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martes, 15 de junio de 2010

Revistas (contra)culturales de los noventa

Para los que (sobre)vivimos en Madrid el mercadillo alternativo de Tirso de Molina era el lugar de encuentro de los faneditores más directamente comprometidos en un proyecto político, y un lugar al que solían acercarse los aficionados de otras provincias cuando pasaban ocasionalmente por el foro, pues no sólo se encontraban materiales difícilmente disponibles en otros lugares, sino que podías alternar con sus artesanales productores. Entre las publicaciones que funcionaban por allí y que nos marcaron citemos el proyecto 3 fanzines diferentes (Aless Vill / Nostrae Educationis Falatia / Simbiosis en la Abstracción) en un proyecto común, que se mueve entre el clásico fanzine underground y un poco de frescura emoadolescente, muy recomendable para los aficionados al hardcore introspectivo y llamado a convertirse en un clásico de su género. Apuntes del Subsuelo trataban de conformar un espacio para la reflexión en clave libertaria. Quizá su estructura no aporta mucho al clásico fanzine underground: cuentos, poemas, etc., pero empiezan a darse cita aquí una serie de textos teóricos y de autores de buen nivel liberados del viejo esquema poder represivo vs. presión sin poder y conscientes de lo mucho que hay que hacer. El Grupo Surrealista de Madrid pare cada año una Salamandra que trata de deslizarse por nuestros sueños. Para el Grupo Surrealista el sueño acontece a todas las horas del día y tiene un sentido social revolucionario. Este planteamiento (el originario) es el que pervive en determinados grupos que, como el de Madrid, no han renunciado al programa utópico del surrealismo. Fernando Márquez sigue dando caña con su "publicación transversalista" El Corazón del Bosque que, consideraciones ideológicas aparte, ha conquistado un espacio atípico en la prensa alternativa por su calidad. Puede que el nombre de su editor constituya un reclamo fuerte y hasta morboso, pero ya quisieran muchas publicaciones políticamente correctas contar con este nivel de análisis.

Ni Hablar es una de las pocas revistas ideológicamente bien orientadas que podías encontrar en los kioskos si eras de Madrid (no me refiero a una elección adecuada entre modelos, sino a la manera de contemplar la realidad, que es una para todos), y nos la mandaban desde Ediciones Caimar. También en Madrid llegaba obstinadamente a nuestros buzones (y eso que cambiaron de sitio una cuantas veces) una revista literaria que se desprendió de otra no menos acosadora llamada El Fungible, que desde Alcobendas nos persiguió hasta el mismo infierno. El Pájaro de Papel, editada por el Grupo Ícaro, tenía entonces poco más o menos el mismo aspecto que hoy (será que, como no va numerada por no sé qué cuestiones legales, se mantiene siempre joven): papel bueno, textos legibles, ilustraciones pasables, destilando corrección por toda su trama. Todo esto significa, por si algún ingenuo aún no ha leído, subvención hasta en las estampillas, dicho sea sin menosprecio de sus colaboradores, cuyo nivel, obviamente, suele ser más homogéneo que el de otras aventuras más o menos inexplicables. Otro tanto parece que pueda sucederle a revistas construidas según modelos deterministas de enfoque y composición desde circuitos aglutinantes como los universitarios o los talleres de literatura, tan enternecedores. La revista granaína La Caterva se realiza desde el Taller de Escritura del Centro Cultural Casa de Porras de la Universidad de Granada. En Andalucía la literatura entendida como pluma y papel sigue teniendo amplio alcance. Existe además toda una mitología de poetas andaluces.

Otros que se lo hacen gratis son los de El Bellotino de Oro, simpático fanzinillo fotocopiado y grapado que parecían mover dos personajes populares de la escena emeritense: Juan Humano y Sigbjorn Wilderness. Aparentemente sin más pretensiones, constituye un ejemplo inhabitual de lo que queremos decir desde aquí: cuatro fotocopias baratas dobladas que funcionan como aquellos primeros tripis, pero gratix.

Castillos de papel levantaban mensualmente los de Papers Bruts-Ezkandi jugando la baza de los sufridos creadores del circuito underground, una peña que se nos hizo familiar y a la que no dudamos en reconocer el mérito de haber sustentado, frente al voraz espectáculo, un movimiento de fanedición cada vez más digno. Evitemos dar nombres; digamos que Kastelló, zine de síntesis en el mundo de la creación alternativa, es el fanzine que los reunía a tod@s al punto de ser una auténtica enciclopedia del circuito underground en más de sesenta volúmenes a los que llegó admirablemente sin subvenciones y con una publicidad discreta.

Escarabica era una publicación localista bien presentada y bastante atenta a la acción juvenil que editaba la asociación de medios audiovisuales Correveidile con el "carácter" de las cuencas mineras asturianas.

Iralka es una interesante revista de pensamiento realizada en Irún por el colectivo Zizania. Cada número era un monográfico acerca de algún concepto. Publicaron monográficos sobre la ilusión, la fe, la revolución, la memoria y la guerra (con ilustraciones inéditas de Lusmore). Artículos con entidad intelectual, pero perfectamente legibles.

Sin Título es el título de la revista en prensa de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, que suele contener textos originales de clásicos de la vanguardia como Guy Debord, Hugo Ball, Kurt Schwitters, John Cage y un etcétera muy largo. Compone un soporte documental y educativo. Me imagino que la intención es poner al alcance del estudiante materiales no editables en otros contextos, así que lo importante es que esté ahí disponible.

Muy cuidada la revista valenciana Fuera de Banda, el suplemento 'artístico-mutante' de Bandaparte (revista de cine) que coordinan Nelo Vilar y Domingo Mestre. Las propuestas artísticas más rupturistas, performance y 'accionismo salvaje' (intervención urbana) tienen cabida en este soporte de formato inhabitual (10,5x29). Manifiestos, acciones, muchas ideas, y la colaboración de la Facultad de BB.AA. de Valencia les ayuda a llevarlas a cabo.

El panorama artístico catalán es bastante diferente al de Madrid. Si aquí agonizamos en un desierto donde hasta las propuestas alternativas se dedican a vivir cómodamente de los modelos que ofrece la cultura de masas, parece que allí una andanada de artistas independientes, y hasta venenosos, son a veces bien recibidos por las instituciones dentro de una política cultural orientada a la integración. Cataluña está creando un universo cultural inflacionario para tapar los vacíos que ha dejado la excavadora en su memoria. Hagamos un mero inventario no valorativo de algunas de las muchas publicaciones que circulaban por allí, a veces mediante libre difusión: Côclea, revista sobre arte contemporáneo y de acción; Talp Club, revista sobre arte de acció y polipoesía con un estupendo diseño: decAlor, revista de crítica cultural que merece una mención especial por la audacia de sus contenidos, la calidad de su diseño y el interés de sus colaboradores.

La mejor revista española de pensamiento era sin duda Archipiélago, Cuadernos de Crítica de la Cultura, que incluía un amplio monográfico en cada número.

Por fín, el incipiente mundo friki empezaba a producir en Madrid sus clásicos. Dejad que las niñas se acerquen a mí era un fanzine lleno de niñ*s viej*s fotocopiados para adult*s que no han crecido. Gentecilla del mundo del cine, así que solo engañan los ojos. La clásica mitomanía del fanzine subvertida para voyeurs aficionados a esa aprensión sorda que sube desde el sacro y se queda en la garganta. Quizá sea Mondo Brutto el pop-zine con más imaginación y ácido úrico. Aunque muchas veces el contenido de sus artículos nos la refanfinfla resulta que el tonillo irreverente que manejan te acaba atrapando. Dildo en el Ojo Ajeno se montaba un buen dossier por capítulos de fanzines españoles bajo el título "Símbolos de España: cada pueblo tiene los fanzines que se merece". Sus otros temas: el indie, los freaks, las drogas, entrevistas... Mondo Brutto es una revista que se alimenta del espectáculo tanto como lo alimenta. La cosa va de humillar públicamente a gente que no tiene amor propio y más que nada sirve para pasar el rato. Después de echar unas risas leyéndola hemos detectado, sin embargo, efectos alienantes sobre el consumidor: todos los artículos son el mismo y los sucesivos números se montan sobre sí mismos sin terminar de encontrar nada propio que decir. Una alternativa al Hola que debería estar disponible en todas las peluquerías.

Entrada confeccionada con fragmentos de reseñas de Luis Ruid en diferentes números de Amano.

lunes, 31 de mayo de 2010

Zines musicales de los noventa

La música amansa a las fieras. A través de la prensa musical se cuela el poder en la escena y empieza a conducirla hacia sus intereses particulares. Con la ilusión de progreso y libertad que hipnotizó a nuestras juventudes la prensa marginal dejó de ser combativa y se hizo musical. Desde otra perspectiva más lúdica, no obstante, los hay que se pueden leer y hasta escuchar, y su delito no es tal si consideramos que se trata de un desarrollo lógico y de un reflejo de otras estructuras. En muchos casos se convierten en la única fuente de información que poseen determionados degustadores de músicas especializadas o "alternativas". En el diálogo con la música del circuito integrado siempre acaba ganando el mercado, que importa ideas y músicos, pero qué le vamos a hacer. Rescatemos algunas ideas interesantes.

El término fanzine no viene de fan del cine, como asegura una indocumentada de la prensa oficial, sino de zine de fans, revistas editadas por los fans de alguna estrella del pop dedicadas a propagar y catalizar el culto. En bastantes casos, estas publicaciones amateurs contaban con el apoyo económico de la discográfica interesada. Hoy la cosa ya no funciona así: son las propias discográficas las que editan en muchos casos estos materiales para dar a conocer sus productos y hacer buenas críticas de sus grupos. Por regla general suelen estar muy bien hechos y les gusta presumir de ello. A veces hasta regalan cedés promocionales. Es lo que ocurre con Zona de Obras y Spiral. Subterfuge, por su parte, aporta otro talante, ampliando su ámbito de intereses a otros aspectos de la cultura juvenil como el cine o el arte. Su recorrido ha sido el inverso: empezó siendo fanzine y, tras lograr ser el mejor en su campo, se edificó sobre él una editora/distribuidora.

César Pesqueras persigue esta línea con su dnc'Zine. Su catálogo aún es modesto, pero tiene aspiraciones. Junto a artículos y entrevista redundantes que no aportan nada a la prensa oficial editan un interesante "Cuaderno de Lluvia" interior dedicado a la creación literaria y algunas interesantes exclusivas. La estética que utilizan va a tono con su nombre: dark näif confussion. Incluye numerosas entrevistas a grupos y gentes del cine con una línea selectiva que valora no sólo la propuesta musical, sino también la actitud de los protagonistas dentro de la "escena independiente".

El Vómito de las Ninfas pretende revitalizar el modelo clásico de fanzine musical y cinéfilo adolescente. Dedicado a inventariar las experiencias de quien lo hacen sin otras pretensiones. Es una actitud.

Los ejemplos se multiplican: Las Lágrimas de Macondo, Noise Club, Beat Generation pero, si por lo general utilizan un lenguaje más osado y una estética más creativa que sus compañeras del circuito integrado, no acaban siendo sino réplicas de éstas o una plataforma de acceso a las mismas.

Otra razón por la que merece la pena recorrer la escena de la prensa musical alternativa es la especialización de algunas revistas en modos de expresión musical minoritarios. Las hay especializadas en todo de tipo de músicas habidas (reggae, country, étnicas, etc.) e inventadas (dance, rock gótico, jungle, etc.).

Planto aquí la referencia de mi zine punk favorito: 100% Papel del Water de Madrid.

