lunes, 31 de mayo de 2010
Zines musicales de los noventa
El término fanzine no viene de fan del cine, como asegura una indocumentada de la prensa oficial, sino de zine de fans, revistas editadas por los fans de alguna estrella del pop dedicadas a propagar y catalizar el culto. En bastantes casos, estas publicaciones amateurs contaban con el apoyo económico de la discográfica interesada. Hoy la cosa ya no funciona así: son las propias discográficas las que editan en muchos casos estos materiales para dar a conocer sus productos y hacer buenas críticas de sus grupos. Por regla general suelen estar muy bien hechos y les gusta presumir de ello. A veces hasta regalan cedés promocionales. Es lo que ocurre con Zona de Obras y Spiral. Subterfuge, por su parte, aporta otro talante, ampliando su ámbito de intereses a otros aspectos de la cultura juvenil como el cine o el arte. Su recorrido ha sido el inverso: empezó siendo fanzine y, tras lograr ser el mejor en su campo, se edificó sobre él una editora/distribuidora.
César Pesqueras persigue esta línea con su dnc'Zine. Su catálogo aún es modesto, pero tiene aspiraciones. Junto a artículos y entrevista redundantes que no aportan nada a la prensa oficial editan un interesante "Cuaderno de Lluvia" interior dedicado a la creación literaria y algunas interesantes exclusivas. La estética que utilizan va a tono con su nombre: dark näif confussion. Incluye numerosas entrevistas a grupos y gentes del cine con una línea selectiva que valora no sólo la propuesta musical, sino también la actitud de los protagonistas dentro de la "escena independiente".
El Vómito de las Ninfas pretende revitalizar el modelo clásico de fanzine musical y cinéfilo adolescente. Dedicado a inventariar las experiencias de quien lo hacen sin otras pretensiones. Es una actitud.
Los ejemplos se multiplican: Las Lágrimas de Macondo, Noise Club, Beat Generation pero, si por lo general utilizan un lenguaje más osado y una estética más creativa que sus compañeras del circuito integrado, no acaban siendo sino réplicas de éstas o una plataforma de acceso a las mismas.
Otra razón por la que merece la pena recorrer la escena de la prensa musical alternativa es la especialización de algunas revistas en modos de expresión musical minoritarios. Las hay especializadas en todo de tipo de músicas habidas (reggae, country, étnicas, etc.) e inventadas (dance, rock gótico, jungle, etc.).
Planto aquí la referencia de mi zine punk favorito: 100% Papel del Water de Madrid.
* Entrada elaborada con fragmentos de reseñas de Luis Ruid en el fanzine Amano.
viernes, 28 de mayo de 2010
Perseo dominando

El espíritu resolutivo de Perseo tiene que ver con el optimismo positivista de la joven modernidad. Dicha resolución no queda menos patente al re-presentar sus hazañas que en el momento mismo de su ejecución: Perseo enumera la secuencia de sus actos como si leyese un manual de instrucciones. Su arrojo es sinónimo de su fortuna, lo que nos lleva a dudar acerca de si la radical insensatez con que Perseo promete la cabeza del monstruo a su padre adoptivo Polidectes no estará en el fondo calculada. No en vano el rapaz tiene buenos apellidos, aunque eso sólo Zeus y su madre quizá lo sepan a ciencia cierta, y acaso la larga serie de sus hazañas no sea sino el currículum inflado de un hijo de tal. Por otro lado es siempre la racional Atenea la que actúa y decide por su cuenta.
El asalto a los viejos terrores y supersticiones que impedían el progreso de la humanidad hacia la conquista de nuevos horizontes de experiencias tiene que ser llevado a cabo por un elegido, en este caso un héroe solar, polvo de estrellas, como en otras leyendas más crueles y miserabilistas. Pero a este nuevo redentor que es también figura remota de nuestro pasado inmediato (y de nuestro presente mediático) no le pesa la misión divina: se siente más como un conductor de bólidos corriendo contra sí mismo. Una liberación como la que la modernidad proclamaba requiere un bastardo de alta alcurnia, un revolucionario descastado, un grandísimo crack, y yo propongo que fue Perseo, pijo de tres padres...
¿A cuál le correspondía matar, según el ciclo de Ananke? El griego es fatalista y Perseo, por si acaso, arrambla con todos, incluso con el Padre de los padres, pues ¿qué otra misión acomete cuando descabeza a la Medusa que la eliminación de su más angustioso horror, la pérdida de las huellas de su propio destino? ¿A qué se enfrenta Perseo en la región sin retorno de los hiperbóreos? A un límite geográfico y mental, pero también y antes a su propio vacío, a su desarraigo, al ansia de totalidad inducida en sus genes por el propio Zeus. ¿No está hecho de miedo el límite entre lo divino y lo humano? ¿No habitan las Gorgonas ese límite? ¿Y no fue ese límite trascendido en el proyecto de modernización de las conciencias al tiempo que "Dios había muerto"?
Nadie le pide que afronte la arriesgada misión, ni él tiene constancia de cómo llevarla a cabo con medios humanos. La inquietud juvenil de Perseo, fuera de los cauces familiares de sentido, sólo precisa un motivo para consagrarse a él hasta el martirio. Al contrario que Ulises, Perseo no es precisamente el paradigma de la astucia ni de la inteligencia madura. Sin el pasaporte de los dioses lo sería de la irreflexión autodestructiva, pero hay una mecánica de las acciones en todos los mitos que en muchos casos les lleva a parecer sobrerreflexionados. Así Perseo no solicita meramente la confianza de su tutor intentando proporcionarle el más preciado de los dones, pues no se trata del pacto de Perseo con Polidectes sino de la cuenta pendiente con Zeus. Eliminando el límite Perseo accedería a la totalidad, liberaría su deseo en múltiples direcciones y daría cumplimiento a un destino cuyas claves no puede todavía descifrar.

Resulta difícil comprender desde la sociedad de la imagen el horror que la caracterización de Medusa mediante un racimo de serpientes debía producir en el espíritu de nuestros antepasados. Basta decir que su mera visión petrificaba, que no era preciso contacto alguno con las criaturas infernales que bullen en su cabeza. Ni la afectación de los pintores simbolistas ni la afección de algunos diseños "death" han sobrepasado el ridículo al intentar representar el efecto de esta intuición poética, que va más allá de la naturaleza reptil y viscosa de la serpiente para cargarse con arcaicas leyendas de fascinación. En realidad estamos ante un irrepresentable, acaso el irrepresentable por excelencia, del que lo único que podemos decir desde el discurso con cierta certeza es que es el horror de los horrores o la suma de todos lo horrores, un enigma pues todavía más profundo que el de la muerte, aunque emergido de la misma. Que Medusa fuese horrible no quiere decir que fuese fea. Es, por supuesto, una imagen tenebrosa, pero podían haberse buscado muchos otros referentes para sostener idealmente la fealdad que el de la serpiente, cuyo efecto en el ser humano tiene mucho más que ver con lo visceral e instintivo. Cabe pensar incluso que fuese portadora de una hermosura insoportable, aunque me inclino a pensar que no responde a un horror universal sino al reflejo subvertido del fantasma del que mira, y que en esa medida no tendría poco de "revelación". En el caso de Perseo, podríamos aventurar por este camino que Medusa proyectase un rostro diabólico de Zeus, o un vacío tan grande como el que mueve su inquietud.
El poder de Medusa reside en su mirada: todo el que cruza sus ojos con ella queda petrificado. Sin embargo su mirada resulta inofensiva mientras Perseo no cometa el error de mirarla a su vez. Del mismo modo sería inofensiva si Medusa pudiera ser vista sin que el héroe se expusiese a enfrentarse a ella directamente. La petrificación alude a la fascinación que produce la visión del nido de serpientes, porque se produce inmediatamente después de un cortocircuito de miradas. La revelación, y la secuente anulación del impulso vital, acontece sólo si no falta alguno de los dos elementos, los dos polos de la comunicación en posición de >on>, lo que sugiere que el sujeto petrificado participó activamente de alguna manera en el proceso que desencadenó su muerte. Es lo que me ha llevado antes a proponer que el horror que Medusa infunde estaba ya de alguna manera infuso en el que mira, que el abismo de sus ojos refleja el abismo de cada mirada, y acaso la Medusa no sea sino un espejo que congela la verdad. En la experiencia de la fascinación el individuo se siente extrañado, sacado fuera de sí por efecto de una imagen que ejerce sobre el mismo una atracción vertiginosa. Pero el efecto de la propia curiosidad no es un aspecto marginal en dicha experiencia, ni el estupor que nos conmueve deja de sernos siniestramente familiar.
La estructura de este encuentro permite una analogía nada forzada con nuestra interacción cotidiana con los medios de comunicación audiovisuales, pero no iremos tan deprisa ni tan llano. La imagen viviente de Medusa corresponde a la difusión unidireccional de miedo y de poder, el establecimiento de un límite inviolable y a una impermeabilidad que no hace justicia al funcionamiento real de estos medios, pues si bien es cierto que la televisión, la prensa oficial y en general todas las infraestructuras comunicativas de amplio alcance trabajan denodadamente en la producción y difusión unidireccional de miedo, también lo es que el material lingüístico con que lo hacen es dúctil, detornable y abierto a la utopía. No en vano la muerte de la Gorgona, engendrada por Poseidón, era condición sin la cual no nacería Pegaso, el caballo alado que ilustra la utopía y que ella guardaría en su seno hasta la muerte. El juego de espejos que la hazaña de Perseo instaura se ha desarrollado hasta producir pliegues infinitos e infinitamente complejos en la realidad.
