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sábado, 19 de junio de 2010

El Evangelio según Judas

Último manifiesto de Luther Blissett

por Luther Blissett

Este texto fue escrito originalmente en italiano y desarrollado como un sermón el sábado 27 de septiembre de 1997, a las 16.00, en el parque de Villa Spada, colinas de Bolonia (Italia), como parte del Ataque Psíquico sobre Karol Woytila y el Concilio Eucarístico Nacional. Ese evento había causado la invasión de Bolonia por 400.000 peregrinos, colegiales católicos, frailes y freaks, y alcanzó el climax con Bob Dylan cantando en presencia del Papa (el cantante convertido de Duluth estrechó las manos con el Polaco, mientras éste dio un sermon con la letra de "Blowin' In The Wind." ¡Repugnante!). Se ofició el Ataque Psíquico con mas de 100 Blissetts. Otra acción de "bloqueo al culto" incluyó una hoja falsa impresa por la 'Congregacion para la salvaguarda de la moral cristiana' que acusaba a la Iglesia por dejar que un comunista judío participase en el Concilio, así como una impresión del vale de descuento que imitaba el logotipo del NEC y el texto: 'Si enseñas este cupón junto con tu tarjeta NEC, puedes tomar un tentempié (bebida+ bocadillo o tostada) a 1500 liras en los siguientes bares: [inscripcion de la mayoría de bares del pueblo] .' 1500 liras es un precio absurdo, aproximadamente 1 dólar americano. Luther Blissett exhorta a todos sus seguidores a extender 'El Evangelio según Judas' y a traducirlo en todos los idiomas de la Tierra.
Traducción publicada en Amano # 9 (octubre 1997).

* * *

"Nada es real, todo es posible" Esto debe ir en lugar del dicho: "Él estaba en el mundo, y se hizo el mundo a traves de Él, pero el mundo todavía no lo supo." (Juan I, 10)

Jerusalen, año 0 AC. Prometer un mesías era la ultima tendencia. Los profetas surgían como hongos. Chiflados, necios, parásitos y similares. Yo fundé el negocio del momento: una pop star con la que nadie podía competir. El público estaba dispuesto a creer cualquier cosa, aunque sentían predilección por los derramamientos de sangre, alborotos, visiones, milagros, apariciones y sobre todo la liberacion del yugo de Roma.

Tenía que crear un género nuevo. Vagué de aquí a allá algún tiempo y encontré a un costroso carpintero en el desierto, un tío que predicaba paz y amaba a una roca y tres lagartos. Con el pelo largo, grasiento, fotogénico. Le pregunté: '¿Cuál es tu nombre?', y su nombre era 'Jesús de Nazareth'. ¡Es un nombre manido, no es lo bastante pegadizo! Necesitaba algo más glamouroso... miré su cabello y dije: 'Desde ahora, serás "JesuCristo", ¡Jesus Greasy [grasiento]!.' Era el canal que yo estaba buscando. Le sugerí que viniese conmigo y predicara a las gentes, con dietas y alojamiento a mi costa.

Le expuse la estrategia: 'Debemos lidiar y golpear a todos los competidores. ¿Ellos quieren salvar al pueblo de Israel? Tu querrás salvar a la Humanidad. ¿Hay un Mesías de la Sagrada Escritura? Tu serás nada menos que Dios. ¿Ellos quieren echar a los romanos de Israel? Tu querrás abrir nada menos que las puertas del reino de los cielos!'.

Tenía el solista, ahora necesitaba la banda. Durante los tres años en que recorrimos Palestina recluté a 11 patanes incautos. La JesuCristo Superstar Tour acabó con una entrada triunfal en Jerusalén, a la que asistieron miles de entusiastas. La pop star había alargado la altura de su fama. Los sacerdotes y la policía lo aborrecían, y pensé: 'si lo hiciera morir ahora conquistaría la inmortalidad: un mártir revolucionario dándole todo a su público, por amor a la Humanidad'. ¡Sonaba bien, tio!

Revelé a Caifás y a Pilatos el lugar de una reunión confidencial. La policía vino y lo apresó. Cuando lo besé pensaba 'Ahora sí que es verdaderamente un dios, el mayor ídolo pop de la historia!'

Entonces las cosas comenzaron a írseme de las manos. Pedro, el más incauto de los discípulos, alardeó de que ese Jesús le había confiado encontrar una iglesia. Como siempre, los teóricos de la conspiración afirmaron que no estaba muerto, que un tipo lo había visto en el desierto. Eventualmente la gente se puso de acuerdo respecto de una versión de la historia: se había ido al cielo, pero algún día volvería y resolvería todos sus problemas.

Terminaron de vender el ídolo al poder los mismos sacerdotes y policías que crearon el mártir, y se re-legitimaron a sí mismos al llevar el nuevo culto como una estola. No hice nada más, podía dejar la escena [señala el nudo corredizo] y vivir de mis rentas hasta el retorno del grasiento - puesto que dicho sujeto esta muerto para siempre [corre la soga]. Acababa de escribir 2000 años de historia futura. Había marcado por entero la imaginería occidental. La Conspiración Gnóstica quería el control de la historia. Sí, la Gran Conspiracion de la Providencia. ¿Sabes? Toda conspiración debe tener una razón de ser interior. Esto siempre es más importante que las armas: una conspiración tiene que ser un juego autosuficiente, un rompecabezas mutable. Y uno puede arrojar el rompecabezas. Aquella gente había jugado con el ídolo que yo creé durante dos jodidos milenios. Sus esperanzas de redención han llegado a ser un arroyo interminable de lágrimas y gemidos. Los descendientes de Pedro dirigen la mascarada de la Fe con los cruzados de la Asociación Católica de Obreros Italianos, como las monjas de Burman y toda la escoria usual. No puedo aguantarlo, no tengo ya intestinos para eso.

He preparado un nuevo plan en lugar de ello. Soy un hombre de acción, no puedo estarme parado más tiempo, pues hay muchas cosas por hacer y numerosas oportunidades que aprovechar. Un profesional como yo sabe que el fin de una era es como su principio. Es el desierto, el Oeste Lejano, las ideas se fecundan cruzándose y crean nuevos ídolos, nuevas mitologías con que jugar, y sobre todo nuevos cambios cósmicos. Uno debe oler los cambios en el aire, chequear los clubs, las calles y las cartas al editor. Estamos al final del milenio; en 1148 aquel tipo llamado Malaquías, un viejo monje irlandés, previó el futuro en la oscuridad de su celda, y escribió una lista de 112 papas que acaba en el año 2000 DC, y el fin de la lista es el principio del apocalipsis. Y suponemos que ¡el polaco es el ultimo papa! No tardará en saberse: si el polaco muere antes del 2000, el 99% de la profecia de Malaquías se habrá cumplido. Fue Malaquías quien me dió la idea. Esto es, él escribió que el último papa querría llamarse Pedro II- un círculo perfecto, con el último papa llevando el nombre del primero. Él anunciará el final de la Iglesia de Roma y el despliegue del apocalipsis.

Es lo que necesitábamos, pero también necesitamos una definicion más nueva, es decir, menos autoritaria. El *Hipocalipsis*, una revelación desde abajo. Esta vez no trabajaré con un mesías: el nombre será uno, pero cualquiera podrá adoptarlo. Un nombre múltiple, un ídolo modificable que atraviese todas las tendencias, lugares y ambientes. No más jodidos gurús, sino un ídolo abierto que sacerdotes y policías no puedan manipular (en realidad pueden hacerlo, pero en la misma medida que cualquier otro, no puede haber ningun monopolio). Estoy trabajando sobre un encantador, un carácter inteligente. Tiene un nombre pegadizo que promete extenderse por sí mismo: LUTHER BLISSETT


Portada de un periódico sobre Blissett atribuida al networker magiar Viktor von Laszlo (1996)

lunes, 3 de mayo de 2010

Preiswert Arbeitskollegen

por Pepi Osborne Camarasa

Si vives en Madrid y pasas de vez en cuando por el centro, las tienes que haber visto, pequeñas, seriales, enigmáticas, discretas, anónimas; todo lo contrario, en definitiva, de una pintada, firma de Narciso grafitista o inflamada reivindicación laboral. Estilísticamente aparecen esgrafiadas con plantilla, rehuyendo así el trazo, el rastro, la firma aurática de quien las plasmó. Cuando presentan alguna figura, ésta suele ser mínima o estilizada, la cuerda de presos de CORCUERDA, la explosión de estrellas comunitarias de EUROPEÉOS, el bombo del propio logo de la Lotería Nacional en 6 DE JUNIO SORTEO EXTRAORDINARIO o la porrita de RACIÓN DE ESTADO. Pero no es frecuente que la "artisticidad" de la plantilla trascienda el texto y el texto mismo suele presentar una sobriedad característica: tipografía "stencil" clásica, la que asociamos a las advertencias ("frágil", "inflamable"...) de los embalajes, o en la historia artística, a los primeros collages cubistas y dadá. La mención de dadá resulta oportuna en relación con el elemento humorístico, o, más a menudo, la ironía corrosiva que casi siempre implica el texto: EL SILENCIO DE AMEDO ESTÁ SOBREVALORADO, culta alusión a la obra de Beyus sobre el silencio de Duchamp, o la maquiavélica asociación entre Solchaga e Ynestrillas en SOLCHAGA YNOCENTE, PLAN ROLDÁN DE PENDIONES, HACIENDA SOMOS TONTOS, o, más recientemente, AMOR PLATÁNICO.

Quiero insistir en el aspecto "discreto", estéticamente neutro, de las pintadas PREISWERT porque es parte esencial de un proyecto artístico de llamativa coherencia. En verano de 1993 (# 46) de la revista El Europeo publicó como editorial una "Virgen de Sarajevo" confeccionada por Preiswert a partir de una foto aparecida en El País y la siguiente nota informativa sobre el grupo:
Preiswert Arbeitskollegen (Sociedad de Trabajo no Alienado). Movimiento de masas nacido en Madrid en 1990 con el propósito de recuperar el control de los canales de comunicación que constituyen el verdadero ecosistema contemporáneo. Tal es el objetivo que Preiswert se ha propuesto para el año 2000. Precisamente porque el horizonte es la recuperación de TODO el sistema comunicativo, lo que se propugna desde Preiswert son fórmulas mínimas, fáciles, baratas, de intervención que posibiliten el contagio a toda la sociedad de una actividad de reapropiación de los canales y de los lenguajes. la imagen fotocopiada, el texto aplantillado, la sutil - menos medios, mayores resultados - distorsión de la valla publicitaria, la recalificación, en fin, de cualquier canal de comunicación, género artístico u objeto de uso o de consumo, son así, hoy por hoy el ámbito de la actividad Preiswert.
Para quien conozca el trabajo "no alienado" de Preiswert, la pretensión delirante de recuperar "TODO el sistema comunicativo en diez años constituye una manera típicamente humorística (como es humorístico hablar de "movimiento de masas" para referirse a la anonimia de los miembros del grupo y a su énfasis en lo colectivo) de plantear a un mismo tiempo la naturaleza utópica de cualquier proyecto artístico hoy en día y el hecho indudable de que bastaría con que los ciudadanos se decidieran a "recuperar" los canales y los lenguajes para que el mundo cambiase de la noche a la mañana. Es con la idea de "contagio", por lo tanto, con lo que hay que relacionar la austeridad de medios y de estilo que caracteriza a las intervenciones Preiswert, la idea de ejemplificar con qué poco se pueden reocupar los espacios que le han sido usurpados a la comunidad por unos medios de comunicación que ya no hay por qué considerar sino totalitarios y, por ende, enemigos. Y no será Preiswert mismo, como grupo, quien en el futuro utópico al que se refiere su propuesta llevará a cabo la recuperación de todos los canales y lenguajes, sino los grupos e individuos proliferantes, "contagiados", como se contagia la risa, por un tipo de actividad que está al alcance de cualquiera.