* Entrada elaborada con fragmentos de reseñas de Luis Ruid en el fanzine Amano.

viernes, 14 de mayo de 2010

Apuntes (muy tentativos) sobre el pasaje al anonimato en primera persona

por Amador Fernández-Savater
postlogo del libro Industrias Mikuerpo (Madrid, Traficantes de Sueños, 2010)

00. Plantado en 2009 veo nítidamente a industrias mikuerpo como un "hijo de su tiempo". Es decir, formando parte de una secuencia política que ya se ha cerrado y que ahora, precisamente gracias a ello, podemos empezar a percibir mejor cómo y de qué estaba compuesta. Hijo de su tiempo no significa un mero producto de un contexto (social, político, económico...), sino todo lo contrario. Un laboratorio de experimentación que aspira las tendencias que conforman un momento del mundo y las devuelve traducidas en análisis, diagnósticos, consignas o propuestas de intervención. Que no sufre pasivamente sus condiciones de existencia ni simplemente las refleja, sino que es capaz de una elaboración crítica de lo que le atraviesa. Como si fuera un destino que, primero, ha de asumirse y, a partir de ahí, se vuelve terreno de juego. Algunos elementos del destino de industrias mikuerpo que yo señalaría: derrota de las luchas obreras autónomas, desencanto, No Future, GAL, SIDA, curros de mierda, Corrupsoe, Generación X, pero también: primeras okupaciones, movilizaciones estudiantiles del curso 86/87, movimiento de insumisión... La única libertad posible no consiste en desarraigarnos de lo que nos toca vivir (mediante la nostalgia, la ideología o el resentimiento hacia el presente, tan frecuentes en la crítica radical), sino en crear nosotros mismos los modos de estar-ahí. Al mismo tiempo, la única crítica operativa, capaz de desafiar el mundo, es la que se hunde hasta las heces en él, sin ponerse a resguardo ni tirar de su propia cabellera de principios ideales para arrancarse del curso de las cosas, sino elaborando como materia prima de la revuelta la experiencia del presente.

01. Siguiendo el impulso de las vanguardias artísticas, industrias mikuerpo decide dar la batalla en la esfera de la representación, articulada por todos los dispositivos y canales de mediación donde se juega el sentido y la intensidad que tiene para cada uno de nosotros vivir. Donde se decide nuestra disposición esencial en y ante el presente: qué vamos a sentir, qué vamos a pensar, qué vamos a decir, qué vamos a hacer con lo que (nos) pasa. Esa ampliación del campo de batalla más allá del eje clásico proletariado-fábrica-explotación coincide con el desplazamiento tendencial de la lógica de beneficio hacia territorios más o menos abandonados en el pasado a actividades improductivas y soberanas: fantasía, arte, literatura, poesía, metafísica, mito... Me refiero por ejemplo a la importancia creciente de una industria cultural de nuevo tipo, al proceso de massmediatización generalizada de la sociedad, a la perversa estetización capitalista de la vida cotidiana o al consumo como práctica dominante. La comunicación se transforma en la nueva cadena de montaje. Otra (contra)tendencia de los años 80 y 90 muy influyente en la orientación crítica de industrias mikuerpo es sin duda el surgimiento de un movimiento underground básicamente juvenil que, a tientas como los niños perdidos, empieza a desarrollar circuitos autónomos de producción simbólica (fanedición, arte postal, autoedición musical, etc.) e interviene fugazmente en los espacios públicos de significación (acción callejera, graffiti, etc.).

02. El sesgo marcadamente estratégico de industrias mikuerpo empuja al colectivo más allá del terreno estéril de la crítica impotente y el lamento. La perspectiva es gozosa, afirmativa y material: se puede intervenir; la intervención es una construcción de espacios donde desplegar otra percepción. La orientación de los canales de mediación no está inscrita fatalmente en una estructura de poder abstracto e imbatible: se decide en el uso, en el antagonismo de los usos tácticos. La misma recepción que hace el público del espectáculo puede ser creadora, irónica, inteligente. Así, por un lado, se proponen "modos de intervención estética: interferencias, distorsiones y accidentes en la estructura del sistema de significados". Y por otro, la reapropiación de espacios-tiempos donde creación, producción y distribución se indistingan en una auténtica autogestión del sentido. La pelea entre el poder y su subversión se sitúa en el modo en que ligamos y desligamos cotidianamente afectos, gestos y palabras. Lo que hacemos, lo que decimos y lo que sentimos. La mirada crítica equivale, ni más ni menos, a una nueva sensibilidad.

03. Naturalmente, un hijo de su tiempo tiene, aquí y allá, sus aires de familia. Algunos más evidentes o explícitos que otros. En el álbum familiar de industrias mikuerpo, no pueden faltar los hackers impregnados de literatura cyberpunk que pasan la noche en vela viviendo el sueño de "okupar la red" -o, mejor dicho, ser la red- como espacio de liberación de las identidades; el EZLN y su desarticulación práctica de los nudos gordianos de la acción política del siglo XX (reforma/revolución, vanguardia/masas, violencia/no violencia...); las mil y una estrategias de guerrilla de la comunicación, desde las burlas mediáticas y las noticias falsas, hasta la intervención callejera que desvía los signos de la ciudad; el movimiento de insumisión al servicio militar en España; los centros sociales okupados y sus circuitos de autoproducción alternativos (música, fanzines, etc.); la tentativa del Luther Blissett Project de formular una nueva mitología, expresamente adaptada al potencia antagonista de un nuevo sujeto productivo emergente: el trabajador inmaterial, figura principal de un "capitalismo de espíritu" basado en la información, los afectos, la cultura, la comunicación y la creatividad ("necesitamos mitos, narrativas que inciten a la intelectualidad de masas a pasar a la acción"). Etc.

04. Hackers, activistas contraculturales, artistas, okupas, militantes... El recurso al anonimato atraviesa todas las luchas que enfatizan la naturaleza colectiva, distribuida y descentralizada de la producción política -discursos, símbolos, enunciados, dispositivos- contra las estrategias (dentro y fuera de los movimientos) de control, apropiación, centralismo y jerarquización. El anonimato, entendido como espacio de todos y de nadie, afirma así el poder de cualquiera para actuar políticamente (contra la hegemonía de expertos y especialistas) y la fuerza de un nosotros cooperativo, abierto, contagioso. Esta revolución no tiene rostro. El programa de subversión de industrias mikuerpo daba sentido inmediato a mil prácticas espontáneas: "disfrázate con ropa vieja, utiliza los medios de modo fraudulento, multiplica las entidades y los eventos, estudia las dinámicas de posesión y ponlas en práctica. Todos somos pasajeros poseídos... Okupa o resiste". Multiplicación de alias y cuentas de correo en la red. Nombres de guerra y nombres mútiples. Pasamontañas zapatistas "tras los cuales estamos ustedes". Travestismo de identidades. Guerrilla de la comunicación. De ahí la fuerza de atracción que generó inmediatamente la imagen del virus propuesta por industrias mikuerpo para simbolizar las nuevas formas de acción que okupan, infiltran y parasitan los dispositivos, lenguajes y canales de mediación hegemónicos. El virus viene como del espacio exterior: en este caso, underground, comunidades abiertas, okupaciones, zonas temporalmente autónomas, inteligencia colectiva en la red... Las propuestas de industrias mikuerpo se dirigían a "un inmenso capital humano y creativo que no encontraba aplicación ni proyección social". Un "afuera" dibujado con los colores de la cooperación social que aún vivía más o menos libre de las redes de valorización capitalista. Así se entiende que el virus y los disfraces fuesen las herramientas adecuadas al doble agente que lleva una vida disociada entre el día y la noche. Arte esquizofrénico de la guerra.

05. Pienso que el movimiento global que arrancó en la contracumbre de Seattle en 1999 fue de alguna manera un "precipitado" de esos modos de politización en medio los cuales industrias mikuerpo funcionaba a la vez como virus y como síntoma. No sería difícil localizar entre las distintas prácticas y filones del movimiento global las cinco características de la "resistencia vírica" que mikuerpo planteaba en un texto aparecido en 1998: 1) la acción molecular difusa, buscando la convergencia en acciones puntuales y paradigmáticas en lugar de construir estructuras de intervención que restan movilidad y capacidad de contagio (como era sin embargo el deseo de la vieja política que se subió al carro antiglobalización sin dejarse afectar lo más mínimo por la novedad que suponía); 2) la amplificación mediática a través de los canales de mediación pero sin aceptar su lógica falsamente democrática y objetiva, sino constituyendo una respuesta (irónica, crítica, vírica) a la misma; y, más allá de eso, la constitución propia de poderosas herramientas de comunicación alternativa como la red indymedia, capaces incluso de rivalizar en algunos momentos con los medios oficiales en la puja por la construcción de actualidad; 3) la organización en red, el modelo descentralizado, desjerarquizado y difuso que permitía al movimiento incluir diferentes sensibilidades y pertenencias, hacer de la multiplicidad una potencia y no un obstáculo, poner en circulación cuerpos, afectos, herramientas, historias e imágenes; 4) el plagio y la subversión, esto es, el desvío y redireccionamiento de los códigos dominantes que en el movimiento global tomaba los nombres de activismo mediático, hacking, subvertising, tergiversación: las mismas contracumbres eran parte de esta guerra de metáforas, un juego de espejos mediante el cual el movimiento captaba y difundía por todas partes la imagen de unos poderosos encerrados en sus fortalezas blindadas y asediados por la gente cuyo destino aspiraban a gobernar; y 5) el anonimato de la acción para impedir ser nombrados por el poder, que en el movimiento global se concreta en el uso de símbolos "ciegos" que representan el carácter irrepresentable del movimiento, como los monos blancos ("una herramienta y no una identidad"). Estas afinidades no quieren funcionar como equivalencias identitarias, sino más bien como resonancias en el interior de un mismo contexto histórico en el que el movimiento global concentró de pronto energías y sedimentos dispersos con la fuerza y la velocidad de una flecha.

06. ¿Reveló esta experimentación a gran escala de la resistencia vírica -practicada en primer lugar por pequeños grupos- sus secretos a los dispositivos inmunólogicos que elaboran contratipos en las instituciones ("la formalización subvertida de la experiencia, la subversión de la subversión")? ¿Derivó la socialización y democratización salvaje de ciertos modos de hacer en fenómenos de cristalización de identidades, concentración de poder, centralización organizativa, representación, espectacularización? La crítica amargada, que lo sabe ya todo siempre de antemano, responderá que sí. Pero la impotencia sólo ve fracaso y derrota por todas partes, porque el fracaso y la derrota justifican a su vez a la mirada impotente. Es un círculo vicioso hecho de miedo a la experimentación-vida más allá de lo sabido y conocido, a la generalización e indeterminación de la batalla y a la misma posibilidad de la victoria. Uno de los méritos de industrias mikuerpo fue romper ese círculo despotenciador de la crítica que algunos llaman "lucidez".

07. El 13-M de 2004, dos días después del atentado terrorista en Madrid, una autoconvocatoria concentra a miles de personas frente a las sedes del PP exigiendo la verdad sobre lo sucedido. No convoca ninguna organización, la cita circula mediante sms e internet, mensajes de personas de confianza y fuentes múltiples, no sólo activistas. 2 años más tarde, mediante otra convocatoria anónima esta vez por internet y a escala nacional, se dispara el movimiento V de Vivienda que aún perdura en el momento de escribir estas líneas. Los núcleos donde resuena la convocatoria y se articula la protesta en la red son aún más abiertos, descentralizados y distribuidos que el 13-M: la blogosfera es decisiva en la intensificación de la convocatoria y de la movilización, indymedia queda en un segundísimo plano. La primera expresión callejera y no corporativa contra los efectos de la crisis económica se autoconvoca en toda España mediante la red para el 15 de octubre de 2008. Un poco después, los amigos de Álvaro Ussía, un chico asesinado por los porteros de una discoteca en Madrid, organizan mediante redes sociales como Facebook o Tuenti la concentración de duelo y protesta por lo ocurrido. Lo mismo sucede en torno a la muerte de Marta del Castillo en Sevilla durante 2009, el hecho atraviesa y tensa las redes sociales donde la chica asesinada y sus mismos asesinos participaban muy activamente. ¿Qué está pasando? Son los primeros pasos de un cambio tendencial de paradigma que desafía radicalmente los imaginarios y los modos de intervención crítica: la socialización del uso político de las herramientas tecnológicas entre la gente cualquiera, más allá de los circuitos activistas.

08. Si el primer anonimato de que hablamos quería expresar sobre todo la potencia de lo colectivo (comunidad abierta, sujeto multitudinario, inteligencia colectiva, cooperación social, etc.), el “anonimato en primera persona” extrae su fuerza de la conexión una-a-una entre singularidades cualquiera que hablan en nombre propio y que abren espacios de todos y de nadie donde las condiciones de pertenencia son difusas: la confianza que otorgo a los mensajes que nos convocan a la calle viene precisamente de que conozco a quien me lo envía; a las manifestaciones se llevan pancartas individuales con lemas propios; lo que prende comunicativamente con más fuerza son los testimonios en nombre propio sobre las condiciones de vida. El anonimato en primera persona introduce otro concepto de “verdad”. No ya la verdad “antagonista” opuesta a la verdad oficial, como en la contrainformación. Pero tampoco su pura disolución en un juego de imágenes, como en la guerrilla de la comunicación. El anonimato en primera persona pone en juego verdades no ideológicas. Sostenidas por un cuerpo, una experiencia (”lo que yo veo y vivo”) y vinculadas a una afectación, a una emoción (no las verdades frías del racionalismo y la ideología). Verdades que no se llaman a engaño (porque son vividas), aunque se puedan elaborar en muy distintas direcciones. Verdades que en ocasiones se pueden “comunizar” en tanto que parten del malestar ante un fondo de precariedad compartido: “No nos representan”, “No tendrás casa en la puta vida”, “Íbamos todos en ese tren”, etc. Verdades de cada cual que forman juntas una interioridad común.