Sustraerse a las miradas, sustraerse a mirar, es un juego permanente en el ciclo de Perseo. Hacer visible al otro y hacerse invisible. Gana el que no ve, la ciega osadía del héroe cerrando los ojos para no ser visto. Para acceder a Medusa arrebata a las Grayas el único ojo y el único diente que las tres compartían, bienes escasos pero seguramente poderosos que nuevos episodios del ciclo traducirían en el Panóptico y la Máquina, voluntades menos ingenuas. Perseo es todavía un mercenario contra el sistema, la imagen moderna de la revolución social y el primer activista que para esconderse roba los ojos de la policía. No creemos que Zeus se atreviese a mirarle a los suyos (¿era Perseo la Medusa de su padre?), a juzgar por las numerosas ocasiones en que hace la vista gorda ante el desorden moral provocado en el mundo por su retoño. Entre las herramientas que le subvencionan sus tíos figura un yelmo que le hará invisible, y un escudo tan pulido que le permitirá llevar a cabo la primera acción terrorista virtual. La voluntad alegórica establecerá aún nuevos juegos de interpretaciones para cada uno de los instrumentos de guerra proporcionados por la industriosa Atenea: las sandalias aladas como metáfora de la ubicua red de comunicación, el yelmo invisibilizador como poder abstracto del capital que diluye responsabilidades, el escudo reflectante (y la cabeza de Medusa) como orden político de la representación... La representación, la imagen, el reflejo del mundo juega así mismo un papel determinante en numerosos episodios de la historia; sin duda el que destaca es el propio momento de la ejecución de Medusa, que se lleva a cabo actuando sobre su imagen, negando a través de ella la realidad que tiene delante de los ojos. Aunque Medusa hubiese despertado de su sueño, habría buscado con desesperación los ojos de su enemigo y no habría hallado sino el reflejo subvertido de su propia mirada.
¿Cómo no amar a ese joven impetuoso que derriba cercos de terror en nombre de nuestros mejores ideales? Perseo dominando entre Grayas y Gorgonas, entre reyes y dioses, Perseo asesinando padres a destajo con sofisticados artilugios, blandiendo sin arrepentimiento la antorcha de la liberación. Del limpio tajo con que la hoz de diamante descabezaba a Medusa elevó el vuelo un caballo alado. ¡Pegaso volaba muy alto! Demasiado alto, quizá, pero ya no estaba escondido en el seno del horror.Pues bien: pese a que el Arte y la memoria humana han puesto todo su candor en recordar a Perseo en sus mejores momentos (tiernamente incestuoso Perseo con Dánae, Perseo ejecutando a Medusa, Perseo liberando a Andrómeda) lo cierto es que la muerte de la Gorgona inaugura un nuevo ciclo de terror mucho más perverso, ambiguo e impredecible. Perseo no nos libera de la Medusa: se la apropia para sí. Desde su origen la empresa se afronta como una conquista y no como una disolución de poderes. Por supuesto Polidectes no confía en que Perseo se haga con el botín, sino sólo en perderlo de vista para siempre y casarse así con su voluptuosa madre. Por su parte, si Perseo en su adolescente ingenuidad pensó alguna vez dar aquel poder a su padre adoptivo, consciente ahora de su alcance comenzará a acariciar otros planes. La cabeza segada de Medusa es el arma definitiva. Así, durante el camino de vuelta y por el mero hecho de que le pilla de paso, Perseo fosiliza a todo gigante, reyezuelo o dinosaurio marino que se pone al alcance de la fascinante cabeza de Medusa dominada.
Antes Medusa se ubicaba en la región del límite, no buscaba a los seres humanos. Podía dormir en paz el conformista, Medusa era sólo una posibilidad y un castigo para el osado que pretendiese "ver más allá". Medusa dominada busca en cambio a los hombres, no es ya un fin a conquistar sino el medio para emprender nuevas conquistas. Es esta Medusa controlada y puesta a disposición del dominio la que conocemos en las sociedades occidentales a través de los medios de comunicación de masas. Todavía muerta conserva su poder fascinante, pero ahora se ha institucionalizado, trascendidos los márgenes del delito. Con este arma poderosa, capaz de atrapar y congelar en su mirada todas las miradas, Perseo emprende una carrera de poder inobjetable por el propio Zeus.
El hecho de que la cabeza de Medusa muerta e instrumentalizada produzca los mismos efectos entre sus enemigos que cuando estaba viva confirma la suposición de que el poder petrificador del monstruo no residía en ella misma. Tanto antes como ahora, se limita a reflejar una representación congelada de cuanto se le propone. ¿No debería causar júbilo la pública exhibición de su cadáver, la abolición regimentada de un límite? Y sigue causando estupor. Del mismo modo, la esperanza depositada en los medios de comunicación de masas, como espacios donde la información se hace universalmente asequible, se torna en cínica y petrificada espectacularización de la vida a través de su representación. Esto demuestra que la representación conserva su poder una vez cancelada la realidad que la sustenta, y que al menos sigue imponiendo su influencia en las nuevas representaciones a través de las que se configura la nueva realidad. Tal es, en realidad, el poder represivo de la institución y de la cultura. A las sucesivas pretendidas superaciones de estructuras como las del arte, la fe cristiana o el autoritarismo, el sistema reacciona institucionalizando tales rupturas y proyectando imágenes subvertidas de las mismas que funcionan a modo de antídoto frente a la emergencia desequilibrante. La institución encarna en todos los casos la persistencia de lo que fue una tal emergencia a través de las representaciones. Dichas representaciones están unas veces congeladas, otras en estado de descomposición. De hecho, el propio acto de apropiación de la representación efectuado por Perseo sirve de modelo a toda una nueva estrategia de resistencia cultural.
2. Se conoce como "movimientos sociales de segundo orden" a la nueva praxis social emergente capaz de poner en práctica una "praxis de la teoría" frente a aquella "teoría práctica" clásica que pretendía orientar la movilización desde conceptos. La teoría sobre los movimientos sociales afronta el problema de teorizar, desde la acción del sujeto, la acción de sujetos que se construyen a sí mismos en el proceso de construcción de la realidad. Busca estabilizar y dar sentido a ese juego de espejos, de forma que no produzca más diversidad de la que es procesable. La teoría, así concebida, sirve a la conservación del sistema mediante la reproducción metadiscursiva del discurso dominante: se conforma a sí misma según ese discurso, se conforma con él. La investigación de primer orden, como teoría de la sociedad, aprehende su objeto objetualizándolo, necesita dar corporeidad a la instantánea ilusión de control y manipulabilidad. Su supervivencia como teoría se cifra en su capacidad para integrar las diferencias en el sistema, así como la supervivencia del sistema se cifra en su capacidad para controlar las emergencias a través de la teoría. Los nuevos movimientos sociales de segundo orden enfrentan al sistema no la diferencia, sino la construcción de una diferencia, una actividad en proceso que se delimita contra el sistema mediante una objetivación crítica del mismo. Los movimientos de segundo orden producen paradojas a través de la autorreferencialidad: no son identidades marginales del sistema que la teoría pueda subsumir, sino que se construyen a sí mismos como puntos de fuga del sistema, sistemas imaginarios o teorías ilusorias. El juego no es el de unas clases contra otras, sino el del condividuo contra las redes, la ubicación de nuestras elecciones en un sistema cerrado (teoría social) como tendencias o abierto (práctica social) como acciones.
Ante cada enunciado divergente el sistema elabora un reflejo invertido del mismo que lo constituye en tendencia. Ante cada corriente convergente del sistema el movimiento de segundo orden elabora un reflejo invertido que promueve enunciados divergentes. La lucha entre los sistemas se sitúa al nivel de los discursos. Los conflictos no se expresan principalmente a través de una acción dirigida a obtener resultados en el sistema político, sino que representan un desafío a los lenguajes y códigos culturales que permite organizar la información. Tal dinámica de desafío constante a la organización no es sino el establecimiento como praxis normalizada de la de la propuesta situacionista que, si bien percibe que las palabras 'trabajan' a cargo de la organización dominante de la vida, reconoce todavía que "para desgracia de todos los teóricos de la información, las palabras no son en sí mismas 'informacionistas': en ellas se manifiestan fuerzas capaces de desbaratar los cálculos ("All the King's Men").
En la sociedad postindustrial e informatizada (la cabeza de Medusa trastabillando en la grupa de Pegaso) esta dinámica de integración no se produce ya tanto en el nivel de los discursos y su sentido (acción en profundidad que ya no resulta rentable en un sistema que se basa en el "movimiento" del capital y en la intercambiabilidad de toda producción simbólica) como en el de los canales y su apropiación. No sólo el medio es el mensaje, sino que determinados signos recuperan el poder de catálisis del símbolo transformándose ellos mismos en medios y renunciando así a la identidad consigo mismos que daba al símbolo su autoridad. Son lo que pasa por ellos. Se concibe dicha autoridad como un "medio de comunicación".
La ilustración que acompaña este texto es una manipulación llevada a cabo por un grupo de acción antifascista de un signo institucional millones de veces reproducido. El signo original aparece en numerosas papeleras y artículos de consumo, es decir, habla desde las instituciones del poder y del mercado. Su sentido original es una invocación a la urbanidad de todos los ciudadanos cuyo objetivo es que mantengan limpias las calles, depositando los envases y papeles en las papeleras. Independientemente de su legitimidad moral el signo traza una tendencia convergente, algo que nos permitirá vivir con menos desorden dentro de la comunidad. La manipulación efectuada por "Acción Antifascista" consiste en poner en lugar del papel un emblema nazi, con lo cual el "Mantén limpia tu ciudad" adquiere sin duda otro sentido. También puede significar una invocación al individuo a que se libere de la "mierda" en un sentido psicoanalítico, de todas aquellas cosas que le reprimen o que tiene reprimidas y que son causa sin duda del carácter violento de determinados grupos parafascistas. En la medida en que el colectivo mantiene un discurso que identifica el capitalismo y en general todo sistema autoritario con un determinado tipo de fascismo es posible que el signo se revuelva así contra su origen, denuncie por vía indirecta las verdaderas intenciones de su autor. Con una simple manipulación y una gran economía de medios el mensaje llega con rapidez e impacto, pues se trata de un signo que llevamos incorporado, que entendemos de inmediato porque ya apenas lo vemos: lo suponemos. El mismo signo millones de veces reproducido en la calle apenas nos afecta, pero este encuentro fortuito con su manipulación produce una apertura en la tendencia y se hace visible porque crea un nuevo marco de referencia.

