiento, es preciso evitar ser nombrado por el enemigo para no exponerse a su "magia". El capital ha necesitado construir esas identidades fijas para poder parasitarlas, reproducirse a través de ellas y, en última instancia, poder aislar el elemento invasor y robarle su imagen. Habría que mantener el anonimato de la acción mientras ello fuese posible: no dar pistas a los agentes inmunológicos que transitan las instituciones. Pero este nuevo género de anonimato tiene fundamentos más sólidos que el simple temor al reconocimiento, ya que asume el componente social de nuestro mundo personal. El subcomandante Cero se cubría el rostro para no ser reconocido, pero el subcomandante Marcos lo hace para facilitar la identificación de sus congéneres y simpatizantes. Tod@s somos Marcos. La utilización de nombres múltiples como Karen Eliot o de espectros colectivos como Luther Blissett y la difusión de una actividad bajo tantas identidades como sean necesarias para desarrollar una "acción combinada" son dos alternativas complementarias.

Estos pocos retazos no pretenden definir una teoría de la acción vírica ni dar demasiadas pistas acerca de las emergencias a las que pudiera dar lugar. Tal intento de definición sería, por otro lado, contradictorio con su dinámica abierta e imprevisible. Se trataba sólo de dejar constancia de cómo las estrategias víricas de contaminación han sustituido eficazmente en la época moderna a las viejas dinámicas represivas, y de cómo los nuevos movimientos sociales comienzan a apropiarse de esas dinámicas. En cualquier caso, todas ellas expresan una nueva actitud frente a la construcción de lo real y su complejidad presente: ante la infección espectacular y contra las viejas ilusiones, defección en toda regla, proyección del descontento, producción sistemática de errores. Allí donde el lenguaje se ha convertido en disfraz de la economía, disfrázate con ropa vieja, utiliza los medios de modo fraudulento, multiplica las entidades y los eventos, estudia las dinámicas de posesión y ponlas en práctica. Tod@s somos pasajer@s poseíd@s, pero el análisis minucioso de esas dinámicas de posesión en el propio disfrute alienado nos permite disponer de una perspectiva. "Okupa o Resiste".

domingo, 18 de julio de 2010

Virus fractales

algo que le pasó a Lluís Guiu Soler

El día 7 de agosto [de 1997] recibí un correo ¡en que constaba yo de remitente! El mensaje hacía la descripción técnica de un virus. Hice un escaneado con el último scan que tenía y no detectó nada. Confiado de mí, ejecuté el archivo y se inició una descompresión (de ahí deduzco que el archivo poseía una rutina de compresión propia).


Los virus fractales, si se me permite bautizarlos con este nombre, se me acaban de cepillar dos de mis más apreciadas imágenes que he creado y quizás han dejado de existir para siempre, ya que no he encontrado ninguna copia. Y mientras no duermo, ni pienso en afeitarme, ni en ir a la mercería para que me cambien la bragueta de mis tejanos preferidos, no dejo de alucinar con lo que me está pasando. Gracias, seas quien seas quien me has confiado estos virus. Les ha ido de poco que los borrase.

Que sean una virguería técnicamente hablando no es la razón por la cual los he dejado con vida. De hecho, comprobé que al mutarse la mayoría se hacían detectables por los antivirus. Incluso algunos engordan hasta que revientan su propio código. Vulnerables, en una palabra. La razón, su exquisita acción destructora: no se limitan a infectar archivos ejecutables, sino que además modifican las imágenes jpg que encuentran. ¿Y qué hacen con las imágenes? Las "fractalizan", generan nuevas imágenes que machacan la imagen anterior. les he dado imágenes a ver qué pasaba. El resultado son unas imágenes, unas texturas de una paranoia inenarrable que quiero compartir con vosotros. Y se puede observar cómo las nuevas generaciones de imágenes infectadas adquieren una coherencia interna, destilando la esencia de las luces y las texturas de la imagen original sin llegar a destruirla, sin lugar a dudas evolucionando artísticamente.

Estoy llevando aún más allá mi toma y daca con los virus fractales: estoy manipulando las nuevas imágenes creadas por los virus y se las vuelvo a entregar a ver qué pasa. Me siguen el juego y es como si aprendieran y respetaran lo que yo hago, como si muchos pintores pintaran sobre el mismo cuadro. Me pregunto si no es como si de alguna manera estos virus desarrollaran vida dentro de las imágenes, como si vivieran dentro formando ecosistemas gráficos. Estos virus en fase experimental son polimórficos (varían su código y las instrucción de encriptado en cada infección), capaces de actuar en grupo, de operar en servidores remotos con códigos multiplataforma, y de colgar el ordenata local ante acciones hostiles (también cuando les da la gana). Utilizan archivos ejecutables para reproducirse, pero no los destruyen. Son virus "benignos", no están programados para destruir información; podrían representar un avance extraordinario en el campo de la vida artificial y la imagen digital. Ante la posibilidad (muy remota) de que estos virus llegaran a vuestro ordenador, os pido por favor que no los destruyáis. Creo que sólo infectan imágenes jpg. No se han comprobado acciones hostiles como formatear el disco duro, corromper la fat o archivos ejecutables, etc... fuera de bloquear el ordenador, cosa que se arregla fácilmente apagando y volviendo a encender la máquina.

Cada día más tengo la sensación cuando estudio estas imágenes generadas por los virus fractales y participadas indirectamente por mí, de estar mirando a través de un microscopio y observar vida, vida mineral, vida biológica. A veces se me hace difícil no quedarme drogado ante esta visión, como la sensación agradable y turbadora de tirarse al vacío cuando estás al pie de una potente cascada y la naturaleza te llama. Estas imágenes han sido fermentadas con la chispa mágica de la vida. Si eso tiene que romper esquemas mentales en el mundo de la informática, la vida artificial, la imagen digital, las matemáticas fractales e incluso el arte, si tiene que revolucionar todo un campo de la ciencia y hacerlo empezar de nuevo, adelante.

¡Que corra la sangre de la vida!


Publicado en Amano # 9 (1997).

viernes, 16 de julio de 2010

Infección: el nuevo rostro del miedo

Primera parte del artículo Dinámica de virus. El principio de realidad virtual, aparecido en varias páginas web en 1998 y publicado en Salamandra # 10 (1999).

por Luis Navarro

* * *

1.
En un divertido relato de terror de Lord Dunsany titulado "Los fantasmas" (1) se expresa, de un modo un tanto ingenuo, pero por eso más claramente, el desajuste entre el sustrato ideológico de una sociedad tradicional de corte aristocrático y el injerto histórico de la ideología revolucionaria burguesa. Aquella, dividida en clases en base a la transmisión de títulos nobiliarios y de propiedad sobre bienes y personas (adquiridos normalmente como botín de guerra); ésta, fundada en principios democráticos pero desarrollada sobre la antigua división de clases tomando ahora como base la propiedad privada (producto de la explotación de los recursos materiales y humanos).

El narrador protagonista y su hermano, a quien ha ido a visitar después de muchos años a un lugar alejado de «las grandes rutas comerciales que llenaron los años de latas vacías de conservas y novelas baratas», se enredan en una discusión sobre fantasmas que acaba por manifestarse reflejo de otra más profunda sobre las mediaciones: «Confundía las cosas imaginarias con las que tenían existencia concreta; sostenía que el hecho de que alguien dijera haber conocido a alguien que afirmara haber visto fantasmas probaba la existencia de estos últimos». Para mostrar la inconsistencia de la opinión de su hermano, el narrador vela durante la noche desafiando la aparición de los fantasmas. Éstos tardan en hacer acto de presencia, pero finalmente entran de dos en dos. «Cuando los miré, supe súbitamente lo que eran estas criaturas y tuve miedo. Eran los pecados, los inmundos pecados inmortales de todos estos señores y señoras de la corte.»