He empezado refiriéndome a las pintadas Preiswert porque ésta ha resultado la menos efímera de las actividades del grupo. Pero el "trabajo no alienado" de los arbeitkollegen ha adoptado muy diversas formas y maneras en su vocación de reocupación de los espacios y los canales. La valla publicitaria por ejemplo, ha sido desde un primer momento un espacio favorito de la actividad Preiswert. Estéticamente, intervenir sobre un anuncio, manipularlo, supone trabajar en la tradición de las dos revoluciones más decisivas en la historia artística del siglo: la del "collage" y la del "ready-made". Nada hay más "ready-made" en las sociedades industrializadas contemporáneas que la imagen publicitaria, en la que se funden la circulación del dinero y la de los demás lenguajes. Intervenir sobre esta circulación, redistribuir los significados, supone crear cortocircuitos que visibilizan la naturaleza semántica del dinero y la economía del lenguaje. pero además la utilización de vallas publicitarias como espacio de intervención tiene sobre otras intervenciones la ventaja de que el propio espacio de la valla vale dinero/tiempo, es objeto de venta y alquiler, y actuar sobre él supone, por lo tanto, transgredir las propias reglas autoritarias del juego, las que privatizan el espacio público, el foro lingüístico que es la calle o el andén de metro en el que la valla aparece. No sólo se altera aquí la intención del anunciante, sino que se opera sobre la semiosis misma de la propiedad lingüística, protagonizando simbólicamente un acto de devolución de ese espacio público a la sociedad, su legítimo propietario.

En sus cinco años de existencia, Preiswert ha reocupado vallas publicitarias en numerosas ocasiones y con grados diferentes de brillantez en los resultados. Tal vez la más ambiciosa y conseguida de estas reocupaciones haya sido la efectuada el 27 de octubre de 1991 sobre una valla luminosa situada en el cruce de las calles Ríos Rosas y Alonso Cano de Madrid. La valla anunciaba ron Bacardi y en ella aparecía el bronceado joven portador de frutas y botellas sobre un fondo de palmeras y mar caribeño color turquesa. La manipulación consistió en la sustitución del texto del anuncio por la frase "Et in Bacardia yu-yu", en la que se efectuaba un juego conceptual que implicaba referencias tanto al ensayo más conocido del iconólogo Panovsky sobre un cuadro de Poussin como a las pseudolenguas africanas empleadas en los doblajes de las películas de Tarzán. Todo ello para desarticular la fantasía arcádico-caribeña en gesto colonialista y la promesa del ron en resaca. En otras ocasiones se han manipulado vallas de El Corte Inglés, del Barclays Bank, de cigarrillos Silk Cut, de whisky JB y de otras marcas y productos comerciales.

La manipulación de vallas y la poética del "ready-made" que Preiswert aplica a su trabajo en éste y en otros terrenos sugiere una línea de pensamiento característica de toda la actividad del grupo y que consiste en la aplicación al terreno comunicativo de conceptos ecológicos como puedan ser los de la responsabilidad y el reciclaje. En un contexto inflacionario de mensajes que constantemente proliferan saturando los canales, tiene bien poco sentido contribuir a la superproducción de nuevos mensajes. La preferencia en las intervenciones Preiswert es, siempre que sea posible, por la reutilización de mensajes anteriores. Esto es aplicable a todos los ámbitos de la actuación del grupo, que contempla colmar su aspiración estética el día en el que con la conversión en una coma de un punto del mensaje anterior consiga un máximo de redistribución semántica al cambiarle el signo a un signo. No se trata en el trabajo estético de grandes inversiones de medios, sino al contrario, de mínimas intervenciones que obtengan un rendimiento máximo. En esto Preiswert adopta un pragmatismo de raíz netamente capitalista.
La cuestión a la que el proyecto Preiswert se enfrenta de manera más directa es la de la irrelevancia del arte en la vida de las sociedades industrializadas contemporáneas, donde museos y galerías admiten los mensajes, imágenes y objetos más perturbadores a condición de que queden reducidos al ámbito artístico, lo que convierte al arte en una especie de vacuna contra cualquier fantasía de transformación. En esta situación, Preiswert, con su borrado de las fronteras entre el espacio artístico y la calle, con su nivelación del medio artístico y todos los demás medios y canales, hace por devolver el arte a la vida de la sociedad: no es a los artistas profesionales a quienes corresponde hacer el arte de nuestro tiempo, sino a los ciudadanos; no será en las iglesias donde sucedan los eventos artísticos significativos, sino en los ámbitos públicos en general, de cuyo conjunto los espacios artísticos no constituyen sino una pequeña porción un tanto enrarecida.

En relación con este borrado de la línea divisoria entre los espacios artísticos y el exterior, resulta especialmente interesante el acto de inauguración de la Galería Nómada Preiswert el 18 de diciembre de 1991 en el andén de la estación de Atocha del Metro de Madrid. En aquella ocasión Preiswert ponía a la venta aquellas vallas cuya torpeza retórica hacía transparente su naturaleza agresiva, violación por parte de una instancia privada de un ámbito público. El acto de selección y acordonado por parte de Preiswert de dos vallas de sidra-champán El Gaitero y la "venta" de éstas (por el procedimiento de yuxtaponerle el punto rojo -"vendido"- utilizado en las exposiciones comerciales de galerías de arte) a sendos mecenas de las artes no fue interrumpido por autoridad alguna. Tras dos horas de amistosa charla y de consumo de vinos y canapés por parte de los asistentes al acto, las vallas fueron vendidas a los compradores por un precio equivalente al de los mencionados vinos y canapés. Se lanzaba así un nuevo concepto de mecenazgo en el que los mecenas no se veían obligados a llenar su casa de objetos artísticos, a menudo pesados, voluminosos y dados a atraer el polvo y la suciedad; bastaba con ser fotografiado en el momento de comprar la pieza para pasar a la Historia como mecenas de las artes. Y la consigna: "¡Adquiera prestigio!".

La inauguración de la galería Nómada Preiswert constituye un tipo de intervención sobre el espacio público al que los arbeitskollegen son especialmente aficionados. Por supuesto, constituye un tipo de actividad completamente efímero, del que solamente queda el recuerdo en la memoria de los asistentes. En una línea parecida, y en el contexto de un festival de performances organizado por la Galería El Ojo Atómico en otoño de 1993, Preiswert invitó al grupo Tendero Luminoso, una especie de brazo armado de las PYMEs, a realizar el proyecto "Llegó la hora del saqueo". El proyecto se llevó a cabo el 17 de octubre y comenzó en los andenes del metro Sol, donde se procedió a la intervención de una valla publicitaria de El Corte Inglés. Tras su intervención, la valla invitaba a los clientes del gran almacén a llevarse todo lo que pudiera llevarse puesto. Se distribuyeron dípticos publicitarios igualmente intervenidos y miembros de Preiswert y de Tendero Luminoso, así como el público en general, se encaminaron a El Corte Inglés de la calle Preciados, donde empezaron a aprovisionarse de cuanto pudieron mientras el grupo de seguridad del almacén era distraído -inmovilizado, de hecho- por la presencia de una cámara de vídeo que graba la intervención. El proyecto fue un éxito completo.

Sin embargo, y aunque Preiswert ha demostrado repetidamente su talento para este tipo de intervención, implica una complejidad organizativa que la hace excepcional. Mucho más frecuente es que el grupo trabaje en medios más humildes, como la camiseta, a la que Preiswert vuelve todas las primaveras, serigrafiándolas a mano y distribuyendo varios cientos todos los veranos, o la pegatina. Una pegatina especialmente interesante es la que Preiswert imprimió y distribuyó durante la Guerra del Golfo, al aparecer en los periódicos que los aviones estadounidenses que bombardeaban Bagdad despegaban de la base aérea de Morón. La pegatina tenía la forma y el tamaño exactos de la moneda de cien pesetas y en ella aparecían los colores de la bandera nacional y la inscripción "ESTADO UNIDENSE". Preiswert puso en circulación, pegadas en monedas, 50.000 de estas pegatinas en Madrid, Málaga y Sevilla. Ello supuso una operación de ocupación simbólica del vehículo pro antonomasia de la circulación en las sociedades postindustriales, el dinero.

No resulta fácil resumir en un espacio tan breve la actividad de Preiswert desde su aparición. Su tendencia a utilizar canales y vehículos mínimos y efímeros hace difícil historiar su trabajo no alienado, pero constituye a su vez su fuerte, favoreciendo el "contagio", y haciendo visible la facilidad con la que cualquier ciudadano puede en cualquier momento, con el medio que tenga más a mano, incorporarse sin más a este movimiento de masas.

Publicado en 1995 en el # 5 de la revista Página y reeditado en radikales livres # 5: "Acción directa sobre el arte y la cultura".

miércoles, 14 de abril de 2010

Chocar, dispersarse, converger

Producción cultural distribuida en la era del capitalismo cognitivo


por Kamen Nedev
waitingforcargo.net

Interlogo del libro recién aparecido Industrias Mikuerpo. Un proyecto de gestión cultural independiente (1994-1999). Escrito en noviembre y diciembre de 2008 para esta edición. Este texto está bajo licencia Creative Commons 2.5 Reconocimiento - Sin obras derivadas

* * *
"Algunos años más tarde, el artista postal norteamericano David Zack propuso "Monty Cantsin" como nombre de la primera "estrella de pop abierta", un nombre que cualquiera pudiera emplear. Las disputas entre las distintas facciones que utilizaban este nombre desembocaron en la rivalidad entre los respectivos bandos de "No Cantsin" y de "Karen Eliot", dos nombres que emergieron a mediados de los ochenta. Algunos individuos y grupos han originado, de manera independiente, conceptos similares. Por ejemplo, un grupo organizado alrededor de Sam Durrant en Boston propuso "Bob Jones" como identidad múltiple... Ha habido nombres múltiples para revistas ("Smile", que comenzó su andadura en Inglaterra en 1984), y grupos de rock ("White Colours", que apareció en 1982)." [1]

"El origen de los nombres múltiples se pierde en la oscuridad de la Historia, y remite a prácticas religiosas y mágicas antiguas. Ya el nombre más antiguo y más vivo de estos nombres demuestra este principio con toda claridad: todas son desde siempre Buda. La participación en esta persona colectiva está mediatizada por la participación en una práctica: "Al realizar la práctica de Buda, sois como Buda. Veis con los mismos ojos, escucháis con los mismos oídos y habláis con la misma boca. No hay la más mínima diferencia." [2]

Caso 1


En enero de 1995, el programa televisivo "Chi li a visti?" de la RAI recibe una llamada desde Londres, en la que un individuo expresa su preocupación por la desaparición de su pariente Harry Kipper, artista conceptual cuyo último paradero conocido había sido Italia. El artista había estado realizando un obra que implicaba recorrer Europa siguiendo un trayecto que trazara las letras "A", "R" y "T" sobre el mapa del continente. A punto de completar la "T", y ya en suelo italiano, el artista había desaparecido en algún lugar cercano a Milán. El programa lanza su investigación, llegando a enviar un corresponsal para entrevistarse con la familia de Kipper en Londres. Poco después, se desvela que Harry Kipper nunca había existido, y que todo había sido un montaje de un extraño personaje llamado Luther Blissett. [3]

Caso 2

Un día de verano de 1995, dos coches chocan en la Camden High Street de Londres, justo en el cruce frente a la estación de metro. Los propietarios salen de los coches, furiosos, empuñando bates de béisbol. Justo cuando parece que la cosa se va a poner seria, en lugar de atacarse unos a otros, empiezan a destrozar los automóviles. El alboroto paraliza la calle, en algún lugar alguien descarga y arranca un sound-system, y empieza una rave multitudinaria que mantendrá la calle ocupada durante el resto del día. Es la primera "Street Party" de Reclaim the Streets!, un movimiento por la defensa y re-apropiación de los espacios públicos que ya se había hecho notorio con sus ingeniosas tácticas de protesta contra la construcción de autovías de circunvalación como la M11, y que estaría volviendo locas a las fuerzas de seguridad en los próximos años con sus repentinas, espontáneas y descentralizadas fiestas por Londres y por otras ciudades. [4]

Caso 3

En noviembre de 1999, las fuerzas de seguridad encargadas de velar por el tranquilo desarrollo de la Cumbre de la Organización del Comercio Mundial en la ciudad de Seattle se vieron desbordadas por algo inusitado. Los esperados grupos de manifestantes presentaron un comportamiento nunca visto antes, coordinando sus movimientos y desplazamientos por el centro de Seattle, despistando las unidades de antidisturbios y ocupando lugares clave, consiguiendo así paralizar el tráfico en todo el centro, sitiar eficazmente el centro de convenciones, y dar lugar a una situación de caos total que duró casi cinco días. Nadie nunca había visto una agrupación de colectivos tan dispar - desde grupos católicos y hasta grupos anarquistas de acción directa - proceder de forma tan organizada y, a la vez, tan descentralizada. Al parecer, buena parte de las actividades de la protesta no se limitaban al espacio urbano - los internautas que visitaban la página web gatt.org se topaban con una página "oficial" del Foro del Comercio Mundial que a su vez los redirigía a las webs de los distintos grupos de la Red de Resistencia Global que se encontraban en Seattle. [5]