El canal privado de televisión Canal + ha elaborado recientemente un logograma para su campaña publicitaria "Cada día hay menos gente que entiende la tele sin Canal +" en el cual aparece el ya simpático monigote, pero en el lugar del papel y del emblema nazi aparece ahora un televisor [campaña realizada en 1996]. Canal + pertenece a una empresa de comunicación que mantiene buenas relaciones con el anterior gobierno, hoy en la oposición, y siempre ha mantenido un supuesto discursivo que identificaba el actual gobierno con la derecha dura. El hecho de que con el cambio de gobierno el PSOE haya perdido el control sobre los medios de comunicación públicos y conserve sólo la adhesión del canal de pago hace imposible que no veamos malicia en la peculiar traducción del signo que los publicistas de Canal + han realizado, aprovechando tanto el poder de reconocimiento que el signo original posee como el reflejo invertido del grupo antifascista. Se trata de un ejemplo banal de lucha por el espacio de los signos y la aplicación de referentes, pero refleja en gran medida la dinámica real de la comunicación entre subsistemas.
3. Existe un punto en que toda acción humana queda procesada y convertida en tendencia del sistema. Ante cada enunciado divergente el sistema elabora un reflejo invertido (vertido dentro, vertida la acción en la tendencia) del mismo que lo incorpora y los disuelve como tal diferencia. Pero existe también el momento de la diferenciación consciente, en el que el individuo contempla el sistema en su conjunto y elabora puntos de fuga, adaptando su identidad a las fallas del discurso del sistema y promoviendo preferentemente otros subsistemas alternativos. Interviniendo la realidad a través de su representación, tal como hiciera Perseo, mediante el "desvío", la performance política o el atentado estético, el individuo o el grupo social participa en la construcción de los supuestos que rigen el entorno sociocultural.
El sistema abarca todos los sistemas de enunciados, pero el individuo es el entorno del sistema que elabora sus propias representaciones invertidas del mundo y discursos fundadores de otros mundos mediante la crítica y la acción social, y sobre todo desmitifica el lenguaje del poder (léase también "publicidad"). La teoría tiende a la reducción de complejidad, pues su estructura es aprehensiva y su objetivo el control. Los nuevos movimientos sociales no se integran en el sistema a la manera en que lo hacen los subsistemas de comunicaciones en que el sistema se organiza y cuya coherencia gestiona, sino que lo hacen como elaboradores conscientes de complejidad y desorden. Los sistemas sociales de segundo orden, construidos por y para la movilización y la acción social no adecúan sus mensajes a la coherencia del sistema, sino de acuerdo a su propia coherencia autorrealizativa que les exige definirse siempre en contra del sistema.
Lo propio del sistema de referencia es transformar las acciones creadoras en tendencias sociales reguladas, el movimiento en movida, el cuestionamiento gay de la familia en matrimonio homosexual, el antipatriarcalismo feminista en el día de la mujer. Lo propio de la teoría es ofrecer herramientas de control al sistema. Lo propio del movimiento social de segundo orden es transformar los enunciados en posibilidades de acción, la objeción de conciencia en insumisión fiscal y en los cuarteles, y las movilizaciones estudiantiles contra las tasas en cuestionamiento radical del sistema capitalista. Lo propio de la crítica práctica es ofrecer herramientas de fuga a la acción social.
Como medio de acción social, la construcción de la propia identidad a través de la recepción crítica y la producción de discursos produce un fenómeno irreductible porque fuerza marcos de referencia alternativos. Diversos estudios realizados en los ochenta sobre el paradigma "azul-verde" muestran que los enunciados de las minorías que plantean disonancias producen más conversión social a nivel inconsciente porque comparten con la opinión mayoritaria el mismo estatus cognitivo: a pesar de poseer una fuerza potencial mucho menor, resultan igual de visibles. En la construcción de códigos lingüísticos encuentra la acción social su estrategia más eficaz porque en este ámbito sus acciones no se suman acumulativamente al sistema, teniendo que competir con él con medios de reproducción de realidad mucho más poderosos, sino que plantean disonancias que fuerzan al sistema a la reelaboración constante de sus mitos.
lunes, 24 de mayo de 2010
Presentación en Madrid
viernes, 21 de mayo de 2010
Okupación global
por Karen Eliot
El 1 de enero del año 2000 numerosos artistas e intelectuales cesarán su actividad dentro de los marcos institucionales hasta el día 31 de diciembre del año 2001. Será su modo de responder positivamente a una convocatoria de Huelga de Arte que no les afectará sólo a ellos, pues tampoco su actividad se disuelve, no debería hacerlo, en los inocentes receptáculos previstos para la misma. Ni estética ni políticamente podrá el artista eludir la confrontación con un concepto de Huelga que informará a las masas: porque el ensanchamiento del dominio de las artes y su evolución histórica contemplan y sugieren esta posibilidad como culminación de un desarrollo codificado en los libros de texto; y porque como sensor del ahora el artista no podrá cerrar los ojos a la movilización popular que amplía poco a poco sus frentes, cuestionando ya radicalmente el mito de la democracia representativa. Ni política ni estéticamente deberán los consumidores de cultura eludir la construcción de un concepto de Huelga que abolirá el consumo pasivo: porque todo documento de cultura es ahora un documento de cinismo sobrepuesto a la barbarie; y porque sacudir los yugos que define y legitima la Cultura requiere el esfuerzo (un esfuerzo que antaño se exigió como un derecho) de la participación.
El fracaso del proyecto postmoderno en el paradigma del Nuevo Orden pone históricamente de manifiesto cuál es la asignatura pendiente de la cultura occidental. La conversión de toda realidad en simulacro, fruto de la sana abolición de todo centro jerárquico de sentido, marcha a favor del discurso de la representación en que se funda el capital: en la democracia occidental todo súbdito posee una fracción de poder político, pero siguen existiendo especialistas que interpretan y ejecutan los deseos de la gente; en el arte de postvanguardia todo consumidor es una pieza fundamental en la experiencia estética, pero siguen existiendo especialistas que interpretan y formulan las imágenes de un pueblo; en la sociedad capitalista conviven diversas formulaciones de la realidad, pero todas se dejan traducir a dinero, objeto cuya especialización reside en representar todos los demás objetos. Pero ni la representación ha disuelto el dolor y la exclusión que habita en los cuerpos mediante el exorcismo mediático, convirtiéndose de este modo en simulacro de sí misma, ni la eliminación de todo centro de sentido se ha encaminado a otra liberación que la de un sentido abstracto y un espíritu numerizado. Moloch hereda todo el afán que los hombres habrían puesto en la religión o en sus líderes, el terreno queda aplanado, el acabamiento de la realidad convive con su imperfección pues dentro del marasmo contenido todo movimiento se transforma en tendencia..
Durante más de una década las explosiones de rebelión júvenil se dejaban descifrar con media sonrisa como el flujo infantil de una expresividad sin rumbo, un efecto más de la Generación X. Estos movimientos no han dejado de reforzarse, sin embargo, a pesar de la diseminación de sus focos y de la abrumadora exclusión mediática. Nuestra confianza en ellos se funda en el retorno de un fracaso, en la construcción paciente y continuada de principios difusos de autoorganización que han terminado cuajando en una verdadera cultura de la acción, menos preocupada en elaborar normas y programas que en sostener espacios, canales y lenguajes propios y autogestionarios. Este movimiento juvenil de carácter popular que los medios descubren ahora y del que tantas organizaciones pretenden extraer rentabilidad política es el primero en tener constancia de que la lucha social requiere un espacio y un concepto del tiempo propios, de que los conceptos difundidos por el poder se construyen contra la liberación del cuerpo social, al que hay que contener dentro del orden económico. Es también el primero en saber que los conceptos que difunde el mercado son puramente autorreferenciales y no enriquecen su experiencia. Es, por cierto, el primero que no se deja representar por ningún grupo parlamentario ni ningún medio de comunicación. La okupación de espacios y la apropiación de los medios son condiciones sin las que ningún proyecto de liberación puede cuajar desde las circunstancias actuales. Fundamental ha sido el sostenimiento de espacios autoorganizativos donde mantener relaciones interpersonales liberadas de la dinámica abstracta del capital y la rentabilidad política, espacios para el disfrute autónomo y para el debate, así como la elaboración continuada y a veces replicante de pequeñas publicaciones no legitimadas por el sistema, espacios también para el disfrute y el debate autónomo. Claramente la revolución que preconizan no es sintáctica ni semántica, afecta menos a la forma y al contenido que a las condiciones pragmáticas de la comunicación. La elaboración de contextos y la construcción de situaciones ha encontrado en la kasa okupada la miniatura encantada que aspira a encantar el mundo. Si ésta ha sido la clave para que movimientos como el de insumisión se sobrepusieran a su condición utópica para establecerse en la realidad como el fermento de futuras desobediencias, las sucesivas conquistas populares pasan por el mantenimiento de esta actitud.
jueves, 20 de mayo de 2010
La complicidad alternativa
"...la producción capitalista es enemiga de ciertas ramas de la producción intelectual, por ejemplo, del arte y la poesía." [Cuestiones de arte y literatura, Marx y Engels]
El arte y la poesía son antagónicos a la sociedad capitalista, desde sus raíces, desde sus medios y desde sus fines, puesto que nacen en la capacidad de la imaginación y en la actitud comunicadora, innatas al ser humano. Ambas, comunicación e imaginación construyen elementos presentes en el capitalismo, pero desde una perspectiva no liberadora, sino como trampas y coartadas al servicio de una supuesta libertad enfrentada a la justicia y a la igualdad, y cuyas consecuencias configuran las actuales circunstancias desalentadoras. El arte y la poesía deben ocupar el lugar de la religión para los ateos y los luchadores, pero sin sentimientos o análisis del más allá, sino con las búsqueda de huellas y señales inmanentes, es decir, la acción contra lo establecido, contra la ortodoxia y las instituciones, contra lo inmutable. Al sentarme delante de la mesa para escribir, para enviar ésta o aquélla colaboración, para compartir una idea o un proyecto escasamente ambiciosos, para elaborar una pequeña imagen visual o pictórica..., en cada una de estas posibilidades estoy comenzando la revolución, así de sencillo: desconozco hasta dónde llegarán mis palabras pero sé qué deseos, esperanzas, hechos y vicisitudes influyen en esta política en zapatillas, a saber, el clima, el despertar diario, la memoria, la calle, el espejo, el horizonte crepuscular y un largo etcétera incompatible con esa exageración, con esa prolongación abstracta que es el "Estado", dicho de otro modo, el sistema.