Edward John Moreton Drax Plunkett, decimoctavo barón de Dunsany, creador de relatos fantásticos para el consumo popular en una época en que el goticismo se había convertido en un estilema decadente (2), vivió a caballo entre dos siglos y entre dos concepciones del mundo. Podía ver fantasmas «sin asustarse ni convencerse de que existieran». El relato plantea un ajuste de cuentas tranquilizador entre estos dos mundos que, como otros relatos sobre reencuentros y regresos a la «vieja hacienda», es también un ajuste de cuentas con el propio origen. Pero la solución alcanzada en este caso resulta discutible y tiene el aspecto una evasiva ramplona: tras proyectar sobre su hermano la culpa originaria, quien al comunicarla había hecho (nuevamente) patente la secuencia criminal de la historia, concibe la idea de matarlo, afirmándola a pesar de todo y por eso mismo. Se trata de un impulso, una asunción fugaz de los pecados «ajenos», al que logra sobreponerse echando mano de un conjuro poco ortodoxo: «Si dos rectas se cortan entre sí» - dice en voz alta - «los ángulos que se oponen son iguales. Sean las rectas AB y CD que se cortan en E,- además los ángulos CEA y CEB equivalen a dos ángulos rectos (prop. XIII). También CEA y AED equivalen a dos ángulos rectos iguales... Pero el ángulo CEA es común, por lo tanto AED es igual a CEB. De la misma manera, CEA es igual a DEB. Quod erat demostrandum.» Tras de lo cual «la lógica y la razón se restablecieron» en su mente.

No trato de cuestionar la eficacia literaria de la estratagema sino de sacar provecho teórico de su aparente ineficacia. El personaje de Dunsany sólo puede aspirar a su propósito de expulsar así a los aparecidos allí donde la realidad misma no los admite. La imagen del aparecido corresponde todavía a una concepción religiosa del mundo, monárquica-monoteísta o aristocrática-politeísta. Los seres venidos del otro mundo carecen de la consistencia de éste, al que ya no aparecen ligados por ninguna determinación propia. Existen, pero no son reales: existe una diferencia irreductible. El mundo «profano» del capitalismo de origen burgués no reconoce a los aparecidos. Para éste sólo existe lo real, y sólo realiza lo productivo según su propia lógica. Estos fantasmas, como aquel otro de Canterville con el que se podía departir, ni siquiera dan miedo. Parecen manifestarse sólo para someterse al test infalible de la lógica y darle la razón, lo que hubieran conseguido a pesar de ella misma. Al fin y al cabo no son reales, ¿cómo hubieran podido probar su existencia? Puras especulaciones, ¿cómo producirían efectos? Pero si los aparecidos existiesen, el discurso lógico no saldría ileso de este uso trascendental, como en aquellas disputas del lenguaje contra la fe en las que el lenguaje no vencía sino en la medida en que se contaminaba de lo divino. Dunsany sustituye un símbolo manifiesto por una alegoría mecanizada, pero con ello la ciencia no refuta a la magia, sino que la magia se disfraza como ciencia y produce un nuevo engendro desconocido por una y otra. Una forma mutante adquiere realidad sin poder ser en modo alguno su propia causa, incubada en los discursos ajenos. El fantasma se filtra en la deducción: la "fórmula" se transforma en plegaria o conjuro injertado en la Máquina.

El uso «pervertido» que Dunsany hace de la geometría no le conduce al terreno de la razón, sino de la racionalización, y en su tosquedad hace evidente lo que la ideología moderna ha ocultado detrás de todas sus «evidencias». Nadie asume ya sin matices la idea de un Gran Relato unificado del Progreso basado en argumentos científicos o tecnológicos o sociales que dé sentido a las transformaciones que acompañan en el mundo moderno al abandono del orden tradicional, pero se acepta sin réplica su expresión negativa en el proceso de «secularización». Entendiendo primero por tal el abandono del orden y la percepción del mundo religiosos, esto es, del reconocimiento y culto de una trascendencia absoluta de la que emana el sentido, la tendencia a la secularización habría terminado afectando al propio mito fundante que la justifica y hasta al propio lenguaje. El llamado «fin de las ideologías» no sería sino la extensión de este proceso de vaciamiento de los contenidos simbólicos. Los aspectos negativos del mismo (pérdida del sentido ético o histórico, eliminación o represión del mundo afectivo, desencantamiento), asimilados como descriptores de la nueva conciencia, han sido utilizados con frecuencia por la crítica cultural para desenmascarar las pretensiones de universalidad del discurso nacido bajo el nuevo orden económico que impone la industrialización (3). El retorno de un componente místico en movimientos que, como la contracultura, pretenden llevar a cabo la negación de las estructuras existentes, el prestigio político y moral que suscitan determinados líderes espirituales del momento, la emergencia de un nuevo género de «culto» adaptado a las condiciones de la sociedad del espectáculo en sectas, congregaciones y hasta en la fascinación por lo fenomenal y lo morboso ponen de manifiesto lo apresurado de este pronóstico.

La aceptación intelectual de la apertura de un proceso secularizador en el mundo moderno, cuya contemplación resulta en efecto tan desmovilizadora, entra en contradicción con la inercia de lo determinado que el nuevo sistema reclama de nosotros. Se sostiene a la vez y con la misma vehemencia que Dios ha muerto y que no hay nada nuevo bajo el sol. Se libera al ser humano del yugo de la Tradición a la vez que se le dice que no debe esperar nada de sí mismo. Eliminada la mediación de la TrascendencIa, absolutamente otra, ante todo por su falta de productividad, el nuevo mundo no puede renunciar en absoluto a la trascendencia de la mediación y realiza una mediación productiva, una magia inherente al mundo. Después de eliminar a los aparecidos fomenta las apariciones. El miedo continúa vigente, aunque ya no es tanto el miedo al otro mundo cuanto a lo que de otro hay en éste, que es todo lo que no resulta apropiable y la posibilidad misma de acabar siendo expropiado por la propia mediación o por quienes la manipulan. La incapacidad para reconciliar la ausencia formal del sentido con su construcción dinámica desde el plano material revela que a la eliminación de los dogmas y de los contenidos liberadores de la religión ha sobrevivido su componente más funesta: el extrañamiento insuperable de una transcendencia, la percepción de un mundo separado, el miedo a lo Otro. Allí donde la fluidez de la comunicación ha arrasado los contenidos utópicos, redentores, o simplemente ilusionantes de nuestra relación con lo trascendente permanecen todavía los aspectos reificantes de esa relación.


2. Cuando el cinematógrafo irrumpió en la historia era a la vez el Aparecido y la aparición, la Noticia y la eterna cadena de anuncios. Este triunfo tecnológico prometía erradicar definitivamente las viejas supersticiones y permitía construir socialmente un miedo profano a la medida de las necesidades de reproducción de la nueva clase dominante. Constituyéndose en nueva mediación accesible a todos, imponía un nuevo modo de relación con la misma y garantizaba un poder de replicación inaudito para las ideas. Empezó parasitando la realidad y la acabó construyendo a su medida. Aunque procesó en su realidad fantasmática las viejas historias de aparecidos, junto a todas las variedades de posesiones, demencias, invasiones, presencias latentes y mutaciones que habían legado la literatura y la historia, manifestando así su afán de incorporar cualquier elemento extraño, el paradigma del terror cinematográfico acabó siendo el del Vampiro.