Caso 4

La red había pasado ya de ser un canal de comunicación a convertirse en un espacio de intervención directa. Poco después de Seattle, y coincidiendo con la campaña comercial navideña, el grupo de activistas Rtmark (aparentemente, los responsables de gatt.org) convocaban a todos los colectivos e individuos a una "sentada digital" contra la página web de la empresa de venta de juguetes norteamericana Etoy. La razón había sido la violenta acción de la empresa contra el colectivo de net.artistas austriaco Etoys.org, a quienes habían pretendido "echar" de su dominio en línea para evitar confusiones de marca comercial. La acción que proponían Rtmark era algo completamente inocente - se trataba de visitar, varias veces al día, la página de la tienda online de Etoys. La acción tuvo un efecto devastador, colapsando el servidor de la compañía y causándole enormes pérdidas en ventas, por no hablar de los daños de imagen y reputación que sufrió la compañía. [6]


Tanto si uno es miembro de una patrulla de antidisturbios de Seattle, un alto ejecutivo en una gran empresa norteamericana (Etoys, por ejemplo), o de un gran grupo editorial (pongamos, por ejemplo, de Mondadori) un presentador televisivo italiano, un galerista londinense, un periodista español en la inauguración de ARCO 2000, o un mero observador/consumidor cultural, la segunda mitad de la década de los 90 era testigo de ciertas maniobras en el campo de la cultura y el activismo político más comprometidos que presentaban unos rasgos y unas características a las que era difícil establecer antecedentes.

Era evidente que la popularización y masificación del uso de la Red había dado sus frutos en unos patrones de comunicación, actividad y práctica cultural descentralizadas que resultaban difíciles de visualizar y entender, tanto para sus practicantes como para sus observadores. Por una parte, era evidente que tanto las prácticas en sí como su comprensión necesitaban, a la fuerza, apoyarse en una multitud de campos de conocimiento social distintos. Como bien apuntaban el CAE en "Observations on Collective Cultural Action" [7], los retos para el productor cultural actual son tantos, que la práctica colectiva se hace ya no tanto deseable, sino necesaria. Por otro lado, también resultaba evidente que ninguna disciplina estanca de conocimiento heredada del siglo que estaba a punto de terminar podía explicar a fondo unos fenómenos en los que la producción cultural y la acción social parecían funcionar con una capacidad de simbiosis que amenazaban con cumplir los manifiestos de la vanguardia histórica.


La Red Eterna

Lo cierto es que, al menos en el campo de la cultura, sí podemos dar con una serie de antecedentes de la Red -llamémoslas "intuiciones"- y prácticas concretas que ya planteaban, de muchas maneras, los principales dispositivos de trabajo cultural distribuido que vemos a finales de los 90. Se trata de unas intuiciones de una "Red" que se anticipan mucho a la masificación de las redes telemáticas que hemos visto en las dos últimas décadas.

En primer lugar, quizás, pondríamos la noción de "red eterna" de Robert Filliou.[8] Su visión era, claramente, una intuición histórico-artística que dejaba atrás toda noción de linearidad narrativa y de avance "vanguardista" - presentaba una imagen del campo de la producción cultural como una infinita red en la que cada productor era el nodo central de su propia red de nodos, y en la que nadie podía saber realmente quién era más "avanzado" que los demás. El artista no avanzaba - lo hacía toda la Red. Los artistas podían nacer o morir, producir arte o dejar de hacerlo - pero la Red es eterna.

No se puede obviar aquí el inevitable efecto de los drásticos cambios en la producción cultural en general y en el campo de la alta cultura en particular en esta enunciación, y también su énfasis en lo permanente de la producción cultural - o la "fiesta permanente", que era el término que empleaba Filliou -. Por una parte, se puede notar un intento por dar con una metodología que, de alguna manera, dejara atrás los modelos histórico-artísticos tradicionales y proporcionara unas herramientas que permitieran una comprensión de una práctica que había cambiado drásticamente en aquella década de los 60. Al fin y al cabo, la Internacional Situacionista, quizás el último grito de la vanguardia histórica en tanto que propugnaba un cambio socio-cultural total en su superación del arte y de la alta cultura, había dejado detrás una tierra quemada que requería un cambio de paradigma.

Por otra parte, estas prácticas situadas en un campo expandido que superaba con creces los modelos de recepción, interpretación y de circulación mercantil de los modelos heredados de la posguerra se estaban desarrollando en respuesta directa a una transformación en los modos de producción que todavía no somos capaces de comprender en toda su extensión. El modelo de producción industrial tradicional, basado en un sistema de oferta y demanda taylorista heredado del siglo anterior, y que había visto su culminación en el desarrollismo que permitió la reconstrucción de la Posguerra, se estaba viendo desplazado por un nuevo modo de producción, en el que el sistema fordista se veía suplantado por la predominancia de la producción de capital simbólico.

Este modo de producción inmaterial, como lo denomina Maurizio Lazzarato [9], no solamente abarca todas las facetas de la vida social del sujeto, sino que, además, encuentra su principal motor precisamente en los actos de comunicación y circulación cognitiva en la sociedad. No en vano, Lazzarato ve el proceso de producción social como algo centrado en la comunicación, y lo denomina "producción social" [10]. Se trata de un sistema de producción en el que la mercancía principal - los conocimientos y el valor simbólico - se valorizan no en base a su escasez, sino en función de su circulación social. Las implicaciones de esta transformación para el nuevo mapa de relaciones de producción (y, por tanto, para los conflictos políticos relacionados con este nuevo capitalismo cognitivo) [11] serían el objeto de otro estudio, pero resulta fácil intuir que Filliou estaba buscando un modelo que pudiera explicar las condiciones de la producción cultural en este nuevo contexto.

Quizás el área de producción artística que mejor ejemplifica e incorpora la visión de la "red eterna" de Filliou - y que, de paso, ha permitido desarrollar y promover la casi totalidad de dispositivos y tácticas de producción cultural distribuida entre las décadas de los 60 y los 90 del siglo pasado - sea la del arte postal.

Convencionalmente, los inicios del arte postal se vinculan a la red de correspondencia postal que inició el artista norteamericano Ray Johnson en 1962.[12] En principio, esta red abarcaba solamente un reducido grupo de amigos y conocidos del artista, pero poco a poco fue creciendo y expandiéndose, hasta pasar a convertirse en un modo de trabajo muy extendido en el ámbito artístico de la época, sobre todo en áreas donde la relación entre producción cultural y medios de masas era más acentuada, como por ejemplo en el caso de los artistas de Fluxus.

En esencia, el arte postal se limita a una correspondencia creativa entre artistas, que tiene lugar a través de un canal de comunicación accesible y común, como lo es el servicio público de correos. Pero es precisamente este énfasis en el acto comunicativo el que distinguirá esta práctica, tanto desde una perspectiva formal como desde una perspectiva estructural.

Formalmente, el arte postal presenta un problema insuperable a la hora de su recepción - la única forma de "presenciarlo" es participar activamente en el proceso de correspondencia. Como suele ocurrir con cualquier correspondencia epistolar, es casi imposible aprehender una correspondencia de esta clase en su totalidad. La calidad formal en el arte postal no está en la pieza individual, sino en la cualidad específica del diálogo establecido entre uno o varios artistas/nodos en una red de correspondencia distribuida.

Desde una perspectiva estructural, el arte postal se podría interpretar como un temprano caso de media art - una práctica artística que está ontológicamente definida por su medio de transmisión; una característica que heredó, a mediados de los noventa, el net.art, si bien en este caso el medio en sí eran las incipientes redes telemáticas.

Ambos factores - su dependencia a un medio de comunicación concreto, y una recepción imposible de desvincular del propio proceso productivo - han hecho que el arte postal se haya mantenido, desde su aparición en la década de los 60 hasta su relativo declive a finales de los 90, como un punto ciego, siempre debajo del radar de las instituciones museísticas. A la esperada resistencia a admitir en el canon oficial a una práctica cultural marginal y no-afirmativa se suma la práctica imposibilidad de presentarla en un contexto expositivo tradicional.

Quizás el mejor ejemplo de ello sea el seminal proyecto "Omaha Flow Systems" diseñado por el artista Fluxus Ken Friedman en 1972.[13] Lo que se había propuesto Friedman era precisamente superar el desafío imposible de comisariar una "exposición" de arte postal; y la única solución con la que dio fue lanzar una convocatoria que "desviara" parte del flujo permanente de correspondencia postal hacia las salas expositivas del museo. No se trataba de "exponer" el fenómeno sino, simplemente, de ofrecer una instantánea, un determinado momento de la constante actividad de una red que, por sus propias características, estaba destinada a permanecer ajena a este entorno de recepción.

Y resulta revelador que, mientras Filliou y Friedman articulaban sus modelos de pensamiento referentes a estos nuevos modos de producción cultural distribuida, las redes telemáticas ya existían. Y, si bien nadie fuera del ejército y, poco más tarde, de los círculos académicos tuvieran acceso a ella, ARPANET, la red de información del sistema de Defensa de los Estados Unidos, se inaugura en 1968 - lo que ellos intuían ya tenía una presencia tangible.[14]

Por otra parte, su inevitable marginalidad institucional obligaría a la red de arte postal a adoptar una serie de características y lenguajes propios. Por un lado, su marcado rechazo al mercado y a las instituciones culturales tradicionales lo acercó a la contra-cultura de finales de los 60, y a ámbitos culturales como la escena de fanzines de la época.[15] Sus propias características de red de producción distribuida le impulsarían, a su vez, a experimentar con una serie de dispositivos y tácticas de trabajo que se revelarían como fundamentales en el campo de la producción cultural no-afirmativa de tres décadas más tarde.

El propio proceso de correspondencia llevaría a la adopción de técnicas como el reciclaje, el collage, la re-apropiación y el plagio, algo que daría lugar a una cultura de circulación libre de conocimientos y contenidos violentamente opuesta a cualquier noción de propiedad intelectual. Esta noción de libre circulación también se aplicaría a la accesibilidad de la propia red; de una manera muy cercana a la noción de producción post-fordista, los criterios de calidad estética adoptan un segundo lugar ante la necesidad de añadir nuevos nodos en la red y extender y acelerar su circulación.

El marcado tono irónico de buena parte de la producción del arte postal conllevaría, por otro lado, el uso de elementos de reproducción en serie, así como la sarcástica adopción de sellos, insignias, y nombres de instituciones aparentemente importantes.

Finalmente, a principios de los setenta, la creciente consciencia de sus propio modo de producción había llevado a un serio cuestionamiento del autor-individuo como fuente de producción. Al ya usual uso de seudónimos se añadió una creciente experimentación con formas de autoría distribuida.

Hacia 1974, el artista postal Dave Zack, auténtica leyenda de la contracultura norteamericana de la época, bromeó con la idea de crear una "estrella de pop abierta", un personaje que cualquiera pudiera adoptar a su gusto, como una especie de identidad nómada abierta. Lo bautizó "Monty Cantsin" [16], y lo lanzó a la Red de arte postal como una identidad múltiple y abierta.


Herejías


El testigo lanzado por Zack fue recogido, unos años más tarde, por una peculiar agrupación de artistas marginales ubicados en el fértil ambiente cultural de Québéc, en Canadá. Se trataba del grupo Neoísta [17], un movimiento que se había propuesto emplear la reducción al absurdo como una táctica subversiva contra el establishment cultural. El propio nombre del movimiento - una conjunción de un prefijo y un sufijo que, sin nada por en medio, carecían de cualquier sentido - servía simultáneamente de definición y de declaración de intenciones del grupo. Sus prácticas incluían la organización de festivales que tendían a adoptar el formato de fiesta casera (los apartment festivals), y acciones intencionadamente aburridas, sin sentido, y ridículas. La metodología era de un vaciado de contenido total - puro nihilismo, apenas recubierto por una fina capa de ironía.