La capacidad de persuasión se convierte, pues, en criterio primordial para reconocernos desamparados ante enemigo tan caótico y tan cruel. Se trata de la misma baza que juega históricamente el mercado capitalista a través de la publicidad, la sociedad de consumo, las necesidades ficticias, el progreso tecnológico y, por qué no, el llamado estado del bienestar. Pero en nuestras manos persuadir implica tomar conciencia de los rígidos límites de nuestro esfuerzo, de que la satisfacción en la labor creativa late muchas veces de manera personal y en soledad, como pequeños retos privados, de que hagamos lo que hagamos nuestra voz no tiene sitio en el díal. En fin, la apuesta por soluciones alternativas depende de ti -que me estás leyendo ahora mismo-, de actuar fuera de la normalidad, la mesura y el sentido común, depende de mí -para no caer en la retórica y el bla-bla-bla-, de pensar todos si hacemos lo que nos gusta para salvarnos a nosotros mismos, para ayudarnos o, además, para cambiar tantas cosas. ¿Qué es más importante: ser escritor o pintor, o ser un hombre que escribe y pinta?
viernes, 14 de mayo de 2010
Apuntes (muy tentativos) sobre el pasaje al anonimato en primera persona
01. Siguiendo el impulso de las vanguardias artísticas, industrias mikuerpo decide dar la batalla en la esfera de la representación, articulada por todos los dispositivos y canales de mediación donde se juega el sentido y la intensidad que tiene para cada uno de nosotros vivir. Donde se decide nuestra disposición esencial en y ante el presente: qué vamos a sentir, qué vamos a pensar, qué vamos a decir, qué vamos a hacer con lo que (nos) pasa. Esa ampliación del campo de batalla más allá del eje clásico proletariado-fábrica-explotación coincide con el desplazamiento tendencial de la lógica de beneficio hacia territorios más o menos abandonados en el pasado a actividades improductivas y soberanas: fantasía, arte, literatura, poesía, metafísica, mito... Me refiero por ejemplo a la importancia creciente de una industria cultural de nuevo tipo, al proceso de massmediatización generalizada de la sociedad, a la perversa estetización capitalista de la vida cotidiana o al consumo como práctica dominante. La comunicación se transforma en la nueva cadena de montaje. Otra (contra)tendencia de los años 80 y 90 muy influyente en la orientación crítica de industrias mikuerpo es sin duda el surgimiento de un movimiento underground básicamente juvenil que, a tientas como los niños perdidos, empieza a desarrollar circuitos autónomos de producción simbólica (fanedición, arte postal, autoedición musical, etc.) e interviene fugazmente en los espacios públicos de significación (acción callejera, graffiti, etc.).
02. El sesgo marcadamente estratégico de industrias mikuerpo empuja al colectivo más allá del terreno estéril de la crítica impotente y el lamento. La perspectiva es gozosa, afirmativa y material: se puede intervenir; la intervención es una construcción de espacios donde desplegar otra percepción. La orientación de los canales de mediación no está inscrita fatalmente en una estructura de poder abstracto e imbatible: se decide en el uso, en el antagonismo de los usos tácticos. La misma recepción que hace el público del espectáculo puede ser creadora, irónica, inteligente. Así, por un lado, se proponen "modos de intervención estética: interferencias, distorsiones y accidentes en la estructura del sistema de significados". Y por otro, la reapropiación de espacios-tiempos donde creación, producción y distribución se indistingan en una auténtica autogestión del sentido. La pelea entre el poder y su subversión se sitúa en el modo en que ligamos y desligamos cotidianamente afectos, gestos y palabras. Lo que hacemos, lo que decimos y lo que sentimos. La mirada crítica equivale, ni más ni menos, a una nueva sensibilidad.
03. Naturalmente, un hijo de su tiempo tiene, aquí y allá, sus aires de familia. Algunos más evidentes o explícitos que otros. En el álbum familiar de industrias mikuerpo, no pueden faltar los hackers impregnados de literatura cyberpunk que pasan la noche en vela viviendo el sueño de "okupar la red" -o, mejor dicho, ser la red- como espacio de liberación de las identidades; el EZLN y su desarticulación práctica de los nudos gordianos de la acción política del siglo XX (reforma/revolución, vanguardia/masas, violencia/no violencia...); las mil y una estrategias de guerrilla de la comunicación, desde las burlas mediáticas y las noticias falsas, hasta la intervención callejera que desvía los signos de la ciudad; el movimiento de insumisión al servicio militar en España; los centros sociales okupados y sus circuitos de autoproducción alternativos (música, fanzines, etc.); la tentativa del Luther Blissett Project de formular una nueva mitología, expresamente adaptada al potencia antagonista de un nuevo sujeto productivo emergente: el trabajador inmaterial, figura principal de un "capitalismo de espíritu" basado en la información, los afectos, la cultura, la comunicación y la creatividad ("necesitamos mitos, narrativas que inciten a la intelectualidad de masas a pasar a la acción"). Etc.
04. Hackers, activistas contraculturales, artistas, okupas, militantes... El recurso al anonimato atraviesa todas las luchas que enfatizan la naturaleza colectiva, distribuida y descentralizada de la producción política -discursos, símbolos, enunciados, dispositivos- contra las estrategias (dentro y fuera de los movimientos) de control, apropiación, centralismo y jerarquización. El anonimato, entendido como espacio de todos y de nadie, afirma así el poder de cualquiera para actuar políticamente (contra la hegemonía de expertos y especialistas) y la fuerza de un nosotros cooperativo, abierto, contagioso. Esta revolución no tiene rostro. El programa de subversión de industrias mikuerpo daba sentido inmediato a mil prácticas espontáneas: "disfrázate con ropa vieja, utiliza los medios de modo fraudulento, multiplica las entidades y los eventos, estudia las dinámicas de posesión y ponlas en práctica. Todos somos pasajeros poseídos... Okupa o resiste". Multiplicación de alias y cuentas de correo en la red. Nombres de guerra y nombres mútiples. Pasamontañas zapatistas "tras los cuales estamos ustedes". Travestismo de identidades. Guerrilla de la comunicación. De ahí la fuerza de atracción que generó inmediatamente la imagen del virus propuesta por industrias mikuerpo para simbolizar las nuevas formas de acción que okupan, infiltran y parasitan los dispositivos, lenguajes y canales de mediación hegemónicos. El virus viene como del espacio exterior: en este caso, underground, comunidades abiertas, okupaciones, zonas temporalmente autónomas, inteligencia colectiva en la red... Las propuestas de industrias mikuerpo se dirigían a "un inmenso capital humano y creativo que no encontraba aplicación ni proyección social". Un "afuera" dibujado con los colores de la cooperación social que aún vivía más o menos libre de las redes de valorización capitalista. Así se entiende que el virus y los disfraces fuesen las herramientas adecuadas al doble agente que lleva una vida disociada entre el día y la noche. Arte esquizofrénico de la guerra.
05. Pienso que el movimiento global que arrancó en la contracumbre de Seattle en 1999 fue de alguna manera un "precipitado" de esos modos de politización en medio los cuales industrias mikuerpo funcionaba a la vez como virus y como síntoma. No sería difícil localizar entre las distintas prácticas y filones del movimiento global las cinco características de la "resistencia vírica" que mikuerpo planteaba en un texto aparecido en 1998: 1) la acción molecular difusa, buscando la convergencia en acciones puntuales y paradigmáticas en lugar de construir estructuras de intervención que restan movilidad y capacidad de contagio (como era sin embargo el deseo de la vieja política que se subió al carro antiglobalización sin dejarse afectar lo más mínimo por la novedad que suponía); 2) la amplificación mediática a través de los canales de mediación pero sin aceptar su lógica falsamente democrática y objetiva, sino constituyendo una respuesta (irónica, crítica, vírica) a la misma; y, más allá de eso, la constitución propia de poderosas herramientas de comunicación alternativa como la red indymedia, capaces incluso de rivalizar en algunos momentos con los medios oficiales en la puja por la construcción de actualidad; 3) la organización en red, el modelo descentralizado, desjerarquizado y difuso que permitía al movimiento incluir diferentes sensibilidades y pertenencias, hacer de la multiplicidad una potencia y no un obstáculo, poner en circulación cuerpos, afectos, herramientas, historias e imágenes; 4) el plagio y la subversión, esto es, el desvío y redireccionamiento de los códigos dominantes que en el movimiento global tomaba los nombres de activismo mediático, hacking, subvertising, tergiversación: las mismas contracumbres eran parte de esta guerra de metáforas, un juego de espejos mediante el cual el movimiento captaba y difundía por todas partes la imagen de unos poderosos encerrados en sus fortalezas blindadas y asediados por la gente cuyo destino aspiraban a gobernar; y 5) el anonimato de la acción para impedir ser nombrados por el poder, que en el movimiento global se concreta en el uso de símbolos "ciegos" que representan el carácter irrepresentable del movimiento, como los monos blancos ("una herramienta y no una identidad"). Estas afinidades no quieren funcionar como equivalencias identitarias, sino más bien como resonancias en el interior de un mismo contexto histórico en el que el movimiento global concentró de pronto energías y sedimentos dispersos con la fuerza y la velocidad de una flecha.