El Vampiro es la figura que pivota entre la imagen fascinante del Aparecido desde el otro mundo y la alarmante aparición mágica desde las mediaciones de éste. Figura de tránsito, permitía el adoctrinamiento colectivo de las masas en un nuevo género de miedo productivo y no paralizante, ya que permitía el reconocimiento desde los viejos géneros del terror popular oral o literario y los cargaba de nuevos elementos inquietantes, capaces de suscitar el deseo sin cuya presencia el miedo no puede experimentarse. Drácula es un ser del otro mundo, pero está en éste, y no como un mero contemplador pasivo ni como juez de las acciones humanas, sino que necesita producirse a sí mismo cada día a costa de los vivos. Al no ser un aparecido, sino una aparición, necesita un cuerpo éste (verdadero, tangible, sexuado) desde el que emerger como lo otro (la realidad es siempre lo otro), justificar su presencia y seducir a sus semejantes. Aquí vemos a la realidad reproducirse a costa de la verdad, y no sólo en el plano de las víctimas, que tienen que luchar para no sucumbir a su encanto, sino también en el de la construcción de la propia identidad. A la vez que se produce como lo mismo (eternidad alienada de la vida) a partir de los otros (vida alienada de eternidad), se reproduce en los otros como lo mismo (otros vampiros) a cada contacto. Así, cancelada la vía de la otredad absoluta que ordena el mundo y sólo puede sostenerse por el miedo absoluto al mundo «otro», un nuevo género de terror emerge hacia lo que estando en éste, produce lo otro de modo invisible (La noche de los muertos vivientes).

Un cambio en las relaciones es el que promueve un cambio en las formas (una transformación, de la que sólo poseemos síntomas). Pero casi siempre que ocurre una transformación de este carácter algo queda del pasado y nada puede instaurarse que no se deduzca del mismo en el plano ideológico (códigos de intercambio social, estructuras de poder, valores, privilegios...), incluso cuando la transformación supone un cambio absoluto en la posición de los particulares. No es difícil ver en el Conde Drácula el vestigio de una nobleza parásita que ha perdido su sangre azul, quedando a expensas de sus víctimas. Pero tampoco resulta difícil ver en él, tal y como el cine nos lo ofrece, una proyección de la propia mediación cinematográfica, cuando ésta nos aliena y nos seduce. El relato cinematográfico presenta grandes divergencias tanto con la leyenda original como con el relato literario de Bram Stoker. El cine no sólo vampiriza estos componentes de la tradición popular, histórica y literaria, sino que los readapta a sus propia dinámica como medio y termina inventando un mito que le es propio y que llega a convertirse en uno de sus paradigmas. “Montaje” se dice de muchas maneras. El montaje reúne varios planos discursivos con grados diversos de virtualidad, pero todos ellos reales, mucho más que aquello que ocurrió en efecto, pues es «lo que queda». Lo real no es sino lo que aparece.

Hoy nadie se deja asustar por el drácula de celuloide. Contemplamos esos montajes con ternura, comprensión o cinefilia militante, no ya como a realidades otras. No sólo se habría avanzado mucho en cuanto a recursos técnicos, efectos de producción y de sala y exploraciones narrativas, sino que ante todo tendríamos mucho menos miedo. En nuestro secularizado mundo ya no existirían los fantasmas. Por fin habríamos superado ese modo ingenuo de relacionarnos con la realidad como si fuese «otra».

Lo que ocurre es que las viejas mediaciones han pasado a ser de dominio público, convertidas en género y ubicadas en una región mental conocida. El Fantasma y el Vampiro se nos han vuelto excesivamente reales, al lado de la Aparición, que siempre resulta sorprendente y desequilibradora. Es fácil percibir esta degeneración de las mediaciones como una degeneración paralela de los impulsos básicos, pero éstos permanecen. La aparición de nuevas tecnologías, esa revolución electrónica en la que Burroughs descubre "la continuación del juego de la guerra", ha hecho del miedo algo tan cotidiano que ni siquiera lo percibimos. Los fantasmas se multiplican hoy en la misma medida en que lo hacen los instrumentos de transmisión y las realidades codificadas a través de los mismos. El vídeo, la electrónica, las redes han invadido ahora el espacio privado del mismo modo que el cine había hecho lo propio con el espacio público. Lo otro ya no es sobrenatural, sino espantosamente real, de forma que el miedo se ha apoderado del mundo y lo construye a su medida. Los vaivenes de la bolsa, las explosiones terroristas, los escándalos no necesitan sustraerse de ninguna trascendencia porque la generan por sí mismos en la mediación, y no existirían sin ella. Es la Comunicación la que genera toda esta violencia. Antes, la irrupción de lo Otro desde el otro mundo era algo excepcional; hoy vivimos en estado de excepción permanente.

«A la gente le da miedo mezclarse»(4). El "Virus" es sin duda el paradigma del miedo en las nuevas mediaciones, a la vez que el Gran Motor (o mejor, ínfimos reactores invisibles) de las mismas. Es El que Se Manifiesta al final de esta historia de terror, y lo hace como El que Siempre Ha Estado Presente. Ahora comprendemos que el Aparecido no era sino la proyección de un agente oculto en el organismo y el Vampiro un mero transmisor de información; ahora contemplamos las invasiones, las posesiones, la incertidumbre de otra manera. Su período de latencia ha transcurrido y hoy se manifiesta obscenamente en la anomia absoluta y el desarraigo de los seres. La posibilidad de contraer al Otro, percibido constantemente como el terror absoluto que amenaza la estabilidad del sistema es hoy sentida como una presión invisible que amenaza nuestra ilusión de Identidad, y lo hace desde ella misma. Este emisario de la trascendencia que puedes encontrar a la vuelta de cualquier esquina gritando su mercancía como si le doliese se manifiesta desde lo puramente real y cuando se manifiesta le da forma, hablamos entonces de lo Nuevo.

Lo nuevo no tiene forma propia. Emerge como amenaza y como posibilidad límite de redención para la mónada invadida, cuya forma toma prestada para producir otra escritura del ser. El virus es el límite de ser y la posibilidad de transgredirlo. Eternidad como algo dado de antemano desde el mundo trascendente que se hereda en la escritura, eternidad que se genera a costa de los seres desde el mundo virtual de las nuevas mediaciones, cada vez antes ya viejas. El miedo se desplaza siempre un poco más allá, del mismo modo que el deseo nunca se conforma. El Otro, por el contrario, sigue ahí, cada vez más presente e inaccesible.


NOTAS

1. Citamos de la traducción de R. Masera: La espada de Welleran y otras ensoñaciones, Barcelona, Adiax, 1982.

2. “Eran poco más que sombras, sombras muy distinguidas, y casi indistintas; pero todos habéis leído antes historias de fantasmas, todos habéis visto en los museos vestidos de esos tiempos; no es necesario describirlos...”. op. Cit.

3. Otras veces, esta crítica vuelve desde su objeto y adivina en él todavía la presencia de residuos ideológicos, de viejos prejuicios con nuevos ropajes, de estructuras de conciencia que no se han adaptado a las variaciones objetivas del contexto, más lentas que él en desarrollarse.