Sus prácticas, aunque limitadas a un ámbito cultural marginal, consiguieron llamar la atención de una serie de artistas y agitadores culturales de mediados de los años 80. Entre ellos se encontraba el británico Stewart Home, productor cultural polifacético (tan activo como escritor como con sus diversos grupos de "punk", al margen de sus actos de sabotaje cultural), y buen conocedor de las tácticas de la Internacional Situacionista, quien veía mucho potencial en el nihilismo de los Neoístas, y, sobre todo, en las posibilidades críticas del uso de los nombres múltiples como Monty Cantsin como un planteamiento de autoría distribuida.

Lo que plantea el uso de un nombre múltiple no es el anonimato - se trata de revelar el hecho de que la autoría es una construcción social, y que, de alguna manera, lo que Foucault llamaba "la función autor”[18] no es más que un dispositivo de limitación y control de la capacidad de producción de contenidos de un texto. Identificar el "autor" de una obra o un texto pone el énfasis en una cierta coherencia y un cierto cierre de posibles sentidos que es en esencia contrario a la proliferación de sentido que puede producir un texto. Plantear la autoría como algo de uso abierto, múltiple, genera un peculiar "cuerpo sin órganos" que desafía todas estas nociones de coherencia y desestabiliza el establecimiento de un discurso normativo.

Home desarrolló esto a través de un nombre múltiple nuevo - el de "Karen Eliot" - así como a través de una publicación, Smile, que se planteaba como una revista de arte "abierta": uno podía hacerse su propio número de Smile con tan sólo nombrar así su publicación.

Pero quizás la principal influencia del grupo Neoísta sobre Stewart Home fuera la de su nihilismo radical. Home trasladaría esto a lo que resultó ser su acto de sabotaje cultural más conocido - la Huelga de Arte 90-93.

Inspirado tanto por la retórica y las tácticas situacionistas como por los dispositivos heredados del arte postal que había aprendido de los Neoístas, Home recogió un texto histórico - la convocatoria de una huelga de arte que había lanzado Gustav Metzger en 1974 [19]- y la plagió palabra por palabra, cambiando únicamente las fechas y la firma.

Lo que había propuesto Metzger era una huelga de arte con todas las de la ley - una sincera llamada a los productores culturales a abandonar sus herramientas y a negarse a producir más artefactos culturales. Desde la perspectiva en la que nos encontramos, esta propuesta resulta inocente e ingenua en su optimismo. O, quizás, su ingenuidad resida precisamente en su convicción de que la producción cultural pudiera ser organizada de manera sindical como se suele hacer con otros ámbitos de producción social.

El acto de re-apropiación de Stewart Home introducía una serie de pequeñas modificaciones que, en cambio, trasladaban la propuesta directamente a la era post-fordista, reviviéndola y dándole un filo crítico de la que el "original" parecía carecer.

Por un lado, Home añadió una frase al enunciado original de Metzger: a la "negación de producir y hablar de arte", añadía la condición de "no comportarse de forma estética en la vida cotidiana". Se trataba de una modificación pequeña, pero que enlazaba perfectamente con el nihilismo radical de los Neoístas. La Huelga de Arte se planteaba así como una polarización de dos extremos imposibles: ni es posible organizar la práctica artística de forma sindical y por tanto llevar adelante una acción industrial organizada, ni es posible, por otra parte, llevar una vida cotidiana que no implique algún tipo de artificio y creatividad. La propuesta, por tanto, generaba un cortocircuito lógico que impedía tanto su rechazo como su aceptación a ciegas; la Huelga de Arte pasaba a operar, por tanto, como un dispositivo nihilista que sólo dejaba lugar a una reflexión que replanteara radicalmente todas nuestras nociones tradicionales sobre arte, cultura, y producción cultural.

Por otra parte, Home lanzó la convocatoria de un modo muy similar a cómo operaba la red de arte postal y los nombres múltiples - se trataba de una acción abierta que cualquier artista era invitado a llevar adelante, sin necesidad de coordinar ni centralizar ninguna parte de la operación. Se trataba de un caso de un tipo de acción (o de ausencia de acción) que puede resultar insignificante si la realiza un individuo solo, pero que crece exponencialmente si su realización se socializa y extiende.

Pero, sobre todo, Home era consciente de la importancia fundamental de la circulación mediática de la propuesta, por encima de su existencia real; sabía bien que, cara a los medios de comunicación, el ruido producido por una propuesta así era más importante que el hecho real de que un grupo de artistas se declararan "en huelga". Por tanto, aprovechó cualquier oportunidad de acceso a los medios de comunicación para publicitarla, llegando incluso de apropiarse de papel con membrete de importantes galerías e instituciones británicas para lanzar "notas de prensa". No dirigía su propuesta a los artistas - su objetivo eran los medios; no buscaba convocar una huelga de arte real, sino conjurar el simulacro de una huelga de arte con suficiente capacidad para provocar un seísmo en los medios de comunicación.

Esto último lo situaba lejos ya del ámbito marginal de los Neoístas, y le permitía efectuar el paso de las redes de arte postal al más amplio campo de los medios de comunicación, esta vez entendidos no como un canal de comunicación, sino como espacio y materia prima por derecho propio de la producción cultural.


Canciones del bosque

Pero quizás el mérito de sacar estos dispositivos de acción, producción y autoría distribuidas del ámbito del arte marginal y llevarlos al campo de los media y del activismo político le corresponda a otra iniciativa, surgida a principios de los 90 en la ciudad italiana de Bolonia.

Un colectivo difuso de personas provenientes del ámbito okupa de la ciudad y embebidos de los planteamientos políticos del post-operaismo italiano, partían de una clara consciencia de la necesidad de una producción cultural propia, y del ámbito cultural como el lugar privilegiado para la subjetivación y la articulación de voluntad política. Lo que los distinguía de los casos que hemos visto más arriba es su desdén total hacia la alta cultura y el ámbito del arte contemporáneo, así como su clara consciencia de que la producción cultural tiene que operar en el campo mediático y tener el mayor alcance y la mayor circulación posible.[20]

El colectivo adoptó el nombre múltiple de "Luther Blissett" - en realidad, el nombre de un jugador de fútbol de origen jamaicano que fue uno de los fichajes más desastrosos del F.C. Milan en los 80, y, desde los mismos inicios del proyecto, dirigió todas sus operaciones a los media.

Sus primeras intervenciones se movían en el ámbito de medios de comunicación autónomos o independientes - como lo sería, por ejemplo, la deriva psicogeográfica dirigida desde una radio autónoma y conocida como la "Luther Blissett Neoist Bus Action" en 1994. Pero el proyecto llegaría a cierta notoriedad (y, por tanto, en términos mediáticos, a cierta eficacia), con su sabotaje mediático al programa "Chi li a visti?" del canal televisivo RAI. En aquella ocasión, y bajo el argumento de protestar contra el papel represivo de programas de esta clase (el equivalente italiano de aquel "¿Quién sabe dónde?" que presentaba en España en inefable Paco Lobatón), consiguieron convencer al equipo del programa de la supuesta desaparición del artista conceptual inglés "Harry Kipper". (El pariente de Harry Kipper que había llamado al programa y que habló con sus corresponsales en Londres no era otro que el propio Stewart Home).

La fama adquirida tras aquel sabotaje puso el misterioso personaje en el punto de mira de los medios mayoritarios, y esto no tardó en dar frutos. La editorial Mondadori, ansiosa por hacerse con productos editoriales relacionados con la incipiente cultura telemática, intentó infiltrarse en la red del "Luther Blissett Project", y conseguir una serie de textos libres de copyright que editar. Lo "consiguió", y la supuesta publicación, con el poco creíble título de Net.generation, hasta llegó a publicarse, pero su salida al mercado se vio mermada por un comunicado de Luther Blissett, ampliamente difundido, que dejaba claro que el contenido de la publicación no eran más que un conjunto de patrañas tecno-utópicas que ellos le habían "colado" a la editorial.[21]

Pero ya estamos a mediados de los años 90 del siglo pasado, y en ese momento el uso de las redes telemáticas ya hace tiempo que ha salido de los templos académicos y se ha extendido por todas las capas de las sociedades occidentales. Mientras una avalancha de puntocoms dan palos de ciego buscando formas de rentabilizar el invento, toda una amalgama de artistas, productores culturales, colectivos sociales e individuos descubren en Internet una herramienta de comunicación, cohesión, coordinación y práctica que tienen un efecto empoderador inusitado.

La coordinación y acción descentralizada necesarias para que un movimiento como Reclaim the Streets! pasen de sus tácticas de defensa y resistencia a la construcción de carreteras a las street parties descentralizadas e inclusivas que volverían patas arriba la ciudad de Londres entre 1995 y 1998 sólo se puede dar a través de las redes telemáticas. Y lo que las fuerzas de seguridad en Seattle en 1999 no podían esperar era que los dispares colectivos que acudían a protestar contra la Cumbre de la O.M.C. iban a operar no solamente de manera consensuada, sino que coordinarían a la perfección todos sus movimientos.

Estos fenómenos sólo eran posibles a través de las redes telemáticas entendidas no tanto como medio de comunicación, sino como un espacio público por derecho propio - el verdadero lugar de organización y dirección de las acciones de intervención directa.

Pero esta red mostraba algo más que voluntad política - también se estaban trazando ciertos rasgos de una cultura propia, una cultura basada, en gran medida, en los dispositivos de producción cultural distribuida ensayadas en el ámbito del arte postal de dos décadas atrás. No en vano, Luther Blissett prácticamente viviría en las listas de correo y foros en línea - y pasaría a convertirse en un importante elemento de mitopoiesis y seña de identidad de estas comunidades en red.

Cómo no, a partir de un cierto momento, se empieza a hablar a un arte propio de esta red - el denominado net.art - que, efectivamente, comparte más rasgos con el arte postal de dos décadas atrás que con el arte multimedia con el que se ve obligado, a regañadientes a compartir programas expositivos y eventos artísticos.[22]

El propio activismo en red gana visibilidad y amplia su vocabulario de tácticas a través de las acciones de Rtmark, que demuestran que, en el ámbito de la red, gana el más ágil y el más rápido, no el más grande y más poderoso.

Es, en resumidas cuentas, como si un inmenso número de agentes sociales y productores culturales descubrieran, de golpe, la Red que siempre habían estado buscando. Y la aceleración de comunicación y prácticas distribuidas a las que llevó esto de mediados a finales de la última década del siglo pasado dio lugar a actos y fenómenos que, como suele ser el caso con los medios recién-nacidos, tienen un grado de experimentación que difícilmente se podrían repetir en un futuro.

Quizás el caso de la toma de contacto de agentes culturales españoles (como el de Industrias Mikuerpo o Merz Mail) con el Luther Blissett Project sea un buen ejemplo de esto último. El contacto con la iniciativa parece tener lugar simultáneamente en las redes de arte postal y las redes telemáticas - pero la confabulación y la ampliación de la red son inmediatas. A fin de cuentas, la noción de "resistencia vírica" de Industrias Mikuerpo era exactamente la táctica que implica el uso de nombres múltiples y prácticas distribuidas que habían estado promoviendo Stewart Home y Luther Blissett - lo único que había faltado eran los lazos para unir los nodos de la red.


Hachas de guerra

Siempre que se habla de la última mitad de los 90, se ha convertido en una convención el situar el punto final de todas aquellas prácticas (políticas, culturales o artísticas) en los acontecimientos que tuvieron lugar tras el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Ciertamente, nuestra generación no ha presenciado nunca un momento que marcara tan claramente un "antes" y un "después", tanto en términos geopolíticos como en términos de libertad de acción e interlocución política.

Pero, ciertamente, la avalancha de movimientos-en-red ya había mostrado bastantes señales de mala salud mucho antes de aquella fatídica fecha. La última gran "street party" de Reclaim the Streets! el 18 de julio de 1998 en Londres pasó de una gran fiesta inclusiva y distribuida a convertirse en un caos de violencia y vandalismo, obligando a los impulsores de la iniciativa a desistir de estas prácticas para siempre. El modelo de acción coordinada entre una inmensa diversidad de colectivos y grupos de activistas que cogió desprevenida a la policía en Seattle apenas se sostuvo en la Cumbre de Praga en el 2000. A altura de la Cumbre de Génova, el fracaso de la Red de Resistencia Global al Capitalismo no necesitaba la brutal represión policial para hacerse patente - la descentralización había llevado a tal caos de saturación que ya nadie tenía control sobre los acontecimientos.