06. ¿Reveló esta experimentación a gran escala de la resistencia vírica -practicada en primer lugar por pequeños grupos- sus secretos a los dispositivos inmunólogicos que elaboran contratipos en las instituciones ("la formalización subvertida de la experiencia, la subversión de la subversión")? ¿Derivó la socialización y democratización salvaje de ciertos modos de hacer en fenómenos de cristalización de identidades, concentración de poder, centralización organizativa, representación, espectacularización? La crítica amargada, que lo sabe ya todo siempre de antemano, responderá que sí. Pero la impotencia sólo ve fracaso y derrota por todas partes, porque el fracaso y la derrota justifican a su vez a la mirada impotente. Es un círculo vicioso hecho de miedo a la experimentación-vida más allá de lo sabido y conocido, a la generalización e indeterminación de la batalla y a la misma posibilidad de la victoria. Uno de los méritos de industrias mikuerpo fue romper ese círculo despotenciador de la crítica que algunos llaman "lucidez".
07. El 13-M de 2004, dos días después del atentado terrorista en Madrid, una autoconvocatoria concentra a miles de personas frente a las sedes del PP exigiendo la verdad sobre lo sucedido. No convoca ninguna organización, la cita circula mediante sms e internet, mensajes de personas de confianza y fuentes múltiples, no sólo activistas. 2 años más tarde, mediante otra convocatoria anónima esta vez por internet y a escala nacional, se dispara el movimiento V de Vivienda que aún perdura en el momento de escribir estas líneas. Los núcleos donde resuena la convocatoria y se articula la protesta en la red son aún más abiertos, descentralizados y distribuidos que el 13-M: la blogosfera es decisiva en la intensificación de la convocatoria y de la movilización, indymedia queda en un segundísimo plano. La primera expresión callejera y no corporativa contra los efectos de la crisis económica se autoconvoca en toda España mediante la red para el 15 de octubre de 2008. Un poco después, los amigos de Álvaro Ussía, un chico asesinado por los porteros de una discoteca en Madrid, organizan mediante redes sociales como Facebook o Tuenti la concentración de duelo y protesta por lo ocurrido. Lo mismo sucede en torno a la muerte de Marta del Castillo en Sevilla durante 2009, el hecho atraviesa y tensa las redes sociales donde la chica asesinada y sus mismos asesinos participaban muy activamente. ¿Qué está pasando? Son los primeros pasos de un cambio tendencial de paradigma que desafía radicalmente los imaginarios y los modos de intervención crítica: la socialización del uso político de las herramientas tecnológicas entre la gente cualquiera, más allá de los circuitos activistas.
08. Si el primer anonimato de que hablamos quería expresar sobre todo la potencia de lo colectivo (comunidad abierta, sujeto multitudinario, inteligencia colectiva, cooperación social, etc.), el “anonimato en primera persona” extrae su fuerza de la conexión una-a-una entre singularidades cualquiera que hablan en nombre propio y que abren espacios de todos y de nadie donde las condiciones de pertenencia son difusas: la confianza que otorgo a los mensajes que nos convocan a la calle viene precisamente de que conozco a quien me lo envía; a las manifestaciones se llevan pancartas individuales con lemas propios; lo que prende comunicativamente con más fuerza son los testimonios en nombre propio sobre las condiciones de vida. El anonimato en primera persona introduce otro concepto de “verdad”. No ya la verdad “antagonista” opuesta a la verdad oficial, como en la contrainformación. Pero tampoco su pura disolución en un juego de imágenes, como en la guerrilla de la comunicación. El anonimato en primera persona pone en juego verdades no ideológicas. Sostenidas por un cuerpo, una experiencia (”lo que yo veo y vivo”) y vinculadas a una afectación, a una emoción (no las verdades frías del racionalismo y la ideología). Verdades que no se llaman a engaño (porque son vividas), aunque se puedan elaborar en muy distintas direcciones. Verdades que en ocasiones se pueden “comunizar” en tanto que parten del malestar ante un fondo de precariedad compartido: “No nos representan”, “No tendrás casa en la puta vida”, “Íbamos todos en ese tren”, etc. Verdades de cada cual que forman juntas una interioridad común.
09. Por todo ello no es de extrañar que el anonimato en primera persona se mueva como pez en el agua por la web 2.0. De pronto los canales de mediación se llaman Wikipedia, blogs, MySpace, Tuenti, Facebook... Sin duda son muy buenos negocios, pero también espacios del anonimato que cuestionan el monopolio de sentido de la cultura consensual, rompiendo con la transmisión centralizada y unidireccional de información. Sin duda son lugares de exposición de una subjetividad autorreferente, banal y consumista, pero también de la fuerza desnuda de una voz propia que no se esconde -tras ninguna ideología o 'nosotros' postizo. Sin duda son espacios despolitizados, pero también capaces de tensarse políticamente con una apertura y capacidad de interpelación que salta las fronteras sociales, económicas e ideológicas que cotidianamente nos dividen. Sin duda son caóticos y dispersivos, pero también experimentos descentralizados y distribuidos donde se conjugan de otro modo el yo y el nosotros, lo común y la singularidad. Sin duda son herramientas de gestión del Yo, pero también espacios de todos y de nadie abiertos a la expresión, los saberes y la creación de cualquiera, y que por ello desafían la representación como esfera exclusiva de los expertos (intelectuales, artistas, periodistas...). Disfrazarse en ellos con ropa vieja es impensable: la voz que tiene legitimidad y veracidad es la que parte de sí, los enunciados sostenidos por un cuerpo verificable. Ahí ya no se multiplican las entidades y los eventos, sino más bien las dimensiones de la propia existencia que se exponen y comparten con los demás. Los medios no se usan de modo fraudulento, sino que se lleva su lógica al extremo (y así gana el chikilicuatre). La organización jerárquica del sentido ya no es simplemente el Enemigo: ahora vivimos entre sus ruinas.
10. El 'afuera' de una fuerza de trabajo creativa "flotante" a la que apelaba industrias mikuerpo ya no existe. El anonimato en primera persona es hijo de la movilización total de la vida (como momento presente del capitalismo) que funciona mediante la autoactivación del Yo convertido en marca, convertido en proyecto. Pero el afuera pasa adentro. Es decir, el anonimato en primera persona sabe ser un hijo ingrato y rebelde. Esa ambivalencia del anonimato en primera persona es radical. Demasiado radical para los espacios militantes, cuya función de vanguardia se queda inmediatamente obsoleta cada vez que el anonimato en primera persona se tensa y autoorganiza. Demasiado radical para la crítica radical, cada día que pasa más extra-terrestre (e irrelevante) en sus delirios de pureza. La fuerza de la experiencia de industrias mikuerpo no sólo se encuentra hoy en la indudable actualidad de muchos de sus postulados, sino en el propio ejemplo de cómo la crítica operativa se hace mediante experiencias reales y en inmanencia con el mundo que se pretende transformar, dejándose afectar por él para poder afectarlo de vuelta. ¿Será capaz la crítica de aceptar ser poseída por el anonimato en primera persona, de dejarse okupar por este octavo pasajero y, una vez rotas las defensas verticales del juicio y la exterioridad, mutar en un cuerpo nuevo, que sepa vérselas, ahora sí, con la ambigüedad, las impurezas y los clarooscuros de la propia vida, que sepa rearticular (que no negar) sus saberes adaptándolos a nuevas situaciones y contextos, con el objetivo de dar cada vez más consistencia propia a los espacios del anonimato (los hechos de átomos y los hechos de bytes) y densidad común a los lazos que los unen, para unilateralizar su ambivalencia empujando hacia el polo de una deserción que ya no trata de fugarse del mundo, sino de implicarse cada vez más y más en él?
11. Una verdad que aprendimos en buena compañía: "La salida del infierno está allí donde las llamas son más altas".
* La reflexión sobre el pasaje al anonimato en primera persona es un viaje colectivo del que se pueden encontrar algunas señas aquí y allá: en el número 5-6 de la revista Espai en Blanc dedicado a "la fuerza del anonimato"; en la reflexión de Marga Padilla sobre los espacios de anonimato en la red; en los documentos sobre V de Vivienda del Grupo 47 (se encuentran en la red); o en buena parte del material producido en torno al 11-M, como el texto "Las luchas del vacío" o el libro Red ciudadana tras el 11-M; cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar (Acuarela Libros & A. Machado).