4. Easton Ellis: Menos que cero.

domingo, 4 de julio de 2010

Okupación editorial

El fanzine como herramienta de cambio social

por Luis Navarro

Ponencia de Industrias Mikuerpo en el IV Congreso de Editores Independientes (Huelva, 1 de mayo de 1997), publicada en el # 7 del fanzine Amano.

* * *

Estos son unos encuentros sorprendentes. Casi resulta fácil imaginar las motivaciones que pueden tener los editores para reunirse. Sin embargo no lo es tanto trazar el eje alrededor del cual gira la diversidad de propuestas que se citan aquí cada año. Al principio era sorprendente que determinadas publicaciones exhibieran ese rótulo en su mancheta, pero a medida que hemos ido adquiriendo un concepto menos rígido de los conceptos, que hemos comprendido que el lenguaje es sobre todo su uso y, por tanto, un constante, ineludible abuso y una trampa que cambia de forma y de poderes, nos hemos ido acostumbrando. Lo que vemos sorprendente ahora es que se nos ceda un espacio en ellos a gente que no somos más editores que telespectadores, ni tenemos el suficiente dinero para ser independientes, a fin de hablar de una realidad, de una actividad que niega la existencia de editores profesionales y/o especializados, o cuando menos la cuestiona.

Hoy editar es todo: basta pulsar Archivo-Editar. ¿Por qué no llamar "editar" a escribir un grafiti en la calle? ¿Por qué no llamarlo incluso "publicar"? La gente dobla cuatro folios por la mitad y los numera, escupe a la pantalla y el mundo entero puede saber que está sola y mal follada. El amor es el 85% de internet, pero no hay que alarmarse, debería ser el 100% de la comunicación, y la tecnología sólo un buen modo de quedar. No es bastante con que las cosas estén; también tienen que existir. Nunca antes se habían sucedido tantos gestos de apropiación política de los medios para las masas. Se había enunciado algo semejante como una esperanza y hoy, cuando se dan las condiciones adecuadas para ello, lo seguimos viendo (todavía) como una posibilidad no garantizada. El título con que anunciamos este breve comunicado no se refiere todavía más que a esa posibilidad, sin pesimismo y sin euforia. Las palabras cambian de sentido una vez que se accede a su virtual realización como comunicación. Cuando su uso se extiende tanto como es deseable no sólo pierden energía, sino que rebotan, se enredan y subvierten.

Con una multiplicidad de accesos comunicativos, con la invasión incontinente de publicaciones surgidas de iniciativas personales o colectivas y la diversidad de sujetos y motivaciones a que responden nos hallamos de lleno y sin remedio en ese proceso. Esto es lo que verdaderamente importa y hay que retener del movimiento de fanedición. Creo que en la actualidad ese movimiento existe en nuestro país. Hago aquí referencia a publicaciones de carácter no legal, aunque legítimas por el hecho de que surten un vacío; me limito también a aquellas que frecuentan ambientes juveniles cuando hablo de tal movimiento. La actividad en este campo no tiene ahora comparación con fenómenos similares que funcionan históricamente como precedentes; ni en cantidad ni, en consecuencia, en calidad y diversidad. Estamos envueltos, participamos en una tendencia vertiginosa e irreversible hacia una cultura que se disuelve cada vez más en actos participativos, donde lo económico todavía funciona como problema, pero no como premisa de la acción.

Sería importantísimo que quienes lideran el repentino acceso a los medios de una realidad editorial cínicamente ninguneada pusieran el acento en esta clave del movimiento de fanedición, del que creemos formar parte sin carnet ni normativa: la inversión del flujo informativo y comunicativo clásicamente unidireccional, hasta la conversión de cualquier hij@ de vecin@ en trazador de signos y productor de eventos. Es una realidad que trasciende su expresión editorial y tiene manifestaciones análogas en todos los ámbitos de la convivencia. El fanzine es un fenómeno más que alimenta y se alimenta de los nuevos movimientos sociales, la okupación y la insumisión fundamentalmente. Por supuesto el fanzine cumple otras funciones dentro de la dinámica social, sirviendo de soporte a colectivos con motivaciones demasiado específicas para acceder a los medios de masas, sea cual sea su temática. Por ejemplo: hay fanzines sadomasoquistas, y aún en esta derivación perversa del fenómeno que parece reproducir las claves de dominación que sustentan la convivencia, observamos un tratamiento desde abajo que convierte al consumidor ya no en un consumidor de pornografía sino en un explorador de sensaciones. Esta es su cualidad por tanto más importante. Desde que Amano lanzó su primera tirada de 50 ejemplares sostuvo esta tesis: tras el agotamiento de los recursos de experimentación formal de las vanguardias y de su capacidad de transformación social, la clave de lo nuevo, lo procesual, lo experimental y emergente se desplaza hacia los usos económicos, o mejor dicho no económicos, de los medios de producción cultural.

Pero a medida que el fanzine conquista, ocupa espacios editoriales infrautilizados, el fanzine y el propio proceso de okupación cambian de sentido. El sistema capitalista, construido sobre el vaciamiento de los significados y su reducción a claves de composición economicistas, ofrece siempre un contratipo de lo que sucede, que es el reflejo subvertido del fantasma del que mira fascinado por el desarrollo del espectáculo. Así se llega a decir que hay "demasiados fanzines", que el mercado de fanzines está saturado. Esto es no entender nada, quedarse con la poca mierda que te llega a través del soporte, porque el fanzine surge precisamente cuando el mercado se satura, bien porque precisa nueva energía para sostener su fluido económico, nuevos autores, jóvenes artistas, músicos independientes, o bien porque la peña ha decidido pasar a la acción, ofrecer al sistema reflejos subvertidos de su violencia y de su capacidad de tergiversar los conceptos.

El potencial emancipador del fanzine reside en la ejecución, y no en la consunción del flujo informativo; también en que condiciona un tipo de recepción más comprometido. Aquí es donde podemos valorar los resultados obtenidos por los fanzines de contrainformación como soportes privilegiados de los movimientos sociales autoorganizativos, obligando al sistema a producir redefiniciones jurídicas de sus supuestos morales, cuya hipocresía denuncian. Estos fanzines, que parecen todos iguales y de hecho lo son, porque el fanzine se reproduce libremente, pretende trascender las limitaciones a que se ve abocado dentro de un sistema donde todo contenido debe poder ser traducido a cifra, a cantidad, a tirada. Un fanzine es un mensaje que quiere circular, no una empresa.

Hablamos aquí de sus posibilidades, no de su realidad: ésta está hecha muchas veces de rebeliones freudianas sin causa, discursos autocomplacientes y un uso frívolo de las palabras: revolución, independencia, alternativos, multimediáticos, okupación... Dentro de un sistema de puras cantidades sin concepto, el fanzine es un virus que se contrae cuando se lee, que conserva en la asepsis del capitalismo un factor humano, fisiológico, expresivo, que se extiende por contacto, y como tal virus utiliza tácticas de replicación y de mutación constante que impiden su teorización y control. Las movilizaciones ya no se resuelven detrás de la barricada y del gettho. El fanzine propone nuevos modelos de movilización difusos y permeables, que pueden contaminar el sistema desde la estructura, pero también pueden ser contaminados. Por eso es importante sostener, frente a la manipulación mediática, estrategias de difusión que atentan contra el sistema económico: el uso desviado de la tecnología hacia propósitos de apropiación estético-política, la insumisión editorial, la burla a los derechos de copyright o el dar curso a propuestas que no pueden ser asimiladas por la estructura económica y apuntan a destruirla.

domingo, 13 de junio de 2010

Por una Huelga espectacular

por Luther Blissett
Texto sobre la Huelga de Arte publicado en Amano # 8 (1997).