Y el propio Luther Blissett Project terminó siendo víctima de la sobre-identificación, un efecto nefasto que ha terminado "asesinando" a todos los heterónimos distribuidos: la progresiva identificación de un grupo de personas cada vez más reducido o un individuo concreto con el nombre múltiple. En el caso que nos ocupa, la "columna boloñesa" del proyecto, que lo había iniciado, se hacía cada vez más visible como el "núcleo duro" de una iniciativa que, precisamente, no podía admitir la noción de un "centro". Así, en 1999, tras cerrar los detalles de la publicación de la novela Q [23] con Mondadori, Luther Blissett anuncia su "sepukku", y la "columna boloñesa" da fin a su participación en el proyecto. Esto, y aunque el nombre múltiple se haya seguido usando, tuvo el doble efecto de matar el proyecto y, a la vez, de dejar "al aire" el resto de participantes en la iniciativa - incluida la "columna española".

Esto podría sonar como una forma muy pesimista de cerrar este relato. Pero un buen relato debería admitir más de un nivel de lectura. En cierta medida, el propio hecho de que sigamos hablando, a estas alturas, de iniciativas como Luther Blissett es ya de por sí una muestra de que su mito pervive a pesar de todo. Y precisamente la necesidad de crear un mito ha resultado ser tan importante como las propias acciones que se han realizado en su nombre. En este sentido, los flirteos y referencias a mitos populares y heterónimos de la época pre-industrial como el Coronel Ludd o el Pobre Konrad que aparecen una y otra vez tanto en los textos producidos por Luther Blissett como en los de Stewart Home e incluso en los archivos del Neoísmo quizás tengan más relevancia de la inmediatamente visible.

Y es bien probable que, durante el propio desarrollo de la iniciativa, sus progenitores se dieran cuenta de que el papel principal de Luther Blissett no era tanto ridiculizar tal o cual medio de comunicación o editorial, o burlarse de tal o cual filósofo o falso tecno-gurú, sino precisamente abrir la posibilidad de creación y divulgación de un mito, de una ficción colectiva empoderadora que sirviera e herramienta de subjetivación para una nueva comunidad.

No en vano la novela Q relata la existencia de un personaje principal fantasmal que parece tener la capacidad de atravesar libremente momentos históricos y ámbitos geográficos, dentro de una narrativa histórica aparentemente convencional que realmente traza una genealogía subversiva de las tácticas y dispositivos de resistencia política de la Edad Media tardía.

Este proceso - llamado "mitopoiésis" - se ha convertido en el objetivo principal de Wu Ming, [24] la iniciativa de los antiguos fundadores del "Luther Blissett Project" tras su abandono de aquel proyecto: "Las historias son hachas de guerra", dicen, como si reconociendo que el mito y el aura del personaje que habían creado ha superado tanto sus acciones como su capacidad de controlarlo.

Esto revela otra característica, más importante todavía, de este ámbito social ubicado en la Red: el de lugar de creación de narrativas y ficciones en común, la creación de mitos colectivos que las propias técnicas de articulación que se vislumbraron hace ya casi cuatro décadas permiten mantener en permanente estado de transformación e inestabilidad, lejos de cualquier cierre normativo.

Ahora sólo falta que alguien recoja el testigo y siga con el relato. Y lo más probable es que ya lo esté haciendo, y nosotros simplemente no sepamos de ello. Pero esto no es importante. La Red, como decía Filliou, es eterna.


NOTAS

[1] Stewart Home, Neoism, Plagiarism & Praxis, AK Press, Edinburgo, 1995.

[2] Luther Blissett, Sonja Brünzels, «¿Todos o nadie? Nombres múltiples, personas imaginarias, mitos colectivos,» en Blissett, L., Brünzels, S., Cómo acabar con el mal. Manual de guerrilla de la comunicación, Ed.Virus, Barcelona, 2000, pp. 40-42.

[3] Luther Blissett, Pánico en las redes, Literatura gris, Madrid, 2001.

[4] Javier Ruiz, «Reclaim the Streets!», Fuera de banda #8, Valencia, 2000.

[5] Las referencias y reflexiones sobre los acontecimientos en Seattle'99 son incontables. Una buena reflexión a posteriori se puede encontrar en Brian Holmes, «Network, Swarm, Microstructure», (http://www.nettime.org, 17 de abril de 2006).

[6] http://www.rtmark.com

[7] Critical Art Ensemble, «Observations on Collective Cultural Action», en Digital Resistance, Autonomedia/Semiotext(e), Nueva York, 2000, p. 59.

[8] Robert Filliou, El arte es lo que hace la vida más interesante que el arte, Ed. Inter, Québec, 2003, p. 32.

[9] Maurizio Lazzarato, «El “ciclo” de la producción inmaterial», en Contrapoder núm. 4/5 (originalmente en Derive Aprodi 4, primavera de 1994).

[10] Maurizio Lazzarato, op. cit.

[11] El relativo fracaso de todas las estructuras sindicales tradicionales, así como de todas las estructuras políticas verticales durante el tumultuoso Mayo del 68 francés quizás sea un buen indicativo de que el mapa de operaciones para la acción sindical no era el que se esperaba –al menos, buena parte del pensamiento y la acción social comprometida desde entonces así lo atestigua.

[12] Guy Bleus,«Un informe administrativo sobre arte postal», http://www.merzmail.net, recuperado el 15 de abril de 2008.

[13] Guy Bleus, op. cit.

[14] La mención de estos dos autores –Filliou y Friedman– no es en absoluto casual. En la opinión del que suscribe, pocos han sabido destilar y analizar tan detenidamente y tan eficazmente, salvando distancias, las complejas transformaciones en la producción artística de los años 60. Y muy pocos han sabido detectar y enunciar tan bien las verdaderas implicaciones de tendencias artísticas de la época como Fluxus o el arte postal. Quizás esto se deba a que, en ambos casos, se trata de individuos con una capacidad de observar la producción artística como algo inseparable de un cierto contexto social, cultural y económico; curiosamente,
ambos tuvieron formación de economistas.

[15] John Held, Jr. «Tres ensayos sobre arte postal», http://www.merzmail.net. Recuperado el 10 de abril de 2008.

[16] Esta elección de nombre ha tenido más de una interpretación. Por un lado, se considera un juego de palabras jocoso sobre «Monty Can't Sing» («Monty no sabe cantar»), aunque otras interpretaciones, más tardías, lo relacionan con «Monty Can't Sin» («Monty no puede pecar»), con una connotación clara hacia los anabaptistas y otros movimientos herejes de la época pre-industrial; una tradición en la que los practicantes de los nombres múltiples se mirarían más de una vez. Véase Stewart Home, op. cit, pero también Luther Blissett, Q, Mondadori, 1999, así como toda la sección «sin fecha» de los archivos del Luther Blissett Project en http://www.lutherblissett.net.

[17] http://www.neoism.org.

[18] Foucault, Michel, «What is an Author?», en Language, Counter-Memory, Practise: Selected Essays and Interviews, Nueva York, 1977.

[19] Gustav Metzger, en Brighton, A., Morris, L. (eds.), Towards Another Picture, Midland Group, Nottingham, 1977.

[20] En esto, su planteamiento se acerca peligrosamente a la formulación de «guerrilla semiológica» que había planteado Umberto Eco. Digo «peligrosamente» porque nunca han perdido oportunidad para expresar su crítica y rechazo a la figura de Eco; pero quizás detrás de este odio manifiesto se esconda un cierto respeto. Sobre la formulación de la «guerrilla semiológica», véase Umberto Eco, Über Gott und die Welt, 1985.

[21] Ciertamente, Luther Blissett proporcionó tantos golpes a la derecha como a la «izquierda» más acomodada. Un par de años más tarde le «colaron» un libro falso de Hakim Bey –quien siempre se enorgullecía de publicar sin copyright– a una editorial de izquierdas que había pretendido tener la exclusiva de sus textos. El resultado, Hakim Bey: A ruota libera, es, hoy en día, al igual que la citada Net.generation, una pieza de bibliofilia. También es cierto que quien ríe el último ríe mejor –el «suicidio» de Luther Blissett a finales de 1999 se debió, en parte, a la necesidad de cerrar un contrato editorial para la publicación de la exitosa novela Q nada menos que con Mondadori.

[22] «El arte en la red no es otra cosa que la documentación de arte que no ha sido creado en la red, [...] y, en términos de contenido, no establece ninguna relación con la red. [...] El arte.en.red [net.art] funciona sólo en la red y tiene la red o el 'netmyth' como tema [...] Un grupo o una persona diseñan un sistema que puede ser expandido por otras personas [...] los proyectos de arte.en.red sin la participación de personas externas son quizás conceptos interesantes, pero no se posicionan como creación colectiva en la red», Joachim Blank. «What is net.art?», 1996. En http://www.irational.org/cern/netart.txt. Recuperado el 08 de noviembre de 2008.

[23] Luther Blissett, Q, Mondadori, 1999.

[24] http://www.wumingfoundation.com.

viernes, 2 de abril de 2010

Mitología: El Novecientos bajo los pies

Traducción del texto: "Mitologie: Il Novecento sotto i piedi", del libro "Totò, Peppino e la guerra psichica", colección de materiales recogidos en el proyecto Luther Blissett, Bertiolo, 1996, AAA Edizioni, Bertiolo (Italia) editado en español como contenido íntegro de radikales livres # 4 (1998)

por Luther Blissett

* * *

La historia en general, la de las revoluciones en particular, siempre es más rica en contenidos, más variada, multilateral, viva y 'astuta' de cuanto puede imaginar el mejor historiador y el mejor metodólogo. [V. I. Lenin plagiado por P. K. Feyerabend]

Luther Blissett es un agente secreto que juega la partida del Mito con la finalidad de minar la autoridad del Mito (de la Verdad, de la Identidad, de la Razón, etc...). [P. K. Feyerabend plagiado por Luther Blissett]


1. El mito de la Verdad

1. Platón se preguntaba qué sería la Verdad. Blissett se interroga qué no es engañoso. No busca sólo la respuesta al problema, sino que problematiza sus propios términos. Muchos han tratado de dar una solución al enigma. Pocos han dicho que, sencillamente, no tiene ninguna razón de ser.

2. Decir la verdad, afirmaba Aristóteles, es describir cómo es la cosa. Un lenguaje que funcionase como un espejo del mundo garantizaría la corrección de nuestras afirmaciones.

3. Kant desveló que la idea en Aristóteles se apoyaba en una potente imagen mitológica: la del lenguaje como espejo neutral. Nos hizo ver que aquella pura superficie reflectante podía ser deformada por agentes particulares: nuestros es que- mas conceptuales. La Verdad se volvía inalcanzable desde una definición de la misma como correspondencia con la realidad, siendo sustituida con una más humilde Verdad-para-nosotros.

4. El término Verdad-para-Nosotros tiene un grave inconveniente. Contiene un vocablo que adquiere sentido sólo al referirse a un contexto particular: "nosotros". "Nuestra" verdad es distinta de la del aborígen sencillamente porque "nuestro" mundo, el contenido de aquello que es verdadero, es distinto del suyo. Porque es distinta nuestra percepción y nuestro modo de hablar de ello. Entre ambos están los espejos deformados de los esquemas conceptuales.

5. Cada cultura tiene su mundo y su verdad. Nuestros esquemas conceptuales no son ni acertados ni erróneos. No hay manera de enmendar un mundo con el otro: son inconmensurables. Este relativismo oculta el más sucio racismo bajo los afeites de la tolerancia.

6. La Verdad es Una, y la empresa científica occidental es el modo más eficaz de descubrirla mediante una progresiva acumulación de conocimientos. Esto es racismo implícito en la tecnocracia.

7. La Verdad no es Una. La Verdad no es muchas. Tertium datur: la verdad es un sinsentido.

7bis. La Verdad no es Una. El Método Científico está en crisis. La verdad no es muchas. Criticamos los esquemas conceptuales y el método científico.

8. La verdad es un sinsentido. El objeto de la Verdad es la Realidad, el Mundo. Luego la Realidad es un sinsentido. Y ser un sinsentido es diferente a no ser.