jueves, 13 de mayo de 2010
Publicaciones de contrainformación en los noventa
Los zines de contrainformación experimentan un auge importante tras la caída del sueño hispánico, pero yo no explicaría este fenómeno simplemente en función de la crisis. En primer lugar, la crisis siempre estuvo latente, y lo que hoy acontece no es sino una renovada (y cíclica) "puesta en moda" de la misma. En segundo lugar, las publicaciones de contrainformación también. El movimiento libertario crece y se transforma gracias a la autorreflexión que se ha ido condensando en espacios muy determinados. Si uno quería enterarse podía pedirse La lletra @, que mantuvo el tipo durante las mil celebraciones del progreso liberal, publicación de referencia de los movimientos ácratas y de la prensa alternativa de todo el estado que en su larga historia ha sobrevivido, entre otras cosas, a la manipulación ideológica de la Movida y a la disolución de la conciencia divergente en la década pesoista, y sin la cual hubiera sido mucho más difícil la recomposición de esa conciencia, a la que asistimos. O se pillaba el boletín Molotov de la agencia UPA y se enteraba. El boletín libertario de contrainformación con más historia lo hacían en el Ateneo Libertario de Zaragoza: El Acratador. Pero, ¿para qué, si nadie hablaba de ello, si las tentaciones de El País no incluían una triple página de comentarios sesgados sobre los "movimientos fanzinacionales" (?), si uno no tenía por qué marcarse faroles en este campo? Ahora sí, ahora hay que estar puestos, los fanzines estan de moda, como la crisis. ¿Escapan los fanzines de contrainformación de esta dinámica? Pues en algunos casos sí.Échese si no una ojeada al Ekintza Zuzena de Bilbo y encontrará, más que contrainformación, finos y actualizados análisis de la realidad social desde una perspectiva libertaria (léase finos en contraposición al tono grueso y exento de complejidad analítica frecuente en esta escena). Es una pena que Ekintza (proyecto no mercantilista) no mantenga una periodicidad más estrecha; en cambio los periódicos salen todos los días, lo que deja muchas mentiras sin respuesta. Lo mismo ocurre en Barcelona con la revista Etcétera, que mantiene una línea de presentación quizá demasiado sobria, pero que se hace valer por sus contenidos. Y con la madrileña Golpe al Estado, levantada por el Kolectivo de Resistencia Autónomo, cuya periodicidad en papel impreso debería ser más densa para poder equiparar la escena madrileña a la de Bilbao o Barcelona. Mención honrosa para una publicación libertaria que siempre fue a mejor: Resiste.
Amanecen "
boletines de expresión/ comunicación antiautoritarios" como Zizaña, una buena formulación de este tipo con mucha información y bastantes ocurrencias divertidas. En la misma onda, y con unos contenidos muy semejantes, los de Desakato al Dekkanato, que son los del colectivo de alumnos de la Facu de Info de la Complu "Información y Libertad", celebran que después de sesenta años el antifascismo siga despierto. Será porque lo sigue estando el fascismo y muchos otros males que no llevan ese nombre. Es bueno que los futuros periodistas parados se dediquen a la contrainformación y participen de la construcción de canales de comunicación alternativos. De ese modo quizá dejen de tener tan "mala prensa".En el capítulo de boletines celebramos la aparición en Madrid del mensual El Fuego y la Piedra, con excelente maquetación y rigor informativo. Es necesaria en esta provincia una publicación que trace el hilo conductor de las inquietudes juveniles y reprocese la información que nos llega muerta a través de los periódicos. A ver si se regulariza de verdad porque un aspecto fundamental de la contrainformación reside en su regularidad, ya que determinadas noticias no admiten una acción diferida. Ánimo. En Mallorca hace lo propio Inquietuts, donde hemos leído cosas maravillosas de un poeta llamado Oscar Millán. En Asturias se publica Llar, boletín que ataca a los ricos. El boletín que llevará a cabo el seguimiento del II Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo se llama Palabras Andantes, que trata de mover lo más posible la Mesa de Madrid, y su difusión requerirá la colaboración de quienes libremente quieran fotocopiar algunos ejemplares.
Por reducidos que sean los medios ninguna okupa o ateneo puede carecer de un pequeño boletín, imprescindible para afianzar su relación con el entorno o con otras iniciativas convergentes. El Ateneo Libertario de Las Rozas se explica y se cuenta a sí mismo con un mínimo folio doblado llamado El Tábano que seguro que hasta es gratis. El KRA (Kolectivo de Resistencia Antiautoritaria) de La Latina, integrado en la Coordinadora Lucha Autónoma, realiza su boletín La Hoja aKRAta un seguimiento por capítulos de la historia del anarquismo español junto a informaciones varias sobre los movimiento de resistencia antifa.Pimienta Negra se construye como un fanzine convencional en tamaño folio, pero con ambición de convertirse en una de las publicaciones de referencia de la escena contrainformativa no sólo madrileña. El nivel de sus análisis y colaboraciones es propio de una revista, como ocurre ya con muchos fanzines, y tienen el refinamiento de practicar el humor como arma de resistencia. Así, incluyen la segunda entrega del ya popular periódico al revés El Imposible, donde la palabra contrainformación adquiere un sentido propio, y no sólo consigue sustentar la sobreinformación.
Rebelión mental y física proponen los hacedores de Superhombre, que son el Aula de Cultura (aula enferma) de Filosofía y Letras de Córdoba. Es loable la aplicación contrainformativa entre asociaciones de estudiantes, y en este caso concreto resulta interesante la apropiación de un concepto filosófico como el de superhombre a proyectos solidarios, desnudándolo de las connotaciones individualistas que la interpretación burguesa ha vertido sobre él, aunque tal vez se les pueda pedir más (profundidad, análisis) a quienes apuntan a constituir la futura inteligencia a través de cauces especializados. Simpático, sin más pretensiones que proliferar en los espacios periféricos del centro de Madrid, crecen las alucinógenas hojas de Beleño, fanzine "de recepción" donde se ejercita la mirada de la calle sobre los productos de la cultura. Casual se presenta como skinzine revolucionario vinculado a La Safor que promueve la unión de redskins y sharps en un solo frente. El boletín del Sindicato de Comunicación y Artes Gráficas de la CNT madrileña La Tira de Papel reaparece en 1997 después de desaparecer en 1979. Se plantea como foro de debate sobre los medios de comunicación y de las Artes Gráficas. La Asociación Madrileña de Estudios sobre el Cannabis edita regularmente un boletín antiprohibicionista llamado Cero Cero que analiza aspectos jurídicos y médicos del humito. Si alguien tiene motivos para organizarse contra la hipocresía social y el alto número de parásitos que le crecen a derecha e izquierda ese es el fumeta.
Todavía vamos a salvar a otra publicación del varapalo que se avecina: Giltzapeko Paranoiak, editado por los insumisos encarcelados en Pamplona, que deben ser ya varios millones. Estética original, maquetación (forzosamente) manual y un sentido del humor que, practicado desde la cárcel, debe ofender a muchos. Es resto es basurilla replicante de fórmulas mil veces reiteradas que sólo se justifica por las buenas intenciones.Sabed sin embargo que estos boletines de contrainformación muestran una realidad bien distinta a la que tratan los grandes medios y que constituyen ya un corpus documental de primera mano para interpretar nuestro pasado inmediato, filtrado, oculto y sometido a los intereses de los popes de la comunicación. Quien quiera escribir una historia honesta y objetiva habrá de tener esto en cuenta. Los periódicos sirven para interpretar intereses de grupos dominantes: sólo los imbéciles se informan a través de ellos. Los hay.
martes, 11 de mayo de 2010
Es tiempo de asesinos
e arte (Barcelona, Madrid, 2000-2001) no es una convocatoria de silencio. Estamos hart*s de minutos de silencio, de lazos de colores y de las doscientasmil firmas. Compadecemos a esas personas que se mutilan en la plaza pública en nombre de otros y llaman arte a ese no saber vivir. Si por algo mereceis llamaros artistas es porque seguís jugando en medio de tanto horror, nadie quiere que dejeis de jugar.Nosotr* proponemos un juego que no excluye a nadie. Esta convocatoria tiene carácter de JUEGO GENERAL. Para participar en él el jugador no necesita desearlo. Pues no implica una jugada azarosa ni una decisión subjetiva del artista (nadie es artista, nadie es crítico ni público si no es todas esas cosas a la vez) sino una emergencia necesaria de la historia con minúscula. El rol de cada uno en el juego viene dado por su propia decisión, y tendrá que analizar los cuadros y tendencias que confluyen en ella. No nos pasa inadvertido que el juego de la huelga se juega con los materiales del mundo consumista. Se accede a él tras un largo tránsito por el infierno de cada uno. Se ubica, por tanto, en la consumación de la esclerosis que sucede a un siglo sin historia. Tengamos la dignidad de afrontar el ultimo embate de este tiempo oscuro no como un suicidio (habitáis, de todos modos, esa muerte), sino como la representación que objetiva y disuelve el fantasma finimilenar de la decadencia.
Pero a la vez que tomamos conciencia de un sentido de continuidad cultural que hace a esta convocatoria distinta de tantas otras representaciones rituales del arte muerto, no olvidemos olvidar. El pliegue nos posee más que nosotros a él, y rescatar los viejos tópicos nada nos renueva. Nos hallamos, seguramente sin quererlo, en el lugar de la fractura. Olvidemos el pasado, por tanto, asimilando la historia. Cuántas veces la memoria impide a las cosas ser: tantas como el miedo arrebata al ser de las cosas. Lo nuevo simplemente sucede: ¿os queréis apartar de lo que sucede?
El juego general de la huelga recupera históricamente las movilizaciones de los noventa, pero se presenta como una circunstancia nueva con el valor añadido del presente y las estrategias de los nuevos movimientos sociales, sin sujeto y sin raices. La huelga general no es una convocatoria de arriba a abajo, no quiere ser un frente de acción difundido radialmente, sino una maniobra difusa de quienes la toman por suya. La violencia moderna no será salvaje y primitiva si no desea despertar los fundamentos más primitivos del poder, sino sutil e inteligente. El accionismo estético es vírico y no bélico, se incuba en el cuerpo social durante años, después se manifiesta corroyendo tejidos y canales y se transmite gracias a la promiscuidad de los medios. He aquí, diseñada por el contexto, la estrategia para la construcción de contextos de fuga.
Se habla de sociedad de la información. Estimais la información como el único valor que puede suplantar al dinero, y bien, somos información. El arte por correo ha demostrado muchas cosas pero no ha refutado ninguna. Ha conquistado un espacio de acción que debe ahora poner a disposición de la sociedad, de quienes ignoran la extensión de redes liberadoras en que la información se transforma en expresión haciendo mutar el significado del significado. Yo pregunto a los artistas si se sienten cerca de la realidad que representan, si se sienten acogidos por el mundo. Les pregunto para qué sirve un artista, y no qué es el arte.