Un fantasma recorre el mundo occidental. Sólo algun@s elegid@s han escuchado sus cánticos, pues estos se han filtrado con virulencia entre las melodías con que las almas sensibles dejan discurrir una existencia desilusionada. Todavía este grito no se ha alzado sobre la homogénea percusión del espectáculo: nosotr@s esperamos ese momento para empezar a ser comprendid@s.

Son pocas y minoritarias todavía las publicaciones en las que la Huelga de Arte (Barcelona-Madrid, 2000-2001) habla con franqueza: la mayoría se han fingido desinformadas, si bien han comenzado a maniobrar ocultamente para que el peligroso enunciado no trascienda a la escena. Impávidas, pero no impasibles. En realidad, el enunciado se halla en la escena y huelen el peligro. L@s elegid@s, l@s que otean el futuro en busca de visiones para la Máquina no han querido explotar esta figura del espectáculo. Así, tras la ofensiva de Karen Eliot en Madrid a principios de año (ver Amano # 5), movimiento más bien de tanteo y de filtración vírica, los medios de difusión nacional respondían ignorando la convocatoria y desinfectando el terreno que podría legitimarla. El 13 de abril M. Vicent, intelectual que parece haberse inspirado alguna vez en este fanzine para redactar sus intuiciones, escribía en El País una columna titulada “Destrucción” que no es sino una intervención sobre el manifiesto de K. Eliot, subvirtiendo la palabra "exclusión", de rancio sabor marxista, por la de "envidia", un fenómeno mucho más creíble para una ideología del éxito políticamente correcta, en forma de "virus altamente destructivo" que en su fase final convertiría a sus pacientes, artistas fracasados en su mayor parte, en camicaces "dispuestos a sacrificarlo todo, su prestigio, su fortuna, cualquier código y hasta la propia vida".

Todavía las publicaciones alternativas que han asumido la convocatoria tienen que enfrentarse a la incomprensión de bastantes, construida ella misma, tenemos que decirlo, a la medida del espectáculo y de sus mitos ya seculares. Uno de estos mitos, el más difícil de sacudirse, sería el de un elemento performativo en los motivos del espectáculo que los haría inaccesibles a la intervención. Así, en el debate abierto en la revista de mail-art P.O.Box, hemos visto cómo una convocatoria destinada a la construcción colectiva de un concepto de Huelga de Arte cuyos precedentes han tenido carácter de ensayo o tentativa, nunca de modelo o referencia, se ha transformado en una discusión acerca de un concepto que viniera dado, sin que podamos saber por quién ni de qué manera. A la vista de las críticas que se han ido reflejando de manera cumplida y honesta en dicha publicación, y aprovechando el espacio que me ofrece este fanzine, considero necesario realizar algunas precisiones acerca de este primer desenfoque.

Quienes hayan seguido la convocatoria desde su origen habrán percibido la ausencia de planteamientos definidos y cerrados con respecto a la misma. No es sólo que la propuesta nace con espontánea y transparente inmadurez. Ya no existen planos absolutos de realidad; a lo sumo se dan, y esto porque es el problema lo que quiere globalizarse, movimientos aglutinantes, causas comunes, diferentes problemas personales dentro de un mismo marco político. Dentro de este marco de problemas globales y soluciones diversas que cumplen bien la función de disolver la globalización de las causas únicas, son cada vez más necesarios motivos de movilización capaces de aglutinar y prender discursos en torno a cuestiones que salpican a tod@s y que la ortodoxia revolucionaria ha desconsiderado en los movimientos del pasado.

Pensamos que la movilización por la Huelga de Arte reúne condiciones tales que producirían efectos espectaculares en la estructura del sistema capitalista (que en Occidente se monta principalmente sobre necesidades de segundo orden, principalmente productos culturales o ideológicos o transmitidos a través de estos mecanismos) con un mínimo costo social. Acaso nuestras necesidades estéticas tendrían que canalizarse hacia actividades que no tuviesen cabida en los espacios y circuitos que sustentan la estructura de las artes, tal y como ésta aparece hoy definida dentro del sistema del mercado y de las legitimidades políticas. A cambio, todo un sistema sostenido gracias a la alienación espectacular, alienación que es económica e ideológica paralelamente y de una vez, y que ha integrado gracias a sacralizados mecanismos de abstracción y de propiedad todas las rupturas formales, quedaría cuestionado en el peor de los casos (su seguimiento por un número reducido de marginales) y colapsaría si se diese un seguimiento notorio.

Hemos tenido ocasión de comprobar la inmediata simpatía que puede generar este concepto, o más bien este collage de conceptos procedentes de diferentes universos cada vez más implicados, entre much@s artistas comprometid@s y activistas (contra)culturales. Cabe interpretar según esta simpatía el hecho de que una convocatoria limitada, en principio, a Madrid y Barcelona, ha suscitado respuestas desde todas las partes del mundo. Aunque dicha simpatía se ve en muchos casos matizada tras una "consideración racional" de las circunstancias a que podría dar lugar, much@s de quienes se pronuncian contra ella manifiestan hacerlo a pesar de interesantes estímulos. Creemos que se trata de un concepto cargado y ya reconocible, una realidad mutante, como muchas manifestaciones artísticas, una criatura del espectáculo que amenaza llevárselo por delante. El espectáculo lleva inscrito siempre su final: el Espectáculo no existe. Cada espectáculo busca negar el momento aberrante de la eternidad. Es el Capital, como fuerza separada del control humano, quien se agazapa tras un encadenamiento uniforme de espectáculos que impiden retirar la mirada para comprender. Es el Capital quien admite esa metáfora como uno de sus Nombres Divinos. Y si el Capital siempre tuvo una lógica prevención hacia las huelgas, pondrá todos los recursos para eliminar los recursos que puedan cuestionar el mundo que ha construido de arriba a abajo, un mundo que se disolvería apenas retirásemos la mirada.

Se trataba en un principio de aprovechar el potencial evocador de ambos conceptos en interacción y su enorme capacidad para generar discursos desde diferentes ámbitos: desde las artes, la política, la economía, la vida cotidiana... La enumeración de la multiplicidad de motivos que podrían condensarse en ella (P.O.Box #25) atendía a esta pluralidad de motivaciones implicables en su discusión. El concepto surgió desde los circuitos de mail-art (no para quedarse en ellos, desde luego) al modo de una silueta que había que manipular, copiar y pasar, una forma no espectacular de transmitir ideas, pero no poco efectiva a la hora de establecer una red internacional de activistas. La Huelga de Arte es un planteamiento horizontal, sin derechos de autoría para nadie. No es una situación construida, sino una escena para luchar y jugar a otros juegos. No hay nada que derribar: hay que construir la Huelga de Arte.