9. En sustancia: queda claro que no existe un punto de vista absoluto, libre del légamo de la Cultura, la Historia, la Geografía, el Dinero, desde el que mostrar qué es la Verdad, pura, más allá de cualquier hecho, eterna y desinteresada. Y por tanto, debe estar también claro que el relativista no debe seguir el juego al absolutista diciendo que cada cultura debe tener un punto de vista propio.

10. Decía Quine: si la verdad es relativa a un cierto contexto, ¿debe el punto de vista desde el que juzgamos los hechos ser absoluto?

11. Cuando una de nuestras teorías nos deja a la intemperie, porque en un punto dice que la cosa está y no está, pero sostenemos aquel punto en particular, podemos ajustar la teoría de muchas maneras, de acuerdo con nuestro sentido estético, para mantenerlo intacto.

12. Pero en tal caso la teoría no dice cómo es la cosa, sino el modo de obrar para conseguir ciertos resultados. Esto significa que no tenemos necesidad del Mundo ni de su descripción especular: la Verdad.

13. No podemos distinguir qué depende de nuestros esquemas conceptuales y qué depende del mundo. Pero entonces no hay diferencia entre ambos conceptos. Hay, por tanto, un sinsentido.

14. En el proceso contra un homicida podemos reconstruir cómo fueron las cosas. Saber si es Verdad que aquel hombre mató al otro, o si en el mundo se verifica un evento tal: el asesinato de Luther por parte de Blissett.

15. ¿Cuál es, en tal caso, la prueba más segura para mí? El haber asistido a un acto tal realizado por un tal Blissett. ¿Y si ahora la defensa aportase pruebas seguras de que alguien me hubiese drogado previamente? ¿O que se trata de un tipo en todo similar a Blissett? Se disiparía mi seguridad.

15bis. Tal vez en el juego lingüístico del tribunal la idea de verdad como correspondencia es menos absurda que en otros. Pero, por el momento, nuestra vida tiene poca relación con la justicia. ¿Qué es un homicidio? ¿Qué es un hurto? Un tribunal revolucionario a cargo de la clase proletaria no lo reconoce, la propiedad privada sí. Aquí vuelven a entrar en juego nuestras convenciones: la teoría.

16. Trabajamos sobre creencias. Disponemos de criterios diversos para ajustarlas a cualquiera que sea el criterio infalible. Esto no quiere decir que no estemos confrontados con ellas. En ciertas situaciones sabemos que son útiles, en otros no.

17. Sin embargo estos criterios se utilizan para sustentar creencias verdaderas. En tal caso debemos explicar el término "verdadero". Nada nos permite distinguir entre creer una cosa y creerla verdadera, aunque puedo creer algo no porque necesariamente lo crea verdadero, si por creer entiendo aceptar alguna cosa como criterio de acción. Los motivos para creer son múltiples. Y esto demuestra otra vez la no sensatez del término "verdadero". Lo "verdadero" puede ser eliminado.

18. Decía Goodman: no puedo decir, sensatamente: "es verdad que llueve, pero no lo creo".

19. Existe una diferencia entre decir que la Verdad es un concepto eliminable y decir que es un sinsentido: con un sinsentido me puedo divertir.

20. Nuestra creencia, nuestra teoría, son la Realidad. Podemos hacer lo que queramos. En ciertas situaciones la solución estará determinada (como frente a un león), en otras existirá un espacio para jugar.

21. La situación del párrafo 16 es que no existe ningún supercriterio para juzgar los criterios, sino aquello que permita ver qué diferencia hay entre usar uno u otro y lo que no pensamos de esta diferencia.

22. Cuanto se ha dicho de lo Verdadero se puede decir de lo Bello, lo Justo, lo Racional, el Arte y el discurso común.

23. La Filosofía debe dejar de buscar la esencia de tales conceptos para dirimir dónde hay una mayor concentración de ellos. Debe dejar de creer que puede dar una justificación fundante, una patente de accesibilidad.

24. Quien ha tenido que tratar con un niño pequeño sabe que la serie de sus porqués es potencialmente infinita. Y sabe que el modo de bloquearla es decir: "No hay un porqué, es así y basta". Ésta puede parecer ahora una estrategia autoritaria. A menudo los niños han sentido odio hacia los adultos por ello. Pero el verdadero autoritario es el que inventa Mitos para justificar alguna cosa.

25. "Es así y basta" es una frase que genera rabia. Y uno verdaderamente rabioso puede en ese momento tratar de cambiar las cosas y decir: "Pues ya no es así". "He aquí la razón" es una frase que condena como irracional toda tentativa de disenso. Ésta es la frase verdaderamente autoritaria.

26. Dos personas tratan de entenderse. Llegan al punto en que ambos dicen: "Es así y basta". ¿No somos devueltos a la inconmensurabilidad de las teorías al encerrarse cada uno en su mundo? No, porque mientras no podemos cambiar nuestros esquemas conceptuales, podemos cambiar nuestra teoría. Por una multiplicidad de razones y una multiplicidad de mundos. Cuando se llega al "Es así y basta", e incluso antes, lo que cuenta es la persuasión.

27. Tratar de persuadir a alguien implica entender su posición, sus criterios, sus necesidades. Tener esquemas conceptuales diferentes a los de alguien supone, tal vez, no considerarlo siquiera una persona. O considerar personas también a las termitas.

28. Jugar con la Verdad, con la Realidad, con el Gusto: significa dar un giro en nuestras creencias pero, sobre todo, poner en crisis los criterios que cada uno considera infalibles a priori. Por ejemplo: "Es verdad porque lo ha dicho el periódico", "Es verdad porque lo ha dicho Aristóteles", "Es verdad porque es coherente".

29. Jugar con las cosas serias, he aquí el pecado de Luther Blissett. Mostrar que la inmovilidad no es el único comportamiento, en el negocio de los objetos en vitrinas. Jugar, he aquí el irracionalismo. La persona racional no puede permitirse jugar. Discuten racionalmente aunque sea de una partida de póker.


2. El mito de la Razón

Sin necesidad de incomodar a Nietzsche podemos afirmar tranquilamente que desde hace más de medio siglo la contraposición "racionalismo / irracionalismo", por lo que concierne a la ciencia en general y a la epistemología en particular, está puesta en crisis. No ha sido Blissett y tampoco la Nueva Derecha, sino personajes del calibre de William James, John Dewey, Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin, Thomas Kuhn, Paul K. Feyerabend, Richard Rorty, Jacques Derrida, etc, etc. Estos no podrían ciertamente ser acusados de haber jugado en favor de un resurgimiento fascista, puesto que todos ellos se distinguieron o por un fracasado liberalismo de estampa anglosajona o por un "anarquismo epistemológico declarado y adaptado, en el caso de Benjamin y Derrida, por una reactualización del pensamiento marxiano. La filosofía no-positivista y no-intelectualista, la filosofía del lenguaje para entendernos, siempre se ha guardado bien de caer en el idealismo o en el espontaneísmo absoluto. Es decir, no ha caido en el error opuesto a aquel de los neo-positivistas, pero se ha esforzado por abrir nuevos caminos para una nueva cultura filosófica (o post-filosófica, que diría Rorty). Ha tratado de procurar un modo diferente de mirar las cosas, y haciendo esto ha vuelto más interesante nuestra vida.

La intuición esencial es aquella para la que no existe un paradigma único con el cual mirar el mundo para representárselo de la manera justa; nada genérico se da en la historia del momento que es imposible abstraer de la historia. Nuestras visiones son contingentes, históricas y culturales, siempre susceptibles de ser reencontradas e interconectadas de todas formas con el sistema de creencias en el que estamos inmersos.

Así, por ejemplo, la idea de un progreso científico por "acumulación" progresiva de datos a través del Método, resulta al menos infantil y al mismo tiempo autoritaria, no menos que aquella idea hegeliana de un camino unidireccional a través de la autoconciencia del Espíritu. No hay pureza en la razón: los científicos son humanos, insertos en un contexto cultural-lingüístico, y no pueden revelar nada del mundo como es en sí. Pueden decir cuál es la teoría sobre el mundo en el estado actual de la creencia/conocimiento científico. Nada nos garantiza que dentro de cincuenta años no se pueda descubrir que los átomos y los electrones no existen.

Yo no me apeno por nada de esto; me parece preferible un mundo en el que exista una vasta gama de elección entre teorías y puntos de vista diversos, a un mundo en el que reine la aceptación unánime de una sola Verdad. Y la idea de que el camino humano transcurre hacia un margen siempre mayor de certeza y la Historia hacia una ineluctable conclusión, me aterroriza, me pone delante de los ojos la imagen encorvada de Bernardo Guy frotándose las manos.

La ideología racionalista, que ha encontrado en Galileo y Newton sus epistemólogos y en los Iluministas su teoría política, ha tratado de mantener para su propio beneficio un sentido de devoción hacia la Verdad, una verdad material, empírica, pero una por siempre y una sola, una verdad que basta desvelar a través del análisis de la historia y el mundo circundante. Una Verdad estática e inmutable que se revela paso a paso a los ojos de la Razón (al Ojo de la Mente).

Blissett, siguiendo otra tradición, aquella pragmatista, piensa en cambio que la verdad/creencia/visión del mundo no se contempla, sino que se crea, a través de la recombinación múltiple de hechos, teorías, valores. La clave es que Galileo cumplía una actividad creativa cuando construía su modelo científico, creativo y revolucionario respecto al estado normal de la ciencia de su época, que ya había alcanzado su propia Verdad y que justamente lo consideró un herético, es decir -según una analogía medieval conocida- un falsario. Galilei no descubrió nada bello: por el contrario, la Verdad se devanó bajo sus golpes, el margen de incerteza aumentó para todos, el Hombre fue teletransportado del centro a la periferia del universo, el principio de autoridad fue minado radicalmente. ¿Fue un progreso hacia una verdad más verdadera que aquella aristotélica? ¿Se correspondía mejor con la Verdad Objetiva ahí fuera? ¿Quién puede decirlo? Nuestro juicio está condicionado por el hecho de que somos hijos de Galileo, sería como pedirnos que diésemos una opinión acerca de nosotros mismos. Seguramente desde nuestro punto de vista fue un mejoramiento. Fue la puerta de acceso hacia una sociedad más interesante, más libre y articulada. Es todo lo que podemos decir. Tanto más cuando en el siglo XX, teorías como la de Planck (mecánica cuántica) o de Heisenberg (principio de indeterminación) han minado inexorablemente los principios de la física newtoniana y el modelo empírico-observacional de Galileo, revelando sus límites intrínsecos, y han sugerido que la aplicación de la Lógica al ámbito científico, en un largo periodo puede revelarse más bien un impedimento que una ventaja. El padre de la lógica deóntica, G. H. von Wright, debió admitir que la Lógica podía ser tomada como un fundamento de la racionalidad humana, pero esto no implicaba ninguna coincidencia de ésta última con lo real.

Es propio de esta perspectiva que el límite entre "obrar racional" y "obrar irracional" se vuelve lábil, los dos aspectos se compenetran y su contraposición se hace forzada, un pseudo-problema. La racionalidad no existe. Nuestro análisis/acción está siempre teñido de lo que los anacrónicos iluministas llamarían "irracionalidad", rociado de creencias, de preconceptos culturales, de emotividad y elección arbitraria entre teorías. Comprender esto no significa estar dispuesto a aceptar todo, a abandonarse al "puro instinto" o al qualumquismo generalizante /.../. Aceptar la propia contingencia y complejidad al desembarazarse del dualismo clásico no implica condenarse a la impredicabilidad, todo lo contrario. Significa sencillamente que estaremos interesados en la articulación de las formas de vida y de la vida misma, en la globalidad de sus aspectos. Significa que no estaremos interesados en cambio en hipostasiar la distinción entre actuar racional y actuar irracional para lograr aislar la irracionalidad como una bestia negra que hay que abatir a tiros, como un obstáculo en el camino hacia la autoconsciencia en la historia. Negar una componente importante de nuestra existencia lleva a esconderse detrás del dedo reaccionario de una ideología absolutista. Esto equivale estratégicamente a pretender impugnar la religión sustituyendo a Dios por la Razón Divina (Robespierre).