09. Por todo ello no es de extrañar que el anonimato en primera persona se mueva como pez en el agua por la web 2.0. De pronto los canales de mediación se llaman Wikipedia, blogs, MySpace, Tuenti, Facebook... Sin duda son muy buenos negocios, pero también espacios del anonimato que cuestionan el monopolio de sentido de la cultura consensual, rompiendo con la transmisión centralizada y unidireccional de información. Sin duda son lugares de exposición de una subjetividad autorreferente, banal y consumista, pero también de la fuerza desnuda de una voz propia que no se esconde -tras ninguna ideología o 'nosotros' postizo. Sin duda son espacios despolitizados, pero también capaces de tensarse políticamente con una apertura y capacidad de interpelación que salta las fronteras sociales, económicas e ideológicas que cotidianamente nos dividen. Sin duda son caóticos y dispersivos, pero también experimentos descentralizados y distribuidos donde se conjugan de otro modo el yo y el nosotros, lo común y la singularidad. Sin duda son herramientas de gestión del Yo, pero también espacios de todos y de nadie abiertos a la expresión, los saberes y la creación de cualquiera, y que por ello desafían la representación como esfera exclusiva de los expertos (intelectuales, artistas, periodistas...). Disfrazarse en ellos con ropa vieja es impensable: la voz que tiene legitimidad y veracidad es la que parte de sí, los enunciados sostenidos por un cuerpo verificable. Ahí ya no se multiplican las entidades y los eventos, sino más bien las dimensiones de la propia existencia que se exponen y comparten con los demás. Los medios no se usan de modo fraudulento, sino que se lleva su lógica al extremo (y así gana el chikilicuatre). La organización jerárquica del sentido ya no es simplemente el Enemigo: ahora vivimos entre sus ruinas.

10. El 'afuera' de una fuerza de trabajo creativa "flotante" a la que apelaba industrias mikuerpo ya no existe. El anonimato en primera persona es hijo de la movilización total de la vida (como momento presente del capitalismo) que funciona mediante la autoactivación del Yo convertido en marca, convertido en proyecto. Pero el afuera pasa adentro. Es decir, el anonimato en primera persona sabe ser un hijo ingrato y rebelde. Esa ambivalencia del anonimato en primera persona es radical. Demasiado radical para los espacios militantes, cuya función de vanguardia se queda inmediatamente obsoleta cada vez que el anonimato en primera persona se tensa y autoorganiza. Demasiado radical para la crítica radical, cada día que pasa más extra-terrestre (e irrelevante) en sus delirios de pureza. La fuerza de la experiencia de industrias mikuerpo no sólo se encuentra hoy en la indudable actualidad de muchos de sus postulados, sino en el propio ejemplo de cómo la crítica operativa se hace mediante experiencias reales y en inmanencia con el mundo que se pretende transformar, dejándose afectar por él para poder afectarlo de vuelta. ¿Será capaz la crítica de aceptar ser poseída por el anonimato en primera persona, de dejarse okupar por este octavo pasajero y, una vez rotas las defensas verticales del juicio y la exterioridad, mutar en un cuerpo nuevo, que sepa vérselas, ahora sí, con la ambigüedad, las impurezas y los clarooscuros de la propia vida, que sepa rearticular (que no negar) sus saberes adaptándolos a nuevas situaciones y contextos, con el objetivo de dar cada vez más consistencia propia a los espacios del anonimato (los hechos de átomos y los hechos de bytes) y densidad común a los lazos que los unen, para unilateralizar su ambivalencia empujando hacia el polo de una deserción que ya no trata de fugarse del mundo, sino de implicarse cada vez más y más en él?

11. Una verdad que aprendimos en buena compañía: "La salida del infierno está allí donde las llamas son más altas".

* La reflexión sobre el pasaje al anonimato en primera persona es un viaje colectivo del que se pueden encontrar algunas señas aquí y allá: en el número 5-6 de la revista Espai en Blanc dedicado a "la fuerza del anonimato"; en la reflexión de Marga Padilla sobre los espacios de anonimato en la red; en los documentos sobre V de Vivienda del Grupo 47 (se encuentran en la red); o en buena parte del material producido en torno al 11-M, como el texto "Las luchas del vacío" o el libro Red ciudadana tras el 11-M; cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar (Acuarela Libros & A. Machado).

jueves, 13 de mayo de 2010

Publicaciones de contrainformación en los noventa

Entrada elaborada con diversas reseñas críticas aparecidas en diferentes números del fanzine Amano.

* * *

Los zines de contrainformación experimentan un auge importante tras la caída del sueño hispánico, pero yo no explicaría este fenómeno simplemente en función de la crisis. En primer lugar, la crisis siempre estuvo latente, y lo que hoy acontece no es sino una renovada (y cíclica) "puesta en moda" de la misma. En segundo lugar, las publicaciones de contrainformación también. El movimiento libertario crece y se transforma gracias a la autorreflexión que se ha ido condensando en espacios muy determinados. Si uno quería enterarse podía pedirse La lletra @, que mantuvo el tipo durante las mil celebraciones del progreso liberal, publicación de referencia de los movimientos ácratas y de la prensa alternativa de todo el estado que en su larga historia ha sobrevivido, entre otras cosas, a la manipulación ideológica de la Movida y a la disolución de la conciencia divergente en la década pesoista, y sin la cual hubiera sido mucho más difícil la recomposición de esa conciencia, a la que asistimos. O se pillaba el boletín Molotov de la agencia UPA y se enteraba. El boletín libertario de contrainformación con más historia lo hacían en el Ateneo Libertario de Zaragoza: El Acratador. Pero, ¿para qué, si nadie hablaba de ello, si las tentaciones de El País no incluían una triple página de comentarios sesgados sobre los "movimientos fanzinacionales" (?), si uno no tenía por qué marcarse faroles en este campo? Ahora sí, ahora hay que estar puestos, los fanzines estan de moda, como la crisis. ¿Escapan los fanzines de contrainformación de esta dinámica? Pues en algunos casos sí.

Échese si no una ojeada al Ekintza Zuzena de Bilbo y encontrará, más que contrainformación, finos y actualizados análisis de la realidad social desde una perspectiva libertaria (léase finos en contraposición al tono grueso y exento de complejidad analítica frecuente en esta escena). Es una pena que Ekintza (proyecto no mercantilista) no mantenga una periodicidad más estrecha; en cambio los periódicos salen todos los días, lo que deja muchas mentiras sin respuesta. Lo mismo ocurre en Barcelona con la revista Etcétera, que mantiene una línea de presentación quizá demasiado sobria, pero que se hace valer por sus contenidos. Y con la madrileña Golpe al Estado, levantada por el Kolectivo de Resistencia Autónomo, cuya periodicidad en papel impreso debería ser más densa para poder equiparar la escena madrileña a la de Bilbao o Barcelona. Mención honrosa para una publicación libertaria que siempre fue a mejor: Resiste.

Amanecen "boletines de expresión/ comunicación antiautoritarios" como Zizaña, una buena formulación de este tipo con mucha información y bastantes ocurrencias divertidas. En la misma onda, y con unos contenidos muy semejantes, los de Desakato al Dekkanato, que son los del colectivo de alumnos de la Facu de Info de la Complu "Información y Libertad", celebran que después de sesenta años el antifascismo siga despierto. Será porque lo sigue estando el fascismo y muchos otros males que no llevan ese nombre. Es bueno que los futuros periodistas parados se dediquen a la contrainformación y participen de la construcción de canales de comunicación alternativos. De ese modo quizá dejen de tener tan "mala prensa".

En el capítulo de boletines celebramos la aparición en Madrid del mensual El Fuego y la Piedra, con excelente maquetación y rigor informativo. Es necesaria en esta provincia una publicación que trace el hilo conductor de las inquietudes juveniles y reprocese la información que nos llega muerta a través de los periódicos. A ver si se regulariza de verdad porque un aspecto fundamental de la contrainformación reside en su regularidad, ya que determinadas noticias no admiten una acción diferida. Ánimo. En Mallorca hace lo propio Inquietuts, donde hemos leído cosas maravillosas de un poeta llamado Oscar Millán. En Asturias se publica Llar, boletín que ataca a los ricos. El boletín que llevará a cabo el seguimiento del II Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo se llama Palabras Andantes, que trata de mover lo más posible la Mesa de Madrid, y su difusión requerirá la colaboración de quienes libremente quieran fotocopiar algunos ejemplares.

Por reducidos que sean los medios ninguna okupa o ateneo puede carecer de un pequeño boletín, imprescindible para afianzar su relación con el entorno o con otras iniciativas convergentes. El Ateneo Libertario de Las Rozas se explica y se cuenta a sí mismo con un mínimo folio doblado llamado El Tábano que seguro que hasta es gratis. El KRA (Kolectivo de Resistencia Antiautoritaria) de La Latina, integrado en la Coordinadora Lucha Autónoma, realiza su boletín La Hoja aKRAta un seguimiento por capítulos de la historia del anarquismo español junto a informaciones varias sobre los movimiento de resistencia antifa.

Pimienta Negra se construye como un fanzine convencional en tamaño folio, pero con ambición de convertirse en una de las publicaciones de referencia de la escena contrainformativa no sólo madrileña. El nivel de sus análisis y colaboraciones es propio de una revista, como ocurre ya con muchos fanzines, y tienen el refinamiento de practicar el humor como arma de resistencia. Así, incluyen la segunda entrega del ya popular periódico al revés El Imposible, donde la palabra contrainformación adquiere un sentido propio, y no sólo consigue sustentar la sobreinformación.

Rebelión mental y física proponen los hacedores de Superhombre, que son el Aula de Cultura (aula enferma) de Filosofía y Letras de Córdoba. Es loable la aplicación contrainformativa entre asociaciones de estudiantes, y en este caso concreto resulta interesante la apropiación de un concepto filosófico como el de superhombre a proyectos solidarios, desnudándolo de las connotaciones individualistas que la interpretación burguesa ha vertido sobre él, aunque tal vez se les pueda pedir más (profundidad, análisis) a quienes apuntan a constituir la futura inteligencia a través de cauces especializados. Simpático, sin más pretensiones que proliferar en los espacios periféricos del centro de Madrid, crecen las alucinógenas hojas de Beleño, fanzine "de recepción" donde se ejercita la mirada de la calle sobre los productos de la cultura. Casual se presenta como skinzine revolucionario vinculado a La Safor que promueve la unión de redskins y sharps en un solo frente. El boletín del Sindicato de Comunicación y Artes Gráficas de la CNT madrileña La Tira de Papel reaparece en 1997 después de desaparecer en 1979. Se plantea como foro de debate sobre los medios de comunicación y de las Artes Gráficas. La Asociación Madrileña de Estudios sobre el Cannabis edita regularmente un boletín antiprohibicionista llamado Cero Cero que analiza aspectos jurídicos y médicos del humito. Si alguien tiene motivos para organizarse contra la hipocresía social y el alto número de parásitos que le crecen a derecha e izquierda ese es el fumeta.

Todavía vamos a salvar a otra publicación del varapalo que se avecina: Giltzapeko Paranoiak, editado por los insumisos encarcelados en Pamplona, que deben ser ya varios millones. Estética original, maquetación (forzosamente) manual y un sentido del humor que, practicado desde la cárcel, debe ofender a muchos. Es resto es basurilla replicante de fórmulas mil veces reiteradas que sólo se justifica por las buenas intenciones.