A la luz, sin embargo, de algunas críticas, podemos ya decir unas cuantas cosas todavía acerca de lo que la Huelga de Arte no es para much@s de nosotr@s:

La Huelga de Arte no es una huelga de silencio. A pesar de que la mayoría de las objeciones críticas se han orientado en esta línea creíamos esto explícito cuando hablábamos de un silencio activo. Al igual que los trabajador@s en huelga no se quedan en casa, sino que acuden a la puerta de la fábrica, organizan piquetes y extienden la huelga a otros centros, la huelga de arte no es unas vacaciones de los sentidos (P.O. Box #24: “Sobre la huelga de arte Barcelona 2000-2001”, pero Karen Eliot lo hizo aún más explícito en un comunicado posterior (cf. “Es tiempo de asesinos” P. O. Box #26): “...estamos hart@s de minutos de silencio...”, clamor del espectáculo detenido antes del desencadenamiento de los sucesos, hart@s también del silencio construido a base de pensamiento único y abstracción mediática. Es cierto que un simple parón de actividades disidentes dentro de las artes no nos llevaría a ningún sitio, si este parón no fuese visible, si no fuese clamoroso y espectacular. Aunque podemos asumir el simple gesto, no tenemos pretensión alguna de quedarnos ahí. También es posible que no todos los marcos sean oportunos para esta acción. Hago referencia aquí al planteamiento de Clemente Padín respecto de cual pueda ser la situación en Latinoamérica, y la función liberadora-crítica que las artes puedan tener allí. Consideramos que el seguimiento de la huelga sería más eficaz en los países que organizan su economía en torno al consumo, allí donde se despliega cada vez con diseños más atroces el espectáculo del sufrimiento de otras partes del mundo.

La Huelga de Arte no es una Huelga de Artistas. Tal asunción únicamente aparecía implicada en la convocatoria de Metzger en los años 70 y aparece explícitamente negada en la Huelga de Karen Eliot de 1990-1993, pues tendería a reconocer al artista un estatus profesional separado que le negamos, no sólo porque escamotea el reconocimiento de la potencia creadora que anima a todo ser humano, sino porque las propuestas artísticas más innovadoras cada vez tienen menos que ver con el ejercicio profesional de las artes y las más influyentes encuentran una potente aplicación en los dominios del espectáculo (publicidad, televisión, industria de objetos culturales). Si frente a estos usos espectaculares de la energía y la creatividad humanas se ha definido un circuito de artistas disidentes, que han encontrado por ejemplo en el mail-art un interesante campo de aplicaciones, ello no ha venido a estorbar, y sí muchas veces a inspirar, la práctica de un apropiacionismo mediático de imágenes de utopía subvertida que constituyen la base actual del espectáculo. Querer definirse, en cuanto artistas, como representantes de lo colectivo, cuyo silencio asolaría ese valor, resulta una actitud ingenua a la vista de esta inmensa pantalla que impone su verdad según una sola medida, la que nos tiene en huelga de arte desde hace varios siglos a quienes no reflejamos en nuestras obras el prisma neoliberal. También de esta manera trasciende la Huelga de Arte cualquier principio de subjetividad o de autoría.

La Huelga de Arte no es una Huelga de producción. No cabe esperar que sean los productores de la industria del espectáculo ni sus patronos capitalistas los que mejor sintonicen con esta convocatoria. También aquí la inercia de una tradición de fracaso asumida acríticamente podría llevarnos lejos de la realidad que se vive, donde ninguna de nuestras elecciones puede relejar ya el todo. Si al capitalismo en fase de construcción correspondieron las huelgas de producción como estrategias de lucha de clases, al capitalismo en fase de decadencia (postcapitalismo, sociedad de consumo) deberían corresponder más bien las huelgas de consumo. Jorge Verstrynge plantea esta estrategia en el #109 de la revista El Viejo Topo (“El consumo como arma”): "Si el consumo es la clave, entonces el arma clave es el consumo. Podemos aceptar del capitalismo el que sin beneficio prefiera no producir; pero él debe aceptar de nosotros que la toma en consideración de criterios exclusivamente de rentabilidad conduce a una situación no óptima desde el punto de vista del Sistema, e incluso explosiva desde un punto de vista social." Así como nuestras propuestas estético-expresivas privilegian la percepción como momento constructivo de la experiencia en un mundo sobrecargado de imágenes, la huelga de arte no debe plantearse exclusivamente como una huelga de productores, ni como una huelga de participantes en los concursos mediáticos, sino como una huelga de espectadores críticos conscientes. (Esto Continuará).

viernes, 14 de mayo de 2010

Apuntes (muy tentativos) sobre el pasaje al anonimato en primera persona

por Amador Fernández-Savater
postlogo del libro Industrias Mikuerpo (Madrid, Traficantes de Sueños, 2010)

00. Plantado en 2009 veo nítidamente a industrias mikuerpo como un "hijo de su tiempo". Es decir, formando parte de una secuencia política que ya se ha cerrado y que ahora, precisamente gracias a ello, podemos empezar a percibir mejor cómo y de qué estaba compuesta. Hijo de su tiempo no significa un mero producto de un contexto (social, político, económico...), sino todo lo contrario. Un laboratorio de experimentación que aspira las tendencias que conforman un momento del mundo y las devuelve traducidas en análisis, diagnósticos, consignas o propuestas de intervención. Que no sufre pasivamente sus condiciones de existencia ni simplemente las refleja, sino que es capaz de una elaboración crítica de lo que le atraviesa. Como si fuera un destino que, primero, ha de asumirse y, a partir de ahí, se vuelve terreno de juego. Algunos elementos del destino de industrias mikuerpo que yo señalaría: derrota de las luchas obreras autónomas, desencanto, No Future, GAL, SIDA, curros de mierda, Corrupsoe, Generación X, pero también: primeras okupaciones, movilizaciones estudiantiles del curso 86/87, movimiento de insumisión... La única libertad posible no consiste en desarraigarnos de lo que nos toca vivir (mediante la nostalgia, la ideología o el resentimiento hacia el presente, tan frecuentes en la crítica radical), sino en crear nosotros mismos los modos de estar-ahí. Al mismo tiempo, la única crítica operativa, capaz de desafiar el mundo, es la que se hunde hasta las heces en él, sin ponerse a resguardo ni tirar de su propia cabellera de principios ideales para arrancarse del curso de las cosas, sino elaborando como materia prima de la revuelta la experiencia del presente.

01. Siguiendo el impulso de las vanguardias artísticas, industrias mikuerpo decide dar la batalla en la esfera de la representación, articulada por todos los dispositivos y canales de mediación donde se juega el sentido y la intensidad que tiene para cada uno de nosotros vivir. Donde se decide nuestra disposición esencial en y ante el presente: qué vamos a sentir, qué vamos a pensar, qué vamos a decir, qué vamos a hacer con lo que (nos) pasa. Esa ampliación del campo de batalla más allá del eje clásico proletariado-fábrica-explotación coincide con el desplazamiento tendencial de la lógica de beneficio hacia territorios más o menos abandonados en el pasado a actividades improductivas y soberanas: fantasía, arte, literatura, poesía, metafísica, mito... Me refiero por ejemplo a la importancia creciente de una industria cultural de nuevo tipo, al proceso de massmediatización generalizada de la sociedad, a la perversa estetización capitalista de la vida cotidiana o al consumo como práctica dominante. La comunicación se transforma en la nueva cadena de montaje. Otra (contra)tendencia de los años 80 y 90 muy influyente en la orientación crítica de industrias mikuerpo es sin duda el surgimiento de un movimiento underground básicamente juvenil que, a tientas como los niños perdidos, empieza a desarrollar circuitos autónomos de producción simbólica (fanedición, arte postal, autoedición musical, etc.) e interviene fugazmente en los espacios públicos de significación (acción callejera, graffiti, etc.).