La constatación de que nuestra vida y nuestra visión del mundo están hechas de racionalidad e irracionalidad al mismo tiempo y sin solución de continuidad hace imposible leer la historia como un proceso de afirmación progresiva de una racionalidad intrínseca. Es la diferencia entre ver la revolución como un paso adelante, como el añadido en el camino linear (acumulativo-dialéctico) de la Historia o verla en cambio como el salto cualitativo hacia una visión de la cosa y un plano de realidad radicalmente distintos de aquellos que son eliminados. Es la diferencia entre pensar con Hegel que la dialéctica corresponda a lo real y pensar con Wittgenstein que esa sea solamente una de las teorías mediante las que interpretar el mundo y la historia, no necesariamente la más justa ni universalmente la más útil.

Dos son las cuestiones que han empujado a la masa a rebelarse contra el estado de cosas presente: la insoportabilidad de las condiciones de vida; y la visión de un mundo mejor que se supone realizado después de la revolución. Sin embargo, no hay nada de puramente racional en estos dos elementos. Existe sin embargo mucha inmediatez y escasez de análisis. El análisis -indispensable- lo hacen siempre los teóricos; la participación de las masas se fija a motivos bien diferentes, más concretos y emocionales, no por ello menos válidos e importantes. Y a quien me viene a decir que necesita seguir el Método Revolucionario, respondo que hasta ahora todos los métodos han fallado, puesto que el comunismo está bien lejos de su realización, por lo que dejar de investigar ahora sería dormirse en los laureles (?) de un pasado cada vez más remoto.

A lo que quiero llegar es a asumir el hecho de que, siguiendo una buena actitud pragmatista, ninguna cosa puede ser juzgada indigna a priori de ser usada a fin de sugerir una visión de la vida distinta de aquella que se nos ofrece cotidianamente.

Una metodología pragmatista-blissettiana nos aconseja formular análisis, vale decir hipótesis, respecto a determinados fines, y verificarlos en la praxis. Confrontando los resultados y los fines descubriremos dónde no ha funcionado el análisis y podremos corregir el tiro. Esto es lo que Blissett está haciendo con las categorías de identidad y de individuo, y con la teoría corriente de la verdad.


El mito del "Yo"

IDENTITARIO: ¡Queridísimo Luther, encontrarte es siempre un placer! He pensado que podía traerte un pequeño regalo para testimoniarte mi amistad: un cuadro al óleo pintado por mí.

LUTHER: ¿Un cuadro pintado por tí? ¿Un cuadro tuyo? ¿Algo que no he hecho yo?

ID.: Bueno... lo he hecho yo

LUT.: Precisamente: si lo has hecho tu, yo no sé qué hacer con él.

ID.: Perdóname, pero no comprendo tu resentimiento. Yo pensaba que te gustaría tener en casa algo mío; soy un pintor reconocido.

LUT.: Escucha, amigo: tu me traes un objeto del cual te dices autor, es decir una cosa sobre la cual ejerciste artísticamente tu autoridad. Piensa que, si un amigo me regalase un caballo que respondiese sólo a sus órdenes y con el resto se quedase parado rumiando achicoria, ¿no crees que debería resentirme con aquel amigo?

ID.: En ese caso sí. Pero cuando lees un libro escrito por otra persona, esa lectura te reporta placer.

LUT.: Ciertamente. Y me es útil en la misma medida en que me puedo servir de las ideas en él contenidas para mi beneficio. Y yo soy útil a esas mismas ideas en la medida en que les permito reproducirse y desarrollarse en mí y en otros cerebros. Es como si la evolución avanzase a menudo gracias a la distorsión, al reciclaje de órganos. Como si cualquier idea entrara a formar parte de otra persona y fuera asimilada a él, de modo que cualquier cosa absolutamente extraña al ser, no producto de sí mismo, contribuirá a producir su propia historia.

ID.: Cierto, nos nutrimos de ideas y estamos hechos de ideas. Pero no es la idea la que nos crea: nosotros la elegimos.

LUT. ¿Y quién se encarga de elegirla?

ID.: Yo, o sea mi Personalidad, que escoge la idea que se le adapta mejor y que le parece más de acuerdo consigo.

LUT.: ¿Y qué sería de tu Personalidad, si la separas de la idea que infecta tu cerebro en este momento y que, junto a todas las demás, son el "humus" del cual nace el Gran Relato que tú llamas con el nombre de Yo?

ID.: Explícate mejor, Luther, pues empiezo a inquietarme.

LUT.: Somos como las aves que construyen su nido con todo lo que encuentran y llama su atención. Estas aves no son exactamente lo que están haciendo, sencillamente lo hacen. Lo mismo se puede decir de nuestro cerebro, que representa, y sobre todo se autorrepresenta, una historia construida como un montaje de ideas, situaciones, personas que ha encontrado. Esta historia, este texto, somos nosotros. No se trata de ningún Autor. En ocasiones se producen de pronto varias ediciones de determinado texto, pero no es el Editor el que elige entonces qué llevar a la imprenta. Una de las ideas más arraigadas que hospedan los miembros de nuestra cultura es que el texto es el producto de una Conciencia, de una Voluntad.

ID.: Pero entonces, ¿qué es el producto?

LUT.: Piensa en mí. Yo tengo una biografía muy precisa, pero ¿se puede decir que ha sido producida por alguien en concreto? Los mitos y las leyendas proliferan, se afirman, se difunden. ¿Quién puede decir que inició la cadena?

ID.: Tú no eres el ejemplo más adecuado, ya que eres un condividuo. Pero ¿qué dirías de un individuo como yo?

LUT.: Diría que se obstina en considerarse individuo porque la sociedad lo ha producido de esta manera, y no sabría dónde reposar la cabeza si no pudiera individuar, siempre, al responsable de una acción cualquiera. Diría que en el budismo la Conciencia Individual (Vijnana) es el tercer Anillo (Nidana) de una cadena de 12 elementos (Paticca Samuppada) que lleva de la Ignorancia (Avidia) al Dolor.

ID.: Sostener esa idea es muy peligroso, querido Luther. Si no tuviéramos conciencia, así como un yo, si no somos Autores de nuestro discurso, ¿qué sería de nuestro sufrimiento y de nuestra alegría? ¿qué objetaríamos a quienes nos quieren oprimir, a quienes nos quieran imponer su autoridad? Un amigo mío que tiene ideas similares a las tuyas y decía que los derechos de Autor son un robo se puso enfermo cuando otro escritor se inscribió en la S.G.A.E. con un texto suyo...

LUT.: A quien nos quiere robar la gloria, responderemos que la gloria no tiene dueño. No que los dueños seamos nosotros. Los sentimientos no son una cosa material, y no conocemos los confines del cuerpo. Fluimos a través de él como el agua a través del caudal de un torrente. Y este caudal lo modelamos, lo hacemos brotar de mil modos diferentes. Esto es lo que importa: que alguna célula del condividuo modifique sus sentimientos de una manera distinta y original. No si puede ser original respecto a sí mismo: el único modo de serlo es no considerarse de esa manera [un Yo].

ID.: Tú elogias la esquizofrenia, como ya hicieron tantos que estaban sanos antes que tú. Pero no creo que una víctima real de ella estuviese de acuerdo contigo.

LUT.: Tienes razón. El esquizofrénico es un individuo que, sintiéndose exteriormente amenazado, esconde su verdadero "yo" en una celda inaccesible, y muestra a los otros una máscara, de manera que las cosas terribles que suceden a su alrededor no le afecten realmente. La esquizofrenia es el resultado de la más obstinada defensa por parte del individuo. Pero la mejor defensa no es poner diversos "Yos" dentro de un solo cuerpo, sino poner diversos cuerpos en un Yo.

ID.: En resumidas cuentas, el Partido Masa.

LUT.: No, todo lo contrario. Porque en el Partido Masa todos los cuerpos terminan catalizados en la misma idea. En el condividuo los cuerpos son otros tantos centros de elaboración de datos, de creación de ideas y sentimientos. Como los escollos del torrente, diríamos... Con la diferencia de que los escollos son pasivos, inmóviles. Los cuerpos en cambio no esperan la llegada de la idea como si se tratase de una gracia celeste, sino que causan la corriente como las masas que hundimos en un lago artificial.

ID.: ¿Y qué hay que hacer para convertirse en condividuo?

LUT.: Basta renunciar a la propia identidad, con todas las ventajas que esto comporta. Zambullirse en oleadas de sentimientos de rabia y alegría que sientes fluir en torno tuyo, reelaborarlas, sin poner tu marca, tu firma. Porque no sabría qué hacer con un trabajo firmado e igual a tí: es algo acabado, del que tú has decretado el final y al cual nadie podrá añadir nada nuevo. La no identidad del condividuo marcha pareja con lo inacabado.

LUT.: Es ésta una conversación muy provechosa, Luther, y aunque no completamente, me has convencido...

LUT.: ¡Dirás mejor: me ha convencido!


El mito de la Historia

"Es como perder el tiempo en vivir" [Vasco Rossi]

La Historia de la historia

La Historia no es más que una historia. La idea absolutista de que la Historia es la Verdad (que exista una verdad histórica inapelable y perfectamente cognoscible) es minada objetivamente por el hecho de que algunas épocas han reescrito de arriba a abajo el pasado para uso y consumo del presente. Basta pensar en el ejemplo de los vuelcos en el juicio que ha sufrido en el tiempo un periodo importantísimo como el Medioevo: los Iluministas lo consideraron la era del oscurantismo, una especie de paréntesis sin nada digno de mencionar; pocos decenios después los románticos nos descubrieron muchos aspectos, exaltándolo como el reino de la imaginación, del folklore, de la pasión, del gótico, etc.

La historia debe ser reescrita por alguna nueva generación, porque aunque el pasado no cambia el presente sí lo hace; alguna generación revolverá el pasado buscando la diversidad, y en los diversos aspectos revividos de la experiencia de sus predecesores encontrará que tiene con ellos muchos puntos en común. (Christopher Hill)

La reconstrucción histórica que se nos da por verdadera tiene ya en sí algún rasgo de absolutismo. El historiador, se escucha por todas partes, es un detective que busca indicios con los cuales reconstruir hechos y situaciones. Pero así como Nathan Adler no podía estar seguro de su inducción final, porque él no estaba allí, aunque hubiese estado presente no tiene derecho a que su punto de vista merezca mayor crédito que el de los demás testigos (Rashomon docet).

La Historia es solamente una historia, la reconstrucción de un plot, de un ambiente, de una trama parcial; es la recepción de índices, de fragmentos que parecen confirmar o confutar hipótesis, sobre la base de las exigencias presentes, actuales y nunca eternas. No hay verdad en ningún sitio, sino verosemejanza.

Por otro lado, los movimientos revolucionarios se sostienen en primer lugar sobre una relectura arbitraria de la época histórica, finalizada para afrontar la apuesta del presente.

"La historia es objeto de una construcción en cuyo lugar ya no está el tiempo homogéneo y vacío, sino el tiempo pleno de la "actualidad" [Jetztzeit]. Así, para Robespierre, la Roma antigua era un pasado cargado de actualidad, que él hacía brotar del continuum histórico. La Revolución Francesa se entendía como una Roma retornada. [...] Pero este salto [en el pasado] se convierte en una arena donde manda la case dominante. El mismo salto, bajo el cielo libre de la historia, es aquel de la dialéctica, que es como Marx entendía la revolución." [Walter Benjamin: Tesis sobre filosofía de la Historia]

La lucha sobre el terreno de la historia es fascinante y probablemente indispensable para subvertir el mundo y la Historia del mundo, para impedir que los saltos se gesten desde lo alto. He aquí por qué el "materialismo histórico" no puede cometer el error de intentar defender una Historia, una y una sola e inapelable Versión Oficial. Sería conducir otra vez la lucha al interior de una conciencia monoteistica del mundo y de la vida.

Resurrectio mortuorum

La defensa a ultranza de la Memoria Histórica es el altar sobre el que se oficia de nuevo el cristianismo, la pretensión de cristalización del pasado a la que corresponde la muerte del presente.

La misión que Cristo confía a los apóstoles es la de andar por el mundo testimoniando la venida de Dios sobre la tierra y su retorno para saldar todos los debates pendientes en la Historia.