Sabed sin embargo que estos boletines de contrainformación muestran una realidad bien distinta a la que tratan los grandes medios y que constituyen ya un corpus documental de primera mano para interpretar nuestro pasado inmediato, filtrado, oculto y sometido a los intereses de los popes de la comunicación. Quien quiera escribir una historia honesta y objetiva habrá de tener esto en cuenta. Los periódicos sirven para interpretar intereses de grupos dominantes: sólo los imbéciles se informan a través de ellos. Los hay.

miércoles, 28 de abril de 2010

Cómic alternativo de los noventa. Algunos superhéroes

La configuración de una escena de prensa juvenil directamente implicada en la Negación de una situación suele iniciarse a través del cómic, donde la incorrección suele colarse con menos censuras disfrazada de humorada. Así sucedió en la primera ola de fanzines de los 70, cuyos primeros vientos agitaron tebeos como El Carajillo Vacilón o El Rrollo Enmascarado, donde se fraguaron figuras míticas como Nazario o Ceesepe. Revistas como El Papus durante el franquismo o El Jueves más tarde, pese a que tuvieron que soportar momentos concretos de ultraje, consiguieron filtrar el descontento popular y han llegado hoy a canalizar un consumo masivo.

En el estado sobreviven tres publicaciones similares herederas de esta vertiente crítico-humorística y de la legendaria linea chunga del primer cómic underground que supo plasmar Makoki (con Gallardo y Mediavilla). Todas ellas comparten el mismo humor grueso y cabreado, desbordan el límite de lo obsceno, aplican sistemáticamente a sus diálogos una jerga callejera exagerada, extraen argumentos de la cultura del barrio y se deleitan en imágenes de sexo y violencia llevadas al extremo. Sin embargo el efecto conjunto de esta selección de horrores conecta este "arte", apto para componer imposibles escenografías de evasión, con la realidad de todos los días. Esto es lo que los convierte, por desgracia, en instrumentos auténticamente educativos para las jóvenes generaciones, y lo que desautoriza por completo a la falsa conciencia moralista cuando interviene su consumo.

Así, desde Vitoria suele llegar con regularidad TMEO, convertido en un clásico que reúne la mejor plana de dibujantes chungos de este planeta: un lugar para seguirle la pista al cáustico Álvarez Rabo o al mejor Mauro Entrialgo, el de "Tirex", o para seguir los cursillos de cultura general de Orue (la línea clara más cabrona) en "Tortilla Productions" (no puedes perderte el capítulo sobre Los cortos y los artistas multimedia). Además tiene "Follón", una sección que nos da vida. Humor sin concesiones, muchos años en el límite. Si te decepciona El Jueves cómpralo el lunes. Una línea similar y compartiendo muchos autores mantienen Paté de Marrano en Madrid y el vallecano A la calle, y más tarde será continuada por Cretino.

En un plano más específicamente "alternativo" mencionaré a Mantxurrón, el boletín de la Asamblea de Dibujantes de Barcelona, planteado como "órgano de debate corrosivo contra la explotación comercial". Dibujantes reunidos como Kadáver, Rastaman o Trepax contra la explotación de estos trabajadores. Por un sello recibes información sobre el roneo editorial y los modos de hacerle frente. Abren un bronca con A.P.I.C. (Asociación Profesional de Ilustradores de Catalunya) y oponen la autoorganización a la afiliación. Hecho completamente a mano con mucho cuidado y buenos dibujantes.

Kalvellido continúa su lucha a través de la fanedición, últimamente muy crítico con los buitres de la escena, a través de su fanzine Por Amor al Arte y el colectivo Lápices en Lutxa, un intento de reunir a los dibujantes alternativos en torno a una causa. Su "especial antisexista" reúne las mejores firmas del cómic alternativo y que merece la conmoción de la escena si ésta existiese. Resulta lamentable que los buenos dibujantes tengan que llegar hasta el público filtrados por intereses editoriales cuando llevan años ofreciendo sus frutos directamente desde la tierra. ¿Es que hay inquietud? Voluntad es lo que hay. Kalvellido distribuye también el boletín de contactos Kuánto Kuento y Kuánta Mierda.

Producciones Elvis Pérez (Amano 5)

El Cosmonauta Eléctrico: carcajadas desconsoladas, retorno al animal. Es un panfleto que puedes recibir gratis si envías un sello y una fotocopia de tu carnet de parado a Elvis Pérez, y que se presenta como "más educativo que Star Trek; más divertido que Karl Marx". Industrias Mikuerpo llevó a cabo con Pathetics Men (la voz cantante de Producciones Elvis Pérez, que acaba de sacar su fabulosa cassette de cultura participativa El Increíble Geiperman) una intervención radiofónica en radio ELO para encontrar en directo al activista Luther Blissett, principal implicado en la convocatoria de Huelga de Arte para los años 2000-2001.

Lusmore ha sido otro habitual del circuito alternativo gracias a que sus autoproducciones anticopyright son siempre un recurso para los fanzines sin muchos recursos gráficos. ¿Sabemos reconocer esta actitud o simplemente nos aprovechamos de ella? No obstante, es un rara avis cuyas viñetas persiguen más la emoción que la risa.

Kalvellido (Amano 6)

[Montaje de reseñas de publicaciones alternativas hechas por Luis Ruid y aparecidas en diferentes números de Amano].

jueves, 25 de marzo de 2010

La vanguardia ante el siglo XXI

entrevista de Chema de Francisco a Fernando Millán
contenido íntegro del cuaderno radicales livres # 2 (1998)


Durante los días 15 y 20 de agosto (ambos incluidos) Chema de Francisco y yo decidimos dedicar unas horas cada tarde a conversar sobre algunas cuestiones interesantes para ambos. El día 15 por la tarde, después de una pertinente siesta de agosteña, Chema puso en marcha el magnetofón y desgranó su primer comentario-pregunta. Yo contesté como pude, a bote pronto, sin preparación, sin guión ni chuletas, lo mismo que lo hubiera hecho en una plácida tertulia de verano. Y así se fueron sucediendo los días (las tardes más bien) y fueron quedando grabadas las cintas -que en ningún caso revisamos ni escuchamos-. En septiembre, Chema hizo la transcripción, y a partir de ese momento, yo empecé a revisar en mi PC el texto resultante, hasta hoy.

Mí primera intención, era ser extremadamente respetuoso con la versión "oral". Pensaba que había que conservar al máximo el "sabor" y la "coloratura" de las conversaciones, por encima de¡ estilo, de la economía e incluso de la claridad. Después la realidad me hizo recordar lo que ya sabía sobre las radicales diferencias entre lo hablado y lo escrito. Y la razón se impuso.

El texto que finalmente ha resultado, es, al menos en un 80% el que realmente se grabó. El trabajo de revisión ha consistido fundamentalmente en eliminar repeticiones, corregir los excesos orales, completar conceptos, aclarar ideas que quedaban confusas e introducir planteamientos nuevos en los capítulos que hablan quedado demasiado "cojos". Esto último ha sido especialmente significativo en los dos últimos capítulos.

Con todo, creo que el texto final conserva las características positivas -y negativas, claro- de¡ proyecto tal como lo pensamos y lo llevamos a cabo. No es, porque nunca quisimos que lo fuera, un ensayo o un estudio; ni siquiera un buen panfleto. Estamos ante unas conversaciones entre dos hombres, pertenencientes a generaciones separadas por casi treinta años, sobre cuestiones que les interesan, preocupan, afectan, obsesionan incluso. Es de alguna forma, el encuentro entre dos experiencias vitales, que coinciden en índagar sobre cuestiones actuales, vivas, de la cultura (y por lo tanto) de la sociedad de estos años finales de¡ siglo XX. Sin pretensiones, pero también sin tabús. Como pueden hacerlo dos amigos que saben que hablar con libertad, es la única forma de comprender.
Fernando Millán

CHEMA DE FRANCISCO: Hoy hay una gran riqueza en cuanto a producción y desarrollo de arte de vanguardia. Acciones, performances, poesía visual y del lenguaje, instalaciones, música electroacústica, improvisación, etc... con un número considerable de revistas, certámenes y premios, que, sin embargo no logran una trascendencia suficiente, es decir, son actividades que no llegan habitualmente -sino en casos excepcionales- al gran publico, a la sociedad en general. ¿Es esta situación un sintoma de su impotencia frente a la cultura oficial? ¿Se trata de una voluntad consciente de mantenerse al margen de ese proceso de rentabilidad política que el poder ejerce sobre "la cultura", al considerar ésta como un ámbito de prestigio?.

FERNANDO MILLÁN: Como ya hemos comentado, la situación española es bastante distinta a la de otros países aunque siempre hay concomitancias y aspectos coincidentes. Está claro que, por un lado, el desarrollo que se ha producido a partir de las manifestaciones y aportaciones de la vanguardia en los años cincuenta y sesenta no hay duda de que forma un capital y es un aporte muy notable. Estas aportaciones han sido recibidas por la sociedad cultural de forma bastante diferenciada. Están por un lado las obras de los autores de la generación que aparece en los años cuarenta, que en los últimos años han sido redescubiertas o dadas a conocer en mayor o menor grado. Este es el caso de Cirlot, de Brossa o de Pino. Sus obras forman ya parte del acervo común, aunque sin llegar a los niveles de los pintores compañeros de generación. Por otro lado, estamos los autores que empezamos a publicar en los sesenta. En este grupo se dan todo tipo de situaciones. En unos casos, como el de Juan Hidalgo, los poderes oficiales están plenamente dedicados a su recuperación. En otros, como Jose Luis Castillejo, su obra permanece en el mundo más subterráneo, a pesar de esfuerzos como la reciente publicación de su libro La escritura no escrita, y de que es un destacado componente del grupo zaj (junto con el propio Hidalgo), y el único que ha desarrollado lo que podríamos llamar un "pensamiento zaj". Otro músico, como Llorençs Barber ha alcanzado un considerable nivel de reconocimiento a través de sus macroconciertos. En general, no puede decirse que la situación de los autores con más trayectoria sea marginal, aunque es también cierto que su presencia en los medios de comunicación de masas, es escasa o nula. (En las últimas semanas, Brossa ha roto esa tendencia debido a su participación en la Bienal de Venecia, pero esto puede considerarse una anécdota). El resto nos movemos en campos tradicionales de la poesía y el arte, con más o menos proyección, pero sin una vocación declarada de marginalidad ni de temor a la "cultura oficial". En otros países, tanto en Europa como en América, una serie de artistas han mantenido, incluso en los años más negros de la década estúpida de los ochenta, una labor de continuidad impagable. Este es el caso, de Julien Blaine, que en Francia (primero en París y después en Marsella) ha sido editor (por ejemplo de Doc(k)s), promotor, y sobre todo, vivificador con su propia obra, de la vanguardia, y además sigue siéndolo. O el de Sarenco, que en Italia se ha mantenido contra la ola del conceptualismo norteamericano y sus epígonos, no ha dejado de editar revistas y libros, promover exposiciones colectivas, y mantener viva la antorcha de la vanguardia europea en Europa, sin dejar de producir una obra personal siempre renovada. O el de Klaus Groh en Alemania, Clemente Padín en Uruguay, y tantos otros que con su obra y con su mentalidad de vanguardia han apoyado la aparición de nuevas generaciones que hoy están ya en plena producción. Y por lo que yo sé, sin ninguna voluntad elitista, ni marginal.

Lo nuevo

Sin embargo la relación con lo que es la sociedad en su conjunto sigue manteniéndose en un punto de fricción, en un punto difícil. Y esto por varias razones. La primera es que la vanguardia, en contra de lo que se puede decir o se puede creer, aún no ha cumplido su función en todos sus puntos, porque si la vanguardia nació para cambiar al hombre y a la sociedad sólo lo ha hecho en parte. Desde ese punto de vista puede considerarse -como hacen algunos- que se ha fracasado, pero también puede considerarse -que es lo que yo hago- que aún no se ha agotado. En segundo lugar porque en la década de los ochenta se desarrollaron una serie de mecanismos reactivos, de defensa por parte de los componentes más reaccionarios de nuestra sociedad tanto en España como en Europa, con el objeto de minimizar e incluso hacer desaparecer las aportaciones del arte de vanguardia con el argumento de una supuesta negatividad y nocividad de la vanguardia. En definitiva porque, lógicamente, no interesaban y podían ser peligrosas porque venían a cambiar la relación de poderes y muchas cosas ya establecidas. Como parte de esta reacción, se ha producido también una especie de ideología con respecto a la vanguardia, dentro del mundo del negocio y los profesionales del arte, que la identifica con lo nuevo, con la innovación por la innovación: el cambio como único dios. Esto es algo que va en contra de la vanguardia, contra la creatividad y contra sus intereses, por una razón muy simple. Por ese camino estamos abocados a la autodestrucción, y esto justificaría el pronóstico del fin del arte de vanguardia de que se ha hablado tanto en los años ochenta. Lo que sucede es que se ignora conscientemente que ese no es el único componente del pensamiento de vanguardia. La originalidad llevada a sus extremos no ha sido en realidad reivindicada por la vanguardia como su único fin. Lo ha sido por algunos epígonos y desde una determinada ideología mitificante, desde unos planteamientos claramente metafísicos. Esto ha hecho mucho daño, porque se funda en la moda, en lo superficial de la vanguardia, una práctica en la que los artistas están abocados a la desesperación, porque, naturalmente, nadie puede estar inventando sin limitación. Además esta posición supone un desprecio de las verdaderas producciones, una visión hiperconsumista que dice que el arte sólo es consumo, con lo que las aportaciones se consumen rápidamente sin darles lugar a que se desarrollen y tengan su efecto...