Aquí cobra aún otra dimensión la generalidad del juego, y es que no se circunscribe al ámbito restringido del arte-correo, ni siquiera del arte como parque reservado de especies civilizatorias en extinción. La huelga se manifiesta como hecho social y también político que interroga a la realidad en todos sus circuitos de definición. Y es ese interrogante el que ha de ser sostenido a pulso para que nadie lo vuelva a sumergir en el momento crítico de su emergencia histórica, desde luego no desde el silencio. Moratoria para reflexionar acerca del rol del artista, del poder político y de la crítica, y acerca de las respuestas ético-estéticas que el arte da a la vida; moratoria para cuestionar toda la historia del arte, denunciar el poder de los mass media y la espectacularización de la vida; moratoria como desobediencia cívica a los intereses que inhiben el intercambio entre culturas... ... ... como dijimos en otro documento.
Digamos finalmente que la huelga de arte como juego general y moratoria artística, que no estética ha sido contraida por Madrid, donde se llevarán a cabo diversas acciones en los próximos meses, así como en la red electrónica. La convocatoria para Madrid estará catalizada por Karen Eliot, quien contará con una sección fija para la difusión y reflexión acerca de esta idea en los próximos números del zine Amano. Agradecemos a Industrias Mikuerpo la prestación de sus escasos medios para la difusión en Madrid de esta convocatoria. Karen Eliot contará próximamente con otro espacio más en internet para intercambiar ideas y exponer puntos teóricos. Precisamos que se trata de la misma convocatoria realizada para Barcelona por Luther Blissett & Karen Eliot & Monty Cantsin, con la que comparte el diseño y la estrategia, manifestándose incluso también como rechazo diferido a la reciente capitalidad cultural de Madrid y sus consecuencias, y que hasta que nuevos comunicados no la amplíen se limita a estas dos ciudades.
lunes, 10 de mayo de 2010
Contra el tiempo de silencio
He esperado todo este tiempo porque comparto con Clemente Padín su inquietud y preocupación ante lo que se pide desde un país como España, que parece irremediablemente condenado a vivir dentro de esta ajustada representación de la realidad que supone el sistema capitalista neoliberal imperante, y a la que el arte se ajusta como otro instrumento más de dominación clasista.
Pedir entonces desde aquí una huelga de arte, teniendo en cuenta que quienes la piden y el público creador y receptor que puede recoger el mensaje se mueven ya de por sí en unas esferas que rozan lo marginal (en relación con el sistema de mercado de las artes) y que en su gran mayoría se definen en esa marginalidad por una oposición frontal al sistema político que padecemos (cosa bastante extraña entre creadores que quieran ser reconocidos públicamente como tales, pues este mismo posicionamiento anula esa posibilidad), me parece, como digo, pedir el suicidio del colectivo.
Hace bien Clemente Padín en recordarnos a los que disfrutamos (mal que nos pese) de las indudables ventajas que supone el vivir en este primer mundo, a expensas de los tres o cuatro restantes; que ese suicidio que se nos pide, y que bien podría aceptar cualquier creador que asumiera consciente o inconscientemente una conciencia de clase burguesa, dominante en cuanto sustentadora de una representación de la realidad que huye (consciente o inconscientemente) del conflicto en busca de calas más serenas; es impensable en Latinoamérica, dónde las contradicciones sociales (al revés que aquí) no hay que rebuscarlas o imaginarlas, por la sencilla razón de que allí te explotan en la cara a cada paso. Es absolutamente lógico y coherente Clemente Padín cuando dice que allí (y aquí tampoco) "No podemos desdeñar un instrumento de lucha ideológica contra el sistema. No podemos cerrar la boca, pues el sistema ya lo hace. .Quien detenta el poder ideológico en la sociedad es quien decreta qué es arte y qué no lo es. Luchamos contra el sistema que trata de imponer un arte expresamente deformado ocultando las lacras sociales bajo un manto de signos banalizados... (Clemente Padin, P. O. BOX # 24, 1996)".
Efectivamente, el sistema capitalista neoliberal ya nos tiene en huelga de arte desde el siglo XVI (y a las culturas indígenas desde mucho antes) ¿Por qué no celebrar precisamente eso, 400 años de Huelga de Arte? Desde que la burguesía triunfó, primero económicamente y después políticamente, en Inglaterra y después con la revolución en Francia, no ha dejado lugar para otra representación de la realidad que la que se identificaba con ella y, a la vez, la justificaba. No hace falta demostrar al sistema que existimos, callándonos: él sabe que existimos, y antes de que a nosotros el silencio se nos ocurriera como opción estética-ética él ya nos lo había adjudicado como única opción ante la disidencia y la consciencia crítica de clase.
La opción mail-art está demostrando, aunque sea marginalmente, que existe un colectivo internacional de creadores por primera vez unidos frente al individualismo (no sólo artístico) frente al idealismo calvinista que sólo reconoce al hombre hecho a sí mismo, independiente de todo y de todos (self-man), y con el que exitosamente está consiguiendo desmembrar el antiguo cuerpo social basado en la familia, el clan, el colectivo, la comunidad, etc. como formas de resistencia contra el liberalismo economicista.
La opción mail-art está igualmente demostrando que, aunque el grueso de sus usuarios sigan reticentes, se puede ejercitar una práctica estética crítica y socialmente explícita, (y como opción que es, me parece absolutamente lícito que así sea). Lo que no cabe ninguna duda es que todos están embarcados en un mismo proyecto ético, sobre el que no cabe discusión alguna, en el que se materializan las ideas de libertad, comunidad, igualdad, solidaridad, reciprocidad y ausencia de valor de cambio en lo producido. Y todo ello, por encima de la forma material que tenga cada cual de representarlo, es lo que hace grande a sus usuarios. Aquí, hasta de forma inconsciente, los creadores menos apegados a hacer de sus obras un instrumento de conocimiento y cambio social; hacen de sus obras un instrumento de conocimiento y cambio social en la medida en que aceptan participar de los valores éticos del mail-art.
¿Utopía?, en medio de una lógica donde todos, se esfuerzan por hacer creíble el sistema, desde el status quo, el consenso democrático mientras no se perjudique a los poderosos y la cada vez más salvaje implantación de unas relaciones sociales marcadas por la competencia personal y productiva de los sujetos. No lo sé. Clemente Padín nos recuerda también la debilidad de nuestras armas ".. . basta contarle los versos a un poema para desarmarlo", pero como nuevos maquis también nosotros estamos, y como estamos tenemos que "demostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo".
Que la Utopía, y no el silencio, sea nuestro objetivo, igual hoy que en el 2001. No arriemos pues la bandera de nuestra república. Sólo contagiándola, nuestras obras y nuestras vidas habrán merecido la pena vivirlas.
jueves, 6 de mayo de 2010
Alabastro
Hay una luz que nunca se apaga
Acerca de los sucesos de Corea de 1997
por Grupo Surrealista de Madrid
Una nueva estrella llega de Oriente. ¿Qué anuncia? Anuncia al dios de la Revuelta.
La luz que desprende el obrero Chung Jae Sung, que se quemó a lo bonzo para protestar contra la reforma laboral, esa luz que por sí misma provocó la huelga inmediata de sus 32.000 compañeros de las fábricas de Hyundai, semejante luz espectral, ¿será escuchada por el mundo antes de que como una estrella su fuente se agote, aplastada por el cansancio o por las armas?
Como se sabe, durante la madrugada del 26 de diciembre de 1996, en la clandestinidad, el gubernamental Partido de la Nueva Corea tardó ¡6 minutos! en aprobar una reforma laboral que al parecer se ajusta perfectamente a las «recomendaciones» de la OCDE. «¿Por qué ha sido contestada entonces con tanta violencia esta iniciativa, que aproxima el sistema laboral surcoreano al existente en los países desarrollados?», se asombra Victoria Carvajal desde la prudente y proba sección económica de EL PAÍS [1]. ¿Y por qué no? ¿Es que tal «aproximación» trae consigo automáticamente la felicidad? Pero dejemos que el mismísimo presidente de Corea del Sur, Kim Young-Sam, nos dé una respuesta concluyente: «Sé que la nueva legislación no puede satisfacer simultáneamente a los obreros y a los empresarios». [2]
En efecto. Y cuando hay que elegir... se elige. He aquí el origen preciso de las nuevas leyes que, por ejemplo, autorizan la contratación de esquiroles durante las huelgas, amplían las horas de trabajo semanal de 44 a 56, establecen el despido libre y mantienen la actual prohibición de plena libertad sindical.
Tanta flexibilidad sólo puede ser contrarrestada por una resistencia inflexible, y éste ha sido el camino que la clase trabajadora surcoreana ha emprendido desde el principio. El mismo día 26, 150.000 trabajadores estaban ya en huelga; el 28 serán 360.000. En general, se calcula que la media de huelguistas diarios, hasta finales de enero, ha sido de 200.000. Todos los sectores se han visto afectados: de las fábricas de automóviles, puertos y astilleros, la huelga salta a los hospitales, el comercio y el metro de Seúl. El 6 de enero se unirán los empleados de oficinas, los funcionarios y los trabajadores de las instituciones científicas y financieras.
Ante el desafío, el gobierno ha optado, por supuesto, por la represión. Acciones judiciales y orden de arresto contra 20 sindicalistas, redadas en las sedes de los sindicatos, amenazas de represalia a los huelguistas, movilización del ejército para evitar la paralización de los servicios públicos y, sobre todo, represión policial salvaje contra las manifestaciones, donde marchan unidos los obreros, los estudiantes y, muy importante, también los «cuellos blancos» (oficinistas y cuadros medios), en una proporción desconocida desde el movimiento democrático de 1987. Así, los días 9, 12 y 14 de Enero quedarán marcados por duros enfrentamientos con los antidisturbios, llegando el clímax el día 15, cuando 40.000 manifestantes se encararán con 12.000 policías en Seúl, reproduciéndose los choques en todo el país, con el resultado de 80 personas hospitalizadas. Las cargas policiales, en fin, se repiten el día 18 contra 5.000 estudiantes en Seúl.