02. El sesgo marcadamente estratégico de industrias mikuerpo empuja al colectivo más allá del terreno estéril de la crítica impotente y el lamento. La perspectiva es gozosa, afirmativa y material: se puede intervenir; la intervención es una construcción de espacios donde desplegar otra percepción. La orientación de los canales de mediación no está inscrita fatalmente en una estructura de poder abstracto e imbatible: se decide en el uso, en el antagonismo de los usos tácticos. La misma recepción que hace el público del espectáculo puede ser creadora, irónica, inteligente. Así, por un lado, se proponen "modos de intervención estética: interferencias, distorsiones y accidentes en la estructura del sistema de significados". Y por otro, la reapropiación de espacios-tiempos donde creación, producción y distribución se indistingan en una auténtica autogestión del sentido. La pelea entre el poder y su subversión se sitúa en el modo en que ligamos y desligamos cotidianamente afectos, gestos y palabras. Lo que hacemos, lo que decimos y lo que sentimos. La mirada crítica equivale, ni más ni menos, a una nueva sensibilidad.

03. Naturalmente, un hijo de su tiempo tiene, aquí y allá, sus aires de familia. Algunos más evidentes o explícitos que otros. En el álbum familiar de industrias mikuerpo, no pueden faltar los hackers impregnados de literatura cyberpunk que pasan la noche en vela viviendo el sueño de "okupar la red" -o, mejor dicho, ser la red- como espacio de liberación de las identidades; el EZLN y su desarticulación práctica de los nudos gordianos de la acción política del siglo XX (reforma/revolución, vanguardia/masas, violencia/no violencia...); las mil y una estrategias de guerrilla de la comunicación, desde las burlas mediáticas y las noticias falsas, hasta la intervención callejera que desvía los signos de la ciudad; el movimiento de insumisión al servicio militar en España; los centros sociales okupados y sus circuitos de autoproducción alternativos (música, fanzines, etc.); la tentativa del Luther Blissett Project de formular una nueva mitología, expresamente adaptada al potencia antagonista de un nuevo sujeto productivo emergente: el trabajador inmaterial, figura principal de un "capitalismo de espíritu" basado en la información, los afectos, la cultura, la comunicación y la creatividad ("necesitamos mitos, narrativas que inciten a la intelectualidad de masas a pasar a la acción"). Etc.

04. Hackers, activistas contraculturales, artistas, okupas, militantes... El recurso al anonimato atraviesa todas las luchas que enfatizan la naturaleza colectiva, distribuida y descentralizada de la producción política -discursos, símbolos, enunciados, dispositivos- contra las estrategias (dentro y fuera de los movimientos) de control, apropiación, centralismo y jerarquización. El anonimato, entendido como espacio de todos y de nadie, afirma así el poder de cualquiera para actuar políticamente (contra la hegemonía de expertos y especialistas) y la fuerza de un nosotros cooperativo, abierto, contagioso. Esta revolución no tiene rostro. El programa de subversión de industrias mikuerpo daba sentido inmediato a mil prácticas espontáneas: "disfrázate con ropa vieja, utiliza los medios de modo fraudulento, multiplica las entidades y los eventos, estudia las dinámicas de posesión y ponlas en práctica. Todos somos pasajeros poseídos... Okupa o resiste". Multiplicación de alias y cuentas de correo en la red. Nombres de guerra y nombres mútiples. Pasamontañas zapatistas "tras los cuales estamos ustedes". Travestismo de identidades. Guerrilla de la comunicación. De ahí la fuerza de atracción que generó inmediatamente la imagen del virus propuesta por industrias mikuerpo para simbolizar las nuevas formas de acción que okupan, infiltran y parasitan los dispositivos, lenguajes y canales de mediación hegemónicos. El virus viene como del espacio exterior: en este caso, underground, comunidades abiertas, okupaciones, zonas temporalmente autónomas, inteligencia colectiva en la red... Las propuestas de industrias mikuerpo se dirigían a "un inmenso capital humano y creativo que no encontraba aplicación ni proyección social". Un "afuera" dibujado con los colores de la cooperación social que aún vivía más o menos libre de las redes de valorización capitalista. Así se entiende que el virus y los disfraces fuesen las herramientas adecuadas al doble agente que lleva una vida disociada entre el día y la noche. Arte esquizofrénico de la guerra.

05. Pienso que el movimiento global que arrancó en la contracumbre de Seattle en 1999 fue de alguna manera un "precipitado" de esos modos de politización en medio los cuales industrias mikuerpo funcionaba a la vez como virus y como síntoma. No sería difícil localizar entre las distintas prácticas y filones del movimiento global las cinco características de la "resistencia vírica" que mikuerpo planteaba en un texto aparecido en 1998: 1) la acción molecular difusa, buscando la convergencia en acciones puntuales y paradigmáticas en lugar de construir estructuras de intervención que restan movilidad y capacidad de contagio (como era sin embargo el deseo de la vieja política que se subió al carro antiglobalización sin dejarse afectar lo más mínimo por la novedad que suponía); 2) la amplificación mediática a través de los canales de mediación pero sin aceptar su lógica falsamente democrática y objetiva, sino constituyendo una respuesta (irónica, crítica, vírica) a la misma; y, más allá de eso, la constitución propia de poderosas herramientas de comunicación alternativa como la red indymedia, capaces incluso de rivalizar en algunos momentos con los medios oficiales en la puja por la construcción de actualidad; 3) la organización en red, el modelo descentralizado, desjerarquizado y difuso que permitía al movimiento incluir diferentes sensibilidades y pertenencias, hacer de la multiplicidad una potencia y no un obstáculo, poner en circulación cuerpos, afectos, herramientas, historias e imágenes; 4) el plagio y la subversión, esto es, el desvío y redireccionamiento de los códigos dominantes que en el movimiento global tomaba los nombres de activismo mediático, hacking, subvertising, tergiversación: las mismas contracumbres eran parte de esta guerra de metáforas, un juego de espejos mediante el cual el movimiento captaba y difundía por todas partes la imagen de unos poderosos encerrados en sus fortalezas blindadas y asediados por la gente cuyo destino aspiraban a gobernar; y 5) el anonimato de la acción para impedir ser nombrados por el poder, que en el movimiento global se concreta en el uso de símbolos "ciegos" que representan el carácter irrepresentable del movimiento, como los monos blancos ("una herramienta y no una identidad"). Estas afinidades no quieren funcionar como equivalencias identitarias, sino más bien como resonancias en el interior de un mismo contexto histórico en el que el movimiento global concentró de pronto energías y sedimentos dispersos con la fuerza y la velocidad de una flecha.

06. ¿Reveló esta experimentación a gran escala de la resistencia vírica -practicada en primer lugar por pequeños grupos- sus secretos a los dispositivos inmunólogicos que elaboran contratipos en las instituciones ("la formalización subvertida de la experiencia, la subversión de la subversión")? ¿Derivó la socialización y democratización salvaje de ciertos modos de hacer en fenómenos de cristalización de identidades, concentración de poder, centralización organizativa, representación, espectacularización? La crítica amargada, que lo sabe ya todo siempre de antemano, responderá que sí. Pero la impotencia sólo ve fracaso y derrota por todas partes, porque el fracaso y la derrota justifican a su vez a la mirada impotente. Es un círculo vicioso hecho de miedo a la experimentación-vida más allá de lo sabido y conocido, a la generalización e indeterminación de la batalla y a la misma posibilidad de la victoria. Uno de los méritos de industrias mikuerpo fue romper ese círculo despotenciador de la crítica que algunos llaman "lucidez".