Junto a todo esto -y algunas cuestiones menores- persiste el gran problema de fondo. Me refiero al cambio profundo, fundamental que significan las vanguardias, con la aparición y desarrollo del pensamiento visual, de los nuevos comportamientos, de la nueva visión de los conceptos espaciales, temporales, etc... Ese cambio no ha llegado, salvo las excepciones de rigor, ni siquiera a los grupos renovadores de la sociedad, sean políticos, científicos, artistas... En primer lugar porque los propios protagonistas de los cambios no han sido capaces de explicitar de forma contundente lo que significa la nueva mentalidad. En segundo lugar, y sobre todo, porque con el nacimiento, después de la II Guerra Mundial, de las sociedades espectaculares, los poderes establecidos se han blindado contra cualquier cambio peligroso para ellos. La sociedad del espectáculo potencia el distanciamiento, vacía de contenido a las críticas, elimina las experiencias individuales, etc... En definitiva, deja a las personas sin capacidad para ser ellas mismas; para desarrollar una vida mínimamente creativa y auténtica. En el caso español eso se potencia con la tradición barroca, que lleva siglos identificando arte con artificio... Hay que ponerse en el caso de un hombre común, que en el mejor de los casos ha recibido una educación y es heredero de una cultura que prima lo extraordinario, lo excepcional, lo monstruoso incluso, a la hora de asistir a una perfomance o de analizar un poema visual... Su reacción de extrañamiento, de incomprensión, y por lo tanto de alejamiento es perfectamente comprensible. Frente a esto, ¿que podemos hacer?. Poder tenemos poco...

Comisarios

Hoy por hoy, el poder que los artistas consiguieron, la libertad que alcanzaron a través de la vanguardia, que situaba al artista en el centro como individuo que reclama su libertad, este poder ahora ha caído en manos de la gente que controla el negocio de arte. Galeristas, marchands y sobre todo críticos de arte; especialmente los "críticos-estrella" que aparecieron después de la II Guerra Mundial. Y después, en los años setenta el artista-crítico-comisario. Es decir, una persona que hace propuestas artísticas mediante las obras que han creado otras personas. Con ello, el status de la crítica ha ido cambiando radicalmente, pasando de considerar al crítico como un intérprete, como un analista que "lee" la obra de arte, a considerarlo como un creador al mismo nivel que el resto de los artistas. Esta es una novedad muy curiosa. En principio estamos ante un gran avance, y hay que apoyarlo. Es el reconocimiento de una de las tesis fundamentales de las vanguardias. Lo malo es que, también aquí, se desarrolla una enfermedad -infantil-, que en algunos casos tiene unas consecuencias perversas. Ha conducido a un cierto endiosamiento por el poder que esta gente pueda conseguir a través de instituciones oficiales o paraoficiales, fundaciones, etc., hasta tal punto que se han convertido -en algunos casos- en dictadores. Y han pasado a ser de comisarios artísticos a comisarios políticos. Esto sucede también en los medios de comunicación más importantes (especializados o no) debido a que sus críticos de arte mantienen una relación endogámica muy fuerte con el mundo del negocio del arte.

Sectarismo

En conjunto, se ha conformado una ideología mitificante y metafísica que va contra los intereses de los propios artistas y del arte entendido como una forma de vida, de renovación y de progreso, y de aportación individual a la colectividad. No hay duda de que es una de las cosas contra las que hay que luchar. Es obvio que es necesario que los artistas volvamos a recuperar nuestra libertad, y volvamos a ser dueños de nuestro destino por decirlo en terminos grandilocuentes. O de nuestra pobreza y soledad, para ser mas preciso. Eso pasaría por una cierta purga que deberíamos autorecetarnos. Uno de los vanguardismos más nefastos y nocivos para la vanguardia es el sectarismo, entendido como una manifestación, más o menos enfermiza, de los grupos de vanguardia para defenderse de la dureza con que son recibidos por la sociedad; de la falta de salidas y del agobio con que tienen que trabajar. Uno puede ser comprensivo con ese sectarismo, aunque como todo sectarismo siempre se vuelve contra el que lo practica. Le hace más daño a él que a los demás porque le impide ser autocrítico, le impide ser él mismo y ser auténtico, en definitiva. Y es que esa forma sectaria es utilizada después como argumento en contra de los artistas de vanguardia por los críticos, los galeristas y otros artistas. Es una lacra. Si lo pensamos fríamente, sería más lógico y más natural que, puesto que la vanguardia en el siglo XX ya ha recorrido gran parte de los caminos que se podían recorrer, aceptáramos todo el mundo el derecho a existir de cada artista, sin más. Esto es una de las cosas que la vanguardia ha defendido y defiende. Sea el artista o no de vanguardia, más o menos innovador, sea o no hipercreativo, es decir, que puede haber todo tipo de niveles. Esta tendría que ser ya una sociedad en la cual todo artista tuviera un lugar bajo el sol y un derecho a vivir. Pero desgraciadamente no es así. El sectarismo hoy alcanza a situaciones totalmente absurdas e incomprensibles. Véase el tema de la oposición figuración-abstracción. Los unos condenan y demonizan el trabajo de los otros, y al revés Este es una comportamiento totalmente insensato. Si aceptamos la individualidad plena y la libertad del artista para elegir el camino que le conduce (casi siempre) a la derrota y al fracaso, habrá que dejarle que elija el que quiera. Es incomprensible que el artista tenga que estar pendiente de lo último que ha propuesto la Documenta de Kassel o cualquier otra gran convención, cuando tendría que ser al revés: la Documenta abre nuevos caminos pero no cierra o enloda necesariamente los caminos ya existentes. Eso debería de ser lo normal. Sin embargo desgraciadamente, no lo es, especialmente en España donde la tendencia a radicalizar las cuestiones y a hacer enfrentamientos artificiales aparece de una forma o de otra. Y siguen siendo mecanismos de mercado los que dan prestigio y lanzan carreras. Mecanismos de mercado además muy primarios, que por lo menos podrían ser más complejos. Me da la sensación muchas veces de que en el mercado del arte se rige por el modelo de la moda, descrito por Barthes. Mecanismos hechos para imponer una renovación y que tenga la gente que cambiar su forma de vestir para estar a la moda, no porque se haya asimilado. Eso, llevarlo al arte es absurdo y estúpido. ¿Cómo se le va a decir a un artista que su obra se ha consumido hasta el extremo de que tiene que ser otra persona? ¿se ha consumido al propio autor? Es inconcebible, Tenemos que dejar de ser sectarios. Y plantearnos muy seriamente qué podemos hacer para que esto deje de suceder, y no tengamos que estar pendientes de otros mecanismos muy típicos de este mercado, como las recuperaciones. Aquí olvidamos a la gente, la arrinconamos y tiempo después, en el momento que ese señor ha muerto o es muy mayor, le recuperamos y le lanzamos de nuevo. Esos mecanismos a mí me parecen verdaderamente perversos. De todo ello algo de culpa tenemos los propios artistas por aceptarlo, por entrar en ese juego, por no negarnos a ser como monaguillos de los grandes poderes.

Aparte de eso, lo que no hay que olvidar es que nuestra sociedad nunca va a aceptar en su verdadera dimensión las innovaciones y los planteamientos de la vanguardia, porque es inconcebible desde la mentalidad del poder, del prestigio, de lo simbólico, de lo trascendente, etc. Tendrían que ser lo que propone la vanguardia que es ser otra clase de individuos. Y hoy por hoy la gente que manda y controla este país no parece que estén descontentos de sí mismos: se les ve muy felices. Por lo tanto, esa es una de las razones que a mí me lleva a pensar que en el Siglo XXI la vanguardia seguirá siendo necesaria; diría mas, imprescindible...

¿Como argumentarías la necesidad de esa vanguardia en el Siglo XXI?

A mí me parece que uno de los aspectos más importantes, irrenunciables e imprescincibles es el de la utopía. Seguramente la razón de la situación actual es que la sociedad en general, y los individuos y los artistas, hemos renunciado a la utopía; creemos -equivocadamente- que es mejor ser prácticos, y apostamos por objetivos a corto plazo. Todo el mundo quiere hacer su exposición, publicar su libro, ser reconocido en suma. Nos hemos adocenado. A lo mejor es cierto que en cómo piensa la mayoría en esta sociedad el dinero es la clave, y de ahí los nuevos comportamientos. Aunque yo creo que no. Los artistas siempre han recibido tan poco dinero por lo que hacen que incluso los que más reciben en comparación con lo que hacen los demás produce risa. Cuando se habla de que los artistas ganan mucho dinero y que trabajan sólo por dinero siempre pregunto si el artista que gana más dinero en España gana tanto como un notario de primera categoría. Es que en España hay muchos notarios que ganan al año trescientos millones de pesetas. A ver qué artista vivo, incluso Tàpies, recibe ese dinero libre de gastos. Los notarios ganan todo eso sólo por firmar: eso sí que es ser artistas conceptuales. Sólo su firma es ya dinero, por el mero hecho de dar fe. Eso nos da una idea de cómo es la sociedad española en la que todo está ritualizado y el notario es el gran sacerdote de una religión conceptual, en la cual la firma es lo importante, y por lo tanto el prestigio.

Reproducir

Pero ya digo que el abandono de la utopía me parece uno de los grandes problemas. Alguien tiene que volver a ella, ya nosotros o la próxima generación, y eso será lo que de nuevo nos dote de la fuerza suficiente para enfrentarnos a este tipo de problemas. De hecho, incluso en los años más oscuros de la década de los ochenta, han persistido manifestaciones de alto contenido utópico y vanguardista. Me refiero en concreto a una actividad como la del arte por correo, o arte postal, que funciona como un movimiento internacional en el que no hay normas ni condiciones ni categorías. Ha sido, mucho antes de que empezara a existir Internet, una verdadera red internacional de personas unidas por una visión especial del arte, y en definitiva, de la vida. Miles de personas, repartidas por todo el mundo (incluidos los países del Este, antes de la caída del Muro de Berlín) se han mantenido en contacto durante años, intercambiándose sus producciones, desde poemas visuales, a objetos, apropiaciones, artículos, etc... De hecho dio lugar a un movimiento alternativo en todo el sentido de la palabra, paralelo y coincidente en no pocos puntos con el de la prensa marginal (los fanzines) con innumerables actividades públicas cada año, publicaciones, etc... Hoy es uno de los componentes mas activos y mas complejos del territorio conceptual, tanto en España como en el resto de los países. Sus componentes más radicales propagan una ideología contraria al mercado del arte y próxima a las ideas contraculturales. Dentro de la "red", existe por ejemplo, la tendencia "No copyright", que defiende el derecho a reproducir sin pago alguno libros, obras, artículos, etc...

Este tema, el de la reproductibilidad en el arte, es una de las cuestiones pendientes para una vanguardia. Aún la mayor parte de los artistas siguen sin aceptar y sin entrar en ese terreno. Sea la reproductibilidad a través de los medios tradicionales como la imprenta o el grabado, sea los sistemas informáticos, autopistas de la información y demás. Quiero decir que ese es un terreno en el cual el artista tiene que entrar con una mentalidad que ya no puede estar basada en el mercado ni en hacer carrera, etc. Entramos en el mundo de la gratuidad. Y no podemos ni rechazarlo sin más, ni aceptarlo de forma acrítica. Uno de los grupos mas creativos de los años setenta en España, Neón de Suro, de Palma de Mallorca, estaba en contra: decían "la gratuídad es una agresión". Y lo argumentaban, desde luego, con mucha ironía... Quiero decir que la vanguardia tiene que enfrentarse con pasión, pero sin perder la capacidad de crítica y análisis, a todos los fenómenos emergentes. Y cuando la realidad nos imponga nuevos comportamientos, en vez de reaccionar y utilizar las energías en contra, aceptarlos e incluso, si es posible, dirigirlos o reconducirlos. La gratuidad, la reproductibilidad, la relación con los medios de comunicación de masas, la aceptación de que una obra, una vez puesta en la red por un operador, deja de pertenecerle y puede -y debe- ser utilizada por los demás..., etc, son cuestiones relevantes y si las ignoramos, pasamos a ser, sin mas, unos ignorantes.

Pero cuando hablo de utopía, los planteamientos utópicos del Siglo XXI no van a repetir -no pueden- los modelos de las utopías del Siglo XX. Sería estúpido. Cuando Marx dice que la historia no se repite nada más que como irrisión y de forma tragicocómica es verdad. Nosotros ahora estamos en mejor disposición que ellos para plantearnos muchas utopías, continuando o no las del pasado, pero con planteamientos actuales, a medio o largo plazo, pero luchando por ellas, trabajando por llevarlas a la práctica con los medios de que dispongamos, no con los que nos gustaría tener. No renunciar sin más y no adocenarnos. Aunque caigamos en el voluntarismo, es preferible a dejar que la vida pase a nuestro lado sin tocarnos.

Vanguardismos

Lo importante para la vanguardia ante el siglo XXI es estar vigilantes por un lado, reconocer los fenómenos tal como suceden, fenómenos como el de los grafiteros, que es algo que la vanguardia debería plantearse, estudiarlo y considerarlo. Hoy por hoy los vemos como los bisnietos de Duchamp, en el mejor de los casos, y como un subproducto de la influencia norteamericana en el peor. Pero no ahondamos en el fenómeno. Así como el tema de la tecnología sea informática o de cualquier otro tipo. Y revisar también los vanguardismos que hacen que la poca gente que pueda apoyarnos y participar puedan estarse alejando. En los años ochenta el arte hizo un boom tremendo (sobre todo la pintura) y a muchos coleccionistas bienintencionados les engañaron y abusaron de ellos. El resultado lo tenemos delante de nuestros ojos: el mercado del arte lleva años bajo mínimos. O cuando la gente utiliza de forma poco creativa y poco inteligente la performance que da a la gente una visión francamente pacata, con interpretaciones de andar por casa. Y no dejarse llevar por la poesía visual como un género más para ganar un premio. A mí esto es una cosa que me preocupa -y no quiero criticar a nadie, porque me consta la buena voluntad de los que lo hacen- ver que en España, año tras año, se siguen convocando x número de premios de poesía visual. Creo que el esfuerzo que significa organizar un premio debería dirigirse hacia otra cosa. Porque eso sí que es el mecanismo más clásico del poder, notificando (es un decir) a una persona por una parte, y devaluando a las demás por otra. Por lo tanto tenemos que revisar nuestra actuación y ver en qué aspectos la vanguardia ha dejado de ser ella misma para aceptar los postulados de los demás. Revisar también las enfermedades ya crónicas, ya infantiles o seniles de la vanguardia, intentando acabar con ellas, y simplemente aceptar el ejemplo de nuestros abuelos y padres vanguardistas: no querer ser como ellos, sino como nosotros mismos. Y sobre todo algo fundamental, que es no perder el principio de autoestima. No creer en los argumentos de nuestros enemigos. Entonces a cada cual le quedará el futuro que le quede. Suelo repetir que nada, ningún método ni ninguna forma de trabajar garantiza nada. Pero en cualquier caso no podemos renunciar a la autoestima y eso significa la autocrítica, la capacidad de análisis y el aceptar los errores, tan importantes como los éxitos. Los artistas debemos hacer un esfuerzo especial por mostrarnos de verdad como somos.

Programa

Hay dos componentes que no pueden faltar en el programa de una vanguardia presente o futura. La ética, como referencia inexcusable de los comportamientos, los cambios perceptivos, como elaboración de un pensamiento visual que da cuenta de los cambios en las interrelaciones del hombre con la naturaleza, la sociedad, con la tecnología, etc... En un mundo como el nuestro, en el que todos los poderes (económicos, políticos, religiosos, etc...) practican sistemáticamente la incongruencia entre la teoría y la práctica, la vanguardia tiene que distinguirse por unos comportamientos destacadamente e incluso descaradamente éticos. Frente a la sociedad del espectáculo, el espectáculo de la ética, entendida como compromiso con la autenticidad y con el derecho a la autodeterminación personal.

Respecto al pensamiento visual y los cambios perceptivos, hay que superar una idea demasiado extendida de que arte conceptual es sinónimo de arte de ideas, en el sentido más tradicional de esta palabra. Porque no es así. Pensemos en Duchamp. En el libro modélico que Juan Antonio Ramírez ha escrito sobre él se ve cómo lo conceptual no existe sin lo perceptivo, y cómo lo perceptivo es, por derecho propio, conceptual. No hay vanguardia en el siglo XX sin esta relación, aunque a veces esté oculta o no funcione a primera vista. Lo mismo puede decirse de Cage o de Fluxus, de la poesía concreta... Es cierto que, sobre todo los minimalistas norteamericanos defienden esa posición, y desprecian todo lo que sea perceptivo, y no digamos artesanal. Lo llamativo es que, en realidad, sus obras en la mayor parte de los casos son producidas por medios puramente artesanales, aunque, eso sí, hechas por obreros... Para mí, ese es un típico "vanguardismo", que desprecia la igualdad entre los hombres, mitifica al artista y en definitiva está al servicio de una nueva metafísica, que está creando una cierta "aristocracia".

Y dentro de esa recuperación de la utopía hay grandes caminos que recorrer. Por hablar de mi trabajo y de esos proyectos que te comentaba que quiero realizar, para mí tienen un sentido específico: conectar con la gente de aquí y ahora. Buscan la participación y lo lúdico desde un nuevo concepto. Está claro que lo lúdico es un concepto fundamental en este siglo y es incomprensible nuestra sociedad sin los aspectos lúdicos: la gente se mueve continuamente por razones lúdicas o aparentemente lúdicas; se relaciona con altos contenidos lúdicos. Esto es un hecho, y el artista, como es un hombre de su tiempo, también tiene ese concepto lúdico y debe entrar en él, recuperarlo y reconvertirlo para darle otro sentido. No dejar sólo que sean los Walt Disney de turno los que hagan los macrositios estos de espectáculo y entretenimiento, que son totalmente reductivos, primarios e infantiloides. Cuando yo digo que no hay que caer en las redes del dinero no significa que el dinero no pueda ser utilizado por la vanguardia, ¿porqué no?, ¿por qué un proyecto de vanguardia no ha de poder ser llevado a cabo mediante 500 millones de pesetas?. Hay formas de hacerlo sin que eso signifique que tengas que entregarte atado de pies y manos. Si haces tu propio proyecto no hay problema; otra cosa es que tú hagas el proyecto de la Caja de Ahorros X y estés destruyendo el tuyo propio.

La cuestión de la participación es hoy una preocupación fundamental, ya que vivimos el momento del receptor, del lector como nuevo paradigma desde el cual se analizan las obras de arte y en cuanto a finalizador del hecho artístico, repartiéndose así responsabilidades de autoría: emisor, obra en sí, receptor.

Efectivamente. Las últimas sistematizaciones hechas por la psicología, la semiología, etc., en cuanto al significado ponen el acento en la importancia del receptor: la propuesta hecha por el autor a través de su obra es sólo una parte del proceso. El receptor es componente fundamental sin el cual no existe nada. Es lo que defendía el grupo N.O. cuando decíamos que nosotros no íbamos a entrar en los mecanismos sociales hasta que no haya un receptor posible, mientras que no haya una capacidad de recepción en la sociedad. Pero es que hoy el hecho de la participación se ha convertido en un lugar común y se habla de participación en el mundo del arte como si realmente existiera. Pero la verdadera participación es muy dificil que exista. Y en todo caso no estamos en condiciones de calibrar su alcance, sus efectos, ni sus mecanismos. Desde mi punto de vista en una performance no existe participación, tal y como se está desarrollando en los últimos años, que se está convirtiendo en una variante del teatro, como un subgénero del teatro, igual que comentaba de la poesía visual, convertida en un subgénero de la poesía tradicional. Ese no es el camino de la performance. La performance necesita verdaderamente de la participación, pero no puede darse esta circunstancia si el autor llega, hace que la gente se siente y él hace allí su juego, hace su gracia. El artista en tanto que toma la iniciativa tiene que tener en cuenta todos los componentes. He trabajado poco con la acción, pero siempre he estado convencido de que las acciones deben readaptarse a cada público. Deberían tenerse suficientes datos del público como para poder hacer tu propuesta, ya que éstas no sirven universalmente porque los niveles de aceptación, reconocimiento y descodificación son distintos. Hay casos que una determinada acción serviría al mismo público de Nueva York y de Madrid, pero la gran mayoría de las propuestas hechas no sirven por igual a los distintos públicos. El performer y el artista en general debería estudiar y experimentar los mecanismos que interactúan en cada actuación. Tanto en la performance como en la instalación o el video. La cuestión es que ahí hay una responsabilidad y ese es un terreno que no se está trabajando (en mi humilde punto de vista) suficientemente.

Con respecto al receptor, al público, deberíamos (todos somos público) criticar al artista que no trabaja a fondo. Y de hecho ya se hace con el alejamiento. Cuando tú planteas el hecho de que la vanguardia no llega a la sociedad se debe a que cada vez hay menos público, cada vez hay menos gente capaz de integrarse en el proyecto de la vanguardia y participar, disfrutar y sufrir con ella. Vamos a menos, no a más. En los años ochenta este proceso se ha debido en parte por esa mitificación y una relajación total de crítica. No se habla de ello. Cuando yo digo que la biografía es la mejor garantía contra el plagio, como mejor demostración de la creatividad, quiero decir también que todas las habilidades y todas las capacidades del artista deben ser puestas al servicio del participante, del receptor. Por eso yo criticaría, cariñosamente por supuesto, la posición de Juan Hidalgo de no haber querido hablar. Por tener una idea inmanentista del arte como algo que se hace y se explica sólo. Esa idea no se puede defender, el artista tiene que hablar, tiene que acudir a todos los foros, tiene que exigir que se le escuche, y tiene que poner en marcha mecanismos por los cuales se relacione con los espectadores como una de las partes integrantes de la obra. Lo que pasa es que ese es un trabajo difícil, complicado y lleno de espinas y que además no les gusta a los galeristas y a los críticos. Aquí lo que funciona es la distribución de roles. Esta es una posición claramente antivanguardia. El autor es el que tiene más derecho que nadie a hablar de su obra, aunque se equivoque. Lo que no se puede permitir ya es que nadie silencie a nadie, aquí todo el mundo tiene derecho a defender lo suyo. Derecho que es también una obligación.

Pero esto es una utopía. El tema de la participación es una utopía. Pero si la adocenamos y la convertimos en una cosita de andar por casa, pues no vale para nada Hay que encontrar un punto intermedio. Sabemos que es imposible, pero tenemos que actuar como si no lo fuera. Nunca se logrará posiblemente una participación total, una integración total del espectador en la obra y el artista siempre andará un poco más rápido, pero tenemos que mantener esa teoría, diciendo "usted es también artista, usted que está viendo mi obra también es artista, porque usted es también parte creadora de la obra". Entonces hay que hablar con todos, con los espectadores, con la sociedad, con los especialistas, con todos. Y ninguno tiene derecho a callar al otro, incluso aunque sepa más. El saber más unicamente le obliga a enseñar más, pero no a silenciar a los otros. La prepotencia es un gran mal que se vuelve contra quien la ejerce, "prepotencia de los galeristas, de los críticos y de los propios artistas en algunos aspectos ha llevado a que el público, los coleccionistas y la gente, hayan abandonado directamente el mundo del arte contemporáneo y de vanguardia porque consideran que son usados como conejillo de indias, o que continuamente se les miente o nos burlamos de ellos. Y entonces adoptan una indiferencia total. Cuando se hace una performance la gente sólo participa con su indiferencia más o menos calculada. Una indiferencia que quiere decir "yo ya lo he visto todo". Y esa es la peor posición a adoptar. Sin ilusión difícilmente se puede disfrutar de la vida. El que no está dispuesto a recibir, desde luego tampoco está dispuesto a dar. El artista siempre tiene que estar dispuesto a recibir y a ofrecer, son dos polos que continuamente interaccionan.

Y luego está el caso, muy extendido, del artista que no explica nada y que dice que él se expresa sólo mediante su obra. Eso conduce a la situación en que nos encontramos, que es una situación verdaderamente crítica. Posiblemente nunca en la historia de la humanidad ha habido tan poca gente que participe de verdad de lo que es el mundo del arte. Aparte, por supuesto, de los fenómenos de tipo social como la gente que va a ver una exposición de Antonio López o de Velázquez. Allí lo que va a ver es el espectáculo; es decir, es una gente que no tiene nada que ver con el planteamiento del artista actual. Incluso aunque vaya a una exposición de Beuys y fuera mucha gente a verla -cosa que no ha sucedido- pues tampoco: porque está notificado, no está planteada de tal forma que se pueda entender quién era Bcuys y cuáles son sus propuestas.

INTERMEDIA

Da la sensación, a lo largo de estas conversaciones, que hablando de creación de vanguardia, de arte pero también de escritura de vanguardia, de poesía visual, poesía al fin y al cabo, que la poesía experimental ha quedado finalmente reducida o encuadrada dentro del ámbito de la plástica. Prácticamente aquí se está hablando de críticos de arte, de marchantes, de galeristas,. de museos o de comisarios pero muy poco de crítica y edición literaria y del ámbito literario. ¿Es que la poesía visual finalmente ha renunciado al campo de la literatura y tiene una participación más constante en el campo del arte? ¿Como ves esta situación?

El planteanúento inicial tanto para un poeta visual como para un pintor de vanguardia es que no existen campos y él trabaja en un terreno que no está limitado, al menos en su voluntad, en su ilusión. Sería el campo de la Escritura en Libertad, entendido como una extensión de límites imprecisos en la que autores de formaciones muy diferentes trabajan con conceptos expandidos de la escritura. Lo que sucede es que a pesar de todo, y a pesar de lo que podamos decir de los críticos, de lo que podamos criticar a los galeristas, a los marchantes y a todo el entramado social del arte, es cierto que en el ámbito de la plástica se ha producido una mayor apertura a lo nuevo que en el de la literatura, que sigue estando en manos de la gente más tradicional. De personas que casi defienden el soneto como única fórmula, de gente que ni siquiera acepta el surrealismo, ni la escritura automática. Por lo tanto dificilmente se puede hablar de aportaciones. Hay aportaciones individuales de especialistas que está haciendo revisiones y planteamientos muy inteligentes. Como Esteban Pujals, que desde planteamientos del análisis literario tiene una visión realmente lúcida de estos temas, pero también porque al mismo tiempo ha sido capaz de entender el fenómeno plástico y de entender el fenómeno en su conjunto. Justo todo lo contrario, como ya hemos comentado, de lo normal en los historiadores y en los críticos que observan el fenómeno vanguardista desde ámbitos cerrados y lo convierten en otra cosa, en algo sin sentido. Esa es la cuestión. Que el crítico, venga de donde venga, haga una aportación realmente personal y descienda a la base de lo que está estudiando y lo observe en su conjunto, como es, como una cosa viva y no como un objeto inanimado. En el mundo literario, a pesar de todo, efectivamente la poesía visual ha sido aceptada, en determinados ambientes. Pero claro, esa tradición y esa fuerza del poder de la tradición ha llevado a que los propios artistas y poetas, de alguna forma, acepten convertir a la poesía visual en un subgénero de la literatura y no en una manifestación nueva corno debería de ser. Esto se produce porque bueno, cada uno hace lo que puede. Si la sociedad en su conjunto está continuamente desarrollando mecanismos coercitivos, destructores, nihilizantes, metafísicos, etc., los individuos se oponen en una cierta resistencia hasta donde pueden. Y gran parte de la poesía visual que se está haciendo ahora está hecha desde mecanismos de la tradición literaria, desde actitudes logocentristas, contrarias al planteamiento profundo de lo visual. Por eso decía antes lo de los premios. Y es gente sin embargo llena de buena voluntad: gente valiosa, que pone su vida en ello, pero al estar aislados o no entender en profundidad los aspectos irrenunciables de la vanguardia, pues hace lo que puede. Se dejan llevar por lo subjetivo, por romanticismos, etc. Pero no se puede criticar porque dan mucho más de lo que reciben. Y están haciendo una labor de renovación (no de revolución, claro) que estoy convencido de que, a medio plazo, va a dar unos frutos muy positivos.

Mi opinión personal, es que la poesía visual no es literatura ni arte. Es otra cosa. Pero lo mismo puede decirse de los asemblajes, de las instalaciones, y en general de todas las manifestaciones mixtas o intermedias: que son otra cosa que no está incluida en uno de los campos expresivos tradicionales. Pero aquí, una vez mas, tropezamos con la cuestión de los nombres, y como siempre, no sabemos cómo superarla o sortearla. Eso es lo que sucede. Yo utilizo cada vez -tal vez de forma abusiva- el término "arte" para referirme a cualquier manifestación de las vanguardias, induyendo las manifestaciones que utilizan el espacio, el sonido, los lenguajes, la superficie plana, etc.... y su mezcla. Es una tendencia que en los últimos años se está extendiendo, y tiene desde luego su justificación.

La consideración de otras civilizaciones y otras culturas, de mentalidades y de experiencias para un arte que quiera investigar de cara al próximo milenio es algo que se está dejando notar desde hace tiempo. Algo así como la antropología puesta al servicio de la vanguardia.¿cómo ves esto?

Evidentemente ése es un terreno. La vanguardia siempre ha querido ser internacional y planetaria y no limitarse. La utopía es lo suyo. Pero en esto hay que tener mucho cuidado. Lo que no se puede hacer es acudir a otras culturas a vender sin más tus planteamientos. Otra cosa es estudiar y aceptar diferentes dimensiones de lo humano. Si te fijas, muchos de los planteamientos de la vanguardia son típicamente antioccidentales. En el tema de los valores, por ejemplo, la vanguardia ha avanzado en ese terreno. De tal forma que nuestra sociedad se sigue negando a aceptarlo. La influencia del zen ha sido muy importante y ese es un camino que hay que continuar, pero con cuidado. Desde luego, nada que pueda oler, ni de lejos, a colonialismo, ni en una dirección ni en otra.

La antropología, como el resto de las ciencias humanas, debe ser un apoyo constante para el artista experimental. Es cierto que, en este siglo, la ciencia se mueve dentro de un campo de relativo perenne, porque los conocimientos cambian a una velocidad de vértigo. Pero a pesar de ello, el estado de estos conocimientos, en un momento dado, ilumina el campo de trabajo de la experimentación con una fuerza constante.

INTERNET

Siguiendo con esta idea de la globalización y hablando de cómo puede ser el arte de vanguardia en el siglo XXI, se debe considerar también las autopistas de la información. Internet, actualmente el único medio de comunicación interplanetario no sometido al poder, donde la censura de momento no tiene mucha intervención, tiene también sus ventajas e inconvenientes: una gran capacidad difusora, ausencia de censura, bajos costes de reproducción, pero a su vez, limitación formal o aislamiento del individuo.

Cuando hablábamos de que una de las cosas que quedan por recorrer, porque no se ha profundizado suficientemente en la tecnología, me refería a los sistemas informáticos y específicamente a la cuestión de Internet. Éste es un terreno en el que ya están entrando los poetas, los músicos y los pintores, y donde hay que ir obligatoriamente. Es un terreno que no podemos dejar que lo colonicen otros; ahí los artistas tenemos que estar porque cambian muchas cosas a favor del pensamiento de vanguardia. Como el tema del valor de cambio: el componente económico desaparece para una obra. Tú pones una obra en Internet, no cobras por ella, y no estas primando que un señor se la lleve a su casa a cambio de dinero y la mitifique. Vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de la reproductibilidad. Personalidades como Duchamp estarían encantados de haberlo conocido. Lo que pasa es que es cierto que, como tú dices, también tiene unas limitaciones, y sobre todo si lo que la gente quiere es hacer planteamientos desde una visión experimental hay que ir con esa mentalidad. Poner la mente en blanco y preguntarse qué és Internet, cómo funciona y ver qué es lo que merece la pena hacer. Y qué cosas no hacer. Hay ya gente que lo esta haciendo. Por ejemplo Pedro Miguel Lucía me comentaba hace algún tiempo que había puesto en marcha una acción que sólo podía hacerse (bien) a través de Inernet. Puso en su página web un poema corto con la indicación de que, todo aquel que quisiese, lo tradujese a su idioma y pusiese su traducción en la pantalla para que otras personas a su vez lo tradujeran, en un intento de que el poema diera la vuelta al mundo mediante traducciones. Él lo hace convencido de que, después de ese periplo, cuando él lo vuelva a encontrar, no lo reconocerá ni su propio padre (él mismo) porque no se parecerá al poema original. Ésta es una forma auténtica de participación y utilización de internet, desde mi punto de vista.

Internet, como todas las nuevas tecnologías, y en especial los ordenadores, pueden inducir a comportamientos excesivamente reduccionistas, con todo lo que eso supone. Por ejemplo, el abandono de las experiencias manuales, y por su causa, el empobrecinúento del pensamiento visual, que tiene una importante relación con ellas.

En cuanto a las otras cuestiones que planteas, nada nuevo. A la hora de la verdad, el artista siempre ha estado sólo: es la noche oscura del alma. la creatividad como una forma de pensar con todo el cuerpo... Por lo demás, el correo electrónico y la comunicación a través de internet tienen una gran ventaja: la velocidad y el bajo coste... Esto último, puede ser muy decisivo para los mas jóvenes, para la difusión cultural, e incluso para un determinado comercio del arte. Creo que los superpropagandistas de Internet exageran en algunos cuestiones, al presentarlo como la revolución de las revoluciones, pero no hay duda de que ya nada va a volver a ser igual en el mundo del conocimiento y la cultura. Posiblemente no supere en repercusión al nacimiento de la imprenta, pero si sólo se le acerca ya es realmente mucho, y nada podrá ser igual. Sólo la idea de relacionarse con un número casi ilimitado de autores, de experimentar con nuevas formas de participación e interrelación, ya emociona.

NUEVO BARROCO

Esa es otra cosa que debe tener el artista de vanguardia consciente de su época, y es la mayor consideración del público, del receptor. Este quizá sería un aspecto que diferenciaría al viejo vanguardista del nuevo y que supone un claro avance. Lo que comentabas de aceptar el barroquismo español porque, efectivamente, muchas de las propuestas por su hermetismo y por su falta de códigos hábiles pueden quedarse en nada.

Es que cuando yo te decía que cuando el artista trabaja tiene que saber con qué trabaja, es una exigencia del arte del siglo XX, el público debe ser considerado, tenido en cuenta desde la raíz. En todas mis obras de acción, el público con el que se va a trabajar definía en gran parte a la propia obra. Es muy importante saber de qué manera está dispuesto ideológicamente, cuál es su preparación, para poder hacer unas cosas u otras. Es básico que los artistas estudiemos nuestra propia sociedad y nuestro entorno y aceptemos todo lo que hay de válido en ella. Pensar que la sociedad española, porque no ha evolucionado lo suficiente hacia la modernidad, porque está prisionera de determinados planteamientos barrocos, no tiene nada positivo es tan estúpido que supongo que a nadie se le ocurre decirlo. Aunque en la práctica muchas veces actuamos como si así fuera. Actuamos como si lo único bueno fuese la modernidad tal y como la han diseñado y llevado a la práctica los países anglosajones, y por lo tanto nosotros tenemos que repetirla. Si tenemos que repetirla entonces no hay tal modernidad. Tenemos que hacer nuestra propia modernidad. Desde los años sesenta en España se ha ido desarrollando una modernidad propia, con caracteres definidos, que la relacionan claramente con la que ha ido tomando forma en países mediterráneos, como Francia e Italia. Es cierto que esta línea propia convive con la que se alimenta de los planteamientos anglosajones, provenientes sobre todo de USA, que suelen tener la fuerza de la moda.

Hay que plantearse, por lo tanto, una cierta línea barroca, aunque teniendo muy presente que no debe caer en lo alegórico, ni en formas de espectáculo distanciadoras o mitificantles. Por ejemplo, no es positivo caer en caminos sin salida corno los que practica la Fura del Baus. O en fórmulas puramente teatrales, que la conciencia del hombre actual rechaza.