Aunque estamos ante un proceso lógicamente inestable e indeciso, todo parece indicar que, al día de hoy, ni la represión, ni las amenazas, ni las maniobras conciliadoras del gobierno han doblegado la movilización popular, que se concentra ahora en manifestaciones y huelgas cada miércoles (140.000 huelgistas el miércoles 22 y 300.000 manifestantes en las marchas del pasado domingo 26 de Enero).
A pesar de la gravedad de los hechos, nos da la impresión de que, a un nivel general, la rebelión de los trabajadores surcoreanos está pasando desapercibida. Como no protestan las ONGs... ¿A quién le interesa? Por otro lado, casi todos guardamos la sana costumbre de evitar las páginas económicas de los periódicos, infecciosas como las miasmas de los pantanos. En cuanto a los noticiarios televisivos, las breves apariciones de la huelga se reducen a la presentación incompresible de un nuevo espectáculo deportivo, en el que policías y manifestantes se entregan a una extraña variedad de arte marcial, dentro de la conocida estrategia de los medios de comunicación de oscurecer y ridiculizar los movimientos sociales de resistencia.
Sin embargo, la trascendencia de la oleada de huelgas de Corea del Sur se sitúa en la estela del levantamiento de Chiapas, de la insurrección de Los Ángeles de 1992, de las huelgas de 1995-96 de Francia. Sólo en su compañía pueden ser interpretadas, sólo el conjunto tiene sentido: la pervivencia, a pesar de todo, de la rebelión contra la esclavitud, del deseo de vida contra la resignación. Somos conscientes de nuestra imprudencia. ¿Cómo atreverse a buscar el significado de la lucha cuando ésta continúa? Pero para los adormecedores, siempre es demasiado pronto, tanto para la acción como para el pensamiento. Por eso nos arriesgaremos a proponer una serie de conclusiones provisionales:
• La mundialización de la economía capitalista internacionaliza también la lucha contra su despotismo. Se ve ahora que los trabajadores del 3er Mundo no son esclavos obedientes, despreciables coolies a los que se nos enseña a odiar porque su «adicción» al trabajo nos obliga, a su vez, a trabajar más para evitar el paro. Sobre esta excusa racista se levanta el mito de la competencia entre las naciones, que traduce a un lenguaje económico el mecanismo de la guerra: ambos fenómenos se nutren por igual del virus del patriotismo. Así, si en otro tiempo los trabajadores de los diferentes países se mataban por la «defensa de la patria», hoy se matan a sí mismos por la defensa de la economía nacional, aceptando condiciones de vida y trabajo infames, regresivas, repulsivas. Confiamos en que, cuando menos, los sucesos de Corea contribuyan a derrumbar la mentira que separa y enfrenta a pueblos que tienen un único enemigo.
• Insistentemente se nos dice que Corea, como los países de su entorno, está a la cabeza del nuevo capitalismo, y que su modelo servirá de ejemplo para el siglo XXI. Por todas partes se asegura que ese capitalismo avanzado, «postindustrial», exige y obtiene la obediencia y desasimiento de unos trabajadores abocados, a la vez, al trabajo temporal en las peores condiciones posibles y al consumo compulsivo (ambas exigencias, contradictorias sólo en apariencia, se complementan necesariamente, formando el emblema bifronte de la nueva servidumbre).
La actual respuesta de los obreros surcoreanos ha dejado al desnudo toda la miseria y falsedad de la propaganda narcotizante del sistema. La posición privilegiada que Corea ocupa en la escena internacional garantiza la importancia decisiva de las lecciones que se desprenden de su ejemplo. No estamos hablando de un inofensivo exotismo tercermundista, pues Corea no está en el margen, no es periferia, sino que, dentro de la puntera región económica del Pacífico, se sitúa en el centro del Primer Mundo, allí donde las fricciones provocan terremotos: más exactamente, en el epicentro del terremoto.
Por eso mismo podemos afirmar, una vez más y siempre, que a pesar de los «especialistas» agoreros, de los psicólogos, historiadores, sociólogos o economistas, la clase obrera existe, si por ésta entendemos un grupo social que se reconoce como explotado y que desea poner los medios para acabar con su explotación. Dicho de otro modo: «es proletario el que no tiene ningún poder sobre el empleo de su vida y lo sabe» [3]. Más allá de clasificaciones anacrónicas (que se trabaje o no en el sector secundario), quien no se reconozca en esta definición está levantando los ladrillos de su propia prisión, y esto es válido tanto en el espacio cultural de Calvino como en el de Confucio.
• A la vez que celebramos «esa luz que llega de Oriente», tendremos que lamentar la indiferencia occidental. El eurocentrismo sigue dominando las mentes, hasta de quienes se dicen inmunes a él. Las tácticas de los obreros surcoreanos [4], que no rehuyen la acción directa ni la violencia, dejan en ridículo la prudencia (complicidad) de las huelgas de 12 horas con servicios mínimos pactados. ¿Será ésta la razón de la pasividad de los sindicatos y partidos de la «izquierda» europea? ¿Dónde están las huelgas solidarias de las fábricas europeas? ¿Dónde los puertos que se niegan a descargar mercancías de Corea del Sur, dónde la llamada al boicot de sus productos, hasta que se derogue el salvajismo legalizado? ¿Dónde las manifestaciones, las recogidas de firmas, las sentadas? Un gran silencio se extiende sobre las conciencias.
• ¿Hay tiempo aún para unirse a la revuelta, para difundirla? Llamamos a la comprensión, para empezar, de la trascendencia del desafío de Corea del Sur; a la solidaridad activa, por todos los medios posibles, y según las posibilidades de cada uno; a la utilización humorística y provocadora de los medios de comunicación, a su saturación mediante cartas, llamadas a las tertulias de radio y TV, etc., llenando de sentido lo que está vacío, convirtiendo en alud social cada bola de nieve de protesta individual; al fomento de huelgas, sabotajes, etc., en cada puesto de trabajo, utilizando para ello de forma imaginativa los faxes y correos electrónicos de empresas y particulares, de amigos y desconocidos, así como las lineas de teléfono e Internet, lográndose así que el ser humano, por una vez, sitúe sus innovaciones técnicas a la altura de sí mismo; a la ocupación visible de calles y plazas, mediante pintadas, panfletos, acciones; a la agitación, en definitiva. De esta forma, un apoyo decidido a la clase trabajadora de Corea del Sur, puede que se convierta en un boomerang que algún día vuelva a nosotros, transmutado en revuelta.
Por último, no se nos escapa que el fin de las reivindicaciones de Corea es un fin reformista. A pesar de la indudable agitación de los grupos radicales y aunque todo se pueda esperar de la espontaneidad o del azar, no hay una huelga revolucionaria, no hay una revolución en marcha en Corea, como sería nuestro deseo. Sí, la revuelta de los obreros surcoreanos es parcial y reformista. ¿Perderá por ello todo su prestigio? ¿En nombre de qué ideología revolucionaria, sin caer en la impostura y la megalomanía? Tampoco nos sirve, como hizo notar el Grupo Surrealista de Chicago a propósito de la revuelta de Los Ángeles «la autosatisfacción cínica de aquellos que pretenden que cualquier acontecimiento, en cualquier lugar y momento, demuestra una vez más este o aquel programa arcaico» [5]. Nos referimos a algo más que las habituales rabietas contra el «fin de la historia», el «nuevo orden mundial» o el malvado «pensamiento único». En el momento actual de la teoría revolucionaria, ¿existe un programa verdaderamente válido y operativo que proponer? ¿Sería realmente imprescindible? [6]. Confesamos nuestra modestia en este punto: no lo sabemos. Reconocerlo puede que sea un acto de honestidad intelectual; es, además, un punto de partida necesario. Antes de Fourier, antes de Marx o Bakunin, existieron los ludditas. Para la elaboración de un proyecto revolucionario tan satisfactorio como exaltante y que de verdad responda a nuestro tiempo, todo indica que nuevamente «hay un gran trabajo destructivo, negativo, por hacer»; hablamos de la destrucción de la comodidad mental y del consenso sumiso, a la negación de la Palabra del Sistema y de la felicidad de su espectáculo. En las huelgas de Corea del Sur reconocemos ese malestar contagioso, esa insurgencia difusa que tal vez encarne el espíritu de nuestro tiempo. De las barricadas de Seúl a los sabotajes de los trabajadores de Duro-Felguera, que el 15 de enero (¡prodigiosa coincidencia!), irrumpieron en las oficinas de la empresa, o el motín de 105 empleados del Credit Foncier de France, que durante 7 días ocuparon la sede central reteniendo a su gobernador, hay toda una sintomatología de que el enfermo imaginario quiere despertar. Y lo hará malhumorado. Y una vez despierto, puede que reencuentre, ahora sí, el camino del deseo que desemboca en la utopía.
Comunicado publicado en el fanzine Amano # 6 (abril 1997).
[1] EL PAIS, 12-1-97. La pregunta muestra tanta ingenuidad como hipocresía y sumisión mental.
[2] EL PAIS, 14-1-97.
[3] «Sobre la miseria de la vida estudiantil». Internacional Situacionista. 1967
[4] De los obreros. No nos hacemos demasiadas ilusiones sobre la auténtica combatividad y radicalización de sus dirigentes.
[5] «Tres días que conmocionaron el Nuevo Orden Mundial: la revuelta de Los Angeles de 1992». Grupo Surrealista de Chicago. 1993.
[6] En este sentido, la experiencia de Chiapas abre toda una nueva perspectiva que renueva los términos conocidos de las revoluciones históricas.
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