07. El 13-M de 2004, dos días después del atentado terrorista en Madrid, una autoconvocatoria concentra a miles de personas frente a las sedes del PP exigiendo la verdad sobre lo sucedido. No convoca ninguna organización, la cita circula mediante sms e internet, mensajes de personas de confianza y fuentes múltiples, no sólo activistas. 2 años más tarde, mediante otra convocatoria anónima esta vez por internet y a escala nacional, se dispara el movimiento V de Vivienda que aún perdura en el momento de escribir estas líneas. Los núcleos donde resuena la convocatoria y se articula la protesta en la red son aún más abiertos, descentralizados y distribuidos que el 13-M: la blogosfera es decisiva en la intensificación de la convocatoria y de la movilización, indymedia queda en un segundísimo plano. La primera expresión callejera y no corporativa contra los efectos de la crisis económica se autoconvoca en toda España mediante la red para el 15 de octubre de 2008. Un poco después, los amigos de Álvaro Ussía, un chico asesinado por los porteros de una discoteca en Madrid, organizan mediante redes sociales como Facebook o Tuenti la concentración de duelo y protesta por lo ocurrido. Lo mismo sucede en torno a la muerte de Marta del Castillo en Sevilla durante 2009, el hecho atraviesa y tensa las redes sociales donde la chica asesinada y sus mismos asesinos participaban muy activamente. ¿Qué está pasando? Son los primeros pasos de un cambio tendencial de paradigma que desafía radicalmente los imaginarios y los modos de intervención crítica: la socialización del uso político de las herramientas tecnológicas entre la gente cualquiera, más allá de los circuitos activistas.

08. Si el primer anonimato de que hablamos quería expresar sobre todo la potencia de lo colectivo (comunidad abierta, sujeto multitudinario, inteligencia colectiva, cooperación social, etc.), el “anonimato en primera persona” extrae su fuerza de la conexión una-a-una entre singularidades cualquiera que hablan en nombre propio y que abren espacios de todos y de nadie donde las condiciones de pertenencia son difusas: la confianza que otorgo a los mensajes que nos convocan a la calle viene precisamente de que conozco a quien me lo envía; a las manifestaciones se llevan pancartas individuales con lemas propios; lo que prende comunicativamente con más fuerza son los testimonios en nombre propio sobre las condiciones de vida. El anonimato en primera persona introduce otro concepto de “verdad”. No ya la verdad “antagonista” opuesta a la verdad oficial, como en la contrainformación. Pero tampoco su pura disolución en un juego de imágenes, como en la guerrilla de la comunicación. El anonimato en primera persona pone en juego verdades no ideológicas. Sostenidas por un cuerpo, una experiencia (”lo que yo veo y vivo”) y vinculadas a una afectación, a una emoción (no las verdades frías del racionalismo y la ideología). Verdades que no se llaman a engaño (porque son vividas), aunque se puedan elaborar en muy distintas direcciones. Verdades que en ocasiones se pueden “comunizar” en tanto que parten del malestar ante un fondo de precariedad compartido: “No nos representan”, “No tendrás casa en la puta vida”, “Íbamos todos en ese tren”, etc. Verdades de cada cual que forman juntas una interioridad común.

09. Por todo ello no es de extrañar que el anonimato en primera persona se mueva como pez en el agua por la web 2.0. De pronto los canales de mediación se llaman Wikipedia, blogs, MySpace, Tuenti, Facebook... Sin duda son muy buenos negocios, pero también espacios del anonimato que cuestionan el monopolio de sentido de la cultura consensual, rompiendo con la transmisión centralizada y unidireccional de información. Sin duda son lugares de exposición de una subjetividad autorreferente, banal y consumista, pero también de la fuerza desnuda de una voz propia que no se esconde -tras ninguna ideología o 'nosotros' postizo. Sin duda son espacios despolitizados, pero también capaces de tensarse políticamente con una apertura y capacidad de interpelación que salta las fronteras sociales, económicas e ideológicas que cotidianamente nos dividen. Sin duda son caóticos y dispersivos, pero también experimentos descentralizados y distribuidos donde se conjugan de otro modo el yo y el nosotros, lo común y la singularidad. Sin duda son herramientas de gestión del Yo, pero también espacios de todos y de nadie abiertos a la expresión, los saberes y la creación de cualquiera, y que por ello desafían la representación como esfera exclusiva de los expertos (intelectuales, artistas, periodistas...). Disfrazarse en ellos con ropa vieja es impensable: la voz que tiene legitimidad y veracidad es la que parte de sí, los enunciados sostenidos por un cuerpo verificable. Ahí ya no se multiplican las entidades y los eventos, sino más bien las dimensiones de la propia existencia que se exponen y comparten con los demás. Los medios no se usan de modo fraudulento, sino que se lleva su lógica al extremo (y así gana el chikilicuatre). La organización jerárquica del sentido ya no es simplemente el Enemigo: ahora vivimos entre sus ruinas.

10. El 'afuera' de una fuerza de trabajo creativa "flotante" a la que apelaba industrias mikuerpo ya no existe. El anonimato en primera persona es hijo de la movilización total de la vida (como momento presente del capitalismo) que funciona mediante la autoactivación del Yo convertido en marca, convertido en proyecto. Pero el afuera pasa adentro. Es decir, el anonimato en primera persona sabe ser un hijo ingrato y rebelde. Esa ambivalencia del anonimato en primera persona es radical. Demasiado radical para los espacios militantes, cuya función de vanguardia se queda inmediatamente obsoleta cada vez que el anonimato en primera persona se tensa y autoorganiza. Demasiado radical para la crítica radical, cada día que pasa más extra-terrestre (e irrelevante) en sus delirios de pureza. La fuerza de la experiencia de industrias mikuerpo no sólo se encuentra hoy en la indudable actualidad de muchos de sus postulados, sino en el propio ejemplo de cómo la crítica operativa se hace mediante experiencias reales y en inmanencia con el mundo que se pretende transformar, dejándose afectar por él para poder afectarlo de vuelta. ¿Será capaz la crítica de aceptar ser poseída por el anonimato en primera persona, de dejarse okupar por este octavo pasajero y, una vez rotas las defensas verticales del juicio y la exterioridad, mutar en un cuerpo nuevo, que sepa vérselas, ahora sí, con la ambigüedad, las impurezas y los clarooscuros de la propia vida, que sepa rearticular (que no negar) sus saberes adaptándolos a nuevas situaciones y contextos, con el objetivo de dar cada vez más consistencia propia a los espacios del anonimato (los hechos de átomos y los hechos de bytes) y densidad común a los lazos que los unen, para unilateralizar su ambivalencia empujando hacia el polo de una deserción que ya no trata de fugarse del mundo, sino de implicarse cada vez más y más en él?

11. Una verdad que aprendimos en buena compañía: "La salida del infierno está allí donde las llamas son más altas".

* La reflexión sobre el pasaje al anonimato en primera persona es un viaje colectivo del que se pueden encontrar algunas señas aquí y allá: en el número 5-6 de la revista Espai en Blanc dedicado a "la fuerza del anonimato"; en la reflexión de Marga Padilla sobre los espacios de anonimato en la red; en los documentos sobre V de Vivienda del Grupo 47 (se encuentran en la red); o en buena parte del material producido en torno al 11-M, como el texto "Las luchas del vacío" o el libro Red ciudadana tras el 11-M; cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar (Acuarela Libros & A. Machado).
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