Por otro lado, además, es que el artista de vanguardia está obligado a ser sobre todo serio; a tomarse las cosas en serio (lo cual quiere decir también tener un sentido porfundo del humor). Y tiene que tener un cierto componente científico, y aceptar que el conocimiento y la investigación están ahí por algo, y cuando yo hablo de experimentación significa conocer a fondo los materiales con los que trabajas, no ponerse a mezclar colores a ver qué pasa. Y cuando trabajas con materiales que implican al receptor, a un receptor englobado en colectivos determinados y que por lo tanto ve y piensa determinadas cosas, tú tienes que conocerlo lo más que puedas. Los apoyos que recibe el artista por parte de la sociología y de la antropología son decisivos, hay que trabajar con ellos para no actuar como unos ilusos y luego decir que la gente no me entiende porque es estúpida o porque es antigua y no puede comprender la modernidad. Ese es un argumento infantil y califica al que lo utiliza.

Relaciones entre artistas

Los especialistas

Las expectativas para el siglo XXI. ¿cómo puede o debe ser el arte de vanguardia en el próximo siglo?

Desde luego yo no lo sé, ni creo que nadie pueda saberlo. De lo que podemos tener una certeza, al menos relativa, es de lo que hay que hacer aquí y ahora para seguir avanzando en el próximo siglo. Acabar con el fundamentalismo, por ejemplo. Es posible que, en el pasado -induso en el pasado próximo- fuera necesario un cierto grado de fundamentalismo y sectarismo, para defenderse de una sociedad irrespirable y obtusa. Pero ahora, esos mecanismos se han convertido en un peso muerto, cuando no en una descalificación para todo el que los utiliza. Los tiempos de las vanguardias históricas se han acabado. Desde la vanguardia tenemos la obligación de ser, sin dar lugar a malentendidos, más generosos que nunca. Y acabar con los distintos grados de autoengaño. Lo cual conlleva tambíen aceptar a los especialistas, y no pensar que los especialistas, un señor que pinta al óleo por ejemplo, tiene algún tipo de débito con lo que son artistas teóricos, puramente creativos o conceptuales. Eso hay que aceptarlo. Además, los especialistas son más necesarios que nunca. Son gente que necesitamos en el mundo del arte. Sería necesario incluso que hubiese menos artistas y más especialistas, porque hoy todo el mundo es artista y autosuficiente y no acepta ningún tipo de limitaciones, y las pocas que él sabe como especialista no le sirven a los demás. Y eso es negativo. De ahí que yo sigo reivindicando el trabajo en equipo, lo cual no quiere decir sólo que se junten cinco artistas que hacen lo mismo y compitan entre ellos. Eso es estúpido y no conduce a nada. Vamos a buscar fórmulas de entendimiento entre artistas, científicos, técnicos y todo tipo de especialistas. Esto no se hace porque el artista está inmerso en la mitificación. Y luego los artistas que trabajan con especialistas lo ocultan, y los técnicos y otros especialistas no figuran para nada en los créditos de las obras. Eso me parece muy injusto y una falsificación. Igual que aparecen en una película, ¿porqué no aparecen en una instalación? Eso habría que reivindicarlo y dejar de actuar como niños pequeños que están continuamente mintiendo una veces por necesidad y otras veces por gusto. Vamos a aceptarlo y a trabajar como gente del siglo XXI. Quiero decir, como gente del siglo XX que es capaz de enfrentarse a los retos del siglo XXI.

En el terreno práctico, en la pura producción de las obras, estamos inmersos en una situación muy negativa. En este siglo, los artistas somos el único colectivo que se autofinancia (con su trabajo, o con su hambre). Los hombres y mujeres que en los siglos pasados tomaron sobre sus hombros las tareas mas innovadoras, las revoluciones que cambiaron profundamente a la sociedad, ya vivieron experiencias parecidas. Recordemos el caso de los revolucionarios religiosos de los siglos XVI-XVII, que vivieron de la limosna, de su trabajo o de ayudas más o menos mezquinas de los poderosos. O los revolucionarios del siglo XIX, que echaron mano incluso del robo político, y que en general vivieron en la estrechez e incluso en la indigencia. Pues los vanguardistas del siglo XX han tenido en común con ellos esas mismas dificultades económicas, tanto en los años veinte como en los sesenta. Un hombre como Paul Eluard se pagó la casi totalidad de sus libros de su propio bolsillo (o para ser más exactos, del dinero de sus padres). Y sin embargo, la imagen que hoy tiene la sociedad es la de los pocos artistas (casi siempre pintores) que han ganado dinero con sus obras. En los medios de comunicación de masas sólo se habla de la millonaria herencia de Picasso, o de los precios que alcanzaron algunos cuadros de los pintores pop norteamericanos. Y en el caso español, de Tàpies. De la cruda realidad de los miles de artistas que en el siglo XX han malvivido de trabajos alejados de sus intereses artísticos no se dice nada.

Alternativas

Hoy por hoy, la realidad es aún más llamativa. El número de artistas (por seguir llamándonos así) que trabajamos en el territorio conceptual no deja de crecer. Y ante la falta de salidas, la cerrazón de los grandes medios de comunicación y el elitismo de las galerías de arte se ha ido desarrollando una campo alternativo de publicaciones (revistas, fanzines, folletos, libros, etc...) centros de actividades, galerías, organización de ciclos de conferencias, exposiciones colectivas, e incluso emisoras de radio... Todo un mundo que, prácticamente se autofinancia. Como en el caso de la red del arte postal, estamos en una auténtica zona franca, en la que reinan unos niveles de libertad admirables.

Estoy convencido de que este fenómeno va a evolucionar a más en el próximo siglo, porque nace de una necesidad profundamente sentida por el individuo: la de no convertirse en un ser pasivo, que consume sin más lo que la la sociedad del espectáculo le hace llegar a través de las plataformas digitales, de los periódicos sectarios o de los magazines del consumismo. Son hombres y mujeres que quieren dar su opinión, organizar su vida, relacionarse con los demás...

Ahora bien, la fuerza que este movimiento tiene a nivel mundial o nacional se pierde en gran parte por su vocación alternativa o subterránea. Aunque es cierto que existen organizaciones que engloban y cohesionan (como la asociación de editores independientes, aquí en España) es innegable que falta un impulso de unión. El componente ácrata, parte destacada en la ideología de estos movimientos alternativos, es una dificultad natural para cualquier proyecto que suponga una organización que se imponga a la libertad individual o del grupo.

Sin embargo, ahí es uno de los terrenos en los que es necesario volver a la utopía. Para cambiar la imagen del artista, como una persona ávida de dinero, elitista y ajeno a los problemas de los hombres de la calle; para garantizar a una mayoría de individuos una posibilidad de vida creativa; para enfrentarse a los poderes espectaculares; para que la vanguardia siga existiendo como una opción de libertad...

Bajando al terreno de las ideas concretas, pienso que hay que analizar propuestas que pemitan que cualquier y hombre o mujer pudiera acceder a las producciones de los artistas actuales con unos costes muy moderados. Esto podría hacerse si se organizara una red de centros alternativos que conectaran con los artistas y les convencieran de que el precio de venta de una obra de arte debe fijarse como un producto del trabajo: a partir de los costes y de las horas de realización. Estos centros, deberían estar regidos por los propios artistas (como cooperativas o cualquier otra fórmula legal), no tendrían ánimo de lucro, y dedicarían un tanto por cien a promoción y propaganda. En cualquier caso, la clave sería ofrecer arte a precio de coste. Existen ya centros que están haciendo una importante labor de difusión muy importante, a partir de los cuales se podría iniciar esta labor.

Estoy convencido de que, en el futuro inmediato, los artistas tenemos que plantearnos estas cuestiones del dinero, la difusión, las organizaciones culturales, etc... Lo que sucedió en los años ochenta no es fácil que se repita, y está claro que ni el Estado ni las grandes organizaciones monopolísticas van a invertir de forma notoria en arte contemporáneo, Por eso hay que buscar otros caminos, y uno de los más lógicos es el de la autogestión. A veces me pregunto por qué los artistas del siglo XX no hemos sido capaces de crear ninguna organización de tipo sindical o así. Lo mas parecido ha sido Fluxus, pero con sentido social sólo funcionó en New York. Estoy convencido de que tenemos que volver a ese campo. Otra característica de Fluxus y de los movientos de los años sesenta, su internacionalidad, deben potenciarse como una vía de reforzamiento de cualquier vanguardia. Pero todo ello, desde la búsqueda de unos objetivos claramente delimitados.

Y es que yo creo que está ya muy madura la fruta de una vanguardia renovada. Sólo es cuestión de ponernos entre todos a redactar un programa máximo (de puntos mínimos) alrededor del cual puedan sumarse las energías y los proyectos personales. Estoy convencido de que hay muchas personas, distribuidas en las pequeñas y en las grandes ciudades, en los países mas desarrollados y en los menos, esperando la buena nueva. Y alguien tiene que darle forma. Mientras tanto, podemos poner en marcha iniciativas que, al menos, mejoren las imagen de los artistas. Por ejemplo, podemos hacer una declaración pública de No copyright. Simplemente se trataría de un texto abierto que podría firmar quien quisiera, renunciando a todos los derechos de reproducción de sus obras. En España, esta es aún una cuestión menor, pero en otros paises, los derechos de reproducción son significativos, y en cierto modo se están convirtiendo en una dificultad añadida para la difusión de las producciones de los artistas contemporáneos. Y eso que, en un principio, las leyes de la propiedad intelectual nacieron para defender la producción artística. Pero es que las sociedades complejas, tienen leyes internas que no son fáciles de controlar.

Con ello no nos garantizamos nada (salvo tener tranquila la conciencia). Porque, visto fríamente, el siglo XXI tiene aspectos muy sombríos, casi en la misma proporción que positivos. La propia inercia de los cambios, tal como los podemos imaginar ahora (y siempre nos quedaremos cortos), pone a los individuos y a los grupos innovadores en una situación de continua indefensión frente a los grandes poderes del dinero, la política, los media. Así, cada vez será mas difícil introducirse en los ámbitos decisivos de la sociedad.

Estas consideraciones, naturalmente, sólo son válidas si el actual status quo entre Europa, USA y Japón no se rompe, por tensiones internas o por la presión de los paises del Tercer Mundo, cada vez mas depauperados y sometidos al pillaje de las grandes multinacionales.

Molino de Onsares, Jaén, agosto de 1997


Fernando Millán no es sólo una figura relevante en la vanguardia madrileña de los 60-70, sino acaso su animador más notable en el terreno de la poesía experimental, junto a Julio Campal, con el que compartió proyectos y experiencias. Participó en Problemática 63, el grupo que introdujo en nuestro país la poesía concreta y otras formas de expresión, cuya labor "didáctica" y de difusión a favor de una poesía no discursiva no fue menos heroica e influyente que la propia experiencia creadora en un contexto de anquilosamiento cultural. A la muerte de Campal, quiso sacar adelante este compromiso fundando el grupo N.O. "La poesía n.o. se opone a la alienación de la imagen publicitaria capitalista y de sus mitos más aberrantes utilizando, libremente, creadoramente sus mismas armas" [texto 11 exposición colectiva, marzo 1970]. Tras algunas apariciones esporádicas, en los años 80 (la 'década estúpida') se retira de la vida pública.

Fernando Millán se ha caracterizado siempre (desde sus manifiestos juveniles hasta su retiro radical, enfrentándose con extraordinaria receptividad a las novedades de la vanguardia filtradas en nuestro país o con estupor nihilista al cierre siniestro de la tachadura), por asumir actitudes "extremas" frente al hecho artístico. Esta colocación en el límite patente en sus planteamientos compositivos (la posibilidad de enfrentarse honradamente al lenguaje con la intención de decir algo) quizá sea lo que llamamos vanguardia. Y este es el tema que creo que vienen a plantear estas conversaciones, en un momento en que la llamada "vanguardia" todavía parece capaz de lanzar ofensivas: la posibilidad de imbricar nuestra v¡da y nuestra acción creadora en un territorio que se ha vuelto enemigo, la necesidad de reflexionar sobre los fracasos y los asuntos pendientes, la imposibilidad absoluta de no seguir buscando mientras todavía no se ha encontrado. Sin desmerecer en absoluto el resto de su obra plástica y poética, quizá sea ese gesto de la tachadura meticulosa y obsesiva que exhibe en su obra de 1980-83 La depresión en España el que personalmente más me fascina: experiencia de la imposibilidad absoluta ante el hecho creador dentro de unas circunstancias sociales, políticas y culturales determinadas, ese límite subvierte y libera también estéticamente la herramienta de los censores y funda, a través de la renuncia, un nuevo lenguaje, demostrando que el tachado todavía habla, y lo hace desesperadamente.
Luis Navarro
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