La Verdad dada y consignada la da Dios en persona: no hay nada que añadir, la Historia tiene finalmente un Fin y una Dirección, es decir, una entre tantas.3

El memorismo, este lustrar lápidas que conserva intacta la idea cristiana de martirio (testimoniada, preciso, de veras), este "embellecer los muertos", bien dispuestos dentro de su tumba, encuentra su razón de ser en la lucha espectacular contra el intento revisionista de esconder los índices, o de traer a la existencia una nueva trama. Se trata de la lucha por la posesión de los cadáveres, de los despojos. Es la vida vencida por la muerte, la cruzada por la "justa" interpretación de las Sagradas Escrituras, por el monopolio de la Versión Oficial.

Toda relectura de la historia, por lo tanto, es instrumental, toda verdad está referida a nuestro contexto espacio- temporal, es juego lingüístico, Network, Gemeinwessen si se quiere. Quienes se desmarcan de cualquier responsabilidad en el conflicto del (pobre) Cristo muerto por nosotros - en nuestro lugar, para dejarnos vivir liberados de la culpa -, no está dispuesto a sufrir el chantaje de la memoria. Aceptan la apertura de la Historia a la posibilidad de sus infinitas reescrituras. Esto no implica respetar a los Escribas Oficiales de turno ni cancelar a sus opositores de la foto. Ellos son detectives, y además buenos en su misterio. Sino que pretenderán utilizar la historia, interaccionar con el pasado sin importarles ninguna sacralidad, añadirse a la fotografía (abajo a la derecha, con el bigote postizo). El Espíritu Libre ha abstraido la máxima de Cristo: "Dejad que los muertos entierren a los muertos"; para él evocar a los muertos no significa poner los féretros en fila (el Nuevo Testamento comienza con un catálogo cronológico de difuntos, la genealogía de Cristo) reduciendo el momento de la vida al de la conmemoración, sino sacarlos fuera de la tumba, destrozar las lápidas y los epitafios escritos sobre ellas, profanar los sepulcros y arrastrar los espectros hasta las barricadas del presente. Es el presente mismo que se dilata en el espacio-tiempo e invoca desde la vida y para la vida, las vidas de Giovanni de Leida, de Giovanni de Patmos, de Spartaco y de Jacques de Molay, de Frank Zappa y del capitán Henry Morgan.

El Espíritu Libre (el "materialismo histórico") es el desenterrador por antonomasia.

El Espíritu Libre está con los que han abandonado deprisa el Calvario de la Memoria después de haber ganado una túnica a los dados. Los mismos que habían traido trucados de casa.

Apocapitalismo y Fin de la Historia

"La fe es el miedo a un final que podría no llegar nunca." [Sergio Quinzio]

"Tanto han gritado el apocalipsis que ya no vendrá. Por otra parte, aunque viniese, no podría distinguir lo bello y lo bueno de la suerte cotidiana reservada tanto al individuo como a la comunidad." [Raoul Vaneigem]

El Apocalipsis no es otra cosa que la cotidianidad. Es la suspensión de la vida en la espera de la muerte (de un tiro, de una cuchillada, de un accidente, del SIDA, del ecocataclismo e incluso de la vejez). El Apocalipsis es el régimen de supervivencia al que está condenada la mayor parte del mundo. Apocalipsis: revelación desde lo alto, fin de la Historia, acto impositivo de un Dios que trasciende nuestro mundo y nuestra voluntad. El Apocalipsis no es otra cosa que la vida en la sociedad (apo)capitalista. La vida que no busca porque ya está presente. Un presente vacío, que vive en la nada, o más bien no tiene nada que hacer con la vida, y que se sostiene sobre la riqueza económica.

"La tradición de los oprimidos nos enseña que el "estado de emergencia" en el que vivimos es la regla. Debemos alcanzar un concepto de historia que corresponda a este hecho. Debemos ahora afrontar, como nuestro compromiso, la creación del verdadero estado de emergencia; esto mejorará nuestra posición en la lucha contra el fascismo. Su fortuna consiste, no en último lugar, en que sus adversarios lo combaten en nombre del progreso como de una ley histórica. El asombro ante el hecho de que las cosas que vivimos sean "todavía" posibles en el siglo XX es cualquier cosa menos filosófico. No es el inicio de ningún conocimiento, si no es el de que la idea de historia de la cual proviene ya no se sostiene." [Walter Benjamin, op. cit.]

El fascismo, la estrategia del terror, la economía... son apocalípticos. Por eso el presente mesiánico, el verdadero estado de emergencia, no puede más que corresponder a la aceleración del apocalipsis, de la revelación desde abajo, en la que la alienación y el tedio sean reactivados y transformados difusamente en la carga vital que haga "saltar el continuum de la historia" [W. Benjamin]

El apocalíptico, esclavo de una visión lineal de la historia (de una Versión Oficial), vive en la suspensión de la vida que comporta el régimen de supervivencia - en la angustia de la muerte (la suya y la del mundo) -, en el terror del final. El sistema de producción apocapitalista se funda enteramente sobre este miedo, sobre el pánico de la pérdida de lo poco, sobre la reducción de todo individuo a centinela de su propia muerte.

El hipocalíptico en cambio toma mucho o todo, juega con el fin del mundo, flirtea con él, apuesta (por) la propia vida, haciéndola estallar en el fin de este mundo. Y no hay para él estrategia de terror que lo detenga, puesto que el hipocalíptico ha renunciado a tener poco de lo poco y hace surf sobre la cresta de la Última Ola, afirmando así su categórica inaccesibilidad al chantaje.

El Espíritu Libre, el materialista histórico, el hipocalíptico, el surfista, son Cristo que dice: "No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores" (Mateo 9, 13). Si ni siquiera a Dios le interesaron los puros, la gente honesta y pulcra, los santos y los héroes, ¿por qué deberían interesarle al hipocalíptico? ¿Por qué debería tratar de perseguir una presunta pureza, tan cara al franciscanismo (ese sindicalismo de la herejía), al anarquismo, al fascismo y a las demás sectas de la plaza? ¿Para qué? ¿Para mantener pura la fe moral ante el Último Día?

La revolución no es una cena de gala. El Hipocalipsis viene apuntando desde abajo, desde los cimientos de la sociedad. Es una contaminación letal que no previene mediante buenas acciones de testimonio o de categórica afirmación del propio Yo-Sí, sino que exige el derecho a mancharse las manos y caminar por la izquierda, de usar los dados trucados, de insinuar por cualquier medio la fragilidad del templo del poder. Es un flujo de conciencia de un millón de mentes, la culminación de la Guerra Psíquica. No la apocalíptica espera perenne del Momento Oportuno, sino una lenta filtración viral que inocula el cáncer en el sistema. La espera, el testimonio (el martirio), la Resistencia, se sitúan en la prospectiva de un Evento (el Segundo Sábado) que ya está instalado, no tiene nada ni a nadie que esperar. No va a venir nadie. No habrá ningún Encuentro Final dentro o fuera de la historia.

Cristo prometió volver al cabo de una generación y no cumplió su palabra. Tal vez no había nada que cumplir por su parte: somos nosotros la parusía, la parusía con nosotros mismos, la comunidad humana. Y en este punto ya no podemos llamar herético a nadie, puesto que ya no se trata de una elección: ¡Hic Rhodas hic saltat! Es cuestión de vida o muerte. No podemos esperar todavía el día bajo el reinado del Apocalipsis (la Economía) ante la visión de la vida y de la historia que se impone, a menos que queramos condenarnos a una momificación prematura.

"Nadie se remonta más allá de su presente. Pero ninguna época ha propagado mejor, oscureciéndola también inevitables confusiones, la sensación de que todo se juega ahora" [Raoul Vaneigem]

Acción estética Acción postal Adolfo Marchena Aeron Bergman y Alejandra Salinas AIR Aitor Onaindía Al-Ma Alabastro Alan Turner Alberto Conderana Alejandro Thornton Amador Savater amanita Amano 0 Amano 1 Amano 2 Amano 3 Amano 4 Amano 5 Amano 6 Amano 7 Amano 8 Amano 9 ambos Ana Lucas Ana Ortega Andrés Morte Angela Serna Anki Toner ANNA ANO Antonio Cantarero Antonio Dantas Antonio Gómez Antonio Langoyo Antonio Nelos Antonio Orihuela Antonio Pérez-Cares Añino Archivo Situacionista Hispano Arte Correo Arte Marrón Arte por fotocopia Artesaldo Asger Jorn Asociacione Psicogeográfica de Bologna Barry Smylie Bartolomé Ferrando Basilio Rivero Bertold Brecht Bill Brown Blues Visto Bob Jones BOEK Buitre No Come Alpiste Bureau Of Public Secrets Carles Hac Mor Carlos Barona Carlos T. Mori Carmen Cámara CCPLNDVCTDE Cecilia Cruz Olivares César Figueiredo César Otero César Pesqueras César Reglero Chema de Francisco cine citas y referencias Clemente Padín Coe Col.lectiu Reçerca collage cómic e ilustración Coordinadora de artistas kontra el Arte Corpá Cristina R. Alcalá crítica cultural crítica social Cuadernos Itinerantes Damego Dana Crane Dave-Baptiste Chirot decolage Demon Lugman deriva Dirk Schwarze Domingo Mestre Dorian Ribas Marinho Dragan Zivancevic Dug Brent E. A. Graphix Edgar Prodeo Edgardo-Antonio Vigo El Bellotino de oro El Club de los Estetas Patéticos El Cosmonauta Eléctrico El Lissitzky el relato El Terrible Burgués Elena Cabrera Elisa Velasco Elvis Pérez Emerenciano Encuentros por la Humanidad y contra el Neoliberalismo Encyclopédie des Nuisances entrevistas Eugenio Castro Extraños con Linternas Fanzine Amano fanzines Fausto Grossi Fernando Aguiar Fernando García Delgado Fernando Márquez Fernando Martínez Fernando Millán fotografía Foucault Genealogía de la prensa marginal española Gil G. Wolman Giordano Genghini grafiti Grupo Redondo Grupo Surrealista de Madrid Gustav Metzger Guy Bleus Guy Debord Hakim Bey Hans Braumüller Huelga de arte Ibirico Inismo Internacional Situacionista J. Seafree Jean Terrosian Jesús Camarero John Bennett John Held Jr. Jorge Matamoros Jose Luis Campal José Luis Castillejo José Manuel Rojo José Manuel Vázquez Juan Angel Fernández García Juan Angel Sáiz Manrique Juan José Espinosa Vargas Julia Masvernat Kalvellido Kamen Nedev Karen Eliot Ken Knabb Kike Babas Kike Turrón Kiki de Noche Koldo Guinea komandos de acción kultural anónima (kks) La Compañía La Guerrilla La Más Bella La Voz de mi Madre Laboratorio Excéntrico Laura Baigorri Lautréamont Lesoj Literatura Gris Lluís Guiu Soler López de Ael Los Incontrolados Luis Navarro Luis Ruid Lusmore Luther Blissett Mabel Quiñones Macromassa Maite Barrera Maldeojo manifiestos Manuel Almeida e Sousa Manuel Portela Mari Luz Bermejo Merz Mail Miguel Amorós Miguel Guzmán Misola Dorela mitopoiesis Molero Prior Monty Cantsin muerte del arte Mumia Abu-Jamal Mundo Corvo música experimental Narradores de la red Nel Amaro Nelo Vilar neoísmo net art Nidia Palomo Nietzsche Nikolaus Marr No Copyright nombres múltiples Not Bored nuara nuevas tecnologías Obra/Abre Orfilia P. O. Box Paul Nougé Pedro Gonzalves Pere Foix Pere Sousa performance Phayum pintura plagiarismo poesía visual Poetas desenchufados Preiswert Arbeitskollegen Producciones Imposibles prospectos del Laboratorio psicogeografía radikales livres Raffaelle Gallucci Refractor Resistencia Vírica Ribota Richard Paget Robert Filliou Roger Sesan Sign'zine Silvia Díaz Chica Sotos Spencer Selby Stewart Home Stidna Timothy C. Mayo Tomás Caro TOTEM Traficantes de Sueños United Artists Of The Museum Vda. de Blissett Vicente Muñoz Victor Zygonov Vittore Baroni Von Beetfarmer DeBoring Vanaygum y Poe Vórtice Walter Benjamin Wilderness Wu Ming Yolanda Pérez Herreras